Infortelecom

Noticias de angela merkel

21-06-2018 | Fuente: abc.es
Salvini vuelve a cerrar los puertos italianos a un barco con «carne humana»
Después del drama del caso Aquarius, odisea que acabó en Valencia, se reabre el frente crítico de los salvamentos en el Mediterráneo realizados por las naves de organizaciones no gubernamentales. Italia desencadena una nueva batalla diplomática y humanitaria, mientras el ministro del Interior, Matteo Salvini, sigue con su desafío a Bruselas por su política migratoria e invita al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, a acoger los cuatro próximos barcos cargados de inmigrantes en el Mediterráneo. A la caída de la tarde de ayer, estallaba otro enfrentamiento entre el presidente francés y los vicepresidentes del gobierno italiano, Matteo Salvini y Luigi Di Maio. «Los populistas en Europa son como la lepra», dijo Macron. Inmediata fue la réplica de Di Maio: «Hipócrita». El barco Lifeline, de una ONG alemana con bandera holandesa, rescató ayer, al amanecer, a más de 300 inmigrantes, frente a las costas de Libia. Un tuit de la Lifeline precisaba que estaban rescatando entre 300-400 náufragos, mientras el ministro de Transportes, Danilo Tininelli, del que dependen el funcionamiento de los puertos italianos, precisaba que eran unos 250 inmigrantes. Salvini, en una intervención en directo en Facebook ofreció algunos detalles: «Se ha producido una gravísima violación por parte de una nave de una ONG, ahora basta; debe ir a Holanda. Las embarcaciones de pseudovoluntarios no tocarán nunca más suelo italiano», dijo Salvini. En su habitual tono amenazador, el líder de la Liga Norte, de extrema derecha, prosiguió con tono durísimo: «La Guardia Costera italiana les ha escrito para que no se movieran, que se ocupaba Libia, pero estos desgraciados, incluso poniendo en peligro la vida de los inmigrantes en estos botes, no han escuchado a nadie y han intervenido cargando su cantidad de carne humana a bordo. Bien, esta carga de seres humanos la lleváis a Holanda. Pienso que estarán muy disponibles a secundar vuestra generosidad». Después el ministro atacó a las ONG, llamándolas, como suele hacer habitualmente, «taxis del mar»: «Ni hablar de puertos italianos. Queremos cortar de raíz la mafia de la inmigración clandestina que causa miles de víctimas. Estas ONG extranjeras no tocarán más suelo italiano. Nuestras naves militares y de la Guardia Costera, que meritoriamente continuarán salvando vidas humanas, estarán cada vez más cerca de las costas italianas. Solos no podemos hacer ya más. Hay otros que deben intervenir: Túnez, Malta, Francia y España». Enfrentamiento con Holanda También se abrió ayer jueves un enfrentamiento diplomático entre el gobierno italiano y el de Holanda, por la presunta procedencia del barco de Lifeline. Estos barcos pertenecen a ONG alemanas y no están registradas en Holanda. Por tanto, este país no puede darles instrucciones. Italia es consciente de la posición holandesa». También en la tarde, y por sorpresa, el ministro de Transportes, del Movimiento 5 Estrellas (M5E), Danilo Toninelli, realizó una declaración, corrigiendo a Salvini: «Salvaremos las vidas humanas de la Lifeline. Pero inmediatamente después secuestraremos la nave». La sorprendente declaración de Toninelli, en la práctica una contraorden a la posición de Salvini, se explica por la preocupación que existe en el M5E ante el creciente protagonismo del líder ultraderechista, que se ha convertido en el ministro protagonista del gobierno, prácticamente anulando la visibilidad del resto del Ejecutivo. Al margen del frente humanitario abierto en aguas del Mediterráneo, Matteo Salvini abrió ayer otro frente político, volviendo a desafiar a la Unión Europea en el problema migratorio, en relación con la cumbre convocada en Bruselas este domingo, con la participación de los líderes de Alemania, Francia, Italia y España. En declaraciones al programa «Porta a Porta» de la RAI, Salvini atacó a Berlín y París: «Si vamos a Bruselas para tener ya los deberes escritos por Francia y Alemania, si piensan en enviarnos inmigrantes en lugar de ayudarnos, entonces ni siquiera vamos a Bruselas y nos ahorramos el dinero del viaje. El pueblo italiano no está en venta», dijo Salvini, reiterando la amenaza de usar el arma de los pagos de Italia a la UE (aporta unos 20.000 millones de euros a las arcas comunitarias y recibe unos 12.000). Después, Salvini lanzó un dardo a Macron y al presidente del gobierno español, Pedro Sánchez: «Macrón es un charlatán y también Sánchez, aunque está (en la presidencia) desde hace poco. ¿Hablan de bondad y de generosidad? Que lo demuestren», señaló Salvini, al tiempo que solicitaba a España acoger «los próximos cuatro barcos con inmigrantes en el Mediterráneo». Alemania cede La irritación del Gobierno italiano contra Berlín y París, hasta el punto de amenazar con «no firmar planes ya escritos», tiene su origen en el desacuerdo de Roma en dos puntos polémicos a tratar en la cumbre de Bruselas: la recolocación de inmigrantes y la repatriación a Italia de aquellos prófugos que llegaron en el pasado a este país y luego se dirigieron a otras naciones europeas. Al final, la canciller alemana Angela Merkel ha dado marcha atrás y el borrador preparado para Bruselas no se presentará en la cumbre. El gobierno italiano estaba exultante con la decisión alemana y para Bruselas llevará varias propuestas, como centros de inmigrantes en los países de origen y de tránsito, para valorar quiénes merecen el derecho de asilo; incremento de las relaciones con terceros países para frenar el «tráfico de muerte», y reforzar las fronteras.
