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Noticias de america

01-01-1970 | Fuente: abc.es
Odebrecht, una red de corrupción extendida por casi todo el continente americano
Marcelo Odebrecht cambió el rigor de la celda por el arresto domiciliario en su lujosa mansión, mientras el escándalo de corrupción en el que se vio implicado su emporio empresarial amenaza con provocar en los próximos días la destitución del presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, acusado de recibir sobornos de la constructora. En Brasil, el caso fue uno de los factores que provocaron la destitución de la expresidenta Dilma Rousseff -aunque ella no fuera acusada directamente-, en 2016, y que han dinamitado la popularidad del exjefe de estado Luiz Inácio Lula da Silva. Según las acusaciones, siempre negadas por el presidente peruano, Odebrecht pagó cerca de cinco millones de dólares a empresas directamente vinculadas con Kuczynski cuando este era ministro, entre 2004 y 2013. El expresidente peruano Alejandro Toledo se encuentra huido de la usticia tras haber sido acusado de recibir 20 millones de dólares. El presidente venezolano, Nicolás Maduro, y el vicepresidente ecuatoriano, Jorge Glas, son otros tantos mandatarios acusados de haber recibido sobornos de una red que extendió sus tentáculos también a la Argentina de Cristina Fernández de Kirchner, Panamá, México, Guatemala y República Dominicana. Odebrecht desarrolló negocios en 26 países en los que logró de todo tipo de gobiernos la adjudicación de jugosos contratos en infraestructura, que incluyen construcción, energía, agricultura, petroquímica e incluso fábricas de submarinos. El modelo de corrupción que ha quedado asociado a la marca ha sido considerado «el mayor caso de soborno internacional de la historia» por el Departamento de Justicia de Estados Unidos. Creado en 1944 en el estado de Bahía por el fallecido ingeniero Norberto Odebrecht, el consorcio creció a pasos acelerados a partir de su internacionalización en los años 80 en Sudamérica y África, llegando a facturar más de 30.000 millones de euros y a tener 128.000 empleados en todo r el mundo, cuando Marcelo, su entonces presidente, fue detenido, en 2015. Tras un proceso de reestructuración, realizado por Emilio, el patriarca del grupo, la plantilla actual se ha reducido a unos 80.000 empleados. Departamento de cohechos Las investigaciones internacionales revelaron que la empresa tenía un departamento de sobornos, la mayoría de ellos vinculados al negocio de construcción, con una cartera que incluía construcciones para los Juegos Olímpicos de Río y el Mundial de Fútbol de Brasil, trabajos para la petrolera brasileña Petrobras; el puerto de Mariel en Cuba; viviendas en Panamá; los aeropuertos Simón Bolívar en Venezuela y Nacala, en Mozambique, o la autopista Grand Parkway en Texas, Estados Unidos. Buena parte de esos sobornos era disfrazada y legalizada como donaciones en campañas políticas. Los tribunales de al menos una docena de países del continente americano investigan a la empresa. Y en Perú, Colombia, República Dominicana, México y Panamá le han prohibido además realizar nuevos negocios.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump recupera el liderazgo con la aprobación de su amplia reforma fiscal
El presidente norteamericano, Donald Trump, tenía anoche asegurada la gran primera victoria de su Presidencia: la reforma fiscal prometida durante su campaña electoral. El líder norteamericano contaba con los votos necesarios en el Congreso para ver aprobada la ley, después de su votación en cada una de las dos cámaras, la de Representantes y la del Senado. La vasta reforma fiscal y de bajada de impuestos, prioridad de la Casa Blanca para este año que termina, fue presentada por Trump como un «regalo de Navidad» a los norteamericanos. La oposición demócrata votó unánimemente en contra, pero la mayoría republicana en ambas cámaras se mantuvo unida en favor de la reforma fiscal, pese a algún que otro sudor frío en las últimas semanas y ciertos retoques y negociaciones de última hora con los reticentes. No existía duda alguna del éxito de la votación