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Noticias de aniversarios

30-01-2021 | Fuente: abc.es
China no reconocerá el pasaporte británico de ultramar de Hong Kong
Sigue el toma y daca entre China y el Reino Unido a cuenta de la antigua colonia británica de Hong Kong. Justo después de que Londres detallara el proceso legal para dar la ciudadanía a los hongkoneses que tengan el pasaporte británico de ultramar, Pekín dejaba de reconocer ayer este documento de viaje en un movimiento más simbólico que efectivo. Dicho pasaporte, conocido por las siglas BNO (British National Overseas), fue concedido por el Reino Unido a los habitantes de Hong Kong antes de la devolución a China en 1997 para que siguieran conservando su ciudadanía británica, pero de una forma bastante especial. Casi tres millones y medio de personas (la mitad de la población) se acogieron a dicha fórmula, que les otorgaba un pasaporte británico con el que podían pasar hasta seis meses en el Reino Unido. Pero no les concedía el derecho de residencia, para evitar una emigración masiva, ni a votar. Además de brindarles protección consular, con este pasaporte viajaban por buena parte del mundo sin necesidad de visado y, hasta que llegó el Brexit, se movían libremente por la Unión Europea. Debido a la creciente represión del régimen chino en Hong Kong tras las violentas protestas de 2019 reclamando democracia, el Reino Unido ha decidido ampliar los derechos que ofrece el pasaporte BNO. A partir de ahora, cualquier hongkonés que lo tenga podrá estudiar o trabajar en el Reino Unido durante cinco años y luego pedir la ciudadanía después del sexto. El año pasado había 350.000 personas con este pasaporte en la ciudad, pero otros 2,5 millones podrían conseguirlo porque, aunque no se haya renovado, se conserva para siempre el derecho a tenerlo y solo cuesta 1.000 dólares HK (114 euros). Visto como un seguro de vida por los hongkoneses, su demanda es un termómetro de la situación política. Cada vez que hay problemas con Pekín, como en la Revuelta de los Paraguas de 2014 o en las protestas de 2019, se forman largas colas para pedirlos. Mientras en enero de ese año solo se solicitaron 1.392, en octubre ascendieron a 33.501 tras varios meses de agitación social, recoge el periódico «South China Morning Post». Para los próximos cinco años, Londres calcula que entre 320.000 y un millón de hongkoneses podrían emigrar para huir del control cada vez mayor del régimen de Pekín. Si así ocurriera, sería una vergüenza nacional para la China del desarrollo y la prosperidad que pregona el presidente Xi Jinping. Para evitar «perder la cara» de esa manera, Pekín advierte a los hongkoneses de que «serían británicos de segunda», como ha dicho el portavoz de Exteriores, Zhao Lijiang, e intenta poner todas las trabas posibles. La última ha sido no reconocer el pasaporte BNO como documento de viaje de los hongkoneses, que además tienen el suyo propio distinto al de China continental. «China no lo reconocerá y nos reservamos el derecho a tomar más medidas», anunció en su comparecencia diaria Zhao Lijiang, informa el SCMP. Con su virulencia habitual, criticó que «despreciando la postura solemne de China y el hecho de que hace 24 años que Hong Kong volvió a la madre patria, la parte británica ha violado flagrantemente su compromiso, formulando la llamada política de residencia y ciudadanía ?a medida? para los portadores de pasaportes BNO». En opinión de Zhao, «el movimiento del Reino Unido viola gravemente la soberanía de China, interfiere en los asuntos internos de Hong Kong y va en contra de la ley internacional y las normas diplomáticas básicas». Esa es la misma acusación que, desde hace varios años, viene haciendo Londres, que denuncia la violación por parte de China de la Declaración Conjunta Sino-Británica de 1984 que acordó el traspaso de Hong Kong. Mediante dicho acuerdo bajo el principio de «un país, dos sistemas», la ciudad mantendría un «alto nivel de autonomía» hasta 2047. Pero sus libertades, mayores que en el continente, se han visto erosionadas últimamente hasta el punto de que podría haber un éxodo como en los años previos a 1997. De momento, la amenaza sobre los británicos de ultramar es más simbólica que real porque los hongkoneses suelen viajar con su propio pasaporte. Pero Pekín podría presionar a otros países para que tampoco lo reconozcan. Hasta ahora, la añoranza de la época colonial solo la manifestaban un puñado de nostálgicos que ondeaban la Union Jack en las protestas y aniversarios de la devolución. Pero, como se ve tras la imposición de la draconiana Ley de Seguridad Nacional, que pena prácticamente toda oposición política, los días del Hong Kong libre están contados y muchos ya piensan en emigrar al Reino Unido, Canadá, Australia, Estados Unidos o Taiwán. Para otros será, sencillamente, el exilio.
