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09-08-2022 | Fuente: abc.es
Hace un año, cuando Pedro Castillo se cruzó sobre el pecho la banda presidencial de Perú, ABC ya anunció que su presidencia iba a ser «disfuncional». Por las constricciones económicas que le esperaban, su debilidad en el Congreso y las divisiones en su propio partido, Castillo no iba a poder llevar a cabo el programa radical con el que sorprendentemente ganó las elecciones; en realidad, apenas iba a poder gobernar. Muchos presentaban entonces al maestro de escuela, que ganó al frente de la candidatura del marginal Perú Libre, como alguien que astutamente iba a imponer el chavismo en su país, y calificaban de ingenuos a quienes no advertían ese peligro. Desde esta columna, sin embargo, se constataba con sosiego que Castillo no tenía margen de maniobra para eso, vaticinando, por ejemplo, que el intento de convocar una Asamblea Constituyente, a imagen de Chile, iba a quedar encallado en el Congreso por falta de apoyo, como así ha sido. Las limitaciones macroeconómicas eran ya entonces evidentes, como estaba igualmente preanunciada la disputa interna que iba a producirse en Perú Libre, entre Castillo y el presidente del partido, Vladimir Cedrón, que fue quien le puso de candidato. Noticia Relacionada estandar Si Pedro Castillo, el populista impopular que perdió el sombrero Paola Ugaz Un año después de su toma de posesión, la corrupción y la crisis enturbian la presidencia de Castillo, cercado por la oposición y cuestionado por su gente A lo largo de este año, no obstante, la disfuncionalidad ha sido incluso mayor de la que cabía imaginar. La bancada de 37 congresistas que inicialmente obtuvo Perú Libre se ha fracturado en cuatro, y el propio Castillo ha mostrado falta de liderazgo y capacidad de crear equipos: en doce meses lleva ya nombrados cuatro presidentes del Consejo de Ministros y alrededor de sesenta ministros, algunos dimitidos o cesados con apenas unos días en el puesto. Con todo, lo que está poniendo a Castillo al borde del colapso son los presuntos casos de corrupción . Con todo el tiempo y las energías dedicadas a defenderse ante la opinión pública y la Fiscalía, el desgobierno del presidente es evidente y la situación casi insostenible. Diríase que a Castillo se le acaba el lápiz, ese que es emblema de Perú Libre y que él tanto exhibió en la campaña electoral. Confiar solo en el clan A Castillo le está derribando un mal frecuente en Latinoamérica: echar mano de la familia ?el clan? para gobernar. Esas relaciones estrechas de sangre (o casi) generan vínculos opacos cuando se trata de manejar dinero, en un contexto de marcado sentido patrimonialista del poder que es endémico en la región. Ajeno a las clases dirigentes de Lima y desconfiado de su partido político, Castillo se ha refugiado en las relaciones de su entorno tradicional de Cajamarca, departamento rural y minero del que proviene. Así, ha tirado de vínculos personales, como los creados allí con Bruno Pacheco, con quien compartió actividades sindicales docentes y al que nombró secretario personal, y con Juan Silva, un colega maestro al que elevó a ministro de Transportes, y también de vínculos directamente familiares, como los que le unen a sus sobrinos Fray Vásquez Castillo y Gian Marco Castillo. Esas cuatro personas ?dadas luego a la fuga, y una de ellas ya en custodia policial, donde ha comenzado a declarar contra el presidente? están involucradas en alguna de las cinco causas que Castillo tiene abiertas. «Con casi toda su familia y su entorno acusados de algo es obvio que si antes no pudo gobernar, ahora tratar de hacerlo será imposible» Se trata del presunto cobro de sobornos para el ascenso a generales de la Policía (al menos ocho coroneles habrían pagado unos 20.000 dólares para su ascenso), el posible favoritismo a una empresa para un contrato con la petrolera estatal, el supuesto plagio del trabajo fin de máster realizado por Castillo y su esposa, la licitación al parecer a cambio de comisiones para la construcción de un puente presupuestado en 62 millones de dólares en un área de la selva, y el presunto encubrimiento por parte del presidente para evitar que fueran detenidos su colaboradores fugados. La investigación de todo ello está dando lugar a situaciones grotescas, como el hallazgo de 20.000 dólares escondidos en un baño del palacio presidencial. «Con casi toda su familia y entorno acusados de algo», concluía recientemente un editorial del diario «El Comercio», «es obvio que si antes no pudo gobernar, ahora tratar de hacerlo será imposible». Vacancia Que a Castillo se le puede estar acabando el lápiz lo prueba el aumento de votos contrarios a su persona que se está dando en el Congreso. Los dos intentos previos de moción de vacancia por «incapacidad moral» (única fórmula viable, pues la Justicia puede investigarle, pero no juzgarle mientras sea presidente) quedaron lejos de la mayoría reforzada de 87 votos requeridos. Sin embargo, la pasada semana sus oponentes reunieron ya 67 votos para negarle el permiso de viaje a Bogotá y asistir allí a la toma de posesión del nuevo presidente colombiano, Gustavo Petro. Promotores de una moción de vacancia impulsada esta vez desde el centro creen que ya se acercan a los 80 votos. MÁS INFORMACIÓN noticia No El Congreso de Perú impide al presidente Castillo ir a la toma de posesión de Petro La oposición, no obstante, se presenta de momento dividida sobre la estrategia a seguir en el desalojo de Castillo . Algunos grupos reclaman que también debiera haber un proceso de inhabilitación de la vicepresidenta, Dina Boluarte, una funcionaria de Perú Libre igualmente de escasa experiencia política, para evitar que sustituya a Castillo. Se plantea al mismo tiempo la conveniencia de nuevas elecciones generales, pero la iniciativa popular de reforma constitucional que lidera el centrista Francisco Sagasti, sitúa el término de su mandato en julio de 2023. Las encuestas muestran una amplía desaprobación de Castillo (Ipsos la situaba en julio en el 74%, frente a solo un 20% de apoyo), pero la opinión pública castiga también a toda la clase política, con una valoración incluso peor para el Congreso en su conjunto (79% de desaprobación y 14% de apoyo, según Ipsos).