durante la comparecencia por la mañana de los jefes del Congreso en el edificio del Capitolio. Sus sonrisas lo decían todo. El calendario que se habían fijado para la aprobación de la reforma, la más importante que se produce desde hace treinta años, ha sido incluso respetado. «Es el ejemplo perfecto de una promesa hecha y de una promesa cumplida», afirmó el presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, principal promotor de la reforma. Para Trump el éxito tiene además un regusto especial de victoria, tras el fracaso de la abrogación de la ley de seguro médico obligatorio, el Obamacare, otra de las promesas electorales del presidente, que fue torpedeada desde el propio campo republicano el pasado mes de septiembre. La reforma fiscal reducirá desde el año que viene los impuestos federales sobre las empresas y sobre los ingresos, con un coste de 1,5 billones de dólares para las finanzas públicas a lo largo de los próximos diez años. Pero Donald Trump espera que ese recorte de impuestos acelerará el motor económico norteamericano por encima del 3 por ciento actual, lo que generará de retorno ingresos fiscales superiores a los que pierde el Estado federal. La aprobación de la reforma es una victoria política mayor para el presidente, cuando concluye un año especialmente agitado para él debido a los altibajos en sus relaciones con los líderes y representantes republicanos, y a la reciente derrota en elecciones locales. Pero esta victoria en el Congreso es también capital para el «Grand Old Party», que ha decidido poner en sordina sus diferencias con Trump para asegurar las elecciones parlamentarias parciales del año que viene, donde se pone en juego su mayoría.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Kuczynski alerta de que Perú podría sufrir un golpe institucional
El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, ha denunciado este miércoles que el país se encuentra bajo amenaza y podría sufrir un golpe institucional en el marco de la creciente crisis política sufrida a raíz de una serie de revelaciones sobre su presunta vinculación a la constructora brasileña Odebrecht. «La Constitución y la democracia están bajo ataque, estamos ante un golpe bajo el disfraz de interpretaciones legales supuestamente legítimas», ha aseverado Kuczynski en una mensaje a la nación trasmitido por varios canales de televisión del país. Asimismo, el mandatario, que se enfrenta este jueves a una moción de censura en el Congreso, ha asegurado ser «testigo de la actitud agresiva de la mayoría opositora que controla el Congreso». El cerco sobre Kuczynski se ha estrechado después de que la filial de Odebrecht en Perú entregase al Congreso un informe demoledor para la continuidad política del presidente, que hasta ahora había esquivado la trama de corrupción que tejió la constructora brasileña por varios países de América Latina. La moción para destituir al mandatario peruano fue presentada el 15 de diciembre por gran parte de la oposición, después de que se hiciese público que la constructora brasileña Odebrecht, implicada en tramas corruptas por toda América Latina, realizase pagos a empresas vinculadas a Kuczynski. El presidente acudirá el jueves a ejercer su defensa acompañado de su abogado y tratará de evitar un cese que parece más que probable. La moción, basada en la supuesta «incapacidad moral permanente»" del dirigente, recibió para iniciar su tramitación el apoyo de 93 diputados y el jueves bastaría que 87 de ellos mantuviesen su voto.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Kuczynski se enfrenta a una moción de censura en Perú