21-06-2018 | Fuente: abc.es
Cuatro países del Este boicotean la cumbre europea sobre migración
El nacionalista y primer minitro húngaro, Viktor Orbán, ha expresado a los medios que «los países miembros del V4 (Grupo de Visegrado) consideran que el diálogo sobre migración es un tema que concierne al Consejo (Europeo) y no a la Comisión». Además, Orbán considera que en el tema migratorio la Unión Europea no pude imponer criterios a los Estados miembros. El presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, convocó el miércoles una reunión informal de trabajo con los líderes de varios Estados miembros de la Unión Europea (UE) para el domingo en Bruselas, a fin de abordar el asunto de la inmigración de cara al Consejo Europeo de la próxima semana. Juncker etiquetó en su mensaje en la red social a la cuenta de la Presidencia del gobierno español; del presidente de Francia, Emmanuel Macron; del canciller de Austria, Sebastian Kurz; del portavoz del gobierno alemán, Steffen Seibert, y a los primeros ministros de Grecia, Alexis Tsipras; Italia, Giuseppe Conte; Bulgaria, Boyko Borissov, y Malta, Joseph Muscat. Esta reunión informal ha sido convocada por Juncker y no por Tusk, que es a quien correpondería la convocatoria de este tipo de reuniones. Este hecho ha puesto de manifiesto las importantes tensiones con los países del «Grupo de Visegrado» (Polonia, Hungría, República Checa y Eslovaquia). Sobre esta convocatoria, Orbán ha reconocido «que hay pánico» en relación al tema migratorio, aunque ha subrayado que «la prisa no es buena». El jefe del Gobierno húngaro, uno de los líderes europeos más opuestos a la inmigración, ha asegurado que su país dará a conocer su postura en la cumbre que celebrará el jueves que viene el Consejo Europeo, el órgano comunitario que reúne a lo jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros de la UE y el presidente de la Comisión. De hecho, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk visitará el viernes Austria y Hungría para tratar el tema. Orbán ha hecho estas declaraciones en una comparecencia junto al canciller del Austria, Sebastian Kurz, que se ha alineado con las posturas de Orbán y critica, por contra, a la jefa de Gobierno alemana, Angela Merkel, que defiende una política de migración más abierta, aunque ordenada. «En el tema de la inmigración, compartimos la vieja propuesta de fortalecer las fronteras externas de la UE y de crear centro de acogida fuera de la unión», explicó Orbán en relación a esa coincidencia de criterios con Kurz, cuyo Partido Popular gobierna en coalición con el ultranacionalista FPÖ. Kurz, por su parte, ha agregado que «es importante fortalecer Frontex (la agencia europea de defensa de fronteras) y asegurar la ayuda en el lugar de partida (de los refugiados)». En este sentido, ha prometido que Austria, que asumirá la presidencia rotativa de la UE en julio, se centrará en crear una «Europa que protege». «Queremos enfocarnos en los temas de seguridad», ha dicho Kurz, quien ha añadido que «hay que defender las fronteras externas conjuntamente, porque solo así se conservará el sistema de libre circulación (de Schengen )». Peter Pellegrini, primer ministro de Eslovaquia, que ha asumido de manos de Orbán la presidencia del V4, también recalcó que «hay que defender las fronteras externas de la UE de una manera consistente» y buscar «una solución unánime en el Consejo Europeo».
