Infortelecom

Noticias de atentados terroristas

16-09-2021 | Fuente: abc.es
La británica que se unió al Isis en Siria ayudará a combatir el terrorismo si regresa a Reino Unido
Cuando tenía solo 15 años, y junto a otras dos amigas, también adolescentes, la joven británica de ascendencia bangladesí Shamina Begum decidió salir de su Londres natal para, vía Estambul, llegar hasta Siria y una vez allí unirse al Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés). Era febrero del 2015, y con ella partieron sus compañeras de instituto Kadiza Sultana y Amira Abase, de 16 y 15 años respectivamente. La primera al parecer murió en un bombardeo, mientras que la suerte de la segunda se desconoce. Pero Begum, una de las más conocidas «novias yihadistas» (mujeres jóvenes que abandonaron sus países de nacimiento y crianza para unirse a la organización), quiere volver a territorio británico, e incluso le ha ofrecido al gobierno de Boris Johnson su experiencia para colaborar en la lucha contra el terrorismo. Así lo expresó este miércoles en el programa Good Morning Britain, de la cadena ITV, donde apareció ante las cámaras desde un campo de refugiados sirios. Dirigiéndose directamente al primer ministro, declaró: «Creo que podría serle de gran ayuda en su lucha contra el terrorismo porque evidentemente usted no sabe lo que hace». «En aquel momento no sabía que (el llamado Estado Islámico) era un culto a la muerte» «Sé que algunas personas, no importa lo que diga o haga, no creerán que he cambiado, no creerán que quiero ayudar», aseguró, «pero para aquellos que tienen al menos una gota de misericordia, compasión y empatía en sus corazones, les digo desde el fondo de mi corazón que lamento cada decisión que he tomado desde que entré en Siria y viviré con ello el resto de mi vida». Con el pelo largo y suelto, las uñas pintadas y con gorra en vez de velo, Begum pidió perdón al pueblo británico y explicó que cuando salió de Reino Unido solo pretendía casarse, tener hijos y «vivir una vida islámica simple y pura». «En aquel momento no sabía que (el llamado Estado Islámico) era un culto a la muerte, pensé que me estaba uniendo a una comunidad islámica». La joven fue encontrada en un campo de refugiados por un periodista del diario 'The Times' en el 2019, cuando estaba embarazada de su tercer hijo, tras haberse casado con el holandés Yago Riedjik, convertido al islamismo y posteriormente encerrado en prisión. El entonces ministro del Interior y actual ministro de Sanidad, Sajid Javid, decidió retirarle la nacionalidad por motivos de seguridad, pero en julio del año pasado, el Tribunal de Apelaciones dictaminó que a la joven debería permitírsele su regreso a Reino Unido para presentar su caso, lo cual fue a su vez apelado por el Ministerio del Interior, que argumentó ante el Tribunal Supremo que permitirle regresar al Reino Unido «crearía importantes riesgos para la seguridad nacional». El pasado febrero, el Tribunal Supremo dictaminó de forma unánime que Begum no podrá volver a pisar suelo británico. «La prioridad del gobierno sigue siendo mantener la seguridad nacional y proteger al público» En declaraciones a la BBC la joven, cuyos tres hijos murieron, aseguró que «se odia a sí misma» y que podría ser «útil para la sociedad», y justificó que sería un desperdicio dejarla «pudrirse» en el campamento en el que vive. Además, defendió que «no hay pruebas» de que fuera un elemento clave en la planificación de atentados terroristas, y que está preparada para demostrar su inocencia en los tribunales británicos, aunque aceptaría «ir a prisión» si así de decidiera en un «juicio justo». El gobierno, sin embargo, no está dispuesto a ceder. Javid declaró a la prensa local que «nadie le permitirá regresar» y que su decisión de despojar a Begum de la ciudadanía británica fue «moralmente correcta» y «también legalmente correcta», además de la adecuada «para proteger al pueblo británico». «La prioridad del gobierno sigue siendo mantener la seguridad nacional y proteger al público», expresó por su parte un portavoz del Ministerio del Interior.
