Infortelecom

Noticias de asia

04-02-2021 | Fuente: as.com
La perla de La Masía que tampoco vale para el PSG
Kays Ruiz-Atil, una de las mayores promesas de la cantera del conjunto parisino, saldrá en verano en búsqueda de minutos que no tiene con Pochettino.
03-02-2021 | Fuente: abc.es
Biden comienza con una relajación de las sanciones a Maduro
La primera medida que ha tomado Joe Biden con respecto a Venezuela ha sido una ligera modificación del régimen de sanciones para permitir contactos con puertos y aeropuertos en ese país caribeño, después de que Donald Trump los hubiera prohibido en agosto de 2019. El grueso de las sanciones, y el embargo al crudo venezolano, siguen vigentes, de momento, y a la espera de que el nuevo gobierno formule su política de sanciones. La autorización de transacciones con el Instituto Nacional de los Espacios Acuáticos (Inea) la anunció el martes la agencia de Control de Activos Extranjeros (por sus siglas en inglés, OFAC) del Departamento del Tesoro de EE.UU. Esencialmente, permite las transacciones con puertos y aeropuertos de Venezuela excepto para «cualquier actividad relacionada con la exportación o reexportación de diluyentes, directamente o no, a Venezuela». Esos diluyentes, empleados para refinar el crudo, escasean en Venezuela debido a las sanciones. Curiosamente, una de las últimas decisiones de Trump y su equipo antes de salir del gobierno fue sancionar a Inea, entre otras entidades e individuos acusados de sortear las sanciones al sector del crudo venezolano. A Inea se la sancionó concretamente por adquirir y operar un buque de bandera rusa, el Maksim Gorky, empleado para la extracción y exportación del crudo venezolano. A los 13 días de llegar al cargo, Biden ha autorizado las transacciones con esa misma entidad portuaria sancionada hace apenas 15 días por Trump. Según un funcionario del Tesoro estadounidense, que pide anonimato para hablar de sanciones, esta modificación supone «una calibración de las sanciones impuestas al Inea para limitar las posibles consecuencias adversas de la actividad portuaria en Venezuela, al tiempo que dirige la presión a los patrocinadores del régimen de Maduro que operan en el sector petrolero». Ese funcionario destaca que «el Tesoro mantiene su compromiso de garantizar el flujo ilimitado de bienes humanitarios a Venezuela». Prioridades Según publicó este diario, hay en pie una campaña de presión de los socios del chavismo sobre la Administración Biden para que levante sanciones aprobadas por Trump en sus cuatro años de mandato. Esos socios de Maduro, capitaneados por el expresidente del Gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero, piden que la Casa Blanca pase a dar prioridad a resolver la crisis humanitaria, y deje en segundo plano el cambio político necesario para que la dictadura dé paso a unas elecciones democráticas. Aprovechando el cambio en Washington, en enero se han disparado las exportaciones de Pdvsa, la petrolera estatal venezolana sancionada por Trump. Según Reuters, en enero, un total de 22 petroleros salieron de puertos venezolanos con crudo crudos y refinados para la exportación, a China y otros destinos asiáticos. Salieron de Venezuela 544.290 barriles por día, una cantidad un 12% más alta que en diciembre, pero un 43% más baja que en 2020.
02-02-2021 | Fuente: as.com
"Creo que habían bebido demasiado y se creían más valientes de lo que son"
LeBron James aclaró en zona mixta cómo se produjo el incidente con los aficionados de los Hawks.
02-02-2021 | Fuente: abc.es
El golpe de Estado de Myanmar, a ritmo de aeróbic
La clave del éxito es estar en el lugar adecuado en el momento oportuno, aunque sea por casualidad. Por ese dichoso azar, el vídeo de una profesora de aerobic birmana, Khing Hnin Wai, se ha vuelto viral desde que este lunes captara, de forma accidental, la caravana militar que iba a dar el golpe de Estado en Myanmar (nombre oficial de este país del Sudeste Asiático).<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="es" dir="ltr">Una mujer hizo su clase de aerobic sin darse cuenta de que estaban dando el golpe de Estado en Myanmar. Y pues puede verse como el convoy de militares llega al parlamento. <a href="https://t.co/fmFUzhawRe">pic.twitter.com/fmFUzhawRe</a></p>&mdash; Àngel Marrades (@VonKoutli) <a href="https://twitter.com/VonKoutli/status/1356278671267557382?ref_src=twsrc%5Etfw">February 1, 2021</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Como otras mañanas, Khing Hnin Wai, monitora de educación física en el Ministerio de Educación, estaba grabando su rutina de bailes y ejercicios ante la amplia y desierta avenida de la capital, Naypyidaw, que conduce al Parlamento birmano. Sin darse cuenta, a su espalda aparece una comitiva de vehículos negros, entre ellos una tanqueta militar, que se dirige a tomar el Parlamento, que se iba a constituir tras las elecciones de noviembre. Colgado en Facebook, su vídeo ha sido visto este martes más de 50 millones de veces. Y no por sus simpáticos saltos, sino por haber captado el momento justo del golpe de Estado. La amplia difusión que ha tenido el vídeo ha obligado a Khing Hnin Wai a colgar otras grabaciones de días anteriores explicando que siempre va a ese lugar para sus ejercicios matutinos de aeróbic. La música que baila ya se ha convertido en el ritmo del último golpe de Estado en Birmania.