20-06-2018 | Fuente: abc.es
El Parlamento húngaro aprueba una ley que criminaliza la ayuda a inmigrantes
El Parlamento de Hungría ha aprobado este miércoles un paquete de leyes que criminaliza a las ONG que ayuda a los inmigrantes indocumentados, a pesar de las críticas expresadas en los últimos meses por las organizaciones defensoras de los Derechos Humanos y por la Comisión Europea. La ley, bautizada como «STOP Soros» por el efecto que tendrá para las actividades promovidas por el empresario George Soros, plantea penas de cárcel para los individuos o grupos que ayuden a presentar solicitudes de asilo a inmigrantes que no tienen derecho a protección o que contribuyan a que extranjeros indocumentados se queden en Hungría. En estos casos se comete un delito que puede ser castigado con entre cinco y 90 días de detención. El partido Fidesz, liderado por el primer ministro Viktor Orban , ha hecho valer este miércoles la mayoría de dos tercios de la que goza en el Parlamento desde abril para aprobar esta batería de leyes y, además, una enmienda constitucional que establece que la «población extranjera» no puede ser reubicada en Hungría. Lo ha hecho sin tener en cuenta las críticas del Consejo de Europa y de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa. Medios locales han informado de que el partido democristiano de la canciller Angela Merkel (CDU), que pertenece a la misma familia política que Orbán, el Partido Popular Europeo, ha pedido al Gobierno húngaro que espere a la opinión y observaciones de la Comisión de Venecia antes de aprobar la ley. La Comisión de Venecia es un órgano consultivo del Consejo de Europa, formado por expertos independientes que trabajan sobre cuestiones constitucionales, democracia y derechos humanos, creada tras la caída del muro de Berlín. «El pueblo húngaro espera legítimamente que el Gobierno use todos los medios necesarios para combatir la inmigración ilegal y las actividades que contribuyan a ella», ha explicado el ministro del Interior, Sandor Pinter, para justificar las nuevas leyes. «Queremos utilizar las leyes para impedir que Hungría se convierta en un país de inmigrantes», ha añadido. Las estadísticas oficiales cifran en 3.555 los refugiados que residían en abril en Hungría, un país de diez millones de habitantes, y en los primeros cuatro meses del año se registraron 342 peticiones de asilo.
20-06-2018 | Fuente: abc.es
Juncker convoca a Francia, España, Alemania y otros países para una cumbre informal sobre migración
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha convocado este domingo a los jefes de Estado y de gobierno de Francia, Alemania, España, Italia, Grecia, Bulgaria, Austria y Malta a una reunión informal con el objetivo de debatir soluciones «europeas» para responder al desafío migratorio. Los líderes europeos tratarán previsiblemente la propuesta de crear centros de migrantes fuera de la UE o las polémicas cuotas de reparto de refugiados con el fin de desbloquear la reforma del sistema común de asilo de cara a la próxima cumbre de jefes de Estado y de gobierno que tendrá lugar los días 28 y 29 de junio en Bruselas. «El presidente Juncker ha convocado una reunión informal de trabajo sobre migración y cuestiones de asilo en Bruselas el domingo para trabajar con un grupo de jefes de Estado y de Gobierno de los Estados miembros interesados en encontrar soluciones europeas de cara al próximo Consejo Europeo», ha informado el Ejecutivo comunitario en un comunicado. Los jefes de Gobierno de un total de ocho Estados miembros ya han confirmado asistencia a tal reunión, entre ellos el nuevo presidente español, Pedro Sánchez --quien se estrena en un encuentro europeo-- y fuentes comunitarias apuntan a que en la cumbre de la próxima semana podría tener lugar una «reunión mayor» sobre migración y política de asilo a la que se sumarían los líderes de otros países de la UE. La reunión se produce días antes de la cumbre de líderes en Bruselas y días después de la crisis desatada por la decisión de Italia de cerrar sus puertos al barco de rescate «Aquarius», con 630 migrantes a bordo y que finalmente tuvo que atracar en Valencia después de que así lo autorizara el Gobierno español. Centros de migrantes fuera de la UE Los líderes de la UE estudian una propuesta liderada por Austria y Dinamarca, y apoyada por Alemania, Países Bajos e Italia, que plantea la posibilidad de crear centros de migrantes fuera de las fronteras del bloque comunitario, en los que se distinguiría entre aquellos que han salido de sus países por razones económicas y aquellos que tienen derecho a recibir protección internacional, con la vista puesta en desbloquear la reforma del sistema común de asilo. Así consta en el primer borrador de conclusiones de la reunión de jefes de Estado y de Gobierno de la próxima semana, al que ha tenido acceso Europa Press. «El Consejo Europeo apoya el