El presidente peruano, Pedro Pablo Kuczynski, se enfrenta este jueves a una moción de censura -en medio de la trama Odebrecht-, presentada por el partido de izquierda Frente Amplio, liderado por Marco Arana, partido que obtuvo 91 votos de un Parlamento de 130 para llevar adelante esta moción. PPK, como se conoce popularmente en el país al presidente, dependerá de los votos en el Congreso de la excandidata presidencial, Keiko Sofía Fujimori; el exmandatario Alan García (1985-90 y 2011-16) y la izquierda dividida entre sus líderes Marco Arana y Verónica Mendoza. La constructora brasileña Odebrecht envió una carta a la comisión investigadora del caso «Lavajato» presidida por Rosa María Bartra (del partido de Keiko Sofía Fujimori) en la que revelaba que Kuczynski trabajó como consultor para ellos y recibió 782.000 dólares a través de la empresa Westfield Capital, donde figura como socio único. Odebrecht, envuelta en la mayor trama de corrupción de la historia de América Latina, señaló que Kuczynski percibió cuatro pagos por un total de 782.207.28 dólares entre 2004 y 2007, etapa en la que el actual presidente de Perú fue ministro de Estado del gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006). Este hecho causó un cataclismo político, que luego intentó ser matizado por el mismo Marcelo Odebrecht, que indicó días después que los pagos realizados a la empresa Westfield Capital fueron de carácter lícito y no producto de la red de sobornos que realizaron en las últimas décadas a varios gobiernos latinoamericanos. «Le creo, es un hombre honesto» «Le creo (a PPK), es un hombre honesto y que no cometió ningún acto corrupto. Quizás pudo haber tenido un grado de descuido pero el presidente no gestionó ningún tipo de intereses», afirmó la primera ministra, Mercedes Araóz. Araóz criticó al partido Fuerza Popular que dirige Keiko Fujimori y señaló que la moción es «una venganza porque PPK ganó las elecciones».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Piñera apuesta por la Alianza del Pacífico frente a Unasur
Sebastián Piñera, elegido presidente de Chile en las elecciones del pasado domingo, tiene el propósito de impulsar una política exterior centrada en el comercio internacional, con especial apuesta por la Alianza del Pacífico (asociación económica integrada además por Perú, Colombia y México) y por el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC), que en 2019 celebrará en Chile su encuentro bianual. La disputa con Bolivia por el reclamo de acceso al mar que bolivianos perdieron frente a los chilenos en el siglo XIX supondrá un momento complicado en la agenda internacional de Piñera, cuando hacia la mitad de su presidencia la Corte Internacional de Justicia se pronuncie al respecto. Más economía, menos ideología El programa electoral del candidato ganador en Chile habla mucho de la Alianza del Pacífico, constituida por países que apuestan sin reticencias por la economía de mercado, y nada de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur), formada por todos los estados sudamericanos, que ha primado las cuestiones políticas sobre las económicas y ha actuado sobre todo a iniciativa de los países bolivarianos. Precisamente, en contra de esos últimos países, Piñera propone fortalecer la Carta Democrática Interamericana y el papel del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA). La actuación dictatorial de Nicolás Maduro en Venezuela ya había provocado, de todos modos, que en su etapa final el Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet ayudara a coordinar una respuesta regional frente a Caracas en el seno de la OEA. La victoria de Piñera supone un refuerzo de las posiciones económicas liberales en Sudamérica, tras la victoria de Mauricio de Macri en Argentina en diciembre de 2015 y la presidencia sobrevenida de Michel Temer en Brasil en agosto de 2016. También la marcha de Rafael Correa en Ecuador contribuye ligeramente a ese giro, al menos en cuanto alianzas, pues su sucesor, Lenín Moreno, aunque del mismo partido, ha marcado distancias respecto a sus habituales socios del ALBA (frente formado además por Venezuela, Cuba, Bolivia y Nicaragua). Unasur pierde fuerza Tras todas esas elecciones, Unasur pierda fuerza como el foro de integración que alentaba la izquierda; en cambio, cobran impulso los procesos de cooperación especialmente económica: la Alianza del Pacífico, lanzada durante el primer mandato de Piñera, y Mercosur, relanzado ahora por la Argentina de Macri y el Brasil de Temer (del que además forman parte Uruguay y Paraguay). Desde ambas plataformas se sugiere un intento de progresiva aproximación. La apuesta por Unasur figuraba en el programa