29-08-2020 | Fuente: elpais.com
Deriva continental: seis apuestas de museos y bienales internacionales
Con grandes aniversarios y bienales fragmentadas, la escena global revisa la tradición pensando en la idea del mañana
27-04-2020 | Fuente: abc.es
Corea del Norte difunde mensajes de Kim Jong-un sin mostrar su imagen
Tenemos los medios más ganas de «matar» a Kim Jong-un que Trump. Debido a su ausencia pública desde el día 11, se han disparado las especulaciones sobre su estado de salud, que además han ido en aumentando. De haber sufrido una operación en el corazón, como informó en un principio el portal especializado Daily NK, pasó a estar en «grave peligro», según la CNN, y luego a quedar en estado vegetal o incluso morir, como divulgaron el fin de semana otros medios sin fuentes fiables. Pero Estados Unidos y Corea del Sur llevan días desmintiendo estos rumores. Ayer, el viceportavoz del Ministerio para la Unificación surcoreano, Cho Hey-sil, volvió a repetirlo ante la Prensa. «No tenemos nada que confirmar en relación con las especulaciones sobre la salud del líder Kim Jong-un. Sin embargo, nuestra posición de que no hay ninguna actividad inusual actualmente en Corea del Norte, como ya anunció el Consejo de Seguridad Nacional, sigue en efecto en este momento», señaló, según recoge la agencia estatal de noticias Yonhap. En medio de estas conjeturas, la Prensa estatal norcoreana difundió ayer un par de mensajes a modo de prueba de vida de Kim Jong-un, pero sin ofrecer imágenes suyas. Por un lado, el principal periódico del país y altavoz del régimen comunista, ?Rodong Sinmun?, publicó que el joven dictador había enviado una carta de agradecimiento a los trabajadores que construyen la zona turística de Wonsan-Kalma, el enclave de la costa donde al parecer se encuentra. En dicho lugar, Kim ha ordenado levantar un complejo de ocio para el que incluso buscó inspiración en Marina d´Or, y que persigue atraer visitantes extranjeros que acudan de vacaciones al país más hermético y aislado del mundo. Además, la agencia de noticias KCNA difundió luego la carta de felicitación que había enviado al presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa, con motivo de su fiesta nacional. «En las jornadas alrededor del Día de la Libertad, la fiesta nacional de su pueblo, le mando mi enhorabuena de corazón en nombre de la República Democrática Popular de Core a», rezaba el telegrama. Durante los últimos días, la propaganda del régimen ha divulgado mensajes similares, pero sin mostrar imágenes del joven dictador ni de sus habituales «inspecciones del terreno», que ocupan siempre las portadas de los periódicos y abren los informativos. Como su tren personal ha sido localizado a través de imágenes por satélite en la ciudad costera de Wonsan, se sospecha que Kim Jong-un se encuentra allí. Y, aunque no se sabe qué, se sospecha que algo le ocurre porque en las tres últimas semanas se ha perdido dos aniversarios importantes. Uno fue el «Día del Sol», que conmemoró el 15 de abril el nacimiento de su abuelo y fundador del país, y otro fue la celebración el sábado de la creación del Ejército. Además, la agencia Reuters ha informado de que China ha enviado un equipo médico para atenderle. Lo que no se sabe es si está recuperándose de alguna operación o si ha salido de Pyongyang para ponerse a salvo del coronavirus, del que Corea del Norte no ha informado de ningún caso. Obeso y fumador compulsivo, Kim Jong-un es población de riesgo no solo de esta epidemia, sino de muchas otras enfermedades y amenazas.
04-01-2020 | Fuente: elpais.com
Las artistas mandan en el año Rafael
Las mujeres piden paso en un periodo que busca estabilidad presupuestaria. Efemérides y aniversarios como el trigésimo del Reina Sofía marcarán la agenda de los próximos doce meses
02-01-2020 | Fuente: elpais.com
Los frutos del Bienio Pidalino
Los aniversarios de la muerte y del nacimiento de Ramón Menéndez Pidal, celebrados respectivamente en 2018 y 2019, han dado lugar a numerosas e interesantes publicaciones
19-11-2019 | Fuente: as.com
Las peñas del Real Madrid aprovechan el parón para celebrar sus aniversarios
Peñistas de diversos puntos de la geografía española celebraron sus cenas anuales con presencia de veteranos del equipo blanco.
08-09-2019 | Fuente: elpais.com
España apuesta por todas sus lenguas en la Feria de Fráncfort
El plan de Cultura abarca aniversarios de Ortega y Gasset, Machado o Joan Brossa
13-08-2019 | Fuente: abc.es
«El día que se levantó el Muro de Berlín fue el último que vi a mi madre»
El 13 de agosto de 1961, Rudolf madrugó para acudir a la universidad. Debía presentarse a las pruebas necesarias para acceder a la carrera de Medicina y por nada del mundo quería llegar tarde. Cruzó Berlín en bicicleta, un desesperado zigzag de un punto de control a otro. Las autoridades de la RDA, la Alemania comunista, habían levantado esa misma noche y sin previo aviso una alambrada de 155 kilómetros de longitud alrededor de Berlín occidental y 69 de los 81 pasos ya estaban cerrados. No fue el único que llegó tarde. A todos había tomado por sorpresa. Por ese motivo y porque alguno de los examinadores no logró cruzar y hubo de ser sustituido, fueron concedidos treinta minutos de cortesía y se pudo presentar al examen. «Fue entonces cuando mi madre me aconsejó quedarme en esta parte de la ciudad», recuerda, «habían cerrado la frontera y, aunque todos pensaban que era algo provisional, momentáneo, corría el peligro de no poder acudir a reclamar mi plaza universitaria en la fecha señalada por un azar político. Le pareció que era más seguro quedarme en casa de unos amigos, a solo unos metros de la facultad». Esa intuición materna separaría a la familia para siempre. Los habitantes de la RDA habían desarrollado ya para entonces el talento de la lectura inversa. Allí donde las autoridades comunistas decían cualquier cosa, habían aprendido a entender todo lo contrario. A finales de junio, solo unas semanas antes, el jefe de Estado Walter Ulbricht, había asegurado a la corresponsal del «Frankfurter Rundschau», Annamarie Doherr, que «nadie tiene la intención de construir un muro». Por eso la madre de Rudolf comprendió que el futuro de su hijo dependía de quedar en el lado correcto de aquella frontera maldita, que durante cuarenta años separaría a amigos y familiares. Aun así, el pueblo alemán fue presa de la incredulidad ante lo que estaba ocurriendo. «Occidente no hace nada», titulaba con estupor «Bild Zeitung» la mañana del 16 de agosto. En mayo del año siguiente, publicaría la fotografía de los rostros estupefactos de los berlineses que contemplaban las cuadrillas de obreros que sustituían la alambrada por hormigón. Rudolf recorre hoy la hilera de ladrillos que conmemora el Muro en Berlín-Mitte. Es un ritual que repite cada año, a menudo rodeado de periodistas extranjeros y en aniversarios más redondos también de políticos locales. Terminó Medicina, culminó una exitosa carrera y ahora está ya jubilado, pero nunca volvió a ver a su madre. Cuando nació su hijo Luzius, acudió a los miradores de la calle Bernau, unas plataformas a las que se accedía subiendo una escalera de madera. Desde allí, a unos cinco metros de altura, elevaba al bebé en brazos para que sus familiares pudieran verlo desde el otro lado del Muro. Lecciones de Historia «Volver aquí no me trae recuerdos dolorosos. Al contrario, es siempre motivo de alegría. Comprobar que el Muro ya no está ahí y constatar que cayó como fruto de una revolución ciudadana pacífica es para mí una fuente de gran satisfacción», explica junto a la Capilla de la Reconciliación, un reducto circular consagrado que sustituye a la iglesia evangélica derribada por estar situada en la trayectoria del Muro y en la que cada día, a las diez en punto, se recuerda en voz alta la biografía de una de las víctimas mortales de la policía fronteriza, antes de pronunciar una oración por su alma. «¿Qué le diría usted a Donald Trump sobre el muro que pretende levantar?», pregunta Vincent Harris, un estudiante de Derecho neoyorquino de visita en la capital alemana. «No hay mucho que decir, las lecciones que nos dejó el Muro se extraen por sí solas», responde el anciano, «pero si puedo señalar que la construcción de muros tiene que ver con la política menos que con la dignidad humana». «La zona occidental empezó a prosperar mientras que el lado soviético sufría problemas económicos. Esto ocasionó que millones de berlineses que vivían bajo el régimen comunista se trasladasen al Berlín occidental y las autoridades orientales trataron de evitarlo con el Muro», explica una guía a un grupo de turistas ante la tumba de Gunter Litfin, el primer joven que murió al intentar cruzarlo, el 24 de agosto. A sus 24 años, oficial de carnicería en el negocio familiar y afiliado a la CDU, partido prohibido en el distrito berlinés de Weißensee, donde había quedado su domicilio, intentó cruzar junto a su hermano a la altura del puente Humboldt, donde recibió un disparo en la cabeza ante unos trescientos testigos que contemplaban a distancia el intento de fuga. «A menudo los policías fronterizos de la RDA se acercaban hasta nosotros e impedían que siguiéramos pintando», recuerda Kiddy Citny, artista callejero que, junto a su amigo Thierry Noir, trabaja en la restauración de una parte de su obra en el antiguo Muro de Berlín, dos segmentos de la pared en la Leipziger Platz. «Entonces caminábamos unos metros hacia atrás, lo dejábamos y volvíamos unos días después. No era un proyecto de arte en ese entonces, sino más bien una cuestión de corazón, para superar la tristeza y la muerte con colores», recuerda la elaboración de la obra, que tuvo lugar en 1984. «Siempre hicimos algo espontáneo, dependiendo de cómo estaba el clima», añade Noir, «hubiese sido ridículo pintar esa frontera mortal con un boceto». Con motivo de la restauración, la galería de arte Culture Pop Studio Gallery presenta nuevas obras de Citny y Noir en el marco de la exposición «Dinosaurios del arte callejero ? 30 años de la caída del Muro». «Estamos a punto de celebrar ese gran aniversario, treinta años dela caída del Muro», señala, «pero es muy importante que no olvidemos conmemorar su levantamiento, que nos muestra lo fácilmente que se pierden las libertades, algo que puede pasar de un momento a otro».
01-07-2019 | Fuente: elpais.com
El negocio editorial del envejecer
Los sellos aprovechan sus aniversarios para rentabilizar el fondo. Este año es el turno de Tusquets y Anagrama (50), Planeta (70), y Acantilado y Minúscula (20)
01-07-2019 | Fuente: abc.es
Estalla la violencia en las protestas de Hong Kong con el asalto al Parlamento
La violencia estalló ayer en las protestas de Hong Kong, justo cuando se cumplían 22 años de su devolución a China por parte del Reino Unido. Como todos los aniversarios, había convocada una manifestación multitudinaria que, formada por personas mayores y familias, recorrió el centro de la isla de forma pacífica y mostrando su repulsa contra la controvertida ley de extradición a China, suspendida pero no anulada. Por otro lado, miles de jóvenes asediaron desde el mediodía el Parlamento local, siguiendo con la estrategia de cercos a edificios públicos que ya habían llevado a cabo durante las dos últimas semanas frente a la comisaría central de Policía y otras sedes gubernamentales. Pero, si en aquellas ocasiones se habían cuidado de no intentar un asalto, esta vez tenían muy claro su objetivo: la toma del Consejo Legislativo (Legco) como si fuera La Bastilla de Hong Kong. Con vallas de hierro ensambladas a modo de arietes, intentaron durante horas romper las ventanas y puertas de cristal blindado del edificio, donde se había atrincherado un destacamento de policías. Pertrechados con cascos y escudos antidisturbios y máscaras antigás, los agentes contemplaban el asedio desde detrás de los cristales rotos sin hacer absolutamente nada. Parece que hay policía fuera y los manifestantes que han asaltado el Parlamento de #HongKong no saben si irse o seguir ocupándolo. Reina el caos. Mucha tensión. La mayoría son adolescentes. Muchos no pensaban que pudieran tomarlo. A China le ha estallado una revolución juvenil. pic.twitter.com/shOYVnM2s9? Pablo M. Díez (@PabloDiez_ABC) July 1, 2019 El 12 de junio, su contundente actuación para dispersar otra protesta frente al Parlamento desató las críticas por lo que los manifestantes consideran una «fuerza excesiva» para los estándares de Hong Kong, una de las ciudades más cívicas del planeta y poco acostumbrada a estas escenas. Parecía que la Policía quería evitar que se repitiera la historia y dejó hacer a los jóvenes, cada vez más numerosos. Aunque las autoridades declararon, por primera vez en su historia, la alerta roja en el Parlamento y advirtieron varias veces de que la Policía iba a actuar, finalmente se marcharon y lo dejaron a expensas de los manifestantes. Ataviados con camisetas negras y cascos de albañil amarillos y rojos, y protegidos por gafas de plástico y máscaras contra los gases lacrimógenos y espray de pimienta, los jóvenes vencieron la primera línea defensiva del Parlamento al romper finalmente sus puertas y ventanas de cristal blindado. Ante ellos se alzaba entonces una persiana metálica en la entrada principal, que también se esforzaron durante horas para reventarla mientras en los alrededores crecía la tensión. «No servirá de nada» «Sabemos que esto no servirá de nada y pondrá a mucha gente en nuestra contra, pero el Gobierno nos ha forzado porque lleva un mes sin escuchar las demandas pacíficas de millones de personas para que se retire totalmente la ley de extradición a China», se justificaba ante ABC Steven, un estudiante de Nutrición de 20 años en primera línea del asalto. A su lado, algunos de sus compañeros pasaban barras de hierro y todo tipo de herramientas para forzar la verja, mientras otros se subían a escaleras para tapar con espray las cámaras o, sencillamente, machacarlas con martillos. Uno por uno, el razonamiento de Steven era repetido por todos los entrevistados -estudiantes de instituto, universitarios, personas de mediana edad-, que se solidarizaban con la causa, pero rechazaban el vandalismo. «Esto es una locura, estoy en contra de que se destrocen edificios públicos. Pero el Gobierno se está comportando de forma irracional porque no escucha a la gente y los adolescentes se han vuelto locos», se escandalizaba Alan Keung, un pastor protestante que había acudido «para pedir calma e impedir que alguien resultara herido». Montan barricadas dentro del Parlamento de #HongKong para atrincherarse y que no los expulse la Policía, pero muchos se han ido del edificio. pic.twitter.com/b8cjwFXXhd? Pablo M. Díez (@PabloDiez_ABC) July 1, 2019 Al anochecer, algunos jóvenes consiguieron entrar en el Parlamento y abrir una de su puertas laterales. Siguiendo a la multitud, por allí entró el corresponsal de ABC. Destrozando todo lo que se encontraban a su paso, como las taquillas de los diputados o las pantallas de televisión de los pasillos, los manifestantes se colaron por todo el edificio y llegaron hasta el hemiciclo. Escribiendo en las paredes pintadas contra la ley de extradición, los manifestantes desplegaron una bandera de la época colonial británica, colocaron en la tribuna de oradores carteles con los rostros de las principales autoridades de la ciudad, como la jefa del Gobierno local, Carrie Lam, y el comisario de Policía, Stephen Lo. En medio de una anarquía total, con las alarmas sonando sin parar y el suelo encharcado por la apertura de las mangueras contra incendios, los jóvenes montaron barricadas y llenaron las paredes de insultos con sus pintadas. Entre ellas había una que rezaba «For those three» («Para esos tres»), en referencia a las tres personas que, según apuntan todos los indicios, se han suicidado para protestar contra la ley de extradición. «¡Esto no es violencia! No hemos herido a nadie, solo hemos ocupado el edificio. ¡Violencia ha sido la muerte de esos tres!», se enfadaba un diseñador de anuncios, apellidado Chan, cuando se le preguntaba por el caos en el que se había hundido la protesta. Vandalismo y violencia No hay ninguna duda de que el vandalismo y la violencia dañarán al movimiento pro-democrático de Hong Kong, que hasta ahora se había caracterizado por el civismo de sus manifestaciones, admirado en el mundo entero. Aunque la sociedad hongkonesa, bastante conservadora y pragmática, podrá comprender la desesperación que aseguran sentir los jóvenes, sus demandas han perdido legitimidad con el asalto y destrozo del Parlamento y dado argumentos al Gobierno local y al autoritario régimen chino para que resuelva la crisis con contundencia. «Puede que nos vayamos o que nos quedemos. Pero lo que queremos dejar claro con esto es que podemos volver en cualquier momento porque el Parlamento es la casa del pueblo y el Gobierno no está escuchando a los siete millones de hongkoneses. ¡Retiren totalmente la ley de extradición y sufragio universal ya!», anunció uno de los portavoces de este movimiento juvenil, con la cara totalmente cubierta, en la tribuna del hemiciclo. «Estoy preocupado por los jóvenes y no habría sugerido hacer esto, pero estoy orgulloso de los jóvenes porque son valientes en defender unas libertades que temen perder bajo China», señalaba en su escaño el diputado independiente Eddie Chu, presente en la invasión para intentar mediar ante las autoridades y buscar una solución. A su espalda, dos manifestantes discutían a gritos si debían quedarse o marcharse, ya que la Policía antidisturbios habían empezado a rodear el Parlamento. Sin un líder visible que dirija a los jóvenes, que se organizan a través de internet y redes sociales encriptadas como Telegram, enseguida cundió el pánico y empezó la desbandada. A medianoche (hora local), optaron por marcharse del Parlamento, en cuyos alrededores estaba esperando la Policía. Para dispersarlos rápidamente, a los antidisturbios les bastó con disparar varios rondas de gases lacrimógenos y los jóvenes salieron huyendo hacia la avenida frente al Gobierno que habían cortado por la mañana. Con varias cargas, los agentes los hicieron retroceder y dispersarse por las calles adyacentes. Las protestas de Hong Kong, que habían sido pacíficas, caen en la anarquía y el vandalismo porque los jóvenes se quejan de que el Gobierno no ha respondido a sus demandas para retirar totalmente la ley de extradición a China. Justo cuando se cumplen 22 años de su devolución, al régimen del Partido Comunista le ha estallado en Hong Kong una revolución juvenil. El vandalismo empaña la manifestación por el 22º aniversario de la devolución En medio de una fuerte agitación política y social por la controvertida ley de extradición a China, suspendida pero no cancelada, Hong Kong celebró hoy el 22 aniversario de su devolución por parte del Reino Unido al autoritario régimen de Pekín. Como todos los años, una manifestación con cientos de miles de personas recorrió el centro de la isla para conmemorar la efeméride y reclamar el sufragio universal que China prometió en su día bajo la fórmula de «un país, dos sistemas», vigente hasta 2047. Pero lo que solía ser una marcha festiva se vio ensombrecida por las protestas violentas contra la polémica ley de extradición, que tiene revolucionada a la ciudad desde hace un mes.