desarrollo del concepto de plataformas regionales de desembarco en cooperación con ACNUR y la OIM (Organización Internacional para las Migraciones)», afirma el texto provisional. No obstante, Bruselas expresó este martes sus dudas a través del comisario europeo de Migración, Dimitris Avramopoulos, sobre la viabilidad de establecer campos de migrantes en países de fuera de la UE, especialmente en los Balcanes occidentales, aunque ha dejado la puerta abierta para analizar la propuesta si se presenta formalmente. En el pasado ya se barajó esta opción pero se plantearon dudas sobre su legalidad en el marco del derecho internacional. La crisis de refugiados vivida en la UE en 2015 y 2016 y, de manera más amplia, la gestión de la migración ha generado una profunda división en el bloque comunitario, especialmente entre los países del Este y del Oeste y también entre Norte y Sur. A pesar de que la UE se había marcado la próxima cumbre como fecha límite para alcanzar un acuerdo sobre la reforma del sistema común de asilo, se ha producido hasta la actualidad una situación de bloqueo por el desacuerdo entre Estados miembros que hacía prever que la resolución de este asunto se aplazaría a la siguiente cumbre, en octubre. Rechazo a las cuotas obligatorias Así, países como Polonia, Hungría o República Checa se niegan a asumir la acogida de refugiados y por ello rechazan la última propuesta de la Comisión Europea para la reforma del sistema comunitario de asilo que establece cuotas obligatorias de reparto de refugiados sólo en condiciones de afluencia masiva de migrantes. Pero esta propuesta tampoco gusta a los países del sur, entre ellos España, porque consideran que bajo esta propuesta reside la idea de que los llamados «países de primera línea», los que reciben a la mayoría de migrantes en un primer momento, deben hacerse cargo de las solicitudes de asilo en la mayor parte de los casos y durante un largo periodo de tiempo, por lo que no se aplica el principio de solidaridad por el cual todos los Estados miembros deben ayudarse los unos a los otros. División en el gobierno de Merkel Alemania, el país que más refugiados ha acogido hasta el momento, está viviendo recientemente una crisis política en el seno de su gobierno debido a las fuertes tensiones surgidas entre la canciller, Angela Merkel ( CDU), y su ministro de Interior, Horst Seehofer -presidente del partido aliado, la CSU bávara-- en torno a la política de refugiados. Seehofer anunció la semana pasada su intención de poner en marcha con o sin apoyo de Merkel su polémico plan de frenar la entrada al país de refugiados previamente registrados en otros países europeos, una vez que obtuviera luz verde de su cúpula. Finalmente el presidente de la CSU decidió conceder las dos semanas de tiempo que reclamaba Merkel para poder cerrar acuerdos bilaterales con países como Italia en el marco de la cumbre del 28 y 29 de junio. Sin embargo, el socio de la canciller lo ha dejado claro: si no se alcanza una solución a nivel europeo con un efecto similar, su plan se pondrá en marcha a primeros de julio.
19-06-2018 | Fuente: abc.es
Merkel y Macron hallan una «buena solución» para Europa
La canciller de Alemania, Angela Merkel, ha dicho tras su reunión con Emmanuel Macron en el palacio de Meseberg que ambos han encontrado una «buena solución» para la reforma de la eurozona, que incluye un presupuesto común para el bloque y la reconversión del fondo de rescate en una versión europea del Fondo Monetario Internacional (FMI). Esta será la propuesta conjunta que lleven a la cumbre de líderes de la UE del 28 y 29 de junio en Bruselas, donde se decidirá el futuro de la eurozona y una solución a la crisis migratoria. El presupuesto para la eurozona será «paralelo» al marco plurianual de la Unión Europea y tendrá como objetivo la «convergencia» entre países, mientras que el desarrollo del fondo de rescate, denominado Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE) servirá para dotar a la eurozona de un «instrumento extra» para mejorar su «estabilidad» y afrontar «problemas de liquidez». Los dos han estado de acuerdo en la necesidad de crear un presupuesto común para la zona euro que quieren que entre en vigor en 2021. «Apoyamos un presupuesto para la eurozona que debe entrar en funcionamiento paralelamente al fondo que se creará a imagen del Fondo Monetario Internacional (FMI) para lograr estabilidad en los países miembros», ha dicho la canciller alemana, «el presupuesto para la zona euro servirá para ayudar en las inversiones de la UE» y para que que las políticas económicas se armonicen, algo «importante» para la Unión Monetaria y Económica. Han sugerido además que este presupuesto formaría parte de una ofensiva millonaria para emprender inversiones en Europa promovida por los Gobiernos de los dos países. «Sabemos que tenemos aún mucho por hacer en este ámbito», reconoció Merkel.