del socialdemócrata Alejandro Guillier y especialmente en el de la izquierdista Beatriz Sánchez, quien no logró pasar a la segunda vuelta. Sánchez abogaba por replantear la Alianza del Pacífico, renunciar a buscar un acuerdo transpacífico con varios países asiáticos, revisar los otros muchos tratados de libre comercio que Chile tiene firmados y no firmar ninguno nuevo. El mayoritario apoyo electoral de los chilenos ha sido para todo lo contrario. El programa de Piñera habla de impulsar un acuerdo de libre comercio con la región de Asia-Pacífico (rescatando la iniciativa del TPP de cuya culminación se retiró Estados Unidos), firmar uno con India y fortalecer el de China. En cuanto a la Alianza del Pacífico con Perú, Colombia y México, el electo presidente chileno aboga por firmar un cronograma de incorporación de nuevos miembros (Panamá y Costa Rica son candidatos). Ante Bolivia La política exterior del nuevo presidente chileno contempla un trato de especial vecindad con Argentina y Perú, mediante la mejora de la conectividad y el libre tránsito de personas y capitales. En cambio, en relación a su otro vecino, Bolivia, Piñera se mueve con reticencia. Aunque el programa electoral no se pronuncia, en el pasado Piñera se inclinó por salir del Pacto de Bogotá, cuyos firmantes aceptan las resoluciones de conflictos territoriales presentados ante la Corte Internacional de Justicia. La sentencia dictada por esa Corte en 2014 dando parte de la razón a Perú, en una controversia sobre espacio marítimo frente Chile, generó debate entre los chilenos. Piñera se quejó entonces de que el tribunal había tenido en cuenta aspectos no jurídicos y eso mismo podría ocurrir cuando se pronunciara sobre el litigio entre Chile y Bolivia por la reclamación de acceso al mar que hacen los bolivianos. El equipo de asesores en política exterior ya expresó su intención de que el diferendo con Bolivia no «capture» la política internacional del presidente, y recomendó a este que lleve a cabo una acción diplomática y comunicativa que contrarreste la campaña de Bolivia para «permear» los foros internacionales.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Kuczynski sobrevive a la moción de censura por su presunta vinculación a Odebrecht
El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, ha sobrevivido este jueves a una moción de censura convocada en su contra por la oposición por su presunta vinculación a la constructora brasileña Odebrecht, que se encuentra en el centro de un entramado de corrupción que ha salpicado a numerosos gobiernos en Latinoamérica. Con 79 votos a favor, 19 en contra y 21 abstenciones, el pleno del Congreso peruano no ha logrado el mínimo necesario de 87 diputados para dar luz verde a la medida, que fue presentada ante presunta «incapacidad moral permanente» del dirigente por su relación con Odebrecht. Durante la votación se hallaron presentes en la cámara 129 diputados ?sólo se registró una ausencia por enfermedad?, según ha recogido el diario local 'El Comercio'. Las nueve abstenciones, de un total de 21, que han inclinado la balanza a favor de Kuczynski son las presentadas por los parlamentarios del partido opositor Fuerza Popular Estelita Bustos, Guillermo Bocangel, Clayton Galvan, Maritza García, Kenji Fujimori, Marita Herrera y Bienvenido Ramírez, entre otros. A estas abstenciones se sumó Nuevo Perú, cuyos diputados abandonaron el hemiciclo y decidieron no votar. Días antes habían anunciado que no apoyarían una moción de censura contra el mandatario.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El hijo de Fujimori salva a Kuczynski para conseguir la libertad de su padre
