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Noticias de asia central

25-11-2020 | Fuente: abc.es
China critica al Papa por denunciar la persecución contra los uigures
La equiparación por parte del Papa Francisco de la etnia uigur de China con los rohingya de Birmania y los yazidíes de Irak, dos de los pueblos más perseguidos del mundo, ha enfurecido al autoritario régimen de Pekín. Entre los numerosos asuntos que aborda el Sumo Pontífice en su libro «Soñemos juntos. El camino a un futuro mejor», escribe que «pienso a menudo en los pueblos perseguidos: los rohingya, los uigures y los yazidíes». Aunque el Papa ya había hablado antes a favor de los otros dos pueblos perseguidos, es la primera vez que menciona a los uigures, etnia musulmana originaria de la convulsa región de Xinjiang, fronteriza con Asia Central. Arriesgando su acercamiento de los últimos años a China, país con el que el Vaticano no tiene relaciones diplomáticas, Francisco se une a las denuncias internacionales por la reclusión en campos de reeducación de cientos de miles de uigures, hasta un millón según algunos informes. Aunque Pekín negó al principio la existencia de dichos campos, argumenta que son escuelas de formación profesional para acabar con las revueltas y atentados islamistas que se han cobrado cientos de vidas en Xinjiang durante los últimos años. «El Gobierno chino siempre ha protegido los derechos legales de las minorías étnicas por igual. Personas de todas las etnias de Xinjiang disfrutan de la protección total de sus derechos de subsistencia, derechos de desarrollo y libertad religiosa», afirmó el portavoz de Exteriores, Zhao Lijian, según informa Reuters. A su juicio, «los comentarios del Papa Francisco son infundados». Las palabras del Sumo Pontífice amenazan con abrir una crisis justo cuando la Santa Sede acaba de renovar su concordato con Pekín para el nombramiento consensuado de obispos. Aunque no se han anunciado los términos en los que se ha prorrogado dicho acuerdo, que fue suscrito en 2018, el acercamiento entre ambas partes era evidente por el interés del Papa Francisco en «normalizar» los lazos con China. De hecho, hasta se negó a recibir en septiembre al secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, por haber criticado la renovación de dicho concordato. Pero, rompiendo su silencio sobre los uigures, Francisco ha decidido denunciar su persecución aún a costa de mejorar sus relaciones con China.
27-10-2020 | Fuente: abc.es
La pandemia se ceba en Latinoamérica con la mayor caída económica mundial y un tercio de las muertes
Los países latinoamericanos están sufriendo a causa la crisis sanitaria y económica del coronavirus como ninguna otra región del mundo. Con el 8,2% de la población mundial, han diagnosticado el 28% de los casos positivos globales por Covid-19 ?y eso que no se realizan tantas pruebas generalizadas a la población como en países más desarrollados? y han padecido el 34% de las muertes debidas a la pandemia registradas mundialmente, como ha destacado con alarma el FMI. La economía latinoamericana tendrá este año un retroceso de entre un 8,1% (FMI) y un 9,1% (Cepal), mayor que el de ninguna otra región del mundo y el doble del que experimentarán otras zonas emergentes y en desarrollo del planeta. Ya desde esta columna se alertó en marzo, cuando la pandemia apenas había hecho acto de presencia en el continente americano, que los países de América Latina, que eran los últimos en ver llegar el virus, serían los que más tarde saldrían de la crisis. Esos datos incipientes que entonces se estaban teniendo permitían un mes después vislumbrar una perspectiva realmente pesimista: la región se enfrenta a una segunda década perdida, como la que sufrieron en una de sus crisis históricas más graves, padecida en los años 1980. En esa perspectiva insisten ahora los últimos informes publicados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) de la ONU. Destrucción de empleo El FMI destaca que el Producto Interior Bruto (PIB) latinoamericano caerá este año un 8,1%, por encima de lo estimado para otras regiones del mundo. Este organismo internacional prevé una caída del 7% para el conjunto de Europa, del 2,2% para Asia, del 3% para África subsahariana y del 4,1% para Oriente Medio y Asia Central. El descenso en Latinoamérica será el doble del que experimentarán otras zonas emergentes y en desarrollo del planeta. Cierto que los países ricos de Europa Occidental tendrán una caída media comparable (8,1%), pero en 2021 crecerán más que el 3,6% de promedio estimado para Latinoamérica. Algunas naciones de la región presentan unas cifras especialmente graves para 2020, entre ellas Perú (-13,9%), Argentina (-11,8%), Ecuador (-11%) y México (-9%), dejando aparte el caso especial de Venezuela, que empalma varios años de retroceso de su PIB (en 2019 cayó un 35% y este año lo hará en un 25%). El FMI alerta de que, a diferencia de lo ocurrido en otras recesiones, la contracción del empleo ha sido en la región mayor que la contracción del PIB: alrededor del 20% de media en los cinco mayores países (en el caso de Perú ha llegado al 40%). Las razones de esta destrucción de la ocupación están en que, además de la gran informalidad del mercado laboral, el 45% de los puestos de trabajo en Latinoamérica son de contacto físico próximo (frente al 30% en los países emergentes) y solo el 20% de los empleos pueden ser realizados remotamente (frente al 40% en las economías avanzadas). Menor comercio y colapso del turismo Junto a eso cuentan además las dinámicas económicas propias de una región fuertemente dependiente del comercio de materias primas, sobre todo Sudamérica (la menor actividad inicial de China y luego la de Europa y Estados Unidos redujo el comercio; el bajo precio del petróleo, por su parte, ha afectado a los productores de hidrocarburos). Además, las turbulencias financieras internacionales han restringido la inversión extranjera y el colapso de los largos desplazamientos ha perjudicado enormemente el turismo, que es básico para la supervivencia del Caribe. El FMI concluye que el PIB de la mayor parte de los países latinoamericanos no volverá a los niveles previos a la crisis hasta 2023 y que los ingresos reales per cápita no se recuperarán hasta 2025, diez años después de que la economía de la región comenzara a ir mal por el desplome del precio de las materias primas, lo que terminó con la «década de oro» vivida hasta entonces. Aumento de la pobreza Un panorama similarmente sombrío es el dibujado por la Cepal, que sitúa su previsión de reducción del PIB latinoamericano para 2020 en el 9,1%. Eso llevará a la región a su peor contracción de la actividad económica desde que se iniciaron los registros, en 1900, aumentando de modo «significativo» la tasa de pobreza, que alcanzará un 37,3%, y situando el desempleo en el 13,5%. «Todo ello parece indicar que la dinámica de recuperación será lenta y los costos económicos y sociales de esta crisis podrían seguir aumentando a lo largo de 2020 y 2021. De hecho, se espera que en 2020 el nivel del PIB per cápita de la región sea equivalente al de 2010, y el de pobreza, al de 2006, lo que supondría un decenio perdido en términos económicos, y casi un decenio y medio en términos sociales», dice la Cepal.
18-07-2020 | Fuente: abc.es
China hará pruebas masivas para atajar el rebrote del coronavirus en la capital de Xinjiang
Al igual que ya hicieron el mes pasado con el rebrote del coronavirus en el mayor mercado de Pekín, las autoridades chinas harán pruebas masivas de ácido nucleico en Urumqi, la capital de la región musulmana de Xinjiang donde se ha descubierto un nuevo foco esta semana. Tras diagnosticar once nuevos casos el viernes, son ya 17 los contagiados a tenor de las cifras oficiales. A ellos se suman once enfermos asintomáticos y 269 contactos estrechos que están bajo observación médica. Según informa este sábado en Twitter el periódico oficial ?Diario del Pueblo?, altavoz del régimen comunista, el Gobierno regional ha prometido ?pruebas de ácido nucleico a gran escala para identificar a los pacientes de Covid-19, sus allegados y enfermos asintomáticos?. Aunque las cifras son tan bajas que hacen dudar de la información oficial y temer un brote mucho mayor, las autoridades chinas actúan con contundencia y rapidez cada vez que descubren un nuevo foco. Para impedir su propagación, cerraron la única línea de metro el jueves por la noche, cortaron los autobuses y cancelaron la mayoría de vuelos de entrada y salida a Urumqi, que está a unos 4.000 kilómetros al oeste de Pekín. Además, ordenaron a los cuatro millones de habitantes de la ciudad encerrarse en sus casas. Tal y como muestran los vídeos difundidos por la red social Weibo, las avenidas están vacías y muchos vecinos han hecho acopio de víveres para el confinamiento durante los próximos días. El mes pasado, un brote en el mercado de abastos de Xinfadi, que abastece a Pekín del 80 por ciento de verduras y fruta, también obligó a confinar a 90.000 vecinos de los alrededores. Además, once de los 20 millones de habitantes que tiene la ciudad se sometieron a la prueba del coronavirus. La Comisión de Salud de Pekín lleva ya once días sin notificar nuevos contagios de este rebrote, que dejó 335 casos confirmados y parece controlado. De ellos, unos 160 siguen hospitalizados, con al menos 14 en estado grave según las últimas informaciones oficiales pero sin ningún fallecido. En Wuhan, epicentro de la pandemia, la mayoría de sus once millones habitantes también se sometieron al test del ácido nucleico. Para agilizar el proceso, las autoridades agrupan las muestras de saliva de cinco en cinco o diez en diez. Si el resultado sale negativo, significa que todos los analizados están bien. Si es positivo, se les hace la prueba individualmente para detectar al infectado. En el extremo noroccidental de China, la desértica región de Xinjiang ocupa tres veces la superficie de España y cuenta con abundantes yacimientos de petróleo y gas natural. Para el régimen de Pekín, es de gran importancia geoestratégica no solo por sus recursos, sino también por sus fronteras con Rusia, Mongolia, Pakistán, Afganistán, India y varias repúblicas ex soviéticas de Asia Central. Pero es una de las zonas más convulsas de China junto al Tíbet, ya que buena parte de sus 13 millones de habitantes autóctonos, los uigures que profesan el islam y hablan una lengua relacionada con el turco, aspiran a la independencia. Para combatir este separatismo, que se ha cobrado cientos de vidas en atentados terroristas y revueltas durante los últimos años, Pekín ha implantado campos de reeducación donde se calcula que hay un millón de uigures, practicado esterilizaciones forzosas y endurecido la represión sobre sus costumbres religiosas y sociales.
18-07-2020 | Fuente: elpais.com
Víctimas del virus en Asia Central
Kazajistán abre la frontera con Rusia para el retorno de los emigrantes uzbekos
13-07-2020 | Fuente: abc.es
China impone sanciones a Rubio y Cruz por denunciar la represión en Xinjiang
La nueva «Guerra Fría» que enfrenta a Estados Unidos y China ha entrado en tal fase de «acción-reacción» que, si Washington impone sanciones a sus dirigentes, Pekín hace lo mismo, aunque no diga en qué consisten. De forma más simbólica que efectiva, y sin poder ocultar su pataleta, el autoritario régimen del Partido Comunista impuso ayer sanciones contra sus «bestias negras» de la política estadounidense exceptuando al presidente Trump. No son otros que los senadores republicanos Marco Rubio y Ted Cruz, el congresista del mismo partido Chris Smith, el embajador para las Libertades Religiosas Internacionales, Sam Brownback, y la Comisión Ejecutiva del Congreso sobre China. Todos ellos son furibundos anticomunistas y Rubio, una de las voces más críticas contra Pekín, lideró el mes pasado una Alianza Interparlamentaria para contrarrestar el auge internacional de China exponiendo sus violaciones de los derechos humanos. En venganza por sus persistentes denuncias sobre los abusos que sufren los uigures en la región musulmana de Xinjiang, donde se calcula que hay un millón de personas encerradas en campos de reeducación, Pekín les impondrá unas sanciones que no ha especificado. La medida es una represalia por las sanciones que la Casa Blanca anunció la semana pasad a contra una serie de cuadros del régimen a los que acusaba de violar los derechos humanos en Xinjiang. Entre ellos destacaba el secretario del Partido Comunista en dicha región, Chen Quanguo, sobre quien ya pesa la prohibición de concederle un visado para EE.UU., la congelación de activos en este país si los tuviera y el veto a que haga negocios con empresas norteamericanas. «Acciones erróneas» Sin concretar qué es lo que hará China contra los políticos sancionados, la portavoz de Exteriores, Hua Chunying, reconoció en su rueda de prensa diaria que se trataba de una respuesta a «las acciones erróneas» de Washington. «Instamos a EE.UU. a retirar inmediatamente su decisión equivocada y detener cualquier palabra y acción que interfiera en los asuntos internos de China y dañe nuestros intereses», señaló Hua, según informa la agencia Reuters. Aunque no dio detalles sobre dichas sanciones, entre otras cosas porque no parece que los afectados tengan intereses en China ni intención de viajar a este país, avanzó que Pekín «adoptará una respuesta más profunda dependiendo del desarrollo de la situación». Junto a las disputas comerciales, el coronavirus y Hong Kong, Xinjiang es uno más de los muchos frentes que tienen abiertos las dos superpotencias en esta «II Guerra Fría», en la que China ha relevado a la extinta Unión Soviética. Enclavada a 4.000 kilómetros al oeste de Pekín, esta gigantesca región que ocupa tres veces las superficie de España es estratégica para el régimen chino por sus reservas de petróleo y gas natural y sus fronteras con Rusia, Mongolia, Pakistán, Afganistán, India y varias repúblicas ex soviéticas de Asia Central. Un millón de uigures confinados Para acabar con los atentados y revueltas que han sacudido durante los últimos años a Xinjiang, Pekín lanzó en 2014 una campaña que se ha endurecido desde que el jefe del Partido, Chen Quanguo, fue trasladado desde el Tíbet en 2016. Bajo su cargo, se ha construido una red de campos de reeducación donde se calcula que podría haber confinados un millón de uigures, la inmensa mayoría sin haber sido condenados por ningún delito. Por el mero hecho de acudir con frecuencia a la mezquita, leer el Corán o rezar en público, llevar una barba larga o tener familiares en «países musulmanes peligrosos», los uigures son encerrados durante meses y sometidos a un alienante lavado de cerebro. En clases colectivas, deben cantar alabanzas al Partido Comunista, aprender mandarín y renegar no solo de la violencia yihadista, sino también de algunos principios y costumbres del islam. Frente a las numerosas críticas internacionales que recibe, el régimen se defiende argumentado que dichos campos de reeducación son «escuelas de formación profesional» para erradicar el integrismo islamista. Pero la represión no se queda ahí, ya que el «Gran Hermano» chino ha implantado en Xinjiang un Estado aún más policial que en el resto del país para vigilar y controlar a los uigures. Según denunciaba recientemente una investigación de la agencia AP, las autoridades han esterilizado forzosamente a miles de mujeres uigures en lo que se considera un «genocidio demográfico» para diluir a la población autóctona de Xinjiang, buena parte de la cual aspira a la independencia. Cuando anunció las sanciones contra China la semana pasada, el secretario de Estado, Mike Pompeo, catalogó de «horribles y sistemáticos» los abusos en Xinjiang, donde sus 13 millones de uigures y otros etnias sufren la mayor campaña de represión y adoctrinamiento desde la «Revolución Cultural».
19-11-2019 | Fuente: abc.es
Al descubierto documentos secretos sobre los campos de reeducación para musulmanes en Xinjiang
Poco a poco se van conociendo más detalles sobre los campos de reeducación para los musulmanes de etnia uigur en la remota región china de Xinjiang, una de las mayores barbaridades desde la «Revolución Cultural» (1966-76). En una impresionante exclusiva, el diario «The New York Times» ha conseguido numerosos documentos del hermético régimen chino que arrojan luz sobre la creación de dichos campos y las explicaciones de las autoridades a las familias de los internos. Sin haber cometido más delito que profesar el islam, allí han sido confinadas cientos de miles de personas ? hasta un millón según algunos cálculos ? para evitar la propagación del terrorismo yihadista. A través de las 403 páginas de los 24 documentos filtrados por una fuente interna que oculta su identidad por seguridad, se descubre la orden fundacional del presidente Xi Jinping. Tras una visita a Xinjiang en abril de 2014, después de que terroristas uigures apuñalaran a 150 personas en una estación de tren dejando 31 muertos, Xi lanzó una «guerra total contra el separatismo» usando los «órganos de la dictadura» y sin mostrar «absolutamente ninguna piedad», recoge el NYT. Además de aumentar la vigilancia al más puro estilo «Gran Hermano», había que reeducar a los uigures que mostraran su religiosidad, tuvieran familia en ?países musulmanes religiosos? o que se hubieran dejado barba. Con la llegada en 2016 de Chen Quanguo, secretario del Partido Comunista trasladado desde el Tíbet, se endureció este internamiento masivo en campos que, al principio, el régimen negaba, pero fueron descubiertos con imágenes por satélite. Cambiando después su discurso, Pekín aseguró que eran escuelas de formación profesional para atajar las tendencias terroristas que pudieran tener los internos. En los documentos filtrados, los funcionarios son aleccionados para informar a sus familiares, advirtiéndoles de que es «por su bien» y recomendándoles que no se quejaran. Tal y como han contado quienes han estado en dichos campos, que más bien son cárceles de las que no pueden salir en meses o años, son sometidos a un lavado de cerebro y a duros castigos si oponen resistencia. Sin negar su autenticidad, el portavoz chino de Exteriores, Geng Shuang, criticó ayer la información y destacó el éxito en la prevención del terrorismo en Xinjiang, una vasta región con petróleo y gas y de suma importancia geoestratégica por sus fronteras con Asia Central.