19-06-2018 | Fuente: abc.es
El hecho de que precisamente un país como Alemania reafirmase la dignidad humana abriendo sus fronteras hace tres años a 1,4 millones de refugiados procedentes de Siria, Afganistán e Irak no debería suponer el final de una líder como Angela Merkel. Sin embargo, la contagiosa revuelta anti-inmigración que se extiende por Europa también llega al país que mayor generosidad ha demostrado durante este inquietante ciclo político jalonado por dilemas morales. La canciller ha descubierto que sus peores enemigos no son otros que sus correligionarios de Baviera, encabezados por su crítico ministro del Interior, Horst Seehofer. La mayor parte del éxodo de personas en busca de asilo en Alemania ha entrado precisamente por Baviera, que comparte una frontera con Austria de 800 kilómetros. Y aunque al inicio la bienvenida fue memorable, con el compromiso del gobierno de Múnich de garantizar una cama a cada emigrante, la buena voluntad se ha esfumado. Baviera ha sido también durante décadas un bastión electoral para los democratacristianos de la CSU. El problema es que la cómoda mayoría absoluta de los conservadores bávaros se encuentra ahora cuestionada de cara a las elecciones previstas en octubre. Sobre todo, con la creciente popularidad de Alternativa por Alemania que está forzando la radicalización de otros partidos y el abandono del principio de corresponsabilidad generado tras la Segunda Guerra Mundial. Por supuesto, el grosero oportunismo de Trump ha llegado también hasta el aspecto más divisivo de la política alemana. El presidente tuiteó ayer que la tasa de criminalidad en Alemania se ha disparado por la inmigración. Un argumento falaz acompañado por un mensaje supremacista: «Gran error se ha cometido por toda Europa permitiendo la entrada de millones de gentes que de forma tan fuerte y violenta están cambiando su cultura». Esto lo dice un presidente que durante un periodo de seis semanas, que terminó el mes pasado, ha separado a 1.995 menores de sus padres cuando intentaban entrar sin papeles en territorio de EE.UU. Germany First no es una solución, es una receta para el desastre.
18-06-2018 | Fuente: abc.es
El socio bávaro de Merkel le da dos semanas para lograr un acuerdo migratorio en la UE
El ministro de Interior alemán, Horst Seehofer, aplicará paulatinamente su polémico plan de frenar en la frontera a los refugiados ya registrados en otros países para concederle algo de tiempo a la canciller, Angela Merkel, de cara a la cumbre de la UE a finales de mes, según ha podido saber este lunes DPA. Si no se logra ningún acuerdo en la cumbre europea del 28 y 29 de junio en Bruselas el ministro de Interior pondrá en marcha su plan de asilo y comenzará a devolver a los solicitantes de asilo en la frontera alemana, después de recibir el visto bueno este lunes de la cúpula de su partido, la Unión Cristiano Social (CSU), según fuentes cercanas al encuentro. El socio bávaro de Merkel quiere frenar primero a los inmigrantes que tienen ya una prohibición de entrada como sucede con todos aquellos cuyas solicitudes ya hayan sido rechazadas en el pasado. Mientras, se comenzará con los preparativos para evitar la entrada del resto de solicitantes de asilo en la frontera alemana en el caso de que no se logren acuerdos europeos. La canciller alemana ha recibido este lunes el respaldo de la cúpula de su partido a su política de asilo, según ha posido saber DPA, y ha aceptado las dos semanas de plazo que le concede su ministro para intentar una solución consensuada. Merkel cree que devolver a los solicitantes de asilo a los países europeos donde fueron registrados por primera vez como reclama su socio bávaro no soluciona el problema, ya que lo que se conseguiría sería lastrar aún más a los países periféricos y se correría el peligro de que estos decidieran dejar de registrarlos. El objetivo de la mandataria alemana para contentar a la CSU es intentar cerrar acuerdos bilaterales con algunos países de la UE como Italia para intentar que acepten la devolución de solicitantes de asilo, algo muy complicado teniendo en cuenta que estos países llevan tiempo lidiando con una gran afluencia de inmigrantes a sus costas y reclamando un reparto vinculante de los solicitantes de asilo entre todos los socios europeos, algo que no se ha logrado en tres años de reuniones. Crisis en el Gobierno El ministro de Interior hizo tambalear los cimientos del Ejecutivo alemán la pasada semana al anunciar que una vez que contara con luz verde de su partido pondría en marcha su plan maestro de asilo a pesar de la oposición de Berlín. La CSU, que reina desde hace décadas en Baviera, principal puerta de acceso de los inmigrantes a Alemania, cerró filas en torno a su líder, que ahora ha decidido concederle dos semanas de tiempo a Merkel como solicitaba la canciller. Desde el estallido de la crisis de los refugiados en 2015, la CSU aboga por aplicar mano dura contra los solicitantes de asilo, especialmente ahora de cara a las elecciones de octubre, donde quieren evitar que el partido ultraderechista Alternativa para Alemania (AfD) les coma terreno con un mensaje xenófobo y antiislamista. La decisión de Merkel de abrir las fronteras en plena crisis migratoria provocó que solo en 2015 llegaran aproximadamente 900.000 solicitantes de asilo, creando una situación sin precedentes en el país. Desde entonces han llegado casi medio millón más y el Gobierno alemán se afana por buscar una solución ante el descontento creciente de la población, que quedó reflejado en las pasadas elecciones generales de septiembre, en las que AfD salió elegida tercera fuerza política del país.