08-08-2022 | Fuente: abc.es
En 'Los Hombres de Putin' (Ed. Península), Catherine Belton ?corresponsal de investigación para Reuters? cuenta la historia del sistema creado por Vladimir Putin: la llegada al poder del séquito del líder ruso en el antiguo KGB y de cómo mutó para enriquecerse. Es la historia del apresurado traspaso de poder entre Yeltsin y Putin , y de cómo ello permitió el surgimiento de un Estado gobernado por los agentes de seguridad del KGB que siempre había acechado en segundo plano durante la década de los noventa, pero que emergió para monopolizar el poder y que ha acabado por poner en peligro a Occidente. Su interés por Rusia comenzó hace mucho. Natural de Ormskirk (Inglaterra), acabó el colegio en la época de la caída del Muro de Berlín: «Estaba completamente obsesionada con leer noticias-». En diciembre de 1991, hizo su primer viaje a Moscú con la Unión Soviética en pleno proceso de desintegración. Desde entonces, ha estado trabajando en Rusia «de una manera u otra» (fue corresponsal entre 2007 y 2013 para 'Financial Times' en Moscú). Habla alemán y ruso a la perfección y en 2012 comenzó a escribir lo que se convertiría en una obra maestra del periodismo de investigación: «Conseguí tejer una amplia red de contactos entre los hombres más ricos del país y pensé que el mundo debía entender que el KGB seguía siendo un poder oculto en la sombra. Tras la disolución del URSS , las instituciones permanecieron intactas y las redes personales no desaparecieron. Simplemente necesitaban una persona que pudiera reunificarlas de nuevo en el futuro. Pero el KGB continuó moviéndose entre bastidores». Putin, el KGB y el crimen organizado El momento más revelador de la investigación llegó casi al principio. En 1992, durante su etapa como teniente de alcalde en San Petersburgo, Putin estuvo al mando de los controvertidos acuerdos 'Petróleo por alimentos'. Las licencias para la exportación de productos básicos cayeron en manos de empresas amigas del KGB que, a cambio, debían importar petróleo. El puerto de San Petersburgo jugó un papel decisivo, convirtiéndose en la zona cero de una alianza entre el KGB y el crimen organizado. «Un ejemplo muy temprano de la cleptocracia de Putin , que estaba ayudando a sus amigos a llenarse los bolsillos gracias a las tramas de contrabando y comercio ilegal». Al mismo tiempo se creó lo que en argot criminal ruso se conoce como un 'obschak', un fondo común de dinero o una caja B. Rusia acababa de asumir todas las deudas de la URSS y estaba en quiebra. Todas las cuentas bancarias oficiales en el extranjero habían sido congeladas, «por lo que necesitaban estos esquemas subterráneos para mantener el flujo de dinero para que la ciudad pudiera seguir haciendo frente a los pagos y sobre todo, a los de las empresas conectadas con el KGB». Las relaciones que se forjaron entonces, a través de una sofisticada red de intercambios y acuerdos de exportación, se convirtieron en el modelo de gestión futura en la Rusia de Putin: «El grupo que se hizo con el control formaba parte de la unión entre los hombres del crimen organizado y del KGB. Y Putin se encontraba en su centro». Noticia Relacionada estandar No Mark Galeotti: «Putin dudó hasta el último minuto si debía invadir Ucrania» Patricia Romero Revuelta El escritor británico, gran experto en Rusia, disecciona en esta entrevista las aristas de la personalidad del jefe del Kremlin El líder ruso no confía en mucha gente, así que para acceder a su círculo más íntimo «tienes que haber compartido un pasado en el KGB». Tan fácil es llegar a la cúspide, ser intocable, como convertirse en víctima de los tentáculos del Kremlin, los cuales llegan «bastante lejos». Si en los noventa los oligarcas tenían voz y voto en el Gobierno de Yeltsin , con la llegada a Putin al poder en 2000 la cosa cambió radicalmente: «En primer lugar, interrogó y amenazó a los multimillonarios propietarios de las cadenas de televisión estatales, eliminando