18-11-2019 | Fuente: abc.es
«The New York Times» filtra un documento que expone cómo China organizó detenciones masivas de musulmanes
La directiva figuraba entre 403 páginas de documentos internos que han sido compartidos con «The New York Times» en una de las filtraciones más importantes de documentos gubernamentales desde dentro del gobernante Partido Comunista de China en décadas. Proporcionan una visión interna sin precedentes de la continua represión en Xinjiang, en la que las autoridades han acorralado a un millón de uigures, kazajos y otros étnicos en campos de detención y cárceles en los últimos tres años. El partido rechazó las críticas internacionales a los campamentos y los describió como centros de capacitación laboral que utilizan métodos leves para combatir el extremismo islámico. Pero los documentos confirman la naturaleza coercitiva de la represión en las palabras y órdenes de los mismos funcionarios que la concibieron y organizaron. Incluso cuando el gobierno presentó sus esfuerzos en Xinjiang al público como benevolentes y excepcionales, discutió y organizó una campaña despiadada y extraordinaria en estas comunicaciones internas. Se registra a los principales líderes del partido que ordenan acciones drásticas y urgentes contra la violencia extremista, incluidas las detenciones masivas, y discuten las consecuencias con desprendimiento frío. Los niños vieron cómo se llevaban a sus padres, los estudiantes se preguntaron quién pagaría su matrícula y los cultivos no podían ser plantados o cosechados por falta de mano de obra, señalaron los informes. Sin embargo, los funcionarios se dirigieron a decirle a las personas que se quejaron que estuvieran agradecidas por la ayuda del Partido Comunista y que se mantuvieran calladas. Los documentos filtrados ofrecen una imagen sorprendente de cómo la maquinaria oculta del estado chino llevó a cabo la campaña de internamiento de mayor alcance desde la era de Mao. Las revelaciones clave en los documentos incluyen: El presidente Xi Jinping, el jefe del partido, sentó las bases para la represión en una serie de discursos pronunciados en privado a los funcionarios durante y después de una visita a Xinjiang en abril de 2014, pocas semanas después de que militantes uigures apuñalaran a más de 150 personas en una estación de tren matando a 31. Xi pidió una «lucha total contra el terrorismo, la infiltración y el separatismo« utilizando los órganos de la dictadura, y mostrando «absolutamente ninguna piedad». Los ataques terroristas en el extranjero y la retirada de las tropas estadounidenses en Afganistán aumentaron los temores de los líderes y ayudaron a dar forma a la represión. Las autoridades argumentaron que los ataques en Gran Bretaña fueron el resultado de políticas que pusieron «los derechos humanos por encima de la seguridad», y Xi instó al partido a emular aspectos de la «guerra contra el terror» de Estados Unidos después de los ataques del 11 de septiembre. Los campos de internamiento en Xinjiang se expandieron rápidamente después del nombramiento en agosto de 2016 de Chen Quanguo, un nuevo y entusiasta jefe del partido para la región. Distribuyó los discursos de Xi para justificar la campaña y exhortó a los funcionarios a «reunir a todos los que deberían ser detenidos». ?La represión encontró dudas y resistencia de los funcionarios locales que temían que exacerbaría las tensiones étnicas y reprimiría el crecimiento económico. Chen respondió purgando a los funcionarios sospechosos de interponerse en su camino, incluido un líder del condado que fue encarcelado después de liberar silenciosamente a miles de presos de los campos. Los documentos filtrados consisten en 24 documentos, algunos de los cuales contienen material duplicado. Incluyen casi 200 páginas de discursos internos de Xi y otros líderes, y más de 150 páginas de directivas e informes sobre la vigilancia y el control de la población uigur en Xinjiang. También hay referencias a planes para extender las restricciones al Islam a otras partes de China. El liderazgo chino envuelve la formulación de políticas en secreto, especialmente cuando se trata de Xinjiang, un territorio rico en recursos ubicado en la frontera sensible con Pakistán, Afganistán y Asia Central. Los grupos étnicamente minoritarios predominantemente musulmanes representan más de la mitad de la población de la región de 25 millones. El más grande de estos grupos son los uigures, que hablan un idioma turco y han enfrentado discriminación y restricciones a las actividades culturales y religiosas.
21-08-2019 | Fuente: abc.es
¿Por qué Trump quiere comprar Groenlandia?
¿Por qué Donald Trump quiere hacer de Groenlandia el 51 estado de EE.UU.? Este inmenso territorio helado ofrece a primera vista pocos atractivos, pero sus recursos naturales y su situación geográfica lo convierten en una apuesta de futuro frente los apetitos de China y Rusia en el Ártico. Ante la oferta de compra de esta posesión danesa autónoma por el exmagnate inmobiliario, Copenhague y el gobierno local han dejado claro que Groenlandia no está en venta . «Groenlandia no es danesa, es groenlandesa», replicó la primera ministra danesa, Mette Frederiksen. En respuesta, Trump ha pospuesto la visita que tenía prevista a primeros de septiembre a Dinamarca, su aliado en la OTAN. Groenlandia -«tierra verde» en danés- no tiene de vegetal más que el nombre ya que la isla de dos millones de kilómetros cuadrados (casi cuatro veces la superficie de Francia) está recubierta en su 85% de hielo. Era una colonia danesa hasta 1953, cuando entró en la «Comunidad del Reino» danés. En 1979, la isla accedió al estatus de «territorio autónomo» cuya economía depende en gran medida de las aportaciones de Copenhague. Sus 55.000 habitantes -de los que más de 17.000 viven en la capital Nuuk- son en más del 90% Inuits llegados de Asia central. Este inmenso territorio se encuentra en primera línea de la fusión de los hielos árticos, una región que se recalienta al doble de velocidad que el resto del planeta. Según la Organización meteorológica mundial, el nivel de los océanos continúa subiendo alrededor de 3,3 milímetros por año y el fenómeno parece acelerarse: el nivel de los mares ha aumentado entre un 25 y un 30% más rápido entre 2004 y 2015 en comparación con el periodo de 1993 a 2004. La fusión de la capa de hielo de Groenlandia está en el origen del 25% de este aumento, contra el 5% de hace 20 años, y amenaza con intensificarse a medida que se derriten los glaciares y las capas de hielo. Si desapareciera por completo, se elevaría en siete metros el nivel de los océanos. La riqueza de su subsuelo Aunque Groenlandia exporta su pescado, son sobre todo sus entrañas las que suscitan el interés de las potencias extranjeras: el subsuelo groenlandés contiene minerales preciosos (oro, rubíes, uranio, olivino) y reservas petroleras y de gas. Pekín dispone de una licencia para una mina de tierras raras. El derretimiento de los glaciares también deja al descubierto una especie de harina de roca, rica en minerales que pueden ser utilizados como fertilizantes para suelos agotados o áridas, en África o en América del Sur, por ejemplo. Al final de la Guerra fría, Washington abandonó el Ártico, pero la situación cambió con las nuevas pretensiones chinas y el intervencionismo de Rusia más allá de sus fronteras. China ha desarrollado allí una presencia que por el momento es sobre todo económica y científica. Teje su red para ganar mercados y espera beneficiarse eventualmente de la ruta del Norte, que acorta el trayecto entre los océanos Pacífico y Atlántico. En cuanto a Rusia, espera convertirse en la primera potencia económica y militar del Ártico, aprovechando también la ruta del Norte y la apertura del paso del Noreste que simplificaría la entrega de hidrocarburos en el sudeste asiático. No es la primera vez que los Estados Unidos intentan meter mano en Groenlandia. En 1867 el departamento de Estado manifestó su interés. Después, en 1946, el presidente Harry S. Truman ofreció por la isla 100 millones de dólares de la época, en oro (unos 1.300 millones actuales, según el cálculo de Business Insider), y territorios en Alaska. En vano. Los estadounidenses desarrollaron su base aérea de Thule en el extremo noroeste de Groenlandia. Con 600 hombres, la base de la OTAN opera sistemas de alerta para la detección de misiles balísticos y de vigilancia satelital. Trump puede haber consultado un libro de texto de Historia al proponer la compra de Groenlandia a Dinamarca. El reino escandinavo ya acordó en 1916 la venta por 25 millones de dólares de las Indias Occidentales Danesas, en las Antillas, convertidas en las Islas Vírgenes de Estados Unidos.
21-08-2019 | Fuente: abc.es
¿Cuál es el precio de Groenlandia?
¿Por qué Donald Trump quiere hacer de Groenlandia el 51 estado de EE.UU.? Este inmenso territorio helado ofrece a primera vista pocos atractivos, pero sus recursos naturales y su situación geográfica lo convierten en una apuesta de futuro frente los apetitos de China y Rusia en el Ártico. Ante la oferta de compra de esta posesión danesa autónoma por el exmagnate inmobiliario, Copenhague y el gobierno local han dejado claro que Groenlandia no está en venta . «Groenlandia no es danesa, es groenlandesa», replicó la primera ministra danesa, Mette Frederiksen. En respuesta, Trump ha pospuesto la visita que tenía prevista a primeros de septiembre a Dinamarca, su aliado en la OTAN. Estados Undios compró en el pasado tres territorios: Alaska, Luisiana y Florida. Pero solo el caso de Alaska puede compararse. Alaska era un territorio ruso que Estados Unidos lo compró por 7,2 millones de dólares de la época, unos 117 millones de euros en 2019. Si midiesemos por el tamaño de la isla, esta costaría 175 millones de dólares. El presidente estadounidense, pensaba ofrecer a Dinamarca la posibilidad de asumir el subsidio anual de 600 millones de dólares que paga a Groenlandia, así como a efectuarle «un gran pago» inmediato que no ha sido revelado «para incentivar la transacción», informa el medio. Según el Washington Post, si se midiese el precio de Groenlandia sería de hasta 38.500 millones de euros. Llegan a esta conclusión suponiendo que el PER (ratio precio-beneficio) fuera la media de las empresas del S&P 500, 21,3. El beneficio sería el PIB del año 2016, unos 2.700 millones de dólares y con esto estiman la cantidad total. Aunque hay que tener en cuenta que esta cifra estaría inflada, debido a que una cuarta parte de la economía del país proviene de subvenciones de Dinamarca. Groenlandia -«tierra verde» en danés- no tiene de vegetal más que el nombre ya que la isla de dos millones de kilómetros cuadrados (casi cuatro veces la superficie de Francia) está recubierta en su 85% de hielo. Era una colonia danesa hasta 1953, cuando entró en la «Comunidad del Reino» danés. En 1979, la isla accedió al estatus de «territorio autónomo» cuya economía depende en gran medida de las aportaciones de Copenhague. Sus 55.000 habitantes -de los que más de 17.000 viven en la capital Nuuk- son en más del 90% Inuits llegados de Asia central. Este inmenso territorio se encuentra en primera línea de la fusión de los hielos árticos, una región que se recalienta al doble de velocidad que el resto del planeta. Según la Organización meteorológica mundial, el nivel de los océanos continúa subiendo alrededor de 3,3 milímetros por año y el fenómeno parece acelerarse: el nivel de los mares ha aumentado entre un 25 y un 30% más rápido entre 2004 y 2015 en comparación con el periodo de 1993 a 2004. La fusión de la capa de hielo de Groenlandia está en el origen del 25% de este aumento, contra el 5% de hace 20 años, y amenaza con intensificarse a medida que se derriten los glaciares y las capas de hielo. Si desapareciera por completo, se elevaría en siete metros el nivel de los océanos. La riqueza de su subsuelo Aunque Groenlandia exporta su pescado, son sobre todo sus entrañas las que suscitan el interés de las potencias extranjeras: el subsuelo groenlandés contiene minerales preciosos (oro, rubíes, uranio, olivino) y reservas petroleras y de gas. Pekín dispone de una licencia para una mina de tierras raras. El derretimiento de los glaciares también deja al descubierto una especie de harina de roca, rica en minerales que pueden ser utilizados como fertilizantes para suelos agotados o áridas, en África o en América del Sur, por ejemplo. Al final de la Guerra fría, Washington abandonó el Ártico, pero la situación cambió con las nuevas pretensiones chinas y el intervencionismo de Rusia más allá de sus fronteras. China ha desarrollado allí una presencia que por el momento es sobre todo económica y científica. Teje su red para ganar mercados y espera beneficiarse eventualmente de la ruta del Norte, que acorta el trayecto entre los océanos Pacífico y Atlántico. En cuanto a Rusia, espera convertirse en la primera potencia económica y militar del Ártico, aprovechando también la ruta del Norte y la apertura del paso del Noreste que simplificaría la entrega de hidrocarburos en el sudeste asiático. No es la primera vez que los Estados Unidos intentan meter mano en Groenlandia. En 1867 el departamento de Estado manifestó su interés. Después, en 1946, el presidente Harry S. Truman ofreció por la isla 100 millones de dólares de la época, en oro (unos 1.300 millones actuales, según el cálculo de Business Insider), y territorios en Alaska. En vano. Los estadounidenses desarrollaron su base aérea de Thule en el extremo noroeste de Groenlandia. Con 600 hombres, la base de la OTAN opera sistemas de alerta para la detección de misiles balísticos y de vigilancia satelital. Trump puede haber consultado un libro de texto de Historia al proponer la compra de Groenlandia a Dinamarca. El reino escandinavo ya acordó en 1916 la venta por 25 millones de dólares de las Indias Occidentales Danesas, en las Antillas, convertidas en las Islas Vírgenes de Estados Unidos.
12-08-2019 | Fuente: abc.es
El órdago indio en Cachemira resucita viejos fantasmas
El Gobierno nacionalista de la India anunció la semana pasada una decisión sin precedentes: tras casi 70 años de autonomía, la conflictiva provincia de Jammu y Cachemira ?escenario de dos guerras con la vecina Pakistán y origen de uno de los conflictos más enquistados del mundo? quedaba despojada de su estatus especial con el fin de «acelerar su integración en el resto del país». La medida, asentada bajo el pretexto de «acabar con la corrupción, el separatismo insurgente y el atraso económico», en palabras del primer ministro indio, Narendra Modi, cogió desprevenidos a muchos. Las intenciones, sin embargo, venían ya de lejos. El intercambio de ataques con Pakistán en febrero, surgido a raíz de un atentado contra un convoy militar indio en Cachemira, enardeció a gran parte de la sociedad india, que considera al país vecino un enemigo irreconciliable y reclama la provincia como parte intrínseca del territorio nacional. Conscientes del rédito electoral que podía comportar un uso partidista de la delicada situación en Cachemira, el partido gobernante (BJP, que ya consiguió ampliar en mayo la holgada mayoría de la que ya gozaba en el Parlamento, muy en parte gracias a los acontecimientos de febrero) consumó la semana pasada un golpe de efecto con el que espera reforzar su popularidad y ocultar las múltiples carencias de su gestión. Pero las lecturas de la medida van probablemente más allá, según razon la investigadora especializada en Asia Ana Ballesteros, del «think tank» Cidob. «Es muy posible que la decisión haya venido dada por las negociaciones de las últimas semanas entre EE.UU. y Pakistán con el objetivo de sellar la paz en Afganistán. La intención de Islamabad es que Washington haga una serie de concesiones a cambio de obtener su colaboración para intervenir en ese país, y eso pasa por un respaldo en Cachemira», sostiene Ballesteros, que recuerda además que «las relaciones de la India con EE.UU. atraviesan un momento de tensión derivada de la guerra comercial que han iniciado». El hecho de que tanto Pakistán como la India celebren su Día de la Independencia esta semana (14 y 15 de agosto, respectivamente) contribuye, asimismo, a caldear los ánimos. «Es muy probable que el Ejecutivo indio haga bandera de la medida para agitar su marcado discurso nacionalista. Por otra parte, Pakistán tampoco querrá ser visto como el Estado débil, por lo que puede que esto los lleve a incrementar su belicosidad», señala la investigadora. Ante el desarollo de los acontecimientos de esta semana ?envío de tropas adicionales, detención de más de 400 políticos y activistas, corte de las comunicaciones y protestas masivas? Pakistán suspendió el miércoles las relaciones diplomáticas con la India, canceló el escaso comercio bilateral que mantenía y anunció además que denunciará a su vecino ante la ONU por «haber violado varias de las resoluciones aprobadas para mantener la paz». Pero es la posibilidad de que un nuevo conflicto estalle lo que más preocupa en la provincia. «La situación ahora mismo es poco previsible. Existe, como siempre, la posibilidad de que Pakistán respalde a grupos insurgentes como ha venido haciendo desde hace años, pero no está tan claro que las hostilidades puedan conducir a un nuevo conflicto abierto. Lo que es innegable, sin embargo, es que la medida soliviantará todavía más a una población ya de por sí muy humillada y hastiada», analiza Ballesteros. Decisión salomónica La historia se remonta a 1947. El Imperio británico, exhausto tras dos guerras mundiales y abrumado ante el imparable fervor nacionalista de muchas de sus colonias, abandonó el Raj tras casi un siglo de ocupación y dividió el subcontinente indio en dos países: uno de mayoría hindú, India, y otro de población musulmana, Pakistán. La brusquedad de la partición, fuente de violentos altercados intercomunales entre los millones de desplazados que huyeron despavoridos a un lado y otro de la frontera, sentó las bases de un conflicto que dura hasta la fecha. Pero es, en definitiva, la disputa por una región cuyo territorio queda repartido entre ambos países lo que se convierte en el principal casus belli de un enfrentamiento que suma ya siete décadas. «Tanto en la India como en Pakistán, el conflicto de Cachemira es un fenómeno que moviliza a numerosas facciones, ya que forma parte de sus respectivas identidades nacionales», explica Ballesteros. Enclavada en la parte suroccidental de los Himalayas, el Valle de Cachemira es hogar de un variado crisol de etnias y culturas diseminadas en un radio de 140 kilómetros. Tras ser dominado por distintas dinastías e imperios del entorno, los británicos recalaron en él en 1845, convirtiéndolo en un principado que retuvieron hasta 1947. Todo se complicó, sin embargo, a partir de ese momento. A la hora de decidir a cuál de los dos nuevos países quería unirse, el monarca local (un hindú al mando de una región de mayoría musulmana) se declaró neutral, lo que llevó a buena parte de los cachemiros próximos al lado paquistaní a levantarse en armas contra la administración. Esta, temerosa, solicitó ayuda a India, que acudió a su rescate con la condición de que Cachemira pasara a formar parte de su territorio. Se produjo entonces una rápida escalada de las hostilidades que derivó en la primera guerra indo-pakistaní. Tras meses de combates, la lucha terminó encallando y precipitó la intervención de la ONU, que fijó una Línea de Control para delimitar sendas administraciones y evitar nuevas tensiones. Fue inútil. Las guerras se sucedieron (1965, 1999) y ambos países se embarcaron en una carrera nuclear y armamentística con la que se amenazan mutuamente. Cachemira ?cuya población reclama un referéndum de independencia que nunca ha llegado a producirse? se convierte así en una de las regiones más militarizadas del mundo y en el campo de batalla de la India y Pakistán, donde ha ido forjándose además una importante actividad insurgente que se manifiesta con cierta periodicidad. Un territorio geoestratégico La disputa territorial entraña también una dimensión geopolítica, como recuerda el periodista Tim Marshall en su libro «Prisioneros de la geografía». Por un lado, el control de la región por parte de la India podría otorgarla una ventana a Asia Central, y crear de paso una obstrucción en las comunicaciones entre China ?que retiene un 25 por ciento de Cachemira? y Pakistán, cuya relación no hace más que mejorar. Por el otro, un hipotético dominio de Islamabad le reportaría el acceso al río Indo, un recurso de gran valor para su robusta industria algodonera.