18-06-2018 | Fuente: abc.es
Merkel baraja medidas urgentes y una cumbre extraordinaria de la UE
Después del partido contra México, la canciller Angela Merkel se encerró anoche con varios líderes de su partido (CDU) en sesión de crisis. Además de la secretaria general, Annegret Kramp-Karrenbauer, estaban los presidentes regionales Volker Bouffier de Hesse, Armin Laschet de Renania del Norte-Westfalia y Daniel Günther de Schleswig-Holstein. El objetivo era articular una batería de respuestas para los posibles escenarios que pueden presentarse hoy, después de que el ministro alemán de Interior, Horst Seehofer (CSU), haya anunciado que dará orden a primera hora a la policía alemana de rechazar en la frontera a los refugiados que ya hayan sido registrados previamente en otros países europeos, en contra del criterio de la canciller. Ganar tiempo La reunión continuaba al cierre de esta edición. Tanto la CDU como la CSU se reunirán hoy por separado para dar luz verde a las respectivas estrategias mientras el equipo de Merkel, que defiende una solución común europea, trata de ganar tiempo. Esta tarde recibirá la canciller alemana en Berlín al nuevo primer ministro italiano, Giuseppe Conte, al que espera hacer alguna oferta lo suficientemente atractiva y posiblemente relacionada con el nuevo presupuesto marco de la UE que ablande sus posiciones. El martes se reunirá con Macron y varios de sus ministros, la primera reunión de los dos gabinetes desde la formación de la nueva gran coalición con los socialdemócratas, un encuentro en el que la canciller tiene puestas muchas esperanzas y en el que los franceses pretenden atar, por su parte, varios cabos de la reforma financiera de Europa a modo de intercambio. Merkel ha pedido a Seehofer que espere hasta la cumbre europea de finales de mes antes de traspasar un punto de no retorno que podría llevar a la disolución de la histórica alianza entre sus dos partidos e incluso a una ruptura de la coalición de gobierno. Medios alemanes publicaron incluso ayer la organización de una cumbre extraordinaria previa sobre migración y asilo, quizá el próximo fin de semana, con los países más afectados: Grecia, Italia y Austria, aunque a última hora esta información fue desmentida por la Cancillería. El apoyo de España Junto a los países de los Balcanes, España estaría también en la lista de contactos. La diplomacia alemana da por hecho que el gobierno de Pedro Sánchez apoyará la propuesta franco-alemana, pero el hecho de quedarse fuera de las negociaciones previas supondría quedarse fuera del diseño y de las contraprestaciones que los socios europeos suelen pedirse en ocasiones como esta a cambio de los respaldos clave. «Quizá sí, de momento no hay nada decidido, estamos en fase de planificación. Tampoco está claro cuándo exactamente podría tener lugar esta cumbre extraordinaria», ha comentado un miembro del Gobierno italiano. El contenido de la propuesta de Merkel a sus precipitados interlocutores es todavía un misterio, pero a juzgar por las explicaciones que daba el viernes el portavoz de gobierno Steffen Seibert, requiere un acuerdo europeo que no abandone toda la carga de los refugiados en los países periféricos, a través de cuyos puertos llegan a Europa, y que sirva para reforzar la UE, no para debilitarla. Insistiendo en la pregunta, Seibert deja caer solamente que el gobierno de Berlín sigue considerando el acuerdo con Turquía como un ejemplo a seguir con otros países, de modo que la propuesta podría terminar implicando a terceros. En todo caso, el tiempo juega en contra. Fuentes de la CSU admitían anoche que Seehofer pueda aceptar ese plazo de dos semanas más que pide Merkel, aunque no descarta que al mismo tiempo dé las primeras órdenes para mantener la presión sobre la canciller alemana.
17-06-2018 | Fuente: abc.es
Requiem por el reparto de refugiados
La canciller alemana Ángela Merkel va a incrementar la presión sobre los países del Este de Europa para intentar que acepten una reforma del Reglamento de Dublín que pueda intentar racionalizar la cuestión de la inmigración en Europa. Aunque en el último consejo de ministros de Interior ya se puso de manifiesto la división radical entre los países, las tensiones políticas que se han desencadenado en el seno de la propia mayoría en Alemania le obligan a poner toda su energía en la búsqueda de un acuerdo en la cumbre europea de este mes. La constatación más relevante es que la brecha que divide a los países no disminuye, sino que aumenta y que el hecho de aplazar la discusión no haría sino empeorar el problema. El pasado día 5, los ministros de Interior de la UE constataron en su reunión de Luxemburgo que las discrepancias entre los países sobre aspectos centrales como el reparto de los flujos de refugiados en caso de emergencia alejan cualquier posibilidad de llegar a un acuerdo en las próximas semanas. En palabras de uno de los participantes en la reunión, como el representante belga, el secretario de Estado para el Asilo y la Inmigración, Theo Francken, la reforma del reglamento de Dublín «está muerta». El recién nombrado ministro italiano y vicepresidente del Gobierno, el nacional-populista Matteo Salvini, ni siquiera quiso asistir aduciendo que pensaba que cualquier propuesta empeoraría las cosas para Italia. Ese consejo de ministros debía haber preparado el terreno para la cumbre de jefes de Estado o de Gobierno que tendrá lugar en Bruselas el próximo día 28 en la que se había planificado debatir una reformulación del mecanismo de Dublín para gestionar el asilo y la inmigración ilegal. A pesar de la premura de asuntos que en otros momentos serían extremadamente importantes, como la guerra comercial que ha desencadenado el presidente norteamericano Donald Trump o incluso el bloqueo de las negociaciones sobre el Brexit, la inmigración es el único tema que tiene efectos directos en la vida política interna de casi todos los países y se teme que pueda tenerlos en las elecciones europeas del año que viene. La escenificación de una reconciliación este viernes entre el presidente francés, Emmanuel Macron, y el nuevo primer ministro italiano, Giuseppe Conte, es la única buena noticia que se ha producido en este campo en las últimas horas, teniendo en cuenta las tensiones que el nuevo gobierno de Roma ha contribuido a producir bajo la órbita del canciller austriaco Sebastian Kurz y las consecuencias que estas han tenido en el seno de la coalición alemana. Las amenazas de su ministro del Interior y líder de los cristianosociales bávaros, Horst Seehofer, representan la principal amenaza para la canciller y para la estabilidad política de Alemania, precisamente porque no están hechas a humo de pajas, sino que vienen del socio históricamente más imbricado (CSU) con la democracia cristiana (CDU) y pueden tener efectos dramáticos en Berlín. Para aliviar su incómoda posición frente a los que le exigen una política de más rigor frente a la inmigración ilegal, Merkel necesitaría un acuerdo a escala europea que sirva para repartir la presión entre los distintos socios comunitarios. Pero eso es lo que por ahora se considera imposible, teniendo en cuenta la oposición de los países del grupo de Visegrado (Polonia, República Checa, Eslovaquia y Hungría) y de los bálticos (Letonia y Lituania) que suman una minoría de bloqueo. La Comisión Europea ha empezado a incrementar la presión sobre esos países en diversas formas, la más evidente de las cuales es la amenaza de recortar los fondos estructurales, que son la expresión de la solidaridad de los países más ricos pero que según fuentes alemanas «no se corresponde con la falta de solidaridad que han demostrado» estos países en materia de acogida de refugiados. En el caso de Polonia, la Comisión tampoco abandona su investigación sobre las violaciones de los valores fundamentales por parte del actual gobierno de Varsovia. No pasar página El problema para todos es que a falta de un acuerdo, la UE no puede pasar página como ha hecho tradicionalmente cuando era imposible alcanzar el consenso sobre algún asunto concreto, porque la cuestión de la llegada masiva de inmigrantes está teniendo efectos reales sobre la estabilidad política en Europa y no hay síntomas de que estén disminuyendo, sino todo lo contrario. Los altos funcionarios europeos se ufanan en constatar que la unidad se mantiene en asuntos tan peliagudos como el Brexit o como la guerra comercial desencadenada por Estados Unidos. Pero en el campo de la inmigración irregular el desacuerdo puede cavar trincheras muy profundas que desestabilicen todo lo demás.
16-06-2018 | Fuente: abc.es
Merkel lleva meses realizando un intenso trabajo diplomático para ir dando forma a un acuerdo sobre inmigración y asilo en la próxima cumbre europea de finales de junio. Todavía se reunirá con el italiano Giuseppe Conte el día 18 y con Macron y varios de sus ministros el 19, para ir afinando. Ha perdido el apoyo garantizado de Mariano Rajoy, pero oficina tiene indicios en que el gobierno de Sánchez constituirá igualmente un apoyo. Y cuando el fino trabajo de orfebrería de los consensos conseguía ir aislando a los resistentes de Visegrado, el ministro de Interior alemán, Horst Seehofer, le ha hecho un Ikea a Merkel. En Baviera, como en Cataluña, aunque minoritarias, hay tendencias independentistas. Muchos contribuyentes bávaros consideran que Alemania les roba y desde 2015 les fastidia especialmente cómo se maneja desde Berlín la política de refugiados. Pero en enero de 2017, el Tribunal Constitucional alemán dictaminó que los Bundesländer no puede tomar unilateralmente la decisión de separarse de la federación y eliminó de raíz la posibilidad de celebrar un referéndum independentista, esa vía quedó del todo cerrada. Horst Seehofer, sin embargo, parece haber encontrado una estrategia más eficiente para imponer la visión de Baviera: hacerse nombrar ministro y, desde dentro del gobierno y al son del popular anuncio televisivo de la empresa nórdica de muebles, montar en Interior la república independiente de su Ministerio. No quiere esperar a la próxima cumbre europea y se empeña en aplicar por su cuenta y en contra de lo establecido por los acuerdos de la gran coalición nuevas restricciones a la entrada de refugiados en las fronteras alemanas. Incluso amenaza con disolver la sacrosanta alianza entre la CDU de Merkel y la CSU bávara, que ha mantenido unidos a los conservadores alemanes hasta la irrupción del partido anti europeo y anti extranjeros Alternativa para Alemania (AfD) en las últimas elecciones, que se abre camino por el flanco derecho. En la última rueda de prensa del portavoz de gobierno de Berlín, un periodista hizo notar que la página web de una prestigiosa radio alemana se estaba haciendo eco de un mensaje de Seehofer en las redes sociales en la que anunciaba la disolución del grupo parlamentario y la ruptura entre los dos partidos, para desconcierto del equipo de comunicación de la Cancillería. Un rato después se sabía que había sido un fake propagado por una revista satírica, pero todos los presentes en la sala de la rueda de prensa de portavoces dieron esa información cuando menos por plausible, aunque fuera por unos minutos, a este estado de desquicie ha llegado la política en Berlín. Legalmente, las cosas están bastante claras. El artículo 65 de la Constitución alemana establece que, en caso de desacuerdo entre el canciller alemán y sus ministros, se impone el criterio del canciller. De romperse la gran coalición, sin embargo, no está nada claro si Merkel podría seguir gobernando o debería convocar elecciones. No hay precedentes históricos. Según la lógica histórica, la CSU no tendría ni la más mínima posibilidad a escala federal, puesto que desde la fundación de la República Federal de Alemania solo se ha presentado bajo su marca en el interior de las fronteras de Baviera. Pero las encuestas dicen que, en materia de refugiados, los votantes alemanes están mayoritariamente de acuerdo con las tesis de Seehofer. El último sondeo publicado por ARD señala que el 86% está a favor de las deportaciones forzosas y el 62% es partidario de rechazar refugiados directamente en la frontera. Que Seehofer trata de ganar el perfil político perdido en su propia casa, tras la lucha fratricida con el actual presidente de Baviera, Markus Söder, a base de enfrentamientos visibles con Angela Merkel, no es ningún secreto. La cuestión es hasta dónde está dispuesto a llevar su pulso contra la canciller. Sin Merkel se quedaría sin su propia gallina de los huevos de oro. Hay otro par de elementos que terminan de decorar esta «caótica república», como fue denominada ayer en el debate parlamentario sobre inmigración. Uno de ellos es la colorida situación de precampaña electoral en que se encuentra Baviera. Imponerse sobre Merkel en materia de refugiados parece se la única forma de evitar que AfD le dé un importante mordisco a la CSU en las próximas regionales. Y también está, de un estilo bastante más oscuro y sofisticado, la inquina personal entre los dos protagonistas de la disputa, que como todos los desafectos parte de la incomprensión. Merkel, la gran negociadora, que entiende la democracia como el arte de las concesiones en aras del consenso, no entiende a ese tipo rudo e inamovible en sus posiciones, por mucho que uno trate de acercarse. Seehofer, de familia católica y sin más estudios que los dos años de preparación para las oposiciones a funcionario local de la administración de Ingolstadt, se siente incómodo ante esa mujer protestante y sin anclajes en ninguna de las familias conservadoras alemanas. No sería descabellado pensar que le acompleja ver a Merkel, aquella novata que llegaba como cuota de la Alemania comunista, enmendando la plana a Putin y a Trump, igualmente en ruso o en inglés, sobre todo conociendo esa ley no escrita de la política alemana que dice que jamás un bávaro recibirá votos del resto de los alemanes para convertirse en canciller federal. Pero la supervivencia política está a menudo por encima de las inquinas personales y siempre es posible que den a tiempo con la fórmula para presentarse, cada uno por su lado, como ganadores del pulso. O no. En ese caso, veremos movimientos de placas tectónicas en el mapa político alemán. «¿Ruptura o liberación?», se pregunta, optimista, el semanario Der Speigel en su página web.
1
...