16-09-2021 | Fuente: abc.es
La británica que se unió a Daesh en Siria ayudará a combatir el terrorismo si regresa a Reino Unido
Cuando tenía solo 15 años, y junto a otras dos amigas, también adolescentes, la joven británica de ascendencia bangladesí Shamina Begum decidió salir de su Londres natal para, vía Estambul, llegar hasta Siria y una vez allí unirse a Daesh (Estado Islámico). Era febrero del 2015, y con ella partieron sus compañeras de instituto Kadiza Sultana y Amira Abase, de 16 y 15 años respectivamente. La primera al parecer murió en un bombardeo, mientras que la suerte de la segunda se desconoce. Pero Begum, una de las más conocidas «novias yihadistas» (mujeres jóvenes que abandonaron sus países de nacimiento y crianza para unirse a la organización), quiere volver a territorio británico, e incluso le ha ofrecido al gobierno de Boris Johnson su experiencia para colaborar en la lucha contra el terrorismo. Así lo expresó este miércoles en el programa Good Morning Britain, de la cadena ITV, donde apareció ante las cámaras desde un campo de refugiados sirios. Dirigiéndose directamente al primer ministro, declaró: «Creo que podría serle de gran ayuda en su lucha contra el terrorismo porque evidentemente usted no sabe lo que hace». «En aquel momento no sabía que (el llamado Estado Islámico) era un culto a la muerte» «Sé que algunas personas, no importa lo que diga o haga, no creerán que he cambiado, no creerán que quiero ayudar», aseguró, «pero para aquellos que tienen al menos una gota de misericordia, compasión y empatía en sus corazones, les digo desde el fondo de mi corazón que lamento cada decisión que he tomado desde que entré en Siria y viviré con ello el resto de mi vida». Con el pelo largo y suelto, las uñas pintadas y con gorra en vez de velo, Begum pidió perdón al pueblo británico y explicó que cuando salió de Reino Unido solo pretendía casarse, tener hijos y «vivir una vida islámica simple y pura». «En aquel momento no sabía que (el llamado Estado Islámico) era un culto a la muerte, pensé que me estaba uniendo a una comunidad islámica». La joven fue encontrada en un campo de refugiados por un periodista del diario 'The Times' en el 2019, cuando estaba embarazada de su tercer hijo, tras haberse casado con el holandés Yago Riedjik, convertido al islamismo y posteriormente encerrado en prisión. El entonces ministro del Interior y actual ministro de Sanidad, Sajid Javid, decidió retirarle la nacionalidad por motivos de seguridad, pero en julio del año pasado, el Tribunal de Apelaciones dictaminó que a la joven debería permitírsele su regreso a Reino Unido para presentar su caso, lo cual fue a su vez apelado por el Ministerio del Interior, que argumentó ante el Tribunal Supremo que permitirle regresar al Reino Unido «crearía importantes riesgos para la seguridad nacional». El pasado febrero, el Tribunal Supremo dictaminó de forma unánime que Begum no podrá volver a pisar suelo británico. «La prioridad del gobierno sigue siendo mantener la seguridad nacional y proteger al público» En declaraciones a la BBC la joven, cuyos tres hijos murieron, aseguró que «se odia a sí misma» y que podría ser «útil para la sociedad», y justificó que sería un desperdicio dejarla «pudrirse» en el campamento en el que vive. Además, defendió que «no hay pruebas» de que fuera un elemento clave en la planificación de atentados terroristas, y que está preparada para demostrar su inocencia en los tribunales británicos, aunque aceptaría «ir a prisión» si así de decidiera en un «juicio justo». El gobierno, sin embargo, no está dispuesto a ceder. Javid declaró a la prensa local que «nadie le permitirá regresar» y que su decisión de despojar a Begum de la ciudadanía británica fue «moralmente correcta» y «también legalmente correcta», además de la adecuada «para proteger al pueblo británico». «La prioridad del gobierno sigue siendo mantener la seguridad nacional y proteger al público», expresó por su parte un portavoz del Ministerio del Interior.
11-09-2021 | Fuente: abc.es
Bush denuncia que hoy en día la mayor amenaza es la radicalización política
Tras 20 años de guerra contra el terrorismo, la mayor amenaza para Estados Unidos viene de dentro, según proclamó ayer el hombre que lideró a la nación golpeada por los atentados terroristas más cruentos de la historia. Las medidas palabras de George W. Bush -«la política se ha convertido en una descarnada llamada a la ira, al miedo, al resentimiento»- resultaron atronadoras ante la ausencia del anterior presidente, Donald J. Trump, de unos actos de conmemoración sombríos y, todavía, 20 años después, dolorosos. Bush acompañó a la vicepresidenta Kamala Harris a la mina de Pensilvania en que el 11 de septiembre de 2001 a las 10:03 hora de la costa este de EE.UU. se estrelló el vuelo United 93 con 40 personas y cuatro terroristas a bordo. Es un lugar de homenaje al heroísmo de un pasaje y una tripulación que, informados por teléfono móvil de que otros dos aviones se habían estrellado en Nueva York, se amotinaron y provocaron la caída para evitar otro atentado en la capital. Allí, Bush, que goza hoy en día de una popularidad mucho mayor a la que dejó el cargo en 2009, proclamó: «En las semanas y meses posteriores a los ataques del 11 de septiembre, me sentí orgulloso de liderar a un pueblo unido, increíble y resistente. Pero, si analizamos la unidad en América, aquellos días parecen ya muy distantes». «Las fuerzas malignas que parecen actuar en nuestra vida común convierten cada desacuerdo en un pelea y cada pelea en un choque de culturas. Gran parte de la política se ha convertido en una descarnada llamada a la ira, al miedo, al resentimiento. Eso me deja preocupado por nuestra nación y nuestro futuro conjunto. Vengo sin explicaciones ni soluciones. Solo puedo contarles lo que he visto. En una jornada de sufrimiento y dolor para EE.UU., vi a millones de personas darse la mano y salir a ayudar al prójimo. Esa es la América que conozco», dijo Bush. Al visitar Pensilvania después, el presidente Biden halagó a Bush por su discurso. «Creo que el presidente Bush dio hoy un discurso realmente bueno, un discurso genuinamente bueno, sobre quiénes somos, y lo que no somos; no somos, o no debemos ser, un pueblo dividido», dijo Biden. Las palabras de Bush pusieron de relieve la gran ausencia de la jornada de ayer. En Nueva York estuvieron los Clinton y los Obama. Los Biden viajaron a los tres lugares de los atentados, Nueva York, Pensilvania y el Pentágono en Virginia. Y Donald Trump optó por acercarse a una comisaría de policía en solitario, horas después. «Es un día triste, un día muy triste por muchas razones, y añadimos más razones la semana pasada», dijo Trump en referencia a la apresurada salida de Afganistán. «He escuchado los discursos y nadie ha dicho que hemos huido de Afganistán, dejando a ciudadanos americanos atrás, y equipamiento militar por valor de 85.000 millones de dólares, mucho material que yo compré. Podríamos habernos quedado un mes o tres años», añadió el presidente, quien de hecho negoció con los talibanes la salida de Afganistán en mayo, que Biden solo aplazó a septiembre. Tenía también Trump en agenda hacer de maestro de ceremonias de una velada de boxeo que iba a tener lugar en la localidad de Hollywood, en Florida. El saqueo del Capitolio Las derrota en las elecciones de hace casi un año, las falsas denuncias de fraude y el saqueo del Capitolio han abierto una brecha gigantesca entre Trump y sus seguidores y el resto del país. A eso es a lo que Bush se refería en su discurso. Trump ni siquiera quiso dejar de lado sus diferencias con Biden para honrar el 11-S a los 2.997 muertos de aquellos atentados de Al Qaida. No estaba claro si no fue invitado o si rechazó una invitación, pero él anunció a través de su tabloide de cabecera, el 'New York Post', que visitaría por su cuenta la Zona Cero para honrar a las víctimas. Tras el saqueo del Capitolio el 6 de enero de este año, con cinco muertes, no fueron pocos los legisladores demócratas que exigieron, y lograron, que se creara una comisión de investigación al estilo de la del 11-S. El argumento era que, desde 2001, esa insurrección había sido el día más aciago para la república americana, un acto de terrorismo nacional. Las condenas a los insurrectos y a Trump, que los jaleó al principio -les dijo «os queremos» en redes sociales- fueron en un principio generalizadas. Pero el expresidente ha mantenido una entregada base de fieles, tanto diputados como senadores y votantes de a pie, que le ha permitido mantener el control del partido. Tras conmemorar a las víctimas en Manhattan, los Biden visitaron Pensilvania, donde un portavoz de los familiares de las víctimas, Gordon Felt, pidió que la Casa Blanca desclasifique todos los informes sobre los atentados. «Aún quedan muchas preguntas por responder sobre el día, hechos por desclasificar y divulgar, y justicia por hacer», dijo Felt, cuyo hermano murió en Pensilvania, antes de conversar con el presidente y la primera dama. Hay muchas lagunas todavía sobre la planificación y ejecución, sobre el papel de ciudadanos saudíes y sobre la respuesta inmediata del gobierno. Esas lagunas han dado fuelle a todo tipo de teorías de la conspiración, como la que defiende, aun vigente en foros de internet, que el vuelo de United 93 no cayó por un motín del pasaje sino por un misil lanzado por las Fuerzas Armadas norteamericanas. Es cierto que el vicepresidente Dick Cheney autorizó a la Fuerza Aérea que derribara el avión si se acercaba peligrosamente a Washington o a cualquier otra zona habitada, pero no fue necesario dar orden alguna, porque el vuelo cayó antes. Biden acabó la jornada en el Pentágono, donde a las 09:37 del 11 de septiembre de 2001 se estrelló el vuelo American 77 con 59 personas a bordo y cinco terroristas. Murieron en esta sede del Departamento de Defensa 125 personas más. Fue un sacrificio que, para el hoy ministro de Defensa, Lloyd Austin, no fue en vano. La guerra contra el terrorismo, que sigue abierta, permitió a EE.UU. evitar otro atentado de esta naturaleza en suelo nacional. «Hicimos que quienes nos atacaron pagaran. Hicimos que Bin Laden pagara. Destrozamos a Al Qaida. Nadie ha atacado EE.UU., menos procedente de aquella zona en 20 años», dijo Austin. Sí ha habido ataques en Londres, Madrid, Bruselas, París y muchos otros lugares.
11-09-2021 | Fuente: as.com
Así han cambiado los controles en aeropuertos y los aviones tras el 11-S
Los atentados terroristas provocaron un antes y un después en la seguridad de las terminales aéreas. Te contamos todas las nuevas medidas que se implementaron desde entonces.