así una herramienta política muy poderosa que podía ser utilizada en su contra». El Kremlin dictaba las decisiones tanto al sistema judicial como a las fuerzas del orden. «Estaban realmente asustados. Así que, no solo aceptaron ser leales a él, sino también financiar sus proyectos estratégicos. Incluso se ofrecían para hacerle favores», explica Belton. El círculo íntimo de Putin Interferir en las elecciones americanas, hacer campaña en favor de políticos extremistas en Europa, la guerra en Ucrania? La Rusia de Putin ha llevado a cabo una campaña para expandir su influencia y socavar las instituciones occidentales. Para Belton, «es muy difícil llegar a comprender quién toma las decisiones, quien ha orquestado todo esto. No dejan ni rastro. Todo es a través de indicios, señales e insinuaciones ». La autora habla del Kremlin como una especie de ente con personalidad propia: «El que toma las decisiones es Putin. Pero, a veces, la gente de su círculo, la asociación, diseña un plan para que Putin se vea casi obligado a tomar la decisión que5 quieren como ocurrió con la invasión de Ucrania». «El grupo que acabó haciéndose con el control formaba parte de la unión entre los hombres del crimen organizado y del KGB. Y Vladimir Putin se encontraba en su centro, queriendo dirigir la economía de la ciudad en beneficio propio» El 9 de agosto de 1999, Putin se convierte en el nuevo primer ministro de Rusia y apenas un año más tarde, es investido presidente por primera vez. Ni su ascenso dentro del Kremlin ni su asalto a la presidencia tuvieron que ver con el azar. « El círculo íntimo y los oligarcas creyeron que era una figura temporal y pensaban que podría mantenerlo controlado». Pero no fue así. ¿Hasta qué punto el KGB le ayudó a estar donde está? « Habría sido imposible llegar donde llegó sin el KGB . Por supuesto, era hábil y discreto como un camaleón. Convenció a la familia Yelstin de que era uno de ellos, era muy bueno para predecir lo que querían oír. Aunque no hubiera llegado a ningún lado sin esa red de aliados en la que apoyarse». Chechenia y el ascenso de Putin Septiembre de 1999. Una ola de bombardeos destruye varios edificios departamentales en distintas ciudades rusas y causa más de 200 muertos. El Gobierno ruso culpa a los chechenos , mientras que estos achacan los atentados a los servicios secretos rusos. ¿Fueron capaces los hombres de Putin de matar a su propio pueblo en un cínico intento de llevarle a la presidencia? Se trata de un enigma que muchos se han planteado, pero que nadie ha sido capaz de responder. «Nunca he creído que Putin o el FSB estuvieran involucrados en estos atentados», aclara la inglesa. Aún así, el Kremlin desplegó una calculada campaña de imagen que elevó a Putin a la presidencia por encima de la humillación, el caos y, sobre todo, del hundimiento de los años de Boris Yeltsin. «Gracias a los atentados de 1999, el Kremlin desplegó una calculada campaña de imagen que elevó a Putin a la presidencia por encima del caos, la humillación y el hundimiento de los años de Yeltsin» Respecto a la insostenibilidad del sistema ruso actual: « L a historia está destinada a repetirse . Si la URSS se derrumbó y si las reformas de la Perestroika comenzaron en el periodo previo al colapso, fue porque no existía ninguna facción progresista que pudiera competir militar o económicamente con Occidente bajo tal aislamiento económico. La Rusia de 2022 está volviendo a ese estado. La recesión económica solo va a empeorar y sufriremos el impacto de los embargos impuestos por la UE y EE.UU.». Aunque no está todo perdido, ya que «hay gran parte de la élite rusa que no está de acuerdo con la invasión de Ucrania. Va a haber una reacción contra Putin porque saben que Rusia está condenada si no se integra en la economía global. Así que, tratarán de sustituir a Putin. El cómo y el cuándo es una gran pregunta. Solo sé que los progresistas, la generación joven, darán un paso adelante en algún momento».
07-08-2022 | Fuente: abc.es
Una cosa es ser gobierno y, otra, oposición. Comentario de cajón, pero el que le cae como anillo al dedo al Gobierno entrante de la coalición de izquierda Pacto Histórico, liderado por Gustavo Petro , quien este domingo asumirá la Presidencia de una Colombia dividida , aunque ya no tan beligerante: una parte aguanta la respiración emocionada por el cambio de aire y de línea política, mientras la otra respira profundo frente a la ansiedad e incertidumbre de lo que pueda suceder con un Gobierno nacional que termina con 60 años de hegemonía de partidos de centro y centro derecha, más allá de pequeños tintes de socialdemócratas en temas de política social dados por Gobiernos anteriores. El cambio, en realidad, es para todos, sean partidarios o detractores del nuevo Gobierno. Como bien lo señaló Iván Cepeda, senador de izquierda con una larga trayectoria en el Congreso y en los debates al Gobierno de turno, les toca reinventarse. Para Gustavo Petro reinventarse ha sido, hasta ahora, ser pragmático. En este mes y medio previo a su llegada a la Casa de Nariño se ha reunido con todos, amigos y enemigos, procurando sonar y actuar como mandatario ?conciliador, dialogante? sin ser aún presidente de tiempo completo. Tan pronto ganó las elecciones, el nuevo presidente reforzó su propósito de lograr un gran Acuerdo Nacional, es decir, fijar unos temas comunes para avanzar reformas en el Congreso ?al menos en este primer año crucial? y procurar una gobernabilidad que no tiene asegurada. Inclusive en el último mes de su campaña se acercó a líderes de los partidos tradicionales, a políticos y figuras que públicamente repudió en sus días de congresista beligerante y líder de la oposición, tiempos que hoy parecen lejanos o procura dejar atrás ante la inminencia de ser gobierno, y que le han costado fuertes críticas de algunos sectores más radicales de su bancada. El encuentro más sonado fue con el expresidente Álvaro Uribe Vélez , su férreo crítico y a partir de mañana líder no formal de la oposición, a quien Petro le ha hecho durísimos debates y acusaciones en el Congreso y ante los micrófonos. Rebajar tensiones Aunque agotado por la campaña, como él mismo lo señaló, Gustavo Petro aprovechó este mes y medio previo para dejarle al país ciertos mensajes o, al menos, marcar el terreno con su tono conciliador y bajar la tensión de los sectores más refractarios o temerosos de lo que conlleve su Gobierno, en especial los industriales, la agroindustria y la banca. Diálogo, acercamiento, escuchar al otro, consenso sin entregar sus banderas y una actitud de mandatario y no de candidato, han marcado estas semanas. Lo que ha faltado, eso sí, es salir con la misma diligencia a bajar las expectativas de su electorado, aunque algo ha logrado con nombramientos o enviando mensajes por interpuestas personas para no desgastar su imagen y caudal político antes de asumir el mando. Noticia Relacionada claves de latinoamérica opinion Si Duque deja la presidencia de Colombia con las disidencias de las FARC descabezadas Emili J. Blasco En el último año han sido abatidos ocho de los nueve máximos dirigentes de las facciones en armas, por ataques entre ellos y por operativos del Ejército colombiano El nombramiento de José Antonio Ocampo como ministro de Hacienda fue un movimiento ágil y tranquilizador para los mercados internos y externos. Economista muy acreditado, exministro de Hacienda y Agricultura (dos sectores clave para el gobierno petrista), quien estuvo en la codirección del Banco de la República y fue director de Planeación Nacional, secretario general adjunto de las Naciones Unidas para Asuntos Económicos y Sociales, profesor en la Universidad de Columbia, y reconocido por la banca multilateral, Ocampo tiene la tarea de sacar en el primer año una reforma tributaria que busca 25 billones de pesos en el primer año y otro tanto en los otros tres de mandato. Negociaciones de paz Otra movimiento significativo fue el de designar como canciller a Álvaro Leyva, político y diplomático de origen conservador, pero quien en los últimos 20 años se ha destacado por ser un facilitador de negociaciones de paz con las guerrillas, cercano a los gobiernos europeos, a los sectores de izquierda del continente y conocedor de los procesos de paz, lo cual indica que su gestión estará centrada en lograr el apoyo bilateral y multilateral para estos procesos, que incluirían con alguna fórmula al Clan del Golfo, de origen paramilitar y hoy el más poderoso. Leyva se reunió el 28 de julio con autoridades venezolanas para hablar del restablecimiento de relaciones diplomáticas y una semana antes Petro hizo otro tanto con una delegación del Gobierno de Estados Unidos, cuyo presidente madrugó el 21 de junio para felicitar al mandatario electo. La vicepresidenta Márquez, a la espera de la creación del Ministerio de Igualdad Francia Márquez EFE Aunque con menor protagonismo que en las elecciones y asumiendo un papel de enviada especial para reconectar la diplomacia del país con otros gobiernos suramericanos o líderes de izquierda, la vicepresidenta Francia Márquez también ha invertido este mes y medio en diálogos con gobiernos vecinos y retomar relaciones marcadas en los últimos años por la polarizada política continental. El pasado mes de julio visitó al presidente de Chile, Gabriel Boric, quién ofreció que su país sea sede de los diálogos con el ELN; se reunión con el mandatario argentino Alberto Fernández, con el presidente boliviano David Choquenhuanca, como también incluyó en su gira un encuentro con el expresidente y nuevamente candidato presidencial Lula da Silva. Sin embargo, ante la demora en la creación del Ministerio de la Igualdad, que es lo que Márquez quiere liderar en el Gobierno, la pregunta que surge es sobre la tarea específica que le delegará Petro pues la Vicepresidencia no tiene funciones concretas, excepto la de reemplazar al mandatario en caso de falta temporal o definitiva. Se ha movido de manera ágil, decidida y sorprendente en muchos casos, como con la designación como ministro de Defensa de Iván Velásquez , exmagistrado de la Corte Suprema, quien investigó la parapolítica y fue el delegado de Naciones Unidas en Guatemala, para investigar casos de corrupción e impunidad; un defensor de los derechos humanos que no goza de especial popularidad entre los altos mandos militares y que promete hacer los profundos cambios que requiere esa institución.
07-08-2022 | Fuente: abc.es
Nancy Pelosi ha demostrado saber cómo ganarse el centro de atención con gestos. Todavía se comparte en los móviles de EE.UU. el 'gif' ?un vídeo pequeño en bucle? de su aplauso incómodo y desafiante en el segundo discurso del Estado de la Unión de Donald Trump, en 2019. Colocada detrás del presidente de EE.UU., palmoteando con sonrisa burlona y manos huesudas y rígidas, fue carne inmediata de 'meme'. Un año después, en el mismo escenario, con las emisiones en directo y delante de los legisladores y personalidades, se llevó todo el protagonismo con otro guiño preparado: rompió en pedazos la copia del discurso que Trump acababa de pronunciar. También en 2020, en plena campaña electoral para la reelección de Trump, hincó su rodilla octogenaria en el mármol de la rotonda del capitolio durante casi nueve minutos en honor a George Floyd. Iba tocada con un 'kente', una prenda de tradición africana. Algunos en EE.UU. creen que la teatralidad se le ha ido de las manos a Pelosi con su visita de esta semana a Taiwán. La parada ?no incluida en su agenda oficial? ha desatado una crisis diplomática entre Pekín y Washington, ha sido respondida con maniobras agresivas de China cerca de las costas de Taiwán e incursiones en su espacio aéreo y con la suspensión de varias vías de cooperación entre los dos grandes rivales globales. Su gesto ?valiente, inoportuno, irresponsable o ventajista, en función de quien lo interprete? le ha vuelto a colocar en primera plana cuando, con 82 años, se encamina hacia el final de su carrera política. ¿Quién es Nancy Pelosi? En pocas palabras: l a mujer con mayor poder político en la historia de EE.UU. En 2006, se convirtió en la primera mujer en llegar al cargo de 'speaker' ?el equivalente a presidenta, en el sistema político estadounidense? de la Cámara de Representantes. Ahora se encuentra en su segundo mandato en esa posición, que la coloca además como segunda en la línea de sucesión del presidente de EE.UU. , solo por detrás de la actual vicepresidenta, Kamala Harris. El cargo de Pelosi, sin embargo, al frente de la mayoría demócrata en la Cámara Baja, con la responsabilidad y el poder de impulsar o frenar la agenda legislativa de la primera potencia mundial, tiene mucho más peso político que el de Harris. Desde niña en la política Pelosi es también, para sus enemigos republicanos, la encarnación de la política 'progre', de la ideología izquierdista impuesta desde las elites multimillonarias de las costas. Desde que accedió al puesto de presidenta de la Cámara de Representantes por segunda vez, en 2018, ha sido el muñeco al que han atizado los republicanos y sus aliados en los medios como emblema de la «agenda de extrema izquierda» en la que ha caído el partido demócrata, alejada de los problemas reales de los estadounidenses medios, predicando desde mansiones y cortejando a los poderosos. No les falta razón en lo que se refiere a su procedencia vital y política. Pelosi ha hecho carrera como diputada por California, pero su origen está en la otra costa. Nació en una familia italoamericana de Maryland, con pedigrí político. Su padre, Thomas D'Alessandro, fue diputado en el Congreso por ese estado y llegó a ser alcalde de su ciudad más importante, Baltimore (el hermano de Pelosi, Thomas Alessandro III, llegaría también a ese cargo unos años más tarde). Pelosi se involucró en la política desde niña. Colaboró en las campañas electorales de su padre y se introdujo en los círculos de poder del estado y de Washington. Hace unos años compartió una foto con el presidente John Fitzgerald Kennedy en los fastos de su investidura, en 1961. Ella tenía 20 años. Conoció a su marido, Paul Pelosi, cuando los dos asistían a la universidad en Washington. Ella, en el Trinity College; él, en Georgetown. Los dos eran de origen italiano, demócratas progresistas ?pese a su confesión católica? y ambiciosos. Establecieron su hogar en San Francisco, donde él se crió y después hizo fortuna en las finanzas. Pelosi se concentró en formar una familia ?tuvo cinco hijos en seis años?, pero no descuidó su red de contactos políticos y los amplió en la ciudad californiana, centrándose en la captación de fondos para campañas electorales demócratas. Su oportunidad llegó en 1988: el escaño por el distrito de San Francisco en la Cámara de Representantes quedó vacante, se presentó y ganó. Desde entonces, no ha sacado los pies de las alfombras del Capitolio, cada vez con más poder e influencia. En 2001 , se convirtió en 