02-02-2021 | Fuente: as.com
La Policía irrumpe en su casa y esta doctora rusa les sorprende así...
La doctora Anastasia Vasylieva había protestado por el arresto del opositor Navalni y sabía que la Policía iría a su casa. Les recibió tocando una melodía de Beethoven al piano.
02-02-2021 | Fuente: abc.es
EE.UU. amenaza a Myanmar con sanciones tras el golpe de Estado
Un día después del golpe de Estado en Myanmar, nombre oficial de la antigua Birmania, no se sabe el paradero de su jefa de Gobierno «de facto», la nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, ni del resto de políticos detenidos por los militares el lunes por la mañana. Unos 400 diputados, que habían acudido a la capital, Naipyidaw, para la constitución del Parlamento tras las elecciones de noviembre, están encerrados y vigilados por los militares en el complejo gubernamental que alberga dicho edificio, según informa la agencia AP. Bajo el estado de emergencia declarado por el Ejército tras derrocar al Gobierno y apropiarse de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, en las calles se respira una calma tensa a la espera de ver qué ocurre. Al mando de su comandante en jefe, el general Min Aung Hlaing, el Ejército ha destituido a 24 ministros y formado un gabinete con once ministros. Para justificar su asonada, denuncian «fraude electoral» en la victoria en noviembre de Aung San Suu Kyi, que obtuvo el 83 por ciento de los votos, y prometen convocar elecciones de aquí un año y ceder el poder al partido que gane. Desde las ocho de la tarde hasta las seis de la mañana, impera el toque de queda y, con los soldados patrullando las calles de la principal ciudad, Yangón (Rangún), este martes se ha recuperado tímidamante cierta actividad. Tras la sorpresa inicial, agudizada por una caída de internet y los teléfonos que ha llevado al acopio de víveres y dinero de los cajeros, los birmanos están a la expectativa después de ver truncada su joven democracia. Desde 2015, solo han podido votar en dos elecciones realmente libres, en las que han dado su apoyo casi unánime a la venerada Aung San Suu Kyi, hasta que los militares han vuelto a imponer la dictadura que rigió en el país durante las seis últimas décadas. Condena internacional Esta vuelta atrás ha sido condenada por las principales potencias occidentales y Estados Unidos ha amenazado con reinstaurar las sanciones que estuvieron vigentes durante aquella época. «La comunidad internacional debería unirse con una sola voz para presionar al Ejército birmano y que ceda el poder que ha tomado, liberando a los activistas y funcionarios que tiene detenidos», hace un llamamiento el nuevo presidente estadounidense, Joe Biden, en su primera crisis desde que ocupó la Casa Blanca hace apenas dos semanas. En su declaración oficial, Biden recuerda que «EE.UU. levantó las sanciones sobre Birmania en la década pasada por sus progresos hacia la democracia», pero advierte de que «la involución de este proceso necesitará una inmediata revisión de nuestras leyes seguida de las acciones oportunas». Para ello, anunció que «trabajaremos con nuestros aliados en la región y el mundo con el fin de apoyar la restauración de la democracia y el imperio de la ley, así como para exigir responsabilidades a los responsables de revertir la transición democrática de Birmania». En medio de la condena por parte de EE.UU., la Unión Europea, Japón, la India y Australia, y de la aquiescencia de China y Rusia, los 15 miembros del Consejo de Seguridad de la ONU se reunirán este martes a puerta cerrada para discutir la situación, que devuelve la inestabilidad al Sudeste Asiático en plena pandemia del coronavirus. A pesar de la aparente calma, el momento es sumamente peligroso porque Aung San Suu Kyi ha llamado a «no aceptar esto y protestar contra el golpe de los militares» en un mensaje escrito en Facebook antes de su arresto. Una vez más, Myanmar se debate entre la dictadura o la revolución. Presión militar Desde 1962, cuando el general Ne Win tomó el poder en otro golpe de Estado, este bellísimo pero paupérrimo país del Sudeste Asiático estuvo dirigido por gobiernos militares que, en 2011, iniciaron la transición a la democracia. Aunque la oposición consiguió derribar en agosto de 1988 a Ne Win, otra Junta militar lo reemplazó en septiembre de ese mismo año tras aplastar violentamente las protestas reclamando democracia. En 1990, el Ejército convocó unas elecciones que fueron ganadas de manera aplastante por Aung San Suu Kyi. Pero, en lugar de permitirle instaurar su gobierno, los militare s la confinaron bajo arresto domiciliario durante 15 de los siguientes 20 años. Liberada en 2010, ganó las primeras elecciones libres cinco años después y se disponía a empezar su segundo mandato tras arrasar también en los comicios del pasado noviembre. Pero, como ya ocurrió hace tres décadas, los militares han vuelto a recuperar una de las tradiciones birmanas más antiguas: la dictadura.
01-02-2021 | Fuente: as.com
La Policía irrumpe en su casa y esta doctora rusa les sorprende así...
La doctora Anastasia Vasylieva había protestado por el arresto del opositor Navalni y sabía que la Policía iría a su casa. Les recibió tocando una melodía de Beethoven al piano.
01-02-2021 | Fuente: abc.es
Golpe de Estado en Birmania con la detención de Aung San Suu Kyi y parte del Gobierno
Birmania se ha despertado este lunes con un golpe de Estado militar. Durante el fin de semana ya se oía el «ruido de sables», que ha estallado con la detención de la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, quien dirige el Gobierno desde 2015, y otros líderes políticos. Así se lo ha comunicado por teléfono a la agencia Reuters el portavoz de su partido, la Liga Nacional para la Democracia, antes de que también se perdiera el contacto con él. «Quiero decirle a nuestro pueblo que no responda precipitadamente y que actúen conforme a la ley», avisó Myo Nyunt, quien explicó que el Ejército se había «llevado» de sus domicilios a varios ministros y representantes políticos en las primeras horas de la mañana. Este lunes estaba previsto que se constituyera el Parlamento tras las elecciones del 8 de noviembre, en las que el partido de Aung San Suu Kyi volvió a arrasar al ganar un 83 por ciento del escrutinio. Pero el Ejército viene disputando el resultado y ha presentado varias denuncias que han sido rechazadas por la comisión electoral y el Tribunal Supremo. Los militares, que habían amenazado con «tomar acciones», prometieron el sábado que acatarían la Constitución, pero el país ha amanecido con esta asonada solo dos días después. Según informa la BBC, hay soldados patrullando por la calles de la capital, Naipyidaw, y de la principal ciudad, Yangón (Rangún). Las líneas telefónicas han sido cortadas y la televisión estatal, MRTV, está teniendo «problemas técnicos» para emitir. Todo apunta a un nuevo golpe de Estado en Myanmar, nombre oficial de la antigua Birmania, solo seis años después de recuperar la democracia. En su propia televisión, el Ejército ha declarado el estado de emergencia. Justificando el alzamiento por el «fraude electoral» que denuncian, han tomado los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, que han traspasado a su comandante en jefe, Min Aung Hlaing, al menos durante un año. En noviembre de 2015, este bello país del Sudeste Asiático celebró sus primeras elecciones en 25 años dentro de la transición que había empezado meses antes con la liberación de Aung San Suu Kyi, quien estaba bajo arresto domiciliario por su larga lucha por la democracia. Aunque los militares habían reformado la Constitución para conservar parte del poder, reservándose el 25 por ciento del Parlamento y el control de tres ministerios clave, el partido de Suu Kyi ganó por aplastante mayoría. Por un veto constitucional expresamente dirigido contra ella por haber tenido dos hijos con un extranjero, no puede dirigir el Gobierno, pero es la «mujer fuerte» del país en su cargo de consejera de Estado y representante internacional. A pesar de las expectativas que había en Suu Kyi, quien ganó el Nobel de la Paz en 1991 y se ha pasado casi 15 años detenida, desde el principio se ha mostrado como una política pragmática que ha traicionado sus ideales democráticos de igualdad y justicia. Como ya avanzó en una entrevista a ABC en 2010, nada más ser liberada y un año antes de concurrir a las elecciones, no solo se ha acercado a un régimen autoritario como el chino, sino que ha negado la persecución en Birmania de la etnia musulmana rohingya (pronúnciese «rojinga»). Por su aquiescencia con el Ejército con esta auténtica «limpieza étnica», que llevó a más de 700.000 rohingyas a huir al vecino Bangladés en 2017, la reputación de Suu Kyi ha quedado totalmente destrozada. Aunque un informe de la ONU calcula que hubo unos 10.000 muertos, la Nobel de la Paz desmentía este genocidio en 2019 ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya. A pesar de la abundancia de pruebas contra el Ejército («Tadmadaw»), Suu Kyi aseguró que se trataba de una «operación antiterrorista» en respuesta a la ofensiva que una guerrilla musulmana lanzó en agosto de 2017. Poco después, los refugiados rohingyas hacinados en los campos de la frontera con Bangladés contaban a ABC las atrocidades cometidas por el Ejército birmano, cuyos soldados entraron a tiros en los pueblos, matando a los hombres, violando a las mujeres y quemando sus chozas con los bebés dentro. A pesar de esta complicidad con los militares de «La Dama», como es popularmente conocida Suu Kyi, su delicado equilibrio de poder ha acabado rompiéndose con este nuevo golpe militar.
01-02-2021 | Fuente: abc.es
Golpe de Estado en Myanmar con la detención de Aung San Suu Kyi y parte del Gobierno
Myanmar se ha despertado este lunes con un golpe de Estado militar. Durante el fin de semana ya se oía el «ruido de sables», que ha estallado con la detención de la premio Nobel de la Paz Aung San Suu Kyi, quien dirige el Gobierno desde 2015, y otros líderes políticos. Así se lo ha comunicado por teléfono a la agencia Reuters el portavoz de su partido, la Liga Nacional para la Democracia, antes de que también se perdiera el contacto con él. «Quiero decirle a nuestro pueblo que no responda precipitadamente y que actúen conforme a la ley», avisó Myo Nyunt, quien explicó que el Ejército se había «llevado» de sus domicilios a varios ministros y representantes políticos en las primeras horas de la mañana. Este lunes estaba previsto que se constituyera el Parlamento tras las elecciones del 8 de noviembre, en las que el partido de Aung San Suu Kyi volvió a arrasar al ganar un 83 por ciento del escrutinio. Pero el Ejército viene disputando el resultado y ha presentado varias denuncias que han sido rechazadas por la comisión electoral y el Tribunal Supremo. Los militares, que habían amenazado con «tomar acciones», prometieron el sábado que acatarían la Constitución, pero el país ha amanecido con esta asonada solo dos días después. Según informa la BBC, hay soldados patrullando por la calles de la capital, Naipyidaw, y de la principal ciudad, Yangón (Rangún). Las líneas telefónicas han sido cortadas y la televisión estatal, MRTV, está teniendo «problemas técnicos» para emitir. Todo apunta a un nuevo golpe de Estado en Myanmar, nombre oficial de la antigua Birmania, solo seis años después de recuperar la democracia. En su propia televisión, el Ejército ha declarado el estado de emergencia. Justificando el alzamiento por el «fraude electoral» que denuncian, han tomado los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, que han traspasado a su comandante en jefe, Min Aung Hlaing, al menos durante un año. Tras las elecciones En noviembre de 2015, este bello país del Sudeste Asiático celebró sus primeras elecciones en 25 años dentro de la transición que había empezado meses antes con la liberación de Aung San Suu Kyi, quien estaba bajo arresto domiciliario por su larga lucha por la democracia. Aunque los militares habían reformado la Constitución para conservar parte del poder, reservándose el 25 por ciento del Parlamento y el control de tres ministerios clave, el partido de Suu Kyi ganó por aplastante mayoría. Por un veto constitucional expresamente dirigido contra ella por haber tenido dos hijos con un extranjero, no puede dirigir el Gobierno, pero es la «mujer fuerte» del país en su cargo de consejera de Estado y representante internacional. A pesar de las expectativas que había en Suu Kyi, quien ganó el Nobel de la Paz en 1991 y se ha pasado casi 15 años detenida, desde el principio se ha mostrado como una política pragmática que ha traicionado sus ideales democráticos de igualdad y justicia. Como ya avanzó en una entrevista a ABC en 2010, nada más ser liberada y un año antes de concurrir a las elecciones, no solo se ha acercado a un régimen autoritario como el chino, sino que ha negado la persecución en Birmania de la etnia musulmana rohingya (pronúnciese «rojinga»). Por su aquiescencia con el Ejército con esta auténtica «limpieza étnica», que llevó a más de 700.000 rohingyas a huir al vecino Bangladés en 2017, la reputación de Suu Kyi ha quedado totalmente destrozada. Aunque un informe de la ONU calcula que hubo unos 10.000 muertos, la Nobel de la Paz desmentía este genocidio en 2019 ante el Tribunal Penal Internacional de La Haya. A pesar de la abundancia de pruebas contra el Ejército («Tadmadaw»), Suu Kyi aseguró que se trataba de una «operación antiterrorista» en respuesta a la ofensiva que una guerrilla musulmana lanzó en agosto de 2017. Poco después, los refugiados rohingyas hacinados en los campos de la frontera con Bangladés contaban a ABC las atrocidades cometidas por el Ejército birmano, cuyos soldados entraron a tiros en los pueblos, matando a los hombres, violando a las mujeres y quemando sus chozas con los bebés dentro. A pesar de esta complicidad con los militares de «La Dama», como es popularmente conocida Suu Kyi, su delicado equilibrio de poder ha acabado rompiéndose con este nuevo golpe militar.