11-09-2021 | Fuente: abc.es
Nueva York llora a sus muertos, con unos Estados Unidos en crisis
Las campanas fueron lo único que sonó en las inmediaciones del World Trade Center de Nueva York, este sábado a las 8.46 de la mañana. Veinte años antes de ese instante, un avión secuestrado por Al Qaida se estrellaba contra la hermana Norte de las Torres Gemelas, en el inicio de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001. En medio de un silencio sobrecogedor, doblaban las campanas para recordar sus muertos -casi tres mil- desde la capilla de St. Paul, uno de los símbolos de aquel episodio trágico. Es la iglesia más antigua de Manhattan y, de forma milagrosa, sobrevivió a los ataques. Mientras las torres se derrumbaban y otros edificios veían su estructura dañada de forma mortal, la pequeña capilla de 1766 se mantuvo en pie con insolencia. Durante meses después de los ataques, fue un centro de operaciones para bomberos y personal de emergencia. St. Paul representa la fortaleza de EE.UU., que se puso a prueba en aquellos atentados y que ahora, veinte años después, está cuestionada. El presidente del país, Joe Biden, viajó a Nueva York para unirse a supervivientes, familiares de víctimas y autoridades en un aniversario marcado por el momento bajo de su mandato. El 11 de septiembre estaba en el calendario como una fecha triunfal para Biden. Optó por el simbolismo de elegirlo como la fecha de la culminación de la retirada de las tropas de Afganistán, la guerra que EE.UU. eligió como respuesta a los atentados del 11-S. En lugar de poder celebrarle una salida limpia de una guerra que hace ya años era impopular, Biden es el responsable de un fiasco mayúsculo, una evacuación desorganizada y trágica, que deja a Afganistán en manos de los talibanes -a quienes se combatió por proteger a Al Qaeda-, con el cierre de la sangre derramada por trece militares estadounidenses en un atentado suicida en Kabul. Al mismo tiempo, Biden contaba con que la pandemia de Covid-19 -con abundancia de vacunas en Estados Unidos- estaría bajo control a estas alturas, pero la variante Delta y la negativa de muchos estadounidenses a vacunarse ha descarrilado esos planes: los contagios, hospitalizaciones y muertes se han disparado, una situación que también amenaza la recuperación económica. Llamada a la unidad Biden llegó a la Zona Cero acompañado de dos familias presidenciales demócratas: Barack y Michelle Obama y Bill y Hillary Clinton. No estuvo Donald Trump pero sí uno de sus grandes aliados en la lucha contra el resultado de las elecciones presidenciales del año pasado: Rudy Giuliani, que era el alcalde de Nueva York en el momento de los ataques. De forma sorprendente, Joe Biden no habló este sábado desde el memorial del 11-S, las dos fuentes excavadas sobre las huellas de las Torres Gemelas. Tampoco lo hizo en los otros dos escenarios de los atentados, a los que viajó después: la zona rural de Pensilvania en la que cayó uno de los aviones secuestrados -los pasajeros y la tripulación sabían de lo ocurrido en Nueva York y se enfrentaron a los terroristas- y el Pentágono, en Washington, donde se estrelló otro. Lo único que se pudo escuchar del presidente llegó en la víspera, con un mensaje grabado en vídeo. Fue, sobre todo, una llamada a la unidad del país, en un momento de máxima polarización, todavía bajo la sombra del asalto al Capitolio del 6 de enero. En aquella ocasión, una turba de seguidores de Trump, que sostuvo y sostiene que las elecciones por las que Biden llegó a la Casa Blanca fueron un fraude, irrumpió con violencia en la sede de la soberanía popular para evitar la certificación del candidato demócrata como ganador. Biden aseguró que la unidad no significa que todo el mundo piense lo mismo, sino que los estadounidenses compartan «un respeto y una fe fundamentales los unos hacia los otros». También que un «verdadero sentido de unidad nacional» surgió tras el 11-S, cuando EE.UU. en bloque se comprometió a combatir el terrorismo. No se escuchó la voz del presidente, pero sí la de algunos familiares de las víctimas y de supervivientes. Y, sobre todo, los nombres de todos los fallecidos, uno por uno, en una letanía que se alargó hasta entrada la tarde. Solo la interrumpían los momentos de silencio dedicados los episodios clave de los atentados: el impacto del primer avión en la torre Norte (8.46), el segundo avión en la torre Sur (9.03), el tercero en el Pentágono (9.37), el desplome de la torre Sur (9.59), el accidente del cuarto avión en Shanksville, Pensilvania (10.03) y el derrumbamiento de la torre Norte (10.28). Después de cada uno de ellos, hubo una actuación musical: desde el himno del país hasta la aparición de Bruce Springsteen, acompañado de una guitarra, que cantó ?I?ll see you in my dreams? (?Te veré en mis sueños?). Entre silencio y actuaciones, seguían sonando los nombres de los fallecidos aquel día. Muchos de ellos eran compañeros de Mike, que pertenecía al cuerpo de bomberos de Nueva York (FDNY, en sus siglas en inglés), el colectivo más afectado por la tragedia. «Todos los héroes que no pudieron volver a casa es lo que me duele de verdad», decía a este periódico sobre esas pérdidas en las inmediaciones de la Zona Cero, donde no podía entrar el público. Iba vestido con una camiseta del FDNY, que perdió a casi 350 de sus miembros. Él pertenecía a una estación de Brooklyn y vino hasta aquí tras los ataques. Sobrevivió al derrumbe de las torres, convertidas en una trampa mortal para muchos de sus compañeros. «No soy muy consciente de lo que pasó aquel día, la adrenalina te hace trabajar en el caos», aseguraba sobre un momento «para el que nadie está preparado. Solo sabíamos que era horrible». Mike, como muchos que participaron en labores de rescate, ha sufrido cáncer por la inhalación del polvo tóxico que dejaron los derrumbes. Aquello convirtió las calles de esta zona, hoy impolutas, entre rascacielos refulgentes de nueva creación, en un mar de ceniza. Como este bombero, muchos neoyorquinos se concentraron en las inmediaciones de la Zona Cero, en un ambiente de recogimiento y recuerdo. Entre ellos, Paul, con una gran bandera estadounidense apoyada sobre su cuerpo. «Es un día muy duro», reconocía. «Vengo para asegurarme de que esto no se olvida, que por desgracia es lo que está pasando en EE.UU. Cada vez se reconoce menos a la gente que cayó aquí, y yo vengo a mostrar mi respeto». Un día radiante Cerca de él, una azafata de vuelo de Suiza, en tránsito en Nueva York, se acercó hasta la confluencia de las calles Fulton y Dey, justo en frente del espectacular intercambiador que el arquitecto español diseñó para el nuevo World Trade Center. Ella trabajaba hace veinte años en el sector de la aviación y el impacto «fue demoledor». Pero la tragedia también le tocó en lo personal: un amigo de la infancia de su marido viajaba en el avión que se estrelló contra la torre sur. «Es muy triste y emocionante a la vez», aseguraba con la mirada puesta en el 1 World Trade Center, el gran rascacielos que emergió en sustitución de las Torres Gemelas, el más alto de EE.UU. en la actualidad. De fondo, un cielo azul puro, sin rastro de nubes, igual que el que los neoyorquinos recuerdan de la mañana del 11 de septiembre de 2001 antes de que llegaran los aviones secuestrados. En pocas horas, el lugar se convirtió en un infierno, oscurecido por una gran nube de ceniza. La culminación del fracaso en Afganistán, la brecha política entre estadounidenses y la pandemia pertinaz hacen que este año su recuerdo sea más duro que nunca.
11-09-2021 | Fuente: abc.es
Muere Abimael Guzmán, líder de Sendero Luminoso y el mayor genocida en la historia del Perú
El líder de la banda terrorista de corte maoísta Sendero Luminoso Abimael Guzmán Reinoso, de 86 años, falleció de septicemia en su celda después de haber sido hospitalizado varias veces en los últimos meses en un hospital de Lima, tras realizar más de una huelga de hambre en protesta porque se le negaba el derecho conyugal de encontrarse con su ahora viuda, Elena Iparraguirre, número dos de la organización. «El sábado 11 de setiembre aproximadamente a las 6.40 am en el Centro de Reclusión de Máxima Seguridad de la Base Naval del Callao ha fallecido el interno Abimael Guzmán Reinoso, debido a complicaciones en su estado de salud», indicó este sábado el Instituto Nacional Penitenciario de Perú. Tras la confirmación de la muerte de Guzmán, se espera que el Ministerio Público recoja el cuerpo y lo traslade a la morgue de Lima, donde de acuerdo a la legislación peruana, su viuda, presa con cadena perpetua como su marido, decidirá qué hacer con sus restos. La muerte de Guzmán provocará un debate nunca realizado en Perú sobre la posibilidad o no de que el líder de la vesánica banda terrorista, Sendero Luminoso, sea enterrado en un cementerio peruano. Murió un asesino «Hay que entender que hoy murió un asesino (Abimael Guzmán). El daño que ha causado es enorme en muchos sentidos y la muerte que acarreó hasta ahora en el país es muy grande en muchas comunidades del país», declaró a ABC la catedrática y especialista sobre la violencia terrorista, María Eugenia Ulfe, al tiempo que agregó, «debería llevarnos a pensar como sociedad cómo hemos sido capaces de crear una persona tan deleznable como esa». El 17 de mayo de 1980, la banda terrorista Sendero Luminoso encabezó una guerra contra el Estado peruano que duró más de una década y donde, según la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR), fallecieron cerca de 70.000 peruanos y hay, hasta la fecha, más de 20.000 de desaparecidos. Si bien el conflicto armado interno, término que acuño la CVR para calificar lo que sucedió en Perú entre 1980 y 2000, ha terminado, sus estragos siguen hasta el día de hoy donde hay organizaciones aliadas a Sendero Luminoso que no reconocen sus delitos y que han penetrado políticamente al Estado. De acuerdo al informe de la Comisión de la Verdad, Sendero Luminoso fue responsable del 54% de los cerca de 70.000 muertos durante el período de violencia que duró entre 1980 y el año 2000. Abimael Guzmán era considerado por sus seguidores como la cuarta espada de la revolución después de Karl Marx, Lenin y Mao Tse Tung. «Las comunidades campesinas de Lucanamarca (en Ayacucho) son las primeras en sublevarse a Sendero Luminoso en el verano de 1983 y eso es muy poderoso, porque no lo hizo el Estado. Es por eso que reciben la violencia demencial de Sendero Luminoso (una matanza donde los senderistas asesinaron a machetazos a 69 personas) y luego llegó la violencia extrajudicial de las Fuerzas Armadas a la región. Estuvieron entre dos fuegos y luego regresó el permanente olvido del Estado», explica María Eugenia Ulfe. El 12 de setiembre de 1992, Abimael Guzman y Elena Iparraguirre fueron arrestados por el Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) y desde esa época estuvieron detenidos en una cárcel especial construida dentro de la Base Naval del Callao, hasta que por un castigo, Elena Iparraguirre fue separada en el 2004 de su esposo e internada en la cárcel de máxima seguridad ubicada en Ancón, al norte de Lima. Abimael Guzmán Reinoso fue un profesor de filosofía en la Universidad San Cristóbal de Huamanga en Ayacucho (al este de Lima), donde se casó con Augusta Latorre y con quien formó lo que se convertiría en la banda terrorista Sendero Luminoso y que empezó a reclutar a sus seguidores desde fines de los sesenta. Durante la guerra interna que empezó Sendero Luminoso contra el Estado, Augusta La Torre murió en circunstancias nunca aclaradas y años después, Abimael Guzmán se casó en prisión con Elena Iparraguirre, número dos de la organización. Una organización que salpica al actual gobierno Las consecuencias sobre lo que significó Sendero Luminoso se siguen viviendo en Perú, tal y como muestra en la petición de interpelación del Congreso al actual ministro de Trabajo, Iber Maravi, quien ha sido acusado por pertenecer al aparato fundacional de Sendero Luminoso en Ayacucho, según reveló el diario 'La república'. «Maravi perteneció al aparato fundacional de SL en Ayacucho, según todas las publicaciones que hemos realizado en Ayacucho y Lima. El ministro no quiere dar la cara para responder sobre el grupo del que formó parte, donde fue jefe de Edith Lagos, y después de que muchos de su grupo escaparon de la cárcel en abril de 1982, algunos de ellos realizaron atentados terroristas en Lima», dijo a ABC el periodista Angel Paéz de 'La república'. Además del ministro Maravi, el primer ministro de Perú, Guido Bellido, es investigado por apología del terrorismo al referirse a la fallecida Edith Lagos durante una entrevista de televisión en Cuzco, como «una persona que en cierto momento del país tomo una postura. En un proceso donde existía una denominación y un maltrato tremendo a la gente».
11-09-2021 | Fuente: abc.es
Cinco de los peores atentados terroristas de la historia
Se cumplen 20 años de una de las peores masacres de la historia de Occidente. Los atentados del 11S, donde cayeron las Torres Gemelas y atacaron al Pentágono dejaron miles de muertos y de heridos. Una huella difícil de borrar para la ciudad de Nueva York y el mundo occidental. A lo largo de la historia más reciente se pueden también recordar otros ataques terroristas que conmovieron a la sociedad por su dureza, como por ejemplo el 11 de marzo en Madrid o los del secuestro del colegio de Beslán. Uno de los más recientes fue el de París en 2013, donde más de 100 personas perdieron la vida en varios tiroteos por la ciudad. 11S: atentados a las Torres Gemelas y al Pentágono El martes 11 de septiembre amaneció soleado en la ciudad de Nueva York, pero en apenas una hora la ciudad se cubrió de una nube de polvo. Dos aviones se estrellaron contra las Torres Gemelas del World Trade Center. Un tercero se estrelló cerca del Pentágono, dejando más muertos y heridos a su paso. Hubo un cuarto que no cumplió el objetivo de atentar contra el Capitolio y acabó en los campos de Pensilvania. Restos de las Torres Gemelas después del derribo - Reuters Las dos torres cayeron, mientras que el Pentágono también sufrió daños. Al Qaida fue el autor de los atentados que dejó 2.996 muertos y más de 25.000 heridos. Esta no fue la única vez que las Torres Gemelas fueron atacadas, ya que en 1993 sufrieron otro ataque terrorista. Un coche bomba estalló en el aparcamiento de la torre norte. El objetivo era derribar ambas torres, pero no lo lograron. Los autores fueron yihadistas y dejaron seis muertos y 1042 heridos. Ataques del 11M en Madrid La historia de España quedó marcada con los atentados de Madrid del 11 de marzo, donde 191 personas perdieron la vida, además de contar más de 2.000 heridos. Diez explosiones en cuatro trenes explotaron de forma simultánea en distintos trenes de la capital española. La conmoción del país fue total, justo tres días antes de las elecciones generales de España en 2004. El Tribunal Supremo y la Audiencia Nacional sentenció que la autoría de los atentados terroristas fue de Al Qaida. Explosión de uno de los trenes en los atentados de Madrid del 11 de marzo - EPA Atentados de la escuela de Beslán, Rusia El 1 de septiembre de 2004, un grupo terrorista islámico de 30 hombres, B atallón de mártires Riyad-us Saliheen, acudió al colegio de Beslán en Osetia del Norte donde secuestraron a más de 1.100 personas, la gran mayoría estudiantes menores de edad. Los terroristas, vinculados también a movimientos separatistas chechenos, estuvieron durante tres días en el edificio. La Policía finalmente entró y hubo enfrentamiento directo con los autores del atentado. Las cifras finales dejaron 334 muertos (186 niños) y casi 800 heridos. Atentado terrorista de Beslán. Un niño es rescatado del colegio atacado - Reuters Atentados de París el 13 de noviembre de 2015 El Daesh fue el autor de los atentados de París y en el suburbio de Saint-Denis el 13 de noviembre de 2015. Ataques suicidas, tiroteos en terrazas y restaurantes, y una serie de explosiones en el estadio de Francia dejaron 137 muertos y más de 450 heridos. El pánico se apoderó de los parisinos por los ataques organizados del Estado Islámico. Sonado fue el asalto a la sala Bataclan, donde los territoristas retuvieron en la sala a centenares de personas durante un concierto. Terminaron con la vida de 80 a sangre fría. Francia decretó tres días de luto nacional. La Policía en las inmediaciones de la sala Bataclan, una de las afectadas por los atentados terroristas de París - Reuters Atentado terrorista de Lockerbie Algo más antiguo fue el atentado de Lockerbie. Esta ciudad de Escocia vio cómo unos días antes de la Navidad de 1988 caía un avión y se llevó por delante la vida de 11 personas del pueblo. Lo que cayó del cielo fue el vuelo 103 de la aerolínea Pan Am, con 259 pasajeros, los cuales fallecieron todos, entre los que se incluía una azafata española. Una investigación de la policía local de Dumfries y Galloway, la CIA y el FBI, determinaron que detrás de estos ataques terroristas estaba el agente secreto libio Al-Megrahi. Este espía puso un explosivo plástico en una radio, dentro de una de las bodegas de la aeronave. Esta explotó a los 38 minutos después de despegar. El avión cubría la ruta Londres-Nueva York, por lo que la gran mayoría de los fallecidos fueron norteamericanos. Restos del Boeing 737 en Lockerbie - Reuters
10-09-2021 | Fuente: abc.es
El 11-S abrió una nueva era de teorías de la conspiración
Los atentados terroristas del 11-S , retransmitidos por televisión en todo el mundo, con imágenes tomadas y reproducidas en infinidad de ocasiones, inauguraron una nueva era de teorías de la conspiración que pervive 20 años después, gracias a la irrupción de las redes sociales. Tras los atentados, cualquier ciudadano con acceso a internet se convertiría en un experto, capaz de poner en duda conclusiones oficiales irrefutables. Es cierto que en 2001 internet estaba en la prehistoria. No había ni Facebook, ni Twitter, ni Youtube. Pero no hicieron falta. Una masa recelosa se lanzó a todo tipo de foros, entonces aún muy rudimentarios, a compartir dudas sobre los ataques: sobre las explosiones en las torres, sobre la ausencia de vídeos del choque.. Ver Más
08-09-2021 | Fuente: abc.es
El principal acusado de los atentados de Bataclan: «No hay otra divinidad que Alá y Mahoma es su mensajero»
A los pocos minutos de la apertura oficial del proceso que debe juzgar los atentados terroristas del 13 de noviembre del 2015, que se cobraron 130 muertos y 413 heridos, el principal acusado, Salah Abdeslam (32 años), anunció el tono sombrío de la historia que deberá juzgarse: «No hay otra divinidad que Alá y Mahoma es su mensajero». A las 13:20 del miércoles, el Presidente del Tribunal, Jean-Louis Périès, anunció la apertura oficial con esta frase: «Quedan abiertos los debates. Será esencial el respeto de las normas, comenzando por los derechos de la defensa». Seguiría el respeto estricto de las reglas jurídicas más estrictas, presentando e identificando a los acusados. Salah Abdeslam, el más importante, entre todos, había llegado minutos antes al Palacio de Justicia, en el corazón histórico de París. Barba impresionante. Rostro sombrío. Boceto de la corte realizado el 8 de septiembre de 2021 muestra a Salah Abdeslam - AFP Cuando un miembro del Tribunal pidió a Abdeslam que se identificase e informase sobre sus orígenes y profesión, el acusado lanzó esta profesión de fe yihadista: «Abandoné toda profesión para convertirme en un soldado del Estado Islámico. Antes de nada, deseo dejar este testimonio, esencial, para mí. No hay otra divinidad que Alá y Mahoma es su profeta». Tras tan precisa confesión, Abdeslam volvió al banco de los acusados. Y el proceso pudo comenzar con sus laboriosos procedimientos. Presentación de las partes civiles (poco menos de 1.800), recuerdo de las normas que irán respetándose, paso a paso, con una «lentitud» abrumadora. El proceso debiera prolongarse hasta el mes de mayo del año próximo. Y el interrogatorio personal de Salah Abdeslam no está previsto que comience hasta primeros del mes de enero que viene. La «premura» implacable con la que Abdeslam ha avanzado su profesión de fe, islamista radical, ilumina con su pavorosa luz negra las dimensiones esenciales de unas matanzas perpetradas en París por un grupo de tres comandos yihadistas, consumando un baño de sangre concebido por el Estado Islámico entre Siria e Irak.
07-09-2021 | Fuente: abc.es
Francia juzga por Bataclan a veinte yihadistas
Hoy comienza en el Palacio de Justicia, antigua y primera residencia de los reyes de Francia, en el corazón histórico de París, el juicio a los autores y cómplices de los atentados terroristas islámicos del 13 de noviembre de 2015, que se cobraron 130 muertos y 413 heridos en el Estadio de Francia, la sala de conciertos Bataclan y cuatro terrazas, un rosario de matanzas con inquietantes ramificaciones internacionales, europeas, sirias, medio orientales. Gráfico de los atentados de París de 2015 - ABC Éric Dupong-Moretti, ministro de Justicia, ha insistido en la dimensión histórica e internacional del proceso: «El mundo entero seguirá este proceso, cuyas ramificaciones, más actuales que nunca, nos recuerdan a toda hora la gravedad de aquellos crímenes y su alcance internacional». Gérald Darmanin, ministro del Interior, ha enviado una circular oficial a los más altos dirigentes de la seguridad del Estado, con esta petición: «Debemos reforzar nuestro nivel de vigilancia. Muy en particular en todos los lugares y espacios públicos calificados de sensibles». «Debemos reforzar nuestro nivel de vigilancia» A cinco minutos a pie de la catedral de Notre Dame y a diez del Museo del Louvre, el Palacio de Justicia ha debido montar una sala de 750 metros cuadrados, construida íntegramente en madera, en su inmensa sala de los pasos perdidos, para recibir a 1.775 partes civiles, querellantes, familiares o representantes de las víctimas, asistidos por más de 300 abogados ante el tribunal de cinco magistrados que deberá juzgar a veinte acusados. Tras cinco años de instrucción, la documentación acumulada asciende a 542 tomos de documentos, que suman un millón de páginas, equivalentes a 53 metros lineales de una biblioteca convencional. El proceso deberá durar nueve meses, como mínimo, si no se producen retrasos imprevistos. El presidente del Tribunal, Jean-Louis Périès, anunciará hoy la apertura del proceso, precisando todas las cuestiones estrictamente procesales. Los primeros testigos comenzarán a declarar el próximo día 13 de este mes de septiembre. Dos semanas más tarde, el día 28, comenzarán los interrogatorios de las víctimas (heridos que salvaron la vida, familiares) y de catorce de los acusados presentes, otros seis serán juzgados pero estarán ausentes, por diversas razones. A partir del 10 de noviembre François Hollande, expresidente de Francia, y Bernard Cazeneuve, exministro del Interior, ofrecerán sus testimonios privilegiados. Entre mediados de noviembre y Navidad los investigadores franceses y belgas presentarán sus conclusiones policiales. El 13 de enero será interrogado Salah Abdeslam, el único vivo de los miembros de los comandos que consumaron las matanzas. Tras los interrogatorios de Salah Abdeslam comenzarán las intervenciones de los 300 abogados de las víctimas y partes civiles, durante dos o tres meses. Hacia el 24 o el 25 de mayo, a las pocas semanas de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el Tribunal debiera dictar su sentencia o anunciar la fecha de su decisión final. Uno de los procesos del siglo Se trata de uno de los grandes procesos judiciales del último siglo, no solo en Francia. Su instrucción tiene dimensiones nacionales, europeas e internacionales de una actualidad siempre inquietante. Las matanzas del 13 de noviembre de 2015 en París fueron concebidas y organizadas, entre Siria e Irak, por el ?califato? islámico de la época, también conocido como Daesh o Estado islámico de Irak y de Levante, variante de Al Qaida, siempre presente en Afganistán, Oriente Medio y el Sahel. Desde Siria e Irak, los hombres y demonios del yihadismo islámico encontraron cómplices en Bélgica y Francia, y fueron capaces de montar una de las más atroces matanzas del yihadismo en Europa. Tres comandos consumaron los baños de sangre y matanzas del Estadio de Francia, las terrazas del este de París y la sala de fiestas Bataclan. Esos autores materiales de los crímenes están dirigidos por Salah Abdeslam, gracias al apoyo de otros dos comandos de terroristas que cumplían tareas de cobertura directa de los autores de las matanzas. La conversión de Afganistán en un nuevo ?emirato? islámico, en competencia estratégica, real, presumida o ficticia, como otras familias y organizaciones islámicas, integristas, de Kabul al Mabreg, a las puertas de España y la Europa mediterránea, confiere al proceso que hoy se inicia en París una dimensión excepcional. El proceso permitirá reconstruir con relativa precisión el ?modus operandi? de los dirigentes y militantes de las diversas filiales de Daesh y Al Qaida, una de las grandes amenazas que pesan sobre la seguridad de Europa y todas las grandes democracias occidentales. «Toda tierra no sometida al islam está amenazada. No solo Europa. Es el conjunto del mundo no musulmán, occidental y liberal, en particular, el que está hoy amenazado por el islamismo», declaró a ABC, en su día, Rémi Brague, académico, historiador, filósofo, especialista reputado en filosofía medieval, musulmana, judía y cristiana.
1
...