El apoyo en el Congreso peruano de Kenji Fujimori ?el menor de los hijos del exmandatario? y de Nuevo Perú ?la izquierda moderada que dirige Verónika Mendoza? fue decisivo para que el jueves no triunfase la moción de censura contra el presidente Pedro Pablo Kuczynski por sus supuestos vínculos con la trama de corrupción de la constructora brasileña Odebrecht. La votación, cerca de la medianoche, fue rechazada porque no se llegó a los 87 votos que hubieran forzado la salida de Kuczynski de la presidencia. El resultado final fue de 78 votos favorables, 19 votos en contra y 21 abstenciones. El voto a favor de la salida de PPK -como se conoce al presidente de Perú- estuvo dividido en 61 votos del partido Fuerza Popular, de Keiko Fujimori; 10 votos del Frente Amplio (izquierda radical), de Marco Arana; 3 votos del partido del expresidente Alan García; 2 votos de Alianza por el Progreso y 2 votos de Acción Popular. El partido Nuevo Perú, de diez integrantes, se retiró de la sede del Parlamento y, sin llegar a votar, apoyó implícitamente a Kuczynski. Mientras que diez legisladores de la mayoría opositora Fuerza Popular, encabezados por Kenji Fujimori, se abstuvieron de votar a favor de la moción. El presidente peruano se salvó gracias a la actuación del hijo menor del ex residente preso ?condenado a 25 años de cárcel? y de Nuevo Perú, en el que destacan las jóvenes congresistas Indira Huilca, Tania Pariona y Marisa Glave. Ricardo Cuenca, director del Instituto de Estudios Peruanos, destacó a ABC el hecho de que «se haya llegado al momento límite de que se debata la destitución del presidente en el Congreso, lo que revela la fragilidad política del país, lo débil que son nuestros partidos políticos». A su juicio, Kuczynski «ahora sí debe hacer política, porque no tendrá una segunda oportunidad». Cuenca consideró que los «grandes perdedores» de la fallida moción de censura fueron Keiko Fujimori, Alan García y Marco Arana. Entre los ganadores mencionó a los jóvenes congresistas Kenji Fujimori y Marisa Glave, «cuyo liderazgo fue vital» para que Kuczynski no tuviese que dejar la presidencia. El reto del mandatario, a su juicio, es «hacer las grandes reformas educativas, de salud e infraestructura que el país requiere». Hermano rebelde Por vez primera, Kenji Fujimori se rebeló contra su hermana Keiko Sofía, excandidata a la presidencia, y promovió que diez congresistas se abstuvieran. Este hecho motivó que durante dichas negociaciones, los congresistas cercanos a su hermana, Héctor Becerril y Miguel Torres, lo criticasen en el pleno del Congreso. Al explicar la postura del grupo encabezado por Kenji, Becerril aseguró en unas declaraciones a RPP Noticias que «Alberto Fujimori llamó a diez congresistas para que voten a favor de la corrupción, a cambio de su indulto». También el congresista disidente Clayton Galvan declaró ayer a los medios que el expresidente Fujimori (1990-2000) -preso por corrupción desde 2009- les llamó desde el penal Barbadillo (al este de Lima) para que se abstuvieran de votar contra Kuczynski. Este hecho ha desatado las especulaciones de que el Gobierno esté planeando el indulto de Fujimori -un deseo que Kenji Fujimori ha hecho público-, aunque la presidencia lo ha negado. «No negociamos» Keiko Fujimori se mostró en su cuenta de Twitter «orgullosa de nuestros 61 congresistas que se mantuvieron firmes en la lucha contra la corrupción». La excandidata a la presidencia agregó que Fuerza Popular «no se vende ni negocia, porque para nosotros primero es el Perú». La moción de censura ha causado un auténtico cataclismo en el Gobierno de Kuczynski. El mandatario aceptó ayer la renuncia del ministro del Interior, Carlos Basombrío, la primera baja tras superar la petición de destitución planteada por la oposición. Basombrío ya había intentado dimitir la semana pasada, cuando se supo que una empresa de Kuczynski había asesorado a Odebrecht y recibió dividendos por ello. Fuentes del Ejecutivo aseguraron que «más de un ministro» le pidió al presidente PPK que renunciara y dejase el puesto a su vicepresidente, Martin Vizcarra, porque los supuestos vínculos con Odebrecht eran «una falta imposible de ser disculpada por la opinión pública». Odebrecht, investigada por crear la mayor trama de corrupción sistemática de la historia de América Latina, hizo llegar a una comisión parlamentaria una carta en la que se revelaba que Kuczynski recibió cuatro pagos por valor de 782.207.28 dólares entre 2004 y 2007 cuando era ministro de Estado durante el gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006).
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Un exilio masivