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Noticias de asia central

17-08-2022 | Fuente: abc.es
Es un error muy extendido en Occidente llamar hindú a todo lo que viene de la India. Tomando una parte, la mayor, por el todo, tal simplificación obvia la extraordinaria complejidad de este gigantesco país que es un subcontinente de lo más diverso. Con 3,2 millones de kilómetros cuadrados (seis veces la superficie de España) y más de 1.400 millones de habitantes , pronto superará a China como la nación más poblada del planeta y cuenta con seis religiones, cientos de grupos étnicos y más de 120 lenguas, de las que 23 son oficiales. Profesada por casi un 80 por ciento de la población, la más extendida de dichas religiones es el hinduismo, un conjunto de creencias con más de 330 millones de deidades que supera ampliamente al islam (14,2%), cristianismo (2,3%), sijismo (1,7%), budismo (0,7%) y jainismo (0,4%). Como elemento unificador, sobre todas ellas prima la ciudadanía india, pero en los últimos años ha habido un auge del nacionalismo hindú que abre un peligroso debate identitario y revive las históricas tensiones con otros credos, sobre todo el musulmán. En medio de este clima cada vez más revuelto, la India cumple hoy 75 años de su independencia del imperio británico, que tuvo lugar el 15 de agosto de 1947 con la sangrienta partición de Pakistán, de mayoría musulmana. En trenes que llegaban a las estaciones llenos de cadáveres, se calcula que entre 10 y 15 millones de refugiados cruzaron a un lado y otro de la frontera entre estos dos nuevos Estados. Nacidos bajo una montaña de entre medio millón y dos millones de muertos, India y Pakistán siguen enfrentados por Cachemira. La disputa de Cachemira Esta bella región del Himalaya, de mayoría musulmana pero controlada en su mayor parte por Nueva Delhi, no solo marca las relaciones con Islamabad y Pekín, que también posee una zona en disputa, sino de la propia política india. La erradicación de sus protestas separatistas es uno de los principales objetivos del primer ministro Narendra Modi, que llegó al poder en 2014 con un discurso de marcado carácter nacionalista hindú. Tras su abrumadora reelección en mayo de 2019, en agosto de ese mismo año derogó el Artículo 370 de la Constitución, que otorgaba la autonomía a Cachemira y Jammu desde 1954. Muy criticada por los musulmanes y la oposición del Partido del Congreso, la formación de la poderosa familia Nehru-Gandhi que ha dirigido la política nacional durante las últimas décadas, dicha reforma sigue avanzando en el ideario nacionalista del primer ministro. Con la promesa de construir un país nuevo y fuerte, Modi pertenece al derechista BJP (Partido Popular de la India), que se agrupa bajo el amplísimo paraguas de la RSS (Organización Nacional de Voluntarios), fundada en 1925 e inspirada en el fascismo italiano. Uno de sus miembros, Nathuram Godse, asesinó en 1948 a Mahatma Gandhi por creer que había cedido a los musulmanes en la Partición de Pakistán. Aunque Gandhi sigue siendo reverenciado como uno de los padres de la patria por su filosofía de no violencia, los nacionalistas hindúes más radicales cuestionan su figura y reivindican a Subhas Chandra Bose. Aliado de Gandhi y Nehru, fue presidente del Partido del Congreso, pero se distanció de su pacifismo y, tras ser expulsado, incluso llegó a reunirse con Hitler en Berlín y a aliarse con los nazis y el Japón imperial para luchar contra los británicos en la II Guerra Mundial y conseguir así la independencia. Por todas partes hay carteles de propaganda del primer ministro Modi y del ministro principal de Uttar Pradesh, Yogi, las dos principales figuras del nacionalismo hindú Pablo M. Díez En este ambiente cada vez más polarizado, aterrizamos en Nueva Delhi. Con la pausa impuesta por la pandemia, han pasado seis años desde el último viaje y quince desde el primero, para cubrir entonces el 60.º aniversario de la independencia en 2007. Entre medias ha habido cinco visitas en las que el principal debate político era el económico : el desarrollo como segunda potencia emergente tras China y la lucha contra la miseria que todavía abunda. Aunque la cuestión sigue estando ahí, como atestiguan los 300 millones de personas bajo el umbral de la pobreza (22% de la población), parece que las preocupaciones han cambiado. Al llegar a Delhi y otras grandes ciudades como Calcuta o Bangalore, nos sigue recibiendo el caos de siempre: los interminables y ensordecedores atascos, pero con coches mejores y mayores que los Tata Indica que colapsaban las carreteras en el pasado; la misma miseria medieval de sus arrabales, los edificios destartalados y, entre millones de personas que nacen, viven y mueren en las calles, los mendigos tullidos que se arrastran entre las vacas y las pilas de basura y los niños harapientos que se contorsionan para pedir limosna en los semáforos. Más obras y más tensión Al igual que los coches, las infraestructuras son mejores y mayores, como se aprecia en las obras públicas por doquier, sobre todo en la avenida que va desde la Puerta de la India hasta el nuevo Parlamento y el Palacio Presidencial. «Me gusta Modi y me encanta el ministro principal Yogi (de Uttar Pradesh)», se enorgullece Rajesh Raj, vendedor de Delhi, ante uno de los numerosos carteles propagandísticos con las dos principales figuras del nacionalismo hindú. Aunque asegura que «no hay problemas de convivencia » porque «todos tenemos libertad ahora en la India y ya no hay opresión», musulmanes como Abdul o sijs como Singh opinan justo lo contrario. «Modi es un nazi», dice este último, mientras el primero se mofa del politeísmo hindú porque «adoran a vacas o monos» y denuncia «la represión en Cachemira». Buena prueba de esta tensión creciente son los incidentes de los últimos meses. En Agra, la ciudad del Taj Mahal, varios estudiantes musulmanes de Cachemira fueron arrestados en octubre por celebrar la victoria de Pakistán sobre la India en la Copa del Mundo de Cricket. A finales de mayo, una portavoz del gobernante BJP, Nupur Sharma, dijo que la tercera esposa del profeta Mahoma era una menor de edad. Su comentario, en un acalorado debate televisivo sobre una disputa entre un templo hinduista y una mezquita en la ciudad sagrada de Varanasi , encendió la polémica no solo entre el islam indio, sino en una veintena de países musulmanes. En Udaipur, un sastre hindú que había apoyado en las redes sociales a la política del BJP fue asesinado por dos musulmanes, avivando el riesgo de violentos enfrentamientos religiosos como en el pasado. Viernes de oración en la Mezquita de la Vieja Delhi, fuertemente vigilada por la Policía para evitar incidentes Pablo M. Díez Mientras los partidos de cada bando juegan esta peligrosa baza con fines electoralistas, los turistas hindúes se hacen 'selfis' en la monumental Mezquita de la Vieja Delhi tras la oración del viernes , fuertemente vigilada por la Policía. Ni siquiera entre los musulmanes hay una opinión unánime sobre esta división social. «Corremos un serio peligro para el futuro», advierte Shagar, vestido de blanco, pero otro joven ataviado a la occidental, Miraz, asegura que «no hay ningún problema grave, solo la habitual tensión entre ambas comunidades». Para el analista político Guruswamy Mohan, «el Gobierno piensa que este debate le da votos, pero es un juego muy peligroso porque está creando la división entre la sociedad ». Tirando del populismo y aprovechando la mediocridad de Rahul Gandhi, un buen orador como Modi encandila a los hindúes con la ilusión de un país poderoso que ya es la sexta economía mundial y será la tercera en 2035. Recurriendo al victimismo, Modi promete resarcirles de la colonización británica e incluso de los conquistadores musulmanes de Asia Central, como el Gran Imperio Mogol que se asentó en el subcontinente indio entre los siglos XVI y XIX y dejó un vasto patrimonio cultural y una influencia imborrable. Pero Mohan alerta de que « una nación hindú no casa bien con la democracia porque esta religión está muy estratificada por las castas y no es inclusiva, por lo que hay que seguir avanzando hacia un Estado secular sin caer en dichos errores». Olvidando a los 200 millones de musulmanes con los que conviven, muchos votantes de Modi y el BJP creen que «lo indio es solo lo hindú».
15-08-2022 | Fuente: abc.es
Es un error muy extendido en Occidente llamar hindú a todo lo que viene de la India. Tomando una parte, la mayor, por el todo, tal simplificación obvia la extraordinaria complejidad de este gigantesco país que es un subcontinente de lo más diverso. Con 3,2 millones de kilómetros cuadrados (seis veces la superficie de España) y más de 1.400 millones de habitantes , pronto superará a China como la nación más poblada del planeta y cuenta con seis religiones, cientos de grupos étnicos y más de 120 lenguas, de las que 23 son oficiales. Profesada por casi un 80 por ciento de la población, la más extendida de dichas religiones es el hinduismo, un conjunto de creencias con más de 330 millones de deidades que supera ampliamente al islam (14,2%), cristianismo (2,3%), sijismo (1,7%), budismo (0,7%) y jainismo (0,4%). Como elemento unificador, sobre todas ellas prima la ciudadanía india, pero en los últimos años ha habido un auge del nacionalismo hindú que abre un peligroso debate identitario y revive las históricas tensiones con otros credos, sobre todo el musulmán. En medio de este clima cada vez más revuelto, la India cumple hoy 75 años de su independencia del imperio británico, que tuvo lugar el 15 de agosto de 1947 con la sangrienta partición de Pakistán, de mayoría musulmana. En trenes que llegaban a las estaciones llenos de cadáveres, se calcula que entre 10 y 15 millones de refugiados cruzaron a un lado y otro de la frontera entre estos dos nuevos Estados. Nacidos bajo una montaña de entre medio millón y dos millones de muertos, India y Pakistán siguen enfrentados por Cachemira. La disputa de Cachemira Esta bella región del Himalaya, de mayoría musulmana pero controlada en su mayor parte por Nueva Delhi, no solo marca las relaciones con Islamabad y Pekín, que también posee una zona en disputa, sino de la propia política india. La erradicación de sus protestas separatistas es uno de los principales objetivos del primer ministro Narendra Modi, que llegó al poder en 2014 con un discurso de marcado carácter nacionalista hindú. Tras su abrumadora reelección en mayo de 2019, en agosto de ese mismo año derogó el Artículo 370 de la Constitución, que otorgaba la autonomía a Cachemira y Jammu desde 1954. Muy criticada por los musulmanes y la oposición del Partido del Congreso, la formación de la poderosa familia Nehru-Gandhi que ha dirigido la política nacional durante las últimas décadas, dicha reforma sigue avanzando en el ideario nacionalista del primer ministro. Con la promesa de construir un país nuevo y fuerte, Modi pertenece al derechista BJP (Partido Popular de la India), que se agrupa bajo el amplísimo paraguas de la RSS (Organización Nacional de Voluntarios), fundada en 1925 e inspirada en el fascismo italiano. Uno de sus miembros, Nathuram Godse, asesinó en 1948 a Mahatma Gandhi por creer que había cedido a los musulmanes en la Partición de Pakistán. Aunque Gandhi sigue siendo reverenciado como uno de los padres de la patria por su filosofía de no violencia, los nacionalistas hindúes más radicales cuestionan su figura y reivindican a Subhas Chandra Bose. Aliado de Gandhi y Nehru, fue presidente del Partido del Congreso, pero se distanció de su pacifismo y, tras ser expulsado, incluso llegó a reunirse con Hitler en Berlín y a aliarse con los nazis y el Japón imperial para luchar contra los británicos en la II Guerra Mundial y conseguir así la independencia. Por todas partes hay carteles de propaganda del primer ministro Modi y del ministro principal de Uttar Pradesh, Yogi, las dos principales figuras del nacionalismo hindú Pablo M. Díez En este ambiente cada vez más polarizado, aterrizamos en Nueva Delhi. Con la pausa impuesta por la pandemia, han pasado seis años desde el último viaje y quince desde el primero, para cubrir entonces el 60.º aniversario de la independencia en 2007. Entre medias ha habido cinco visitas en las que el principal debate político era el económico : el desarrollo como segunda potencia emergente tras China y la lucha contra la miseria que todavía abunda. Aunque la cuestión sigue estando ahí, como atestiguan los 300 millones de personas bajo el umbral de la pobreza (22% de la población), parece que las preocupaciones han cambiado. Al llegar a Delhi y otras grandes ciudades como Calcuta o Bangalore, nos sigue recibiendo el caos de siempre: los interminables y ensordecedores atascos, pero con coches mejores y mayores que los Tata Indica que colapsaban las carreteras en el pasado; la misma miseria medieval de sus arrabales, los edificios destartalados y, entre millones de personas que nacen, viven y mueren en las calles, los mendigos tullidos que se arrastran entre las vacas y las pilas de basura y los niños harapientos que se contorsionan para pedir limosna en los semáforos. Más obras y más tensión Al igual que los coches, las infraestructuras son mejores y mayores, como se aprecia en las obras públicas por doquier, sobre todo en la avenida que va desde la Puerta de la India hasta el nuevo Parlamento y el Palacio Presidencial. «Me gusta Modi y me encanta el ministro principal Yogi (de Uttar Pradesh)», se enorgullece Rajesh Raj, vendedor de Delhi, ante uno de los numerosos carteles propagandísticos con las dos principales figuras del nacionalismo hindú. Aunque asegura que «no hay problemas de convivencia » porque «todos tenemos libertad ahora en la India y ya no hay opresión», musulmanes como Abdul o sijs como Singh opinan justo lo contrario. «Modi es un nazi», dice este último, mientras el primero se mofa del politeísmo hindú porque «adoran a vacas o monos» y denuncia «la represión en Cachemira». Buena prueba de esta tensión creciente son los incidentes de los últimos meses. En Agra, la ciudad del Taj Mahal, varios estudiantes musulmanes de Cachemira fueron arrestados en octubre por celebrar la victoria de Pakistán sobre la India en la Copa del Mundo de Cricket. A finales de mayo, una portavoz del gobernante BJP, Nupur Sharma, dijo que la tercera esposa del profeta Mahoma era una menor de edad. Su comentario, en un acalorado debate televisivo sobre una disputa entre un templo hinduista y una mezquita en la ciudad sagrada de Varanasi , encendió la polémica no solo entre el islam indio, sino en una veintena de países musulmanes. En Udaipur, un sastre hindú que había apoyado en las redes sociales a la política del BJP fue asesinado por dos musulmanes, avivando el riesgo de violentos enfrentamientos religiosos como en el pasado. Viernes de oración en la Mezquita de la Vieja Delhi, fuertemente vigilada por la Policía para evitar incidentes Pablo M. Díez Mientras los partidos de cada bando juegan esta peligrosa baza con fines electoralistas, los turistas hindúes se hacen 'selfis' en la monumental Mezquita de la Vieja Delhi tras la oración del viernes , fuertemente vigilada por la Policía. Ni siquiera entre los musulmanes hay una opinión unánime sobre esta división social. «Corremos un serio peligro para el futuro», advierte Shagar, vestido de blanco, pero otro joven ataviado a la occidental, Miraz, asegura que «no hay ningún problema grave, solo la habitual tensión entre ambas comunidades». Para el analista político Guruswamy Mohan, «el Gobierno piensa que este debate le da votos, pero es un juego muy peligroso porque está creando la división entre la sociedad ». Tirando del populismo y aprovechando la mediocridad de Rahul Gandhi, un buen orador como Modi encandila a los hindúes con la ilusión de un país poderoso que ya es la sexta economía mundial y será la tercera en 2035. Recurriendo al victimismo, Modi promete resarcirles de la colonización británica e incluso de los conquistadores musulmanes de Asia Central, como el Gran Imperio Mogol que se asentó en el subcontinente indio entre los siglos XVI y XIX y dejó un vasto patrimonio cultural y una influencia imborrable. Pero Mohan alerta de que « una nación hindú no casa bien con la democracia porque esta religión está muy estratificada por las castas y no es inclusiva, por lo que hay que seguir avanzando hacia un Estado secular sin caer en dichos errores». Olvidando a los 200 millones de musulmanes con los que conviven, muchos votantes de Modi y el BJP creen que «lo indio es solo lo hindú».
04-08-2022 | Fuente: abc.es
La diplomacia norteamericana ha instado a los ciudadanos estadounidenses en todo el mundo a que extremen la precaución por las posibles represalias inminentes de Al Qaida tras la muerte en Kabul de comandante de ese grupo terrorista, el egipcio Ayman al Zawahiri . También estudia Estados Unidos en este momento si avanza o no con los contactos con la Guerrilla Talibán, que controla Afganistán, después de que Al Zawahiri pudiera regresar a Kabul e instalarse en una cómoda zona residencial controlada por las autoridades nacionales. Según dijo en una nota diplomática el departamento de Estado, «hay mayores posibilidades de violencia contra los estadounidenses dada la muerte de Ayman al Zawahiri el 31 de julio de 2022». «La información actual apunta a que las organizaciones terroristas siguen planeando atentado s contra los intereses de EE.UU. en múltiples zonas de todo el mundo. Estos ataques pueden emplear una amplia variedad de tácticas, incluyendo operaciones suicidas, asesinatos, secuestros y explosivos», añade la nota. Al Zawahiri , que murió en un ataque con misiles lanzados desde un dron, tomó las riendas de Al Qaida tras la muerte de Osama bin Laden en Pakistán en 2011. Desde antes había sido ideólogo e impulsor de la ola de ataques del grupo egipcio Yihad Islámica, primero, y Al Qaeda después. Ya muy temprano en su dilatada carrera de instigador de masacres , en 1997, las autoridades egipcias le conectaron a la matanza de Luxor, en la que unos radicales mataron a 62 turistas y guías en un templo faraónico junto al Valle de los Reyes. Noticia Relacionada estandar No EE.UU. mata al líder de Al Qaida, Ayman al Zawahiri, que planificó el 11-S David Alandete Fue lugarteniente de Bin Laden y controlaba el grupo terrorista desde Afganistán Otras células de Al Qaida Es cierto que Al Qaeda ha perdido influencia ante el ascenso del Estado Islámico en el norte de África, Oriente Próximo y Asia Central. Pero hay lugares como Somalia en los que sus filiales ?en este caso, Al Shabab? siguen teniendo un gran poder y capacidad de destrucción. Sin embargo, según apuntaban esta semana numerosos republicanos y algunos demócratas críticos con el presidente Joe Biden, el problema es si además de Al Zawahiri hay células de Al Qaida operando en Afganistán al amparo de los talibanes, aprovechando el calamitoso repliegue de EE.UU. hace un año. Según el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, «si se les pregunta a algunos miembros de Al Qaida, cómo se sienten de seguros en Afganistán en este momento, creo que este fin de semana hemos demostrado con creces que no es un refugio seguro y que no lo va a ser en el futuro». Agrega esta misma fuente que EE.UU. ya ha comunicado a los talibanes, con los que tiene contacto pero no relaciones diplomáticas, que «su decisión de dar cobijo a Al Zawahiri y a su familia es una violación del acuerdo de Doha». Ese pacto, negociado en Qatar, sienta las bases para posibles relaciones bilaterales tras la retirada de EE.UU. hace un año. De entre los legisladores en Washington que han expresado preocupación por el hecho de que Afganistán vuelva a la casilla de salida antes del 11-S y vuelva a ser base de operaciones de Al Qaida , el senador Mitch McConnell, líder del grupo republicano, fue especialmente crítico. McConnell lamentó que «Afganistán se esté convirtiendo de nuevo en un importante centro de actividad terrorista tras la decisión del presidente de retirar las fuerzas estadounidenses». La muerte de Al Zawahiri es un éxito para Biden en Afganistán , un año después de la apresurada salida de las tropas estadounidenses, cuando un ataque terrorista mató a 183 personas, entre ellas 13 uniformados estadounidenses. El actual presidente se suma a sus predecesores en un anuncio de esta índole. En octubre de 2019, Trump anunció la muerte en Siria del líder del Estado Islámico, Abu Baker al Bagdadí. Antes, en mayo de 2011, Barack Obama anunció la muerte del anterior dirigente de Al Qaeda, Bin Laden, en Pakistán. En un discurso el 31 de agosto de 2021, después de que las últimas tropas estadounidenses abandonaran Afganistán, Biden dijo que EE.UU. mantendría los ataques contra Al Qaeda y otros yihadistas en ese país. «Mantendremos la lucha contra el terrorismo en Afganistán y en otros países», dijo. «No necesitamos librar una guerra sobre el terreno para hacerlo», añadió entonces Biden, anticipando ataques como este. Objetivo de EE.UU desde el año 2000 Al Zawahiri, que tenía 71 años, unió a Yihad Islámica con la Al Qaida de Bin Laden en 1998 y estrenó la oleada de ataques terroristas contra Occidente con los atentados suicidas en las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania que mataron a más de 200 personas e hirieron a más de 5.000. Dos años después se produjo el ataque en Yemen contra el destructor norteamericano USS Cole, perpetrado por suicidas subidos a una lancha que mataron a 17 marinos estadounidenses e hirieron a otros 39. El punto culminante de esa campaña de terror mundial fueron los ataques del 11-S, con miles de muertos en el corazón de EE.UU. Desde entonces, todos los presidentes norteamericanos se marcaron como objetivo matar a Bin Laden primero y Al Zawahiri después.
03-08-2022 | Fuente: abc.es
La diplomacia norteamericana ha instado a los ciudadanos estadounidenses en todo el mundo a que extremen la precaución por las posibles represalias inminentes de Al Qaida tras la muerte en Kabul de comandante de ese grupo terrorista, el egipcio Ayman al Zawahiri . También estudia Estados Unidos en este momento si avanza o no con los contactos con la Guerrilla Talibán, que controla Afganistán, después de que Al Zawahiri pudiera regresar a Kabul e instalarse en una cómoda zona residencial controlada por las autoridades nacionales. Según dijo en una nota diplomática el departamento de Estado, «hay mayores posibilidades de violencia contra los estadounidenses dada la muerte de Ayman al Zawahiri el 31 de julio de 2022». «La información actual apunta a que las organizaciones terroristas siguen planeando atentado s contra los intereses de EE.UU. en múltiples zonas de todo el mundo. Estos ataques pueden emplear una amplia variedad de tácticas, incluyendo operaciones suicidas, asesinatos, secuestros y explosivos», añade la nota. Al Zawahiri , que murió en un ataque con misiles lanzados desde un dron, tomó las riendas de Al Qaida tras la muerte de Osama bin Laden en Pakistán en 2011. Desde antes había sido ideólogo e impulsor de la ola de ataques del grupo egipcio Yihad Islámica, primero, y Al Qaeda después. Ya muy temprano en su dilatada carrera de instigador de masacres , en 1997, las autoridades egipcias le conectaron a la matanza de Luxor, en la que unos radicales mataron a 62 turistas y guías en un templo faraónico junto al Valle de los Reyes. Noticia Relacionada estandar No EE.UU. mata al líder de Al Qaida, Ayman al Zawahiri, que planificó el 11-S David Alandete Fue lugarteniente de Bin Laden y controlaba el grupo terrorista desde Afganistán Otras células de Al Qaida Es cierto que Al Qaeda ha perdido influencia ante el ascenso del Estado Islámico en el norte de África, Oriente Próximo y Asia Central. Pero hay lugares como Somalia en los que sus filiales ?en este caso, Al Shabab? siguen teniendo un gran poder y capacidad de destrucción. Sin embargo, según apuntaban esta semana numerosos republicanos y algunos demócratas críticos con el presidente Joe Biden, el problema es si además de Al Zawahiri hay células de Al Qaida operando en Afganistán al amparo de los talibanes, aprovechando el calamitoso repliegue de EE.UU. hace un año. Según el portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, «si se les pregunta a algunos miembros de Al Qaida, cómo se sienten de seguros en Afganistán en este momento, creo que este fin de semana hemos demostrado con creces que no es un refugio seguro y que no lo va a ser en el futuro». Agrega esta misma fuente que EE.UU. ya ha comunicado a los talibanes, con los que tiene contacto pero no relaciones diplomáticas, que «su decisión de dar cobijo a Al Zawahiri y a su familia es una violación del acuerdo de Doha». Ese pacto, negociado en Qatar, sienta las bases para posibles relaciones bilaterales tras la retirada de EE.UU. hace un año. De entre los legisladores en Washington que han expresado preocupación por el hecho de que Afganistán vuelva a la casilla de salida antes del 11-S y vuelva a ser base de operaciones de Al Qaida , el senador Mitch McConnell, líder del grupo republicano, fue especialmente crítico. McConnell lamentó que «Afganistán se esté convirtiendo de nuevo en un importante centro de actividad terrorista tras la decisión del presidente de retirar las fuerzas estadounidenses». La muerte de Al Zawahiri es un éxito para Biden en Afganistán , un año después de la apresurada salida de las tropas estadounidenses, cuando un ataque terrorista mató a 183 personas, entre ellas 13 uniformados estadounidenses. El actual presidente se suma a sus predecesores en un anuncio de esta índole. En octubre de 2019, Trump anunció la muerte en Siria del líder del Estado Islámico, Abu Baker al Bagdadí. Antes, en mayo de 2011, Barack Obama anunció la muerte del anterior dirigente de Al Qaeda, Bin Laden, en Pakistán. En un discurso el 31 de agosto de 2021, después de que las últimas tropas estadounidenses abandonaran Afganistán, Biden dijo que EE.UU. mantendría los ataques contra Al Qaeda y otros yihadistas en ese país. «Mantendremos la lucha contra el terrorismo en Afganistán y en otros países», dijo. «No necesitamos librar una guerra sobre el terreno para hacerlo», añadió entonces Biden, anticipando ataques como este. Objetivo de EE.UU desde el año 2000 Al Zawahiri, que tenía 71 años, unió a Yihad Islámica con la Al Qaida de Bin Laden en 1998 y estrenó la oleada de ataques terroristas contra Occidente con los atentados suicidas en las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania que mataron a más de 200 personas e hirieron a más de 5.000. Dos años después se produjo el ataque en Yemen contra el destructor norteamericano USS Cole, perpetrado por suicidas subidos a una lancha que mataron a 17 marinos estadounidenses e hirieron a otros 39. El punto culminante de esa campaña de terror mundial fueron los ataques del 11-S, con miles de muertos en el corazón de EE.UU. Desde entonces, todos los presidentes norteamericanos se marcaron como objetivo matar a Bin Laden primero y Al Zawahiri después.
01-07-2022 | Fuente: abc.es
El conflicto con China asoma en el horizonte
El secretario general dela OTAN, Jens Stoltenberg, ya anticipó que en la cumbre de Madrid se produciría «la mayor revisión de la defensa colectiva y la disuasión desde la Guerra Fría». Y en realidad, lo que sale de la reunión, descrito en el nuevo Concepto Estratégico de la Alianza, es el comienzo de lo que puede considerarse como una segunda Guerra Fría, al reconocer a Rusia como la principal amenaza para la seguridad del espacio euroatlántico y a China como un elemento perturbador evidente en un ambiente muy inestable. En ese horizonte de tensiones, la Unión Europea es reconocida como un «socio único e imprescindible» de la OTAN, lo que abre también todas las posibilidades de desarrollo de una capacidad militar propia dentro del ámbito comunitario, como «complemento coherente» a la propia OTAN. El senador norteamericano Jim Rish (republicano), miembro del Comité de Asuntos Exteriores del Senado, ha seguido desde Bruselas la publicación del nuevo documento estratégico acordado en Madrid y en un debate público aseguró anteayer que «nunca antes había visto a los europeos y a Estados Unidos tan cerca. Este ha sido un error garrafal que ha cometido Vladímir Putin, seguramente creía que la invasión de Ucrania dividiría a la OTAN, pero ha sucedido exactamente lo contrario». En efecto, el primer resultado de la Cumbre de Madrid ha sido el mantenimiento de la unidad entre los 30 aliados actuales, incluso para superar las reticencias políticas de Turquía a la hora de permitir la incorporación de dos socios que hacía décadas que mantenían una posición de teórica neutralidad, aunque en los hechos actuaban como si fueran un miembro más de la Alianza. La agresividad de Putin ha acabado por definir un escenario equivalente al de la Guerra Fría, solo que todos los entonces aliados de Moscú y una parte de lo que fueron territorios soviéticos están al otro lado de este nuevo Telón de Acero. Pero, por otro lado, a diferencia de lo que sucedía hace treinta años, la OTAN anticipa esa confrontación con China, una potencia que económicamente es mucho más importante que Rusia y que tiene sus propias ambiciones mundiales. «Cometimos un gran error cuando cayó el Telón de Acero. Todos pensamos que Rusia se tomaría un respiro profundo y se unirá a la comunidad internacional para hacer las cosas de manera civilizada. ¿Quién hubiera imaginado que iban a comenzar una guerra medieval en el siglo XXI?», insistía Rish para quien el escenario que plantea Pekín es aún más temible. «Hemos aprendido mucho sobre China y Rusia en las últimas décadas, y la OTAN necesitaba ajustar las cosas en ese sentido». Recursos energéticos Para José Manuel García Margallo, exministro de Asuntos Exteriores de España, lo que sucede en estos momentos es que sabiendo que vamos hacia una posible confrontación con China, «ahora estamos llevando a Rusia hacia el lado chino» en un escenario en el que el gigante asiático se aproveche de los recursos energéticos de Rusia «y así Moscú no necesitará el dinero occidental pero prácticamente todo ese inmenso espacio de Asia Central se situaría como adversario nuestro». La nueva doctrina estratégica de la OTAN tendrá que servir para ese escenario que prevé Margallo en el que imagina que habrá un orden internacional basado solamente en el comercio y en el control (mutuo) de armamento, entre un mundo occidental donde pervivan las democracias y la esfera controlada por China en la que solo se respetará esa economía salvaje y sin escrúpulos que rige en Pekín y que, en términos exclusivamente económicos, les funciona mucho mejor que el comunismo que arruinó a la Unión Soviética y a todos los países que lo imitaron. El número de tropas que se ha acordado desplegar en los confines orientales de la OTAN, 300.000 soldados, es bastante más de los 190.000 soldados que mantuvo Estados Unidos en Alemania durante los peores años de la Guerra Fría, lo que da una idea de las dimensiones de la operación que se ha puesto en marcha en Madrid. Sin embargo, la perspectiva de una confrontación en la que tomase parte China las dimensiones militares serían inimaginables porque cuenta con más de dos millones de soldados y una cantidad de material que aumenta rápidamente en cantidad y calidad. En este sentido, la OTAN vuelve a reafirmar en su doctrina estratégica que el armamento nuclear sigue siendo el instrumento supremo de disuasión. En el documento se dice textualmente que «las fuerzas nucleares estratégicas de la Alianza, particularmente las de los Estados Unidos, son la garantía suprema de la seguridad de la Alianza. Las fuerzas nucleares independientes del Reino Unido y Francia tienen un papel disuasorio propio y contribuyen significativamente a la seguridad general de la Alianza. La existencia de centros de toma de decisiones de los Aliados contribuyen a la disuasión al complicar los cálculos de posibles adversarios». Estados Unidos mantiene unas 400 armas nucleares en Europa y cuenta con la compatibilidad de los aviones de ciertos aliados para poder utilizarlas llegado el caso. Desgraciadamente, la actitud de Rusia ha destruido todo el sistema de control y limitación de armamentos nucleares heredado de la Guerra Fría, mientras que China ha construido las suyas sin ningún tipo de inspección. Disuación nuclear La decisión norteamericana de enviar otros dos destructores a la base de Rota tiene que ver con la capacidad antimisiles de los radares de esos buques. En estos momentos, la principal garantía que nos ofrece la OTANes esa capacidad de mantener la disuasión nuclear por un lado y de proteger a los aliados de los posibles ataques adversarios. Yen esta carrera tecnológica no sabemos aún cuales son los límites de China.
06-06-2022 | Fuente: abc.es
«No hay comida»: los soldados rusos se ven obligados a alimentarse con carne de perro, según informa Ucrania
Las tropas rusas se ven obligadas a comer perros debido a la escasez de alimentos, según afirmó el servicio de seguridad de Ucrania. La SBU, la agencia de seguridad e inteligencia de Kiev, publicó un intercambio de mensajes de texto supuestamente entre dos soldados rusos, en el que un militar estacionado en la partes ocupada de la región de Jersón, cerca de Crimea, le dijo a su amigo que él y otras tropas habían comido un Yorkshire. «Todo es una mierda. [Los ucranianos] nos están golpeando como niños. Comemos perros, no hay comida. Hoy comimos un Yorkie. Un Yorkshire terrier», afirmó el soldado, de acuerdo con información de la SBU. El soldado también envió un mensaje de texto en el que decía que el ejército ruso no tenía logística y «simplemente no puede entregar» las raciones, según el servicio de seguridad. La SBU agregó en un comunicado: «Esto contrasta fuertemente con la imagen 'victoriosa' transmitida por la televisión rusa. Ante el comentario sorprendido de su amigo que afirma que los medios de comunicación dicen que 'solo obtienen victorias', él responde: 'Déjenlos venir aquí'». A finales de marzo, la SBU hizo una acusación similar, afirmando que había intervenido una llamada telefónica en la que los soldados rusos discutían sobre comer carne de perro en lugar de sus paquetes de raciones. Las tropas estaban «hartas» de las raciones que les habían dado. Ante la pregunta a un soldado por parte de su familia sobre si comía bien, respondió: «No está mal. Ayer comimos alabay [una raza de perro pastor que se encuentra en Asia Central]. Queríamos algo de carne». Ha habido múltiples informes de escasez de alimentos y baja moral entre los soldados rusos desde que el presidente Vladimir Putin lanzó la invasión de Ucrania el 24 de febrero. En marzo, apenas unas semanas después del conflicto, la revista 'New Lines' informó que las tropas rusas posicionadas en las afueras de Kiev estaban pidiendo comida a la población local. «Los aldeanos dicen que están pidiendo comida. Tienen tanta hambre que se acercan a los aldeanos y les piden algo de comer. Los aldeanos dicen que no son agresivos. Sus comandantes quieren que luchen, que sean duros. Pero están demasiado ocupados pidiendo sobras para comer», dijo al medio de comunicación un residente de Brovary, un suburbio del este de Kiev.
06-06-2022 | Fuente: abc.es
«No hay comida»: los soldados rusos se alimentan con carne de perro ante la escasez de raciones
Las tropas rusas se ven obligadas a comer perros debido a la escasez de alimentos, según ha afirmado el servicio de seguridad de Ucrania. La SBU, la agencia de seguridad e inteligencia de Kiev, publicó un intercambio de mensajes de texto supuestamente entre dos soldados rusos, en el que un militar estacionado en la partes ocupada de la región de Jersón, cerca de Crimea, le dijo a su amigo que él y otras tropas habían comido un Yorkshire. «Todo es una mierda. [Los ucranianos] nos están golpeando como niños. Comemos perros, no hay comida. Hoy comimos un Yorkie. Un Yorkshire terrier», afirmó el soldado, de acuerdo con información de la SBU. El soldado también envió un mensaje de texto en el que decía que el ejército ruso no tenía logística y «simplemente no puede entregar» las raciones, según el servicio de seguridad. La SBU agregó en un comunicado: «Esto contrasta fuertemente con la imagen 'victoriosa' transmitida por la televisión rusa. Ante el comentario sorprendido de su amigo que afirma que los medios de comunicación dicen que 'solo obtienen victorias', él responde: 'Déjenlos venir aquí'». A finales de marzo, la SBU hizo una acusación similar, afirmando que había intervenido una llamada telefónica en la que los soldados rusos discutían sobre comer carne de perro en lugar de sus paquetes de raciones. Las tropas estaban «hartas» de las raciones que les habían dado. Ante la pregunta a un soldado por parte de su familia sobre si comía bien, respondió: «No está mal. Ayer comimos alabay [una raza de perro pastor que se encuentra en Asia Central]. Queríamos algo de carne». Ha habido múltiples informes de escasez de alimentos y baja moral entre los soldados rusos desde que el presidente Vladimir Putin lanzó la invasión de Ucrania el 24 de febrero. En marzo, apenas unas semanas después del conflicto, la revista 'New Lines' informó que las tropas rusas posicionadas en las afueras de Kiev estaban pidiendo comida a la población local. «Los aldeanos dicen que están pidiendo comida. Tienen tanta hambre que se acercan a los aldeanos y les piden algo de comer. Los aldeanos dicen que no son agresivos. Sus comandantes quieren que luchen, que sean duros. Pero están demasiado ocupados pidiendo sobras para comer», dijo al medio de comunicación un residente de Brovary, un suburbio del este de Kiev.
26-05-2022 | Fuente: abc.es
Xinjiang: campos de reeducación y represión como telón de fondo para Bachelet
Marcado por la polémica por no tener libertad de movimientos ni cobertura mediática, el viaje a China de la Alta Comisionada para Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet, pone en el objetivo la represión sobre los musulmanes de etnia uigur en la región de Xinjiang. Aunque ha sido ampliamente documentada por numerosas directrices y órdenes secretas filtradas a la Prensa internacional, la última de ellas con miles de fichas policiales de detenidos en campos de reeducación, el presidente chino, Xi Jinping, ya ha avisado a Bachelet de que no aceptará «lecciones» de nadie. «Cuando se trata de derechos humanos, no hay utopías perfectas y los países no necesitan lecciones condescendientes; mucho menos que los derechos humanos se politicen y sean usados como una herramienta para aplicarla con doble moral o para interferir en los asuntos internos de otras naciones», le advirtió Xi el miércoles en una videoconferencia, según informa la agencia estatal de noticias Xinhua. A 4.000 kilómetros al oeste de Pekín, en la frontera con Asia Central, Xinjiang sufre la mayor represión vista en China desde los oscuros días de la «Revolución Cultural» (1966-76). Si entonces el objetivo era el culto al «padre de la patria», Mao Zedong, ahora lo es la erradicación del islamismo más extremista. Con la excusa de combatir el terrorismo yihadista y el independentismo, el régimen del Partido Comunista lleva a cabo una masiva campaña de adoctrinamiento y vigilancia que parece una pesadilla orwelliana. Como si fuera una versión de '1984' para 'Black Mirror', las autoridades han construido campos de reeducación en medio del desierto e impuesto controles policiales con pruebas biométricas, cámaras de vigilancia capaces de reconocer las caras, «aplicaciones espía» en los móviles y hasta comisarios políticos viviendo en las casas de los uigures como si fueran uno más de la familia. El motivo es que esta vasta región enclavada en el extremo noroccidental de China, que ocupa tres veces la superficie de España y cuenta con abundantes yacimientos de petróleo y gas natural, es una de las más levantiscas junto al Tíbet. Xinjiang, que significa «Nueva Frontera» y ha permanecido bajo el control de China desde la dinastía Qing en el siglo XVIII, es de gran importancia geoestratégica no solo por sus recursos, sino también por lindar con Rusia, Mongolia, Pakistán, Afganistán, la India y varias repúblicas ex soviéticas de Asia Central. Aspiraciones independentistas Pero es también una de las zonas más calientes de China. Con 26 millones de habitantes, la mitad pertenece a su etnia autóctona, los uigures que profesan el islam, no tienen rasgos orientales y hablan una lengua relacionada con el turco. Desde hace más de un siglo, buena parte de los uigures aspiran a la independencia para formar el Turkestán Oriental. Unas ansias secesionistas que han sido cortadas «manu militari» por el régimen chino. Tras dos intentos fallidos de independencia en los años 30 y 40, las tropas comunistas de Mao Zedong tomaron Xinjiang en 1949. Desde la constitución de la Región Autónoma Uigur en 1955 y la construcción del ferrocarril, los chinos de la etnia 'han' (pronúnciese 'jan') han colonizado Xinjiang para explotar sus yacimientos de petróleo y minerales, sobre todo durante los años de la «Revolución Cultural» (1966-76). Con el fin de combatir este separatismo, que se ha cobrado cientos de vidas en atentados terroristas y revueltas durante los últimos años, Pekín ha implantado campos de reeducación por donde la propia ONU calcula que han pasado un millón de uigures, practicado esterilizaciones forzosas y limitado sus costumbres religiosas y sociales. Dicha persecución también la sufren otras minorías fronterizas, como los kazajos, pero no los 12 millones de 'han', la etnia mayoritaria en China, que suman el resto de la población. Tras la matanza interétnica que dejó casi 200 muertos en Urumqi en julio de 2009 y los posteriores atentados y ataques con cuchillos y machetes en otros lugares de Xinjiang y del resto de China, la represión aumentó con la llegada al poder en 2012 del presidente Xi Jinping, el líder más autoritario desde Mao. Tras una visita a Xinjiang en abril de 2014, después de que terroristas uigures apuñalaran a 150 personas en una estación de tren dejando 31 muertos, Xi lanzó una «guerra total contra el separatismo» usando los «órganos de la dictadura» y sin mostrar «absolutamente ninguna piedad», desveló en noviembre de 2019 el diario 'The New York Times'. MERCADO DE KASHGAR, SEGUNDA CIUDAD DE XINJIANG (CHINA). El presidente chino, Xi Jinping, omnipresente hasta en las tiendas de tapices de Kashgar. - Pablo M. Díez Reeducar a los iugures A través de las 403 páginas de 24 documentos filtrados por una fuente interna que ocultaba su identidad por seguridad, se descubrió así la orden fundacional del presidente Xi Jinping. Además de aumentar la vigilancia al más puro estilo 'Gran Hermano', había que r eeducar a los uigures que mostraran su religiosidad. Bajo su llamamiento a «una guerra popular y sin compasión contra el terrorismo», el régimen lanzó en 2014 una campaña que se endureció cuando Chen Quanguo, fue trasladado desde el Tíbet en 2016 como secretario provincial del Partido Comunista. En diciembre de 2021, y tras cumplir su «Plan Quinquenal» de represión, Chen fue reemplazado por Ma Xingrui para fomentar el crecimiento económico una vez que Xinjiang ha sido «pacificado». Para ello, se ha construido una red de campos de reeducación por los que se calcula que han pasado un millón de uigures, la inmensa mayoría sin haber sido condenados por ningún delito. Por el mero hecho de acudir con frecuencia a la mezquita, leer el Corán o rezar en público, dejarse barba o tener familiares en 26 «países musulmanes peligrosos», los uigures son encerrados durante meses y sometidos a un alienante lavado de cerebro. En clases colectivas, como las que ha descrito en ABC la profesora Qelbinur Sidiq, deben cantar alabanzas al Partido Comunista, aprender mandarín y renegar no solo de la violencia yihadista, sino también de algunas normas y costumbres del islam. Desde la Fundación en Recuerdo de las Víctimas del Comunismo, el investigador Adrian Zenz ha denunciado con profusión de documentos la represión en estos campos de reeducación. Aunque Pekín negó su existencia al principio, acabó reconociéndola ante la aparición de numerosas fotos e imágenes por satélite de campos de internamiento con altos muros, alambradas y torres de vigilancia. Pero el régimen chino sigue insistiendo en que son escuelas de formación profesional para prevenir el terrorismo islamista. A tenor de un «Libro Blanco» publicado por las autoridades en 2020, 1,3 millones de personas recibieron esta «formación profesional» en Xinjiang entre 2014 y 2019. Con los testimonios de internos ya liberados y de familiares de presos, las organizaciones de Derechos Humanos denuncian que la mayoría son encerrados sin haber cometido ningún delito, salvo el de ser musulmanes y, por tanto, sospechosos de radicalizarse. De gira por Europa en 2020, el ministro de Exteriores chino, Wang Yi, aseguró en una conferencia en el Instituto Francés de Relaciones Internacionales que ya no quedaba nadie en dichos campos de reeducación. Pero un estudio del Instituto Australiano de Política Estratégica (ASPI, en sus siglas en inglés) detectaba con imágenes por satélite las coordenadas de hasta 380 centros de detención construidos desde 2017. Con alambradas, altos muros y torres de vigilancia, muchos de ellos están conectados a fábricas, lo que ha espoleado las denuncias contra el uso de mano obra forzada, sobre todo en el sector textil. La famosa mezquita de Id Kah en Kashgar, vacía un Viernes de Oración en marzo del año pasado - Pablo M. Díez Control asfixiante El año pasado, las acusaciones internacionales contra la potente industria del algodón de Xinjiang agravaron las cada vez peores relaciones de China con Estados Unidos y la Unión Europea. Con sanciones cruzadas y un boicot de los consumidores chinos contra las marcas que se desvincularon del algodón de Xinjiang, la tensión frustró el acuerdo de inversiones alcanzado a finales de 2020 entre Pekín y Bruselas. Pero la represión no se ciñe solo a los campos de reeducación, sino que va más allá buscando la disolución de la cultura uigur y hasta la erradicación de la religión musulmana. También con imágenes satelitales, ASPI denuncia que 8.500 mezquitas han sido destruidas completamente y otras 7.500 dañadas. Además de la pérdida de mezquitas, que suponen la mitad de las que había en 1955, este instituto dependiente del Gobierno australiano estima que casi un millar de monumentos islámicos de Xinjiang han sido desmantelados o reducidos a ruinas. En 2019, otra investigación periodística de la agencia France Presse descubrió que decenas de cementerios habían sido arrasados, dejando al descubierto restos humanos fuera de las tumbas. Incluso fuera de los campos, el control es tan asfixiante que viola la más estricta intimidad de los uigures. Además de ser estrechamente vigilados y de no poder conseguir un pasaporte, la Policía ha colocado en sus casas códigos QR con todos los datos de la familia que mora en ella. Para asegurarse de que son «buenos ciudadanos», comisarios del Partido Comunista incluso pasan algunos días en sus domicilios y los animan a denunciar a sus vecinos. Cuando los diplomáticos extranjeros o periodistas viajan a Xinjiang, como este corresponsal el año pasado, son seguidos las 24 horas por agentes de paisano para que no hablen con la gente en la calle ni busquen los campos de reeducación. Con el despotismo de siempre y la tecnología del siglo XXI, el «Gran Hermano» chino te vigila en Xinjiang.
04-04-2022 | Fuente: abc.es
«Mi hijo tenía las manos atadas a la espalda y disparos en la cabeza»: los terribles testimonios sobre crímenes de guerra en Ucrania
La organización Human Rights Watch ha documentado varios casos de fuerzas militares rusas que cometieron violaciones de las leyes de la guerra contra civiles en áreas ocupadas de las regiones de Chernihiv, Járkov y Kiev en Ucrania. Estos incluyen un caso de violación repetida; dos casos de ejecución sumaria, uno de seis hombres y el otro de un hombre; y otros casos de violencia ilícita y amenazas contra civiles entre el 27 de febrero y el 14 de marzo de 2022. «Los casos que documentamos equivalen a una crueldad y una violencia deliberadas e indescriptibles contra los civiles ucranianos», cuenta Hugh Williamson, director para Europa y Asia Central de Human Rights Watch. «La violación, el asesinato y otros actos violentos contra personas bajo la custodia de las fuerzas rusas deben investigarse como crímenes de guerra». Human Rights Watch entrevistó a 10 personas, incluidos testigos, víctimas y residentes locales de los territorios ocupados por Rusia, en persona o por teléfono. Algunas personas pidieron ser identificadas solo por su nombre de pila o por seudónimos para su protección. Staryi Bykiv El 27 de febrero, las fuerzas rusas detuvieron a seis hombres en la aldea de Staryi Bykiv, en la región de Chernihiv, y los ejecutaron sumariamente. Tetiana, de Novyi Bykiv, que se encuentra frente a Staryi Bykiv, al otro lado del río Supiy, habló con los familiares de cuatro de los hombres asesinados. Dijo a Human Rights Watch que el 27 de febrero volaron el puente entre Novyi Bykiv y Staryi Bykiv y las fuerzas rusas bombardearon ambas aldeas. Luego, una columna de vehículos blindados rusos entró en Staryi Bykiv. «Se llevaron a seis hombres de tres familias diferentes. A una madre le quitaron [y dispararon] a sus dos hijos. Otro joven tenía poco más de 20 años, su nombre era Bohdan, conozco bien a su madre, ella me dijo que los soldados le dijeron que esperara cerca de su casa mientras se llevaban a su hijo? para interrogarlo. Dijeron lo mismo a otras familias. En cambio, se llevaron a estos seis hombres, los llevaron al otro extremo de la aldea y les dispararon», contó Tetiana a Human Rights Watch. Viktoria, la madre de Bohdan, entrevistada por separado, dijo a Human Rights Watch: «Se llevaron a mi hijo, Bohdan [29 años], y a mi cuñado, Sasha [nombre completo Olexander, 39 años]. Estábamos en el sótano [debido al bombardeo], así que no vimos. Salieron a fumar. Luego, nuestro vecino corrió y dijo que los vio llevándose a Bohdan y Sasha, y a algunos otros muchachos». Viktoria corrió a la calle para preguntar a los soldados rusos en el puesto de control qué había pasado. «Nos dijeron que no nos preocupáramos, que [los soldados] los asustarían un poco y luego los dejarían ir», explica. «Nos alejamos unos 50 metros? y escuchamos disparos. Eran alrededor de las 18.20». Viktoria cuenta que al día siguiente ella y su hermana fueron al prado y vieron los cuerpos tirados junto a un edificio: «Tres estaban en un lado del edificio, pero no mi hijo y mi cuñado. Caminamos hacia el otro lado y vimos Bohdan y Sasha, y uno más. Estaban tirados allí. Tenían disparos en la cabeza. Tenían las manos atadas a la espalda. Miré el cuerpo de mi hijo, sus bolsillos estaban vacíos, no tenía su teléfono, ni llaves ni documentos [de identidad]». Viktoria pidió permiso a los soldados en el puesto de control para recoger los cuerpos, pero se negaron. El 7 de marzo volvieron al puesto de control para pedir de nuevo los cadáveres, allí «nos dijeron que fuéramos al cementerio, que nos traerían los cuerpos. Todos los vecinos asistieron, eran como 75 personas. Los enterramos a todos el mismo día, en tumbas separadas». Las 6 víctimas fueron Volodímir, de 40 años, otro Olexander, de 40, y dos hermanos, Ihor, de 31 años, y Oleh, de 33, su hijo Bohdan de 29 y su cuñado Sasha Olexander de 39. Bucha El 4 de marzo, las fuerzas rusas en Bucha, a unos 30 kilómetros al noroeste de Kiev, reunieron a cinco hombres y ejecutaron sumariamente a uno de ellos. Un testigo dijo a Human Rights Watch que los soldados obligaron a los cinco hombres a arrodillarse a un lado de la carretera, les quitaron las camisetas por la cabeza y le dispararon a uno de ellos en la nuca. «Se cayó», dijo el testigo, «y las mujeres [presentes en la escena] gritaron». Tras la ejecución, contó una testigo, el comandante le dijo al resto de la gente en la plaza que no se preocupara. «Todos ustedes son normales, y esto es suciedad. Estamos aquí para limpiarte de la suciedad», les dijo. Vorzel El 6 de marzo, soldados rusos entraron en la aldea de Vorzel, a unos 50 kilómetros al noroeste de Kiev. Allí arrojaron una granada de humo a un sótano, la gente que se encontraba refugiada en el lugar salió corriendo y se encontró con una ráfaga dirigida a ellos. Los rusos dispararon a una mujer y a un niño de 14 años. El adolescente murió en el acto tras recibir un impacto en la cabeza, la mujer sucumbió a sus heridas en el pecho y las piernas dos días después del ataque. Járkov El 13 de marzo, un soldado ruso golpeó y violó repetidamente a Olha [no es su nombre real], una mujer de 31 años de Malaya Rohan, un pueblo en la región de Járkov que las fuerzas rusas controlaban en ese momento. La mujer se estaba refugiando en una escuela con su hija de 5 años, su madre, su hermana de 13 años y su hermano de 24 años. Un soldado la llevó a una sala en el segundo piso, donde la apuntó con un arma y le dijo que se desnudara. «Todo el tiempo sostuvo el arma cerca de mi sien o me la puso en la cara. Disparó dos veces al techo y dijo que era para darme más 'motivación'». La violó y luego le dijo que se sentara en una silla. El soldado la violó nuevamente, le puso un cuchillo en la garganta y le cortó la piel del cuello. También le cortó la mejilla con el cuchillo y le cortó parte del cabello. La golpeó en la cara con un libro y la abofeteó repetidamente. Las fotografías que compartió con Human Rights Watch, fechadas el 19 y 20 de marzo, muestran marcas de cortes y hematomas en el cuello y la cara. «Tengo suerte de estar viva», dijo la mujer en su denuncia.
24-03-2022 | Fuente: abc.es
Biden enviará más gas a Europa para paliar la dependencia energética de Rusia
El presidente norteamericano Joe Biden ha pedido unidad a las democracias occidentales frente a la amenaza que representa Rusia. A su entrada en el edificio del Consejo Europeo, donde ha participado simbólicamente en una reunión de los dirigentes comunitarios, Biden ha hecho una defensa a ultranza de la democracia. «La única cosa muy importante que debemos hacer en Occidente es permanecer unidos y no es un eufemismo» porque «el principal objetivo de Putin es demostrar que las democracias no pueden funcionar en el Siglo XXI» y «dividir a la OTAN». Biden continuó diciendo que por ello «mi principal objetivo es mantener una unidad completa y total entre las principales democracias del mundo» y para enfatizarlo subrayó «y no estoy bromeando con esto. Estoy hablando en serio». Tan en serio que poco después la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, anunció que se estaba ultimando un acuerdo por el que Estados Unidos se compromete a suministrar gas licuado a Europa durante los próximos dos inviernos y así reducir la dependencia energética de Moscú. La UE importa de Rusia el 40% del gas que consume, pero la Comisión quiere reducir este porcentaje en dos tercios antes de fin de año. La presencia de Biden en la zona principal del Edificio Europa, que es un escenario previsto únicamente para reuniones de los jefes de Estado o de Gobierno europeos y a la que no se permite entrar ni siquiera a sus ministros, representaba una simbólica excepción y una imagen explícita de que la Unión Europea y Estados Unidos están claramente en el mismo bando. Después de haber participado durante la mañana en una reunión con los presidentes de los países miembros de la OTAN (la mayor parte de ellos lo son también de la UE) y otra con los del G7 (que excepto Japón son todos miembros de la Alianza Atlántica) los mensajes redundantes han sido inevitables y en todos los casos han ido en la misma dirección: apoyo a Ucrania, condena de la invasión rusa y unidad en el mundo libre frente al totalitarismo ruso. El acuerdo sobre el suministro de gas licuado, que hará de España un punto crucial en el panorama energético continental por sus grandes infraestructuras en gasificación, evoca inevitablemente el puente aéreo con el que los aliados mantuvieron el suministro en el Berlin Occidental que Moscú intentaba asfixiar al inicio de la guerra fría. Rusia suministra anualmente a la UE 50.000 millones de metros cúbicos de gas y Estados Unidos 22.000. El acuerdo que está previsto anunciar hoy formalmente supondría aumentar esa cantidad en 15.000 millones de metros cúbicos, lo que no permite cortar todo el suministro ruso pero si disminuirá los ingresos que Putin recibe para financiar su ejército. El presidente del Consejo había decidido eludir precisamente el debate sobre las cuestiones de la energía y el precio del gas en la sesió de ayer y dejar el tema para hoy por la mañana, cuando está previsto que se discutan los posibles remedios a la subida de los precios. Los Veintisiete no aprueban más sanciones a Moscú por las reticencias de Hungría, que no quiere implcarse en la guerra Precisamente, antes de la reunión del Consejo Europeo y después de la de la OTAN había tenido lugar una de los líderes del G7 (Estados Unidos, Canadá, Francia, Alemania, Italia, Reino Unido y Japón) en la que se aprobó una declaración en la que piden a los países productores de petróleo y gas una actitud «responsable» para decidir aumentar la producción de modo que se mitigue la subida de precios debida a las sanciones contra Rusia. En este sentido recordaron que la OPEP tiene «un papel muy importante». En esta reunión intervino por teleconferencia el presidente ucraniano Volodimir Zelenski que ha vuelto a pedir todo el apoyo militar posible para su país porque «es mejor aprobar ahora el evío de armas a Ucrania que tener que enviar armas para otros países más tarde: Georgia, Moldavia, los estados bálticos, Polonia, Asia Central». Esa unidad que predicaba Biden ha sido efectiva en los símbolos aunque mucho menos práctica, sobre todo en lo que se refiere al marco europeo, donde la situación que ha creado la guerra y la necesaria reacción contra el ataque por parte de Rusia está tensando extraordinariamente la situación. En la reunión, ya sin Biden, se pudo apreciar una diferencia clarísima entre las posiciones de Polonia, que es partidaria de ampliar las sanciones a Rusia y dejar de comprar cuanto antes su gas y su petróleo, frente a las de Hungría, que no quiere hablar ni de una ni de otra posibilidad. «Lo que sucede en Ucrania no es una guerra, es una masacre», dijo a su entrada a la reunión el primer ministro polaco Mateusz Morawiecki. «Precisamente por eso pedimos que se corten las fuentes de financiación de la maquinaria de guerra rusa. Si no pagamos este precio hoy, lo pagaremos mañana o pasado mañana». La declaración final no habla de suprimir las compras de gas de Rusia, que Alemania ya ha dicho que no puede asumir todavía a pesar de la llegada del gas norteamericano, y solo dice que los Veintisiete han adoptado ya cuatro rondas de sanciones y «seguimos dispuestos a actuar rápidamente con más sanciones coordinadas». Zelenski ha vuelto a pedir en el G7 más armas para Ucrania «para no tener que ayudar luego a otros» En una mención que se ha interpretado que está dirigida a Hungría, el Consejo «insta a todos los países a alinearse con esas sanciones» y recuerda que «debe detenerse cualquier intento de eludir las sanciones o de ayudar a Rusia por otros medios». El primer ministro húngaro, Viktor Orbán, que ha establecido lazos muy estrechos con Rusia en la última década, ha condenado la guerra pero no quiere señalar personalmente a Vladímir Putin como su responsable y se ha negado a permitir que transiten armas para Ucrania a través de su territorio, como han hecho todos los demás países fronterizos. El Consejo propone también empezar a crear un fondo y algunos países como Estonia han propuesto poner allí el dinero que dejen de gastar en comprar gas a Rusia, para reconstruir Ucrania después de la guerra que es un objetivo para el que la UE se está preparando, igual que para acoger en su territorio a los millones de ucranianos que huyen de la guerra. Finalmente, la reunión del Consejo Europeo sirvió para confirmar la renovación del mandato para su presidente, el belga Charles Michel, a quien a falta de candidato alternativo y en medio de esta crisis fenomenal nadie ha querido cambiar, ni siquiera recordando sus discutibles problemas con el protocolo a la hora de apoyar a la presidenta de la Comisión en Turquía. La decisión ha sido un mero trámite que se ha ventilado con el procedimiento habitual, es decir, con el candidato fuera de la sala. Michel ha tenido tiempo de explicárselo a Biden mientras le acompañaba por el largo pasillo de entrada al edificio en el patio de banderas. El americano reconoció que «yo sueño con una reelección sin ninguna oposición».
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