'whip' ('látigo') de la minoría demócrata en la Cámara de Representantes, el equivalente a jefe del grupo parlamentario, el segundo demócrata de mayor rango en la cámara baja. El látigo lo usó con destreza: al año siguiente ya era líder de la minoría demócrata y, en cuanto su partido logró la mayoría, la eligieron como presidenta de la cámara. Era el año 2006 y Pelosi hacía historia. Con la llegada de Barack Obama a la Casa Blanca en 2008, ella fue decisiva en navegar la tramitación parlamentaria de su reforma sanitaria , el último gran intento de impulsar la sanidad pública en EE.UU. Desde entonces ha sido capaz de mantener la disciplina de partido en su bancada, seguir a flote como líder en medio de las divergencias entre izquierdistas y centristas, frenar la agenda republicana cuando su partido perdió la mayoría ?entre 2010 y 2018? e impulsar la propia cuando tenía suficientes votos. El viaje a Taiwán puede haber sido un intento de añadir brillo geoestratégico a su legado político, en el que las relaciones internacionales están en un segundo plano: en un escenario que apunta a la confrontación entre EE.UU. y China, entre el dominador del siglo XX y el aspirante del XXI, entre la democracia occidental y el autoritarismo chino, Pelosi ha podido utilizar la visita Taiwán como una declaración de principios. Inadecuado, no incoherente Lo hace cuando su carrera se acaba. Todo apunta a que los demócratas perderán la mayoría en la Cámara en las elecciones de este otoño. Con ella, se esfumará la presidencia de Pelosi. Y, es posible, también su intención de seguir en política en el siguiente ciclo electoral, en 2024. Entonces tendrá 84 años. El viaje a la isla que China considera como parte de su soberanía puede haber sido inadecuado, pero no incoherente. Su primera irrupción en los grandes titulares fue en 1990: en un viaje oficial a China, desplegó por sorpresa una pancarta en conmemoración de los muertos por la democracia en la plaza de Tiananmen, desde el mismo lugar de la masacre ocurrida un año antes. Desde entonces, no ha dejado de presionar a Pekín por sus abusos contra los derechos humanos ?en los últimos años, en Hong Kong y contra la minoría uigur?, ha impulsado leyes para meter en cintura a China y ha boicoteado sus Juegos Olímpicos. Hará falta tiempo para entender si el latigazo a China por parte de Pelosi es una temeridad que manche su historial o un acierto visionario que remate una carrera política histórica. Con Pelosi, adorada y odiada a la vez en su país, es probable que EE.UU. nunca se ponga de acuerdo.
06-08-2022 | Fuente: abc.es
Una cosa es ser gobierno y, otra, oposición. Comentario de cajón, pero el que le cae como anillo al dedo al Gobierno entrante de la coalición de izquierda Pacto Histórico, liderado por Gustavo Petro , quien este domingo asumirá la Presidencia de una Colombia dividida , aunque ya no tan beligerante: una parte aguanta la respiración emocionada por el cambio de aire y de línea política, mientras la otra respira profundo frente a la ansiedad e incertidumbre de lo que pueda suceder con un Gobierno nacional que termina con 60 años de hegemonía de partidos de centro y centro derecha, más allá de pequeños tintes de socialdemócratas en temas de política social dados por Gobiernos anteriores. El cambio, en realidad, es para todos, sean partidarios o detractores del nuevo Gobierno. Como bien lo señaló Iván Cepeda, senador de izquierda con una larga trayectoria en el Congreso y en los debates al Gobierno de turno, les toca reinventarse. Para Gustavo Petro reinventarse ha sido, hasta ahora, ser pragmático. En este mes y medio previo a su llegada a la Casa de Nariño se ha reunido con todos, amigos y enemigos, procurando sonar y actuar como mandatario ?conciliador, dialogante? sin ser aún presidente de tiempo completo. Tan pronto ganó las elecciones, el nuevo presidente reforzó su propósito de lograr un gran Acuerdo Nacional, es decir, fijar unos temas comunes para avanzar reformas en el Congreso ?al menos en este primer año crucial? y procurar una gobernabilidad que no tiene asegurada. Inclusive en el último mes de su campaña se acercó a líderes de los partidos tradicionales, a políticos y figuras que públicamente repudió en sus días de congresista beligerante y líder de la oposición, tiempos que hoy parecen lejanos o procura dejar atrás ante la inminencia de ser gobierno, y que le han costado fuertes críticas de algunos sectores más radicales de su bancada. El encuentro más sonado fue con el expresidente Álvaro Uribe Vélez , su férreo crítico y a partir de mañana líder no formal de la oposición, a quien Petro le ha hecho durísimos debates y acusaciones en el Congreso y ante los micrófonos. Rebajar tensiones Aunque agotado por la campaña, como él mismo lo señaló, Gustavo Petro aprovechó este mes y medio previo para dejarle al país ciertos mensajes o, al menos, marcar el terreno con su tono conciliador y bajar la tensión de los sectores más refractarios o temerosos de lo que conlleve su Gobierno, en especial los industriales, la agroindustria y la banca. Diálogo, acercamiento, escuchar al otro, consenso sin entregar sus banderas y una actitud de mandatario y no de candidato, han marcado estas semanas. Lo que ha faltado, eso sí, es salir con la misma diligencia a bajar las expectativas de su electorado, aunque algo ha logrado con nombramientos o enviando mensajes por interpuestas personas para no desgastar su imagen y caudal político antes de asumir el mando. Noticia Relacionada claves de latinoamérica opinion Si Duque deja la presidencia de Colombia con las disidencias de las FARC descabezadas Emili J. Blasco En el último año han sido abatidos ocho de los nueve máximos dirigentes de las facciones en armas, por ataques entre ellos y por operativos del Ejército colombiano El nombramiento de José Antonio Ocampo como ministro de Hacienda fue un movimiento ágil y tranquilizador para los mercados internos y externos. Economista muy acreditado, exministro de Hacienda y Agricultura (dos sectores clave para el gobierno petrista), quien estuvo en la codirección del Banco de la República y fue director de Planeación Nacional, secretario general adjunto de las Naciones Unidas para Asuntos Económicos y Sociales, profesor en la Universidad de Columbia, y reconocido por la banca multilateral, Ocampo tiene la tarea de sacar en el primer año una reforma tributaria que busca 25 billones de pesos en el primer año y otro tanto en los otros tres de mandato. Negociaciones de paz Otra movimiento significativo fue el de designar como canciller a Álvaro Leyva, político y diplomático de origen conservador, pero quien en los últimos 20 años se ha destacado por ser un facilitador de negociaciones de paz con las guerrillas, cercano a los gobiernos europeos, a los sectores de izquierda del continente y conocedor de los procesos de paz, lo cual indica que su gestión estará centrada en lograr el apoyo bilateral y multilateral para estos procesos, que incluirían con alguna fórmula al Clan del Golfo, de origen paramilitar y hoy el más poderoso. Leyva se reunió el 28 de julio con autoridades venezolanas para hablar del restablecimiento de relaciones diplomáticas y una semana antes Petro hizo otro tanto con una delegación del Gobierno de Estados Unidos, cuyo presidente madrugó el 21 de junio para felicitar al mandatario electo. La vicepresidenta Márquez, a la espera de la creación del Ministerio de Igualdad Francia Márquez EFE Aunque con menor protagonismo que en las elecciones y asumiendo un papel de enviada especial para reconectar la diplomacia del país con otros gobiernos suramericanos o líderes de izquierda, la vicepresidenta Francia Márquez también ha invertido este mes y medio en diálogos con gobiernos vecinos y retomar relaciones marcadas en los últimos años por la polarizada política continental. El pasado mes de julio visitó al presidente de Chile, Gabriel Boric, quién ofreció que su país sea sede de los diálogos con el ELN; se reunión con el mandatario argentino Alberto Fernández, con el presidente boliviano David Choquenhuanca, como también incluyó en su gira un encuentro con el expresidente y nuevamente candidato presidencial Lula da Silva. Sin embargo, ante la demora en la creación del Ministerio de la Igualdad, que es lo que Márquez quiere liderar en el Gobierno, la pregunta que surge es sobre la tarea específica que le delegará Petro pues la Vicepresidencia no tiene funciones concretas, excepto la de reemplazar al mandatario en caso de falta temporal o definitiva. Se ha movido de manera ágil, decidida y sorprendente en muchos casos, como con la designación como ministro de Defensa de Iván Velásquez , exmagistrado de la Corte Suprema, quien investigó la parapolítica y fue el delegado de Naciones Unidas en Guatemala, para investigar casos de corrupción e impunidad; un defensor de los derechos humanos que no goza de especial popularidad entre los altos mandos militares y que promete hacer los profundos cambios que requiere esa institución.
05-08-2022 | Fuente: marca.com
MARCA Mercado: "El Chelsea rompe la banca"
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05-08-2022 | Fuente: marca.com
El Monza de Berlusconi sigue rompiendo la banca
Tras su ascenso a Serie A, ya son once los nuevos fichajes que ha anunciado el Monza este verano  Leer
05-08-2022 | Fuente: finanzas.com
BBVA mantiene una rentabilidad por encima del 14%, la más alta entre los bancos españoles y en línea con sus objetivos. El Santander es el segundo banco más rentable.
03-08-2022 | Fuente: elmundo.es
El PSOE de Juan Espadas impone a las agrupaciones un 'impuesto' para cuadrar las cuentas tras el fiasco del 19J
La dirección regional obliga a que se le entregue un porcentaje de los saldos bancarios tras perder 300.000 euros en subvenciones 
02-08-2022 | Fuente: abc.es
Gérald Darmanin, ministro del Interior, ha ordenado la expulsión del imán islamista Hassan Iquioussen, que ha recibido el rechazo de La Francia Insumisa , LFI, (extrema izquierda populista), acusando al gobierno de Emmanuel Macron de «represivo» e «islamófobo». Darmain justifica la próxima expulsión de Iquioussen por estas razones: «Desde hace años, este imán propaga un discurso de odio, defendiendo tesis antisemitas, contra los valores y principios de Francia, contrario a los valores de la laicidad y la igualdad entre mujeres y hombres». Noticia Relacionada estandar No Francia acepta el regreso de sus hijas yihadistas Juan Pedro Quiñonero París ha repatriado a 16 mujeres y 35 hijos de terroristas de Daesh, pero se calcula que 80 mujeres y 200 niños más siguen internados en pésimas condiciones en campos de refugiados David Guiraud, diputado y portavoz parlamentario de LFI, responde al ministro del Interior de este modo: «El ministro insiste día tras día en su discurso islamófobo y represivo. Los demócratas defensores del Estado de derecho deben responder. La arbitrariedad antidemocrática afecta hoy a los musulmanes, mañana afectará a los miembros de asociaciones o responsables políticos ». A juicio del ministro del Interior, Iquioussen es una amenaza pública creciente. La página/cadena propia del imán islamista tiene más de 169.000 seguidores en YouTube. En Facebook, Iquioussen tiene más de 42.000 seguidores. Desde hace años, el Consejo representativo de las instituciones judías de Francia acusa al imán de antisemitismo agresivo. Medidas contra el «islam separatista»   Durante los últimos doce meses, Darmanin ha ordenado la expulsión de varios centenares de extranjeros en situación irregular, ha ordenado el cierre de una veintena de mezquitas y la expulsión de una docena de imanes. La expulsión del imán Iquioussen se inscribe en esa estela, cuando el gobierno de Emmanuel Macron se propone aprobar nuevas medidas represivas contra los delincuentes extranjeros y el «islam separatista». La respuesta muy agria y frontal de La Francia Insumisa (LFI) reabre un debate político, parlamentario, social, cultural y religioso de cierto calado. Días pasados, el ministro del Interior escribió oficialmente al ministro de Economía y Finanzas, Bruno Le Maire, pidiéndole nuevas medidas administrativas destinadas a cerrar las cuentas bancarias de mezquitas sospechosas de propagar ideas islamistas. En Francia (68 millones de habitantes) existen más de 2.200 mezquitas y lugares de culto musulmán. Más de un centenar, financiadas por Marruecos, Argelia y Túnez, entre otros países musulmanes, son sospechosas de actividades «ilegales». De las más de 2.200 mezquitas que existen en el país galo, más de un centenar de mezquitas son sospechosas de actividades ilegales, según fuentes oficiales Según el ministro del Interior, un número creciente de esos lugares de culto son sospechosos del «blanqueo» de dinero y posible «financiación de actividades terroristas, subversivas o separatistas». Ya existe una legislación de relativa urgencia para combatir el «separatismo religioso» (supremacía del Islam contra las instituciones y leyes del Estado), aparentemente «insuficiente». A lo largo del próximo otoño se decretarán nuevas medidas policiales y judiciales de control. Noticia Relacionada estandar Si Nueva campaña a favor del burkini en las piscinas francesas Juan Pedro Quiñonero Una sentencia del Consejo de Estado prohibió en su día, también en las playas, el uso de este bañador femenino islámico Noticia Relacionada Hasta ahora, esa política de lucha contra la propagación del islam salafista, el islam yihadista, había sido aceptada con relativa unanimidad. Macron y su gobierno cuentan con el apoyo muy mayoritario de la Asamblea Nacional y la opinión pública. La Francia Insumisa (LFI), el partido de Jean-Luc Mélenchon, primer partido de oposición de izquierda, tiene muchos electores en la periferia suburbana de las grandes ciudades, con mucha población multicultural: su defensa de un imán condenado a la expulsión abre una brecha política inflamable e imprevisible.
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