Infortelecom

Noticias de asia central

23-10-2021 | Fuente: abc.es
La UE no financiará alambradas en la frontera con Bielorrusia
La Unión Europea va a mantener la presión sobre el dictador bielorruso, Alexander Lukashenko, para intentar detener el flujo de migrantes de su país, incluyendo nuevas tandas de sanciones, pero no financiará alambradas o muros como exigía Polonia, el país más afectado por este fenómeno que la mayoría de países consideran ya como «un ataque híbrido» para desestabilizar a las instituciones comunitarias. El debate sobre migración en los últimos compases del Consejo Europeo que terminó ayer en Bruselas se extendió varias horas más de lo previsto en un campo lleno de trampas políticas y técnicas que demuestran hasta qué punto esta estratagema de Lukashenko es realmente una maniobra hostil muy efectiva y relativamente barata para causar dolores de cabeza a sus vecinos occidentales. Los líderes europeos se comprometieron a seguir contrarrestando lo que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, calificó como una operación de «contrabando de migrantes patrocinado por el Estado» y varios países han sugerido que la UE financie la construcción de algún tipo de barreras físicas para proteger su territorio. Von der Leyen admitió que los fondos europeos se pueden usar para la gestión de fronteras, incluido el equipo, el personal y la logística, pero también que «no habrá financiación para concertinas y muros». El presidente francés, Emmanuel Macron, salió en su defensa al reconocer que «como lo han considerado varios países, la migración se ha convertido en un instrumento de desestabilización de Europa y por eso debemos protegernos. Pero no debemos hacerlo abandonando nuestros valores». La construcción de esa barrera física puede convertirse en un nuevo agravante de las relaciones entre Polonoa y la UE ya muy tensas por los problemas de respeto al Estado de derecho, porque a primeros de mes, el Gobierno polaco aprobó un proyecto de ley que permitirá la construcción de una barrera con sensores de movimiento en toda la frontera con Bielorrusia para disuadir a las personas de cruzar. En el documento de conclusiones, los líderes invitaron finalmente a la Comisión a proponer «los cambios necesarios en el marco legal de la UE y tomar medidas concretas respaldadas por un apoyo financiero adecuado», como había pedido el presidente lituano, Gitanas Nauseda, y por ello al final de la reunión lo celebró diciendo que con este acuerdo «el régimen de Lukashenko verá ahora que la Unión Europea es capaz de reaccionar, puede tomar las decisiones y está lista para defenderse». Miles de inmigrantes de países de Oriente Próximo y Asia Central (sobre todo Irak, Irán, Siria y Afganistán) han sido atraídos a Bielorrusia con visas de turista y se les ha animado a cruzar clandestinamente la frontera. No pocos han han muerto de agotamiento en la frontera polaco-bielorrusa desde agosto, cuando la dictadura de Lukashenko puso en marcha esta estrategia para vengarse de las sanciones que le había impuesto la UE por su acoso a la oposición democrática.
31-08-2021 | Fuente: abc.es
¿A quién beneficia el regreso de los talibanes a Afganistán?
Afganistán se ha convertido en las últimas semanas en el foco de todas las miradas. La toma de Kabul por parte de los talibanes tras la huída del presidente Ashraf Ghani derivó en una verdadera estampida generalizada de la ciudadanía. El miedo a un nuevo 'reinado del terror' ha hecho que la comunidad internacional lleve a cabo una operación aérea sin precedentes con la que se ha logrado evacuar a más de 100.000 personas. Hoy, 31 de agosto, con la retirada estadounidense de suelo afgano, esta operación ha llegado a su fin. La victoria talibán es una verdadera tragedia para los afganos, especialmente para las mujeres y las niñas, cuyos derechos y cuya integridad física y psicológica queda totalmente borrada con la aplicación de forma extrema de la 'Sharía', la ley islámica. Sin embargo, la salida de Estados Unidos del territorio tras veinte años pone fin al régimen pro-occidental de Kabul, un hecho que puede influir en el tablero internacional y beneficiar a otras potencias que ven en Afganistán un buen aliado geopolítico. Pakistán Durante la guerra contra Al Qaida y los talibanes después de los atentados del 11-S, Pakistán fue, en teoría, aliado de los Estados Unidos. Así, en las últimas dos décadas, el ejército pakistaní ha recibido miles de millones de dólares para su armamento y formación, aunque Washington ha reconocido que parte de ese dinero desapareció en actividades no declaradas. Sin embargo, el gobierno de la República de Pakistán no parece estar molesto con la vuelta a casa estadounidense y la subida al poder de los fundamentalistas religiosos. De hecho, justo al día siguiente de la conquista de Kabul, el mismo Imran Khan, presidente del país, aseguró en un evento en Islamabad que los afganos «habían roto los grilletes de la esclavitud», señalando a los talibanes como un ejemplo de autenticidad emporedadora. El dirigente insistió en que la educación occidentalizada que se impartía en el país tras la llegada de Estados Unidos y la OTAN era una especie de «esclavitud mental». Por otro lado, el ministro de Asuntos Exteriores paquistaní, Shah Mahmood Qureshi, como recoge Europa Press, ha asegurado que aislar a Afganistán «sería perjudicial» para todos al tiempo que ha destacado la importancia de Pakistán como intermediario en Afganistán y la ayuda a terceros países para la evacuación. A principios de 2020, durante una mesa redonda del Foro Económico Mundial, el presidente afgano Ashraf Ghani se burló de las afirmaciones paquistaníes de que los talibanes afganos ya no operaban desde refugios seguros en Pakistán. «También se puede decir que la Tierra no gira alrededor del sol», dijo. Y es que, durante mucho tiempo, Pakistán formó militarmente a combatientes en Afganistán. Parte de los mismos se fusionaron con los talibanes, pero mantuvieron estrechos lazos con las agencias de inteligencia pakistaníes. De hecho, un informe de la ONU publicado en 2020 estimó que habría más de 6.000 combatientes paquistaníes en Afganistán, la mayoría pertenecientes al grupo terrorista local 'Tehrik-i-Taliban Pakistan' (TTP), al que se le conoce como 'los talibanes de Pakistán'. Probablemente estas conexiones entre Pakistán y los talibanes afganos propiciaron la llegada de los líderes de Al Qaida al país favorecieron su escondite hasta la llegada de los militares estadounidenses que acabaron con la vida de Osama bin Laden. «Estados Unidos ha dado ingenuamente a Pakistán más de 33.000 millones de dólares de ayuda durante los pasados 15 años, y lo único que nos han dado ellos son mentiras y engaños, porque ven a nuestros líderes como tontos. Dan refugio a los terroristas a los que perseguimos en Afganistán, y ayudan poco. ¡SE ACABÓ!», escribió Donald Trump en su cuenta de Twitter cuando decidió romper con los pakistaníes. China Tras la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán, el mapa geopolítico de Asia ha cambiado. Así, China ve en el nuevo régimen una oportunidad para proyectar su poder en el país vecino, con el que comparte 76 kilómetros de frontera. Como aseguró en una rueda de prensa en Pekín el pasado lunes el portavox del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Hua Chunying, «Nuestro gobierno continuará desarrollando relaciones de buena vecindad, amistad y cooperación con Afganistán». Sin embargo, como señala Andrew Small, investigador del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores, «Este no es el resultado que China deseaba. Desde su perspectiva, consideran positivo que EEUU se haya ido, pero preferirían que los talibanes hubieran necesitado llegar a acuerdos para alcanzar el poder. La estabilidad es su máxima prioridad». Un Afganistán sumido en el caos podría desestabilizar la región y facilitar la actividad de movimientos radicales dispuestos a atentar en suelo chino. Por eso, mostrarse solícito con la milicia contribuye a sosegar la situación y, al mismo tiempo, garantizar su apoyo. Por otro lado, el pasado viernes, 20 de agosto, el Fondo Monetario Internacional (FMI) anunció que el nuevo Gobierno de Afganistán no podrá tener acceso a los activos de reserva y a otros recursos a partir de la próxima semana, en un intento por evitar que los talibán se hagan con nuevos fondos mientras se aclara la situación política en el país asiático. Y es que, en el subsuelo de Afganistán abundan minerales considerados fundamentales para la transición energética y climática. «Afganistán tiene reservas de bauxita, cobre, hierro, litio y tierras raras», dice el último informe anual sobre los recursos minerales de Afganistán publicado en enero de 2021 por el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). Antes de la victoria de los talibanes en Afganistán, China, que ya produce el 40 % del cobre del mundo, casi el 60 % del litio y más del 80 % de las tierras raras, había «apoyado a cierto número de facciones talibanes para que le facilitaran el acceso a ciertos yacimientos especialmente prometedores», afirma Guillaume Pitron, autor del libro «La guerre des métaux rares» (La guerra de los metales raros) a France Presse. Rusia Rusia, junto ha China, ha sido una de las pocas potencias que ha decidido no cerrar su embajada en Kabul. Sin embargo, no tiene intereses económicos directos en Afganistán, sino que más bien busca fortalecer su posición en los asuntos de seguridad de Asia Central.
30-08-2021 | Fuente: abc.es
Las etnias de Afganistán
Afganistán es un país único y diverso. Se encuentra entre el subcontinente indio, Asia Central y Oriente Próximo, pero no pertenece a ninguna de estas tres regiones de forma clara. Esto ha propiciado que en su territorio se entremezclen diferentes etnias y culturas, con distintas interpretaciones de la fe islámica. Así, en este país cohabitan pueblos procedentes de Irán y Turquía, además de pequeñas comunidades de origen árabe, mongol e indoeuropeo. Cabe destacar que hasta el año 1979, cuando se instaura la República Democrática de Afganistán, no comienzan a recopilarse datos censales. Esto, sumado a los diferentes conflictos que han tenido lugar en el país a lo largo de la historia, ha dificultado la realización de estadísticas sobre la población y conocer de forma precisa la composición demográfica afgana. Por este motivo, los datos que se manejan actualmente a la hora de elaborar el mapa étnico de Afganistán se basan en estimaciones y en los datos recabados en la década de los 70. Actualmente el grupo más numerosos es el de los pastunes, conocidos como pathans en Pakistán, donde son al menos 12 millones. Conforman en torno al 38 % de la población afgana y, por ello, muchos se refieren a ellos como, simplemente, 'afganos'. Están repartidos por el este y sur del país principalmente y fueron el origen del Estado afgano en el siglo XVIII. Los tayikos representan el 25 % de la población de Afganistán y son de origen Persa (de hecho hablan un dialecto persa). Se agrupan alrededor de la ciudad de Herat, al oeste del país, y en las montañas del noreste, próximos a Tayikistán, donde tienen su propio Estado nacional fuera de las fronteras afganas. Algo parecido ocurre con los uzbekos, que tienen su Estado nacional en Uzbekistán, o los turcomanos, en Turkmenistán. Los baluchis y los baouis son dos etnias que se han mezclado a través de la historia. El principal foco de estos pueblos se encuentra en el sur de Kandahar, a lo largo de la frontera con el Beluchistán paquistaní. Por otro lado, los nuristanis, llamados 'kafir' (infieles) hasta su conversión frozada al islam en el siglo XIX, viven en las montañas del noreste de Kabul. Otra de las etnias mayoritarias en Afganistán son los hazaras, pues representan en torno al 15 % de la población del país. Residen en la región central, a la que se refieren como Hazarajat, y al noreste de Pakistán. Son los principales enemigos de los pastunes, ya que profesan la fe islámica de la rama chií, juzgado como herejía por los suníes. Sus diferentes intentos por obtener una autonomía, en cooperación con la resistencia del norte, han sido reprimidos violentamente por los talibán. El islam suní y el islam chií El islam es la segunda religión con más fieles del mundo solo superada por el cristianismo. En el año 2010, según los datos recabados por el Pew Research Center en el proyecto 'Global Religious Futures', había en el mundo unos 1.600 millones de musulmanes. Es decir, un 23 % de todas las personas del globo profesaba la fe islámica. En 2020, se estima que este porcentaje ascendió al 24,9 %. Una de cada cuatro personas es musulmana a día de hoy.Afganistán es un país único y diverso. Se encuentra entre el subcontinente indio, Asia Central y Oriente Próximo, pero no pertenece a ninguna de estas tres regiones de forma clara. Esto ha propiciado que en su territorio se entremezclen diferentes etnias y culturas, con distintas interpretaciones de la fe islámica. Así, en este país cohabitan pueblos procedentes de Irán y Turquía, además de pequeñas comunidades de origen árabe, mongol e indoeuropeo. Sin embargo, el islan no es único, sino que está dividido en dos principales facciones desde la muerte del profesa Mahoma: los suníes y los chiíes. Cuando en el año 632 murió el profeta, entre sus seguidores surgieron discrepancias sobre quién debía ser su sucesor. Los fieles se dividían en tres corrientes: - Chiíes: Los chiíes pedían que el sucesor de Mahora fuera su yerno y primo, Alí, quein, según ellos, había sido designado como sucesor por el propio profeta. - Suníes: Los suníes querían como sucesor de Mahora a su suegro, Abu-Bakr, mercader de La Meca y miembro de la tribu Quaraish. - Jariyíes: Los jariyíes, una rama minoritaria en la actualidad, pensaban que cualquier musulmán podía ser califa y, aunque en un principio apoyaron a Alí, finalmente se escindieron y comenzaron a pelear por sus creencias. Finalmente el sucesor de Mahoma fue Abu-Bakr, su suegro, quien se convirtió en el primer Califa y expandió el imperio del islam. Además, realizó la primera compilación del Corán, que hasta entonces se recitaba de forma oral. A Abu-Bakr le siguieron Umar y Otman y finalmente, Alí, el primo de Mahoma y el verdadero sucesor para los chiíes. Tras la muerte de Alí en la batalla de Siffin, los chiíes fueron perseguidos y los suníes comenzaron a ser cada vez más poderosos. Para la rama chií, los imanes son descendientes e hijos de Alí y jefes supremos de su comunidad. La mayoría de los musulmanes chiíes todavía espera la llegada del último imán, Ismael. Según sus creencias, Ismael despareció en el siglo XIX, pero que este volverá cuando comience el fin del mundo, cuando regresará para rescatar a sus fieles del infierno. En Afganistán, hay una mayoría suní. De hecho, los talibanes, los fundamentalistas religiosos que tomaron el poder el pasado 15 de agosto tras la huida del presidente afgano, proceden de los pastunes, suníes. Algunos tayikos son también chiíes pero la mayoría chií es hazara, uno de los pueblos más reprimidos de Afganistán.
30-08-2021 | Fuente: abc.es
El mapa de las etnias de Afganistán
Afganistán es un país único y diverso. Se encuentra entre el subcontinente indio, Asia Central y Oriente Próximo, pero no pertenece a ninguna de estas tres regiones de forma clara. Esto ha propiciado que en su territorio se entremezclen diferentes etnias y culturas, con distintas interpretaciones de la fe islámica. Así, en este país cohabitan pueblos procedentes de Irán y Turquía, además de pequeñas comunidades de origen árabe, mongol e indoeuropeo. Cabe destacar que hasta el año 1979, cuando se instaura la República Democrática de Afganistán, no comienzan a recopilarse datos censales. Esto, sumado a los diferentes conflictos que han tenido lugar en el país a lo largo de la historia, ha dificultado la realización de estadísticas sobre la población y conocer de forma precisa la composición demográfica afgana. Por este motivo, los datos que se manejan actualmente a la hora de elaborar el mapa étnico de Afganistán se basan en estimaciones y en los datos recabados en la década de los 70. Actualmente el grupo más numerosos es el de los pastunes, conocidos como pathans en Pakistán, donde son al menos 12 millones. Conforman en torno al 38 % de la población afgana y, por ello, muchos se refieren a ellos como, simplemente, 'afganos'. Están repartidos por el este y sur del país principalmente y fueron el origen del Estado afgano en el siglo XVIII. Los tayikos representan el 25 % de la población de Afganistán y son de origen Persa (de hecho hablan un dialecto persa). Se agrupan alrededor de la ciudad de Herat, al oeste del país, y en las montañas del noreste, próximos a Tayikistán, donde tienen su propio Estado nacional fuera de las fronteras afganas. Algo parecido ocurre con los uzbekos, que tienen su Estado nacional en Uzbekistán, o los turcomanos, en Turkmenistán. Los baluchis y los baouis son dos etnias que se han mezclado a través de la historia. El principal foco de estos pueblos se encuentra en el sur de Kandahar, a lo largo de la frontera con el Beluchistán paquistaní. Por otro lado, los nuristanis, llamados 'kafir' (infieles) hasta su conversión frozada al islam en el siglo XIX, viven en las montañas del noreste de Kabul. Otra de las etnias mayoritarias en Afganistán son los hazaras, pues representan en torno al 15 % de la población del país. Residen en la región central, a la que se refieren como Hazarajat, y al noreste de Pakistán. Son los principales enemigos de los pastunes, ya que profesan la fe islámica de la rama chií, juzgado como herejía por los suníes. Sus diferentes intentos por obtener una autonomía, en cooperación con la resistencia del norte, han sido reprimidos violentamente por los talibán. El islam suní y el islam chií El islam es la segunda religión con más fieles del mundo solo superada por el cristianismo. En el año 2010, según los datos recabados por el Pew Research Center en el proyecto 'Global Religious Futures', había en el mundo unos 1.600 millones de musulmanes. Es decir, un 23 % de todas las personas del globo profesaba la fe islámica. En 2020, se estima que este porcentaje ascendió al 24,9 %. Una de cada cuatro personas es musulmana a día de hoy.Afganistán es un país único y diverso. Se encuentra entre el subcontinente indio, Asia Central y Oriente Próximo, pero no pertenece a ninguna de estas tres regiones de forma clara. Esto ha propiciado que en su territorio se entremezclen diferentes etnias y culturas, con distintas interpretaciones de la fe islámica. Así, en este país cohabitan pueblos procedentes de Irán y Turquía, además de pequeñas comunidades de origen árabe, mongol e indoeuropeo. Sin embargo, el islan no es único, sino que está dividido en dos principales facciones desde la muerte del profesa Mahoma: los suníes y los chiíes. Cuando en el año 632 murió el profeta, entre sus seguidores surgieron discrepancias sobre quién debía ser su sucesor. Los fieles se dividían en tres corrientes: - Chiíes: Los chiíes pedían que el sucesor de Mahora fuera su yerno y primo, Alí, quein, según ellos, había sido designado como sucesor por el propio profeta. - Suníes: Los suníes querían como sucesor de Mahora a su suegro, Abu-Bakr, mercader de La Meca y miembro de la tribu Quaraish. - Jariyíes: Los jariyíes, una rama minoritaria en la actualidad, pensaban que cualquier musulmán podía ser califa y, aunque en un principio apoyaron a Alí, finalmente se escindieron y comenzaron a pelear por sus creencias. Finalmente el sucesor de Mahoma fue Abu-Bakr, su suegro, quien se convirtió en el primer Califa y expandió el imperio del islam. Además, realizó la primera compilación del Corán, que hasta entonces se recitaba de forma oral. A Abu-Bakr le siguieron Umar y Otman y finalmente, Alí, el primo de Mahoma y el verdadero sucesor para los chiíes. Tras la muerte de Alí en la batalla de Siffin, los chiíes fueron perseguidos y los suníes comenzaron a ser cada vez más poderosos. Para la rama chií, los imanes son descendientes e hijos de Alí y jefes supremos de su comunidad. La mayoría de los musulmanes chiíes todavía espera la llegada del último imán, Ismael. Según sus creencias, Ismael despareció en el siglo XIX, pero que este volverá cuando comience el fin del mundo, cuando regresará para rescatar a sus fieles del infierno. En Afganistán, hay una mayoría suní. De hecho, los talibanes, los fundamentalistas religiosos que tomaron el poder el pasado 15 de agosto tras la huida del presidente afgano, proceden de los pastunes, suníes. Algunos tayikos son también chiíes pero la mayoría chií es hazara, uno de los pueblos más reprimidos de Afganistán.
29-08-2021 | Fuente: abc.es
La Comisión Europea pide a los gobiernos que actúen antes de que lleguen los refugiados
La Comisión Europea parece haber aprendido bien las lecciones del pasado. La presidenta Úrsula von der Leyen está decidida a evitar a toda costa que se repita lo que sucedió en la crisis de los refugiados sirios que empezó en 2015 y que provocó una fractura gravísima entre varios países y las instituciones comunitarias, cuando sus gobiernos se negaron a acoger la cuota de demandantes de asilo que les pedía la Comisión, presidida entonces por el luxemburgués Jean-Claude Juncker. El miedo a que una nueva llegada masiva de extranjeros pudiera a su vez espolear a los partidos populistas de corte euroescéptico o a los gobiernos que estos ya controlan constituye la mayor pesadilla para Bruselas, especialmente si se piensa que este mes de septiembre son las elecciones generales en Alemania, el país más importante de la UE, y que el tema podría entrar en la recta final de la campaña. Von der Leyen ha empezado lanzando un mensaje muy claro en este sentido: «Afganistán no es un problema unicamente europeo, sino que afecta a todo el mundo», dijo el martes pasado al término de la reunión virtual del G-7. «Los países miembros son los encargados de decidir qué harán con aquellos que han traído a sus territorios respectivos con visas humanitarias» y mientras tanto ya existe una unidad que está a punto de coordinar una fórmula de reubicación voluntaria de esas personas», dijo Von der Leyen, para que los gobiernos no adopten tampoco políticas tan divergentes que generen reacciones conflictivas por parte de los vecinos. Sin cuotas Es decir que la presidenta descarta completamente la idea que se utilizó en la anterior crisis de establecer cuotas obligatorias, incluso aunque fueran, como se acabó aceptando entonces, intercambiables con aportaciones económicas destinadas a aquellos que sí acepten acogerlos. Hay países como Austria que ya ha descartado formalmente aceptar a afganos y el canciller Sebastian Kurz ha declarado que su país «ya ha hecho una contribución desproporcionada» en apoyo a Afganistán, pero hay otros que están sintiendo presión social para que los acojan. Ylva Johansson, comisaria europea de Interior, declaró esta semana que en la UE «hemos aprendido la lección de 2015 para que no nos encontremos frente a una nueva crisis migratoria», y subrayó que los estados miembros no deben tomar medidas unilaterales por su cuenta y, en cambio, actuar como un bloque unido antes de que el problema llegue a Europa. «No deberíamos esperar hasta que tengamos refugiados afganos en nuestras fronteras. Tenemos que intervenir mucho antes. Y eso también, por supuesto, incluye invertir más dinero». En efecto, la gran diferencia con el problema que se creó en la UE con la llegada de los sirios es que ahora los afganos no han llegado (todavía) a las fronteras europeas, como sí sucedió en 2015 cuando las islas griegas se llenaron con millones de personas que huían de la guerra y que unicamente tuvieron que atravesar una franja de Turquía para llegar a las puertas de Europa. La segunda es que los europeos no descartan negociar con los talibanes, cosa que rehusaron hacer con el dictador sirio Bashar al Assad. Tanto Von der Leyen como el Alto Representante Josep Borrell han manifestado claramente que la idea no les repugna. Borrell lo ha llegado a justificar por el hecho de que «ellos han ganado la guerra». El factor turco Queda el factor turco, que fue el elemento que si por un lado permitió aliviar la presión migratoria sobre la UE por el otro convirtió al autócrata de Ankara, Recep Tayyip Erdogan, más que en un árbitro, en un jugador con la posibilidad de chantajear a la UE a base de amenazar con dejar pasar a los demandantes de asilo, incluyendo ya entonces junto a los sirios a una proporción relevante de afganos que tal vez temían que sucediera lo que finalmente ha acabado pasando. Las noticias de que Kazajistán, un país de Asia central próximo a la frontera afgana, ha desmontado los campos de refugiados que acababa de levantar para acoger a decenas de miles (se hablaba de 70.000 en un primer momento) de sus vecinos afganos se pueden interpretar también como una estrategia para esperar a que se lo pidan los europeos, de manera que puedan poner antes un precio, siquiera político, a las peticiones de ayuda que muy probablemente llegarán de la UE. En todo caso, la idea de Von der Leyen es aprovechar esta crisis para acabar de convencer a los países miembros de que deben trabajar para acordar la necesaria reforma de la reglamentación sobre asilo y migración, una piedra en la que han tropezado reiteradamente todos sus antecesores. «Estoy convencida de que ha llegado el momento de que los países se pongan por fin de acuerdo en la reforma de la legislación sobre migración y asilo».
25-08-2021 | Fuente: abc.es
Aleksánder Lukashenko, el dictador que convierte en arma a los inmigrantes
Alexánder Lukashenko, que cumplirá 67 años el lunes 30 de agosto y ejerció como profesor de historia e ingeniero agrónomo, es hoy día el dirigente europeo que más tiempo lleva en el poder. Como forma de chantaje y venganza por las sanciones, se dedica actualmente a azuzar a la Unión Europea (UE), propiciando la entrada desde Bielorrusia de inmigrantes ilegales procedentes de Oriente Próximo y Asia Central. Polonia y las tres repúblicas bálticas le acusan de perpetrar un «ataque híbrido» contra sus fronteras con un claro objetivo «desestabilizador». Lukashenko advirtió el lunes que «es absolutamente seguro que los afganos se sumarán a los flujos procedentes de países destruidos como Siria, Irak o Libia. En realidad ya lo han hecho y,.. Ver Más
23-08-2021 | Fuente: abc.es
La importancia geopolítica de Afganistán
El pasado domingo 15 de agosto, el presidente de Afganistán, Ashraf Ghani, abandonaba el país junto a un reducido número de colaboradores, lo que propició la toma de Kabul por parte de los talibanes, cuyo avance en las últimas semanas había tomado un ritmo muy peligroso. Así, la bandera blanca del Emirato Islámico de Afganistán ya puede verse en lo alto del palacio presidencial. Miles de afganos tratan de escapar con las pocas pertenencias que pueden atesorar y es que, aunque no se haya derramado sangre durante la toma de la capital, se teme que los fundamentalistas islámicos vuelvan a imponer su ley, la ley islámica, la ' Sharía ', en su forma más redical, con todas las consecuencias que esta tiene para la vida de los ciudadanos y, especialmente, para la vida de las mujeres y las niñas. Los talibanes irrumpieron en el panorama informativo mundial el 11 de septiembre de 2001, cuando Al Qaeda, respaldada por este grupo de integristas religiosos, estrelló cuatro aviones Boeing de pasajeros en diferentes puntos deEstados Unidos. En ese momento, el gobierno estadounidense declaró la 'guerra al terrorismo' o la 'guerra contra el terror' y, de la mano de la OTAN, invadió Afganistán bajo el propósito 'Operación Libertad Duradera'. Los objetivos de esta operación eran capturar a Osama bin Laden, destruir al grupo terrorista Al-Qaeda y derrocar al régimen talibán. En menos de un mes Kabul había caído y los talibanes se retiraron a otras zonas de Afganistán. En veinte años, la presencia militar internacional en el país no logró expultar a los integristas, que siguieron mantieniendo el control de ciertas zonas. La retirada de Estados Unidos de Afganistán tras dos décadas ha propiciado la rápida vuelta de los talibanes. Los fundamentalistas tratan de dar al mundo una imagen más moderada e incluso se han mostrado en el afán de colaborar con la comunidad internacional para repatriar a los extranjeros que se encuentran actualmente en Afganistán. Sin embargo, la violencia ha comenzado y son ya varios los muertos en el aeropuerto de Kabul. La importancia de Afganistán en el tablero internacional Afganistán es un país pobre, pero su importancia estratégica es indudable. Está situado en el corazón de Asia, en el cruce de caminos entre Eurasia, Asia Central, China, India y Oriente Próximo. Además, está situado en la confluencia de varias potencias nucleares, como son China, Pakistán, India, Rusia e Irán. Por eso mismo, son varios los estados que parecen querer dar cierta legitimidad diplomática al régimen taliban que vuelve a liderar Kabul después de más de veinte años. Por otro lado, Afganistán cuenta con unos recursos minerales y naturales que hacen al país atractivo para ciertas potencias mundiales. De hecho, es uno de los centros mineros más importantes a nivel internacional. Se calcula que las reservas petroleras, la mayoría de ellas situadas en el norte, tienen un valor de 2,3 billones de euros. Las reservas de gas natural también son relevantes. Actualmente se trabaja en el proyecto TAPI, un gasoducto que pretende conectar Turkmensitán, Afganistán, Pakistán y la India para el transporte de gas. Afganistán cuenta además con recursos minerales como el cromo, el cobre, el oro, el hierro, el cinc, el plomo, el mármol y algunas piedas preciosas. Sin embargo, dos de sus recursos más valiosos son el cobalto y el litio, materiales muy utilizados en la industria tecnológica a día de hoy.
20-08-2021 | Fuente: abc.es
Ofensiva diplomática europea para evitar la desintegración del Estado afgano
Los países de la OTAN confirmaron este viernes su intención de intensificar en lo posible las misiones de rescate desde el aeropuerto de Kabul, mientras esperan ganar tiempo para establecer vías de comunicación con los talibanes que permitan fijarse objetivos más a largo plazo. El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, tras la reunión que mantuvo con los ministros de Exteriores de la Alianza, reconoció que EE.UU. mantiene como fecha de final de operaciones el 31 de agosto y que «solo en ese momento» determinará quién queda por ser evacuado y a quién más deben imprescindiblemente rescatar sus tropas. Hay otros países, sin embargo dispuestos desde ya mismo a prolongar los puentes aéreos durante más tiempo. «Mientras continúen las operaciones de evacuación, mantendremos nuestra estrecha cooperación operacional a través de los medios militares aliados en el aeropuerto internacional Hamdi Karzai», prometió a las decenas de miles de personas que todavía tienen la esperanza de llegar a subir en los aviones de rescate. «Nuestro objetivo es sacar a nuestro personal, a la gente que ha trabajado para la OTAN, los aliados y los países socios, pero también a los afganos en peligro, y estamos trabajando muy duro para ayudar a la población afgana. Hemos conseguido ya sacar a bastantes y seguiremos trabajando para sacar a más», insistió. Y mientras se prolongan las evacuaciones, los servicios de diplomacia internacionales buscan la manera de entablar una relación de influencia con los talibanes sin reconocer su legitimidad en el gobierno de Afganistán. La más pragmática en este sentido es la canciller alemana Angela Merkel, que hoy admitió que «ahora será necesario dialogar con los talibanes (?) e intentar salvar las vidas de aquellos que están amenazados, para que puedan abandonar el país». Merkel se mostró «molesta» con el cambio de poder en el país centroasiático y lamentó que «los talibanes hayan recibido más apoyo exterior del que nos hubiera gustado», pero en aras del pragmatismo subrayó que la prioridad absoluta es ayudar ahora a quienes cooperaron con Alemania durante los veinte años que duró la misión en Afganistán, «darles refugio en Alemania y sacar de allí a cuantas personas se pueda en los próximos días». Su siguiente objetivo, tan urgente como importante, es la lucha contra el terrorismo. Recordó que desde el 11-S «la situación con el terrorismo en Afganistán ha empeorado desde entonces y la comunidad internacional debe seguir combatiendo el renacimiento de ese terrorismo en Afganistán». Merkel hacía estas apreciaciones en el palacio del Kremlim, donde por última vez visitaba oficialmente al presidente ruso, Vladimir Putin, antes de las elecciones alemanas del 26 de septiembre a las que ya no se presenta. Afganistán se hizo con el protagonismo absoluto en la agenda de este último viaje y Merkel hizo lo posible por involucrar a Putin en el esfuerzo diplomático internacional, a sabiendas de que Rusia conserva influyentes contactos con ellos. La respuesta de Putin a sus ruegos fue tibia. El presidente ruso llamó a prevenir la desintegración del Estado afgano tras la toma de poder de los talibanes y alertó contra cualquier injerencia exterior en el país. «El movimiento talibán controla a día de hoy prácticamente todo el territorio del país, incluida la capital», dijo, «esta es la realidad y debemos partir de ella sin permitir, sin lugar a dudas, la desintegración del Estado afgano». Putin hizo una encendida crítica de la imposición de valores democráticos a terceros países por parte de Occidente, una política que tachó de «irresponsable» porque ignora las tradiciones y los deseos de esos pueblos. «Ya vimos lo que pasó con la Primavera Árabe y ahora con Afganistán», repitió, «todos nuestros socios deben convertir esto en una regla universal, tratar con respeto a los gobiernos y armarse de paciencia, tanto si les gusta como si no». En opinión de Putin, Occidente no tiene ahora otra opción que «darle a los pueblos el derecho a decidir por sí mismos su propio destino, independientemente de cuánto tiempo les lleve recorrer la senda de la democratización», en lugar de «imponer experimentos» que «nunca tuvieron éxito». En otros tiempos, nadie mejor que Merkel para obtener al menos algún gesto de Putin, de entre los líderes europeos. Pero con la eterna canciller ya de salida del gobierno, la UE envió esta vez sucesivas misiones para tratar de sensibilizar a Putin, que recayeron en el francés Emmanuel Macron y en el italiano Mario Draghi, que goza de reputación entre los socios europeos por su paso por el BCE y que igualmente mantuvo una conversación telefónica con el presidente ruso. Ambos insistieron en la magnitud de la crisis humanitaria que obliga a intentar rescatar a cuantos afganos sea posible. Macron y Draghi obtuvieron de Putin apenas una declaración de disposición a ayudar a establecer la paz y la estabilidad en Afganistán a través de la cooperación, incluyendo los esfuerzos realizados en el marco del Consejo de Seguridad de la ONU y en el G 20. Peligro terrorista Putin estuvo de acuerdo con los jefes de gobierno con los que ha mantenido conversaciones sobre Afganistán en que el principal peligro a que se enfrenta Occidente es la salida de terroristas de territorio afgano, camuflados como refugiados y cuyo objetivo sería llevar a cabo atentados que desestabilicen los países vecinos. Por eso asintió ante la «necesidad de aunar esfuerzos» por parte de la UE y de Rusia, para normalizar la situación en Afganistán y poner freno a movimientos migratorios fuera de control. Paliar la crisis humanitaria entra dentro de sus prioridades y a Rusia, concretó, le conviene restaurar la estabilidad en Asia Central.
16-08-2021 | Fuente: abc.es
Los talibanes vuelven a imponer su emirato en Afganistán
La bandera blanca del Emirato ondea en lo más alto del palacio presidencial de Kabul. Menos de 24 horas después de anunciar en un mensaje a la nación que había puesto en marcha «consultas» con líderes políticos y socios internacionales para encontrar «una solución política que aporte paz y estabilidad al pueblo afgano», Ashraf Ghani y su equipo más cercano de colaboradores abandonaron Afganistán . Tras la toma de todas las capitales provinciales del país sin apenas resistencia en apenas dos semanas, los talibanes cercaron la capital por la mañana y anunciaron que estaban dispuestos a negociar una «transición pacífica», pero a las pocas horas sus tropas entraron en la capital y el presidente voló a un lugar seguro en Asia Central.. Ver Más
10-08-2021 | Fuente: as.com
Tan grande como Messi: la historia de Abdu Rozik
El tayiko es el influencer más importante de Asia Central desde su enfrentamiento otro fenómeno viral como Habsullah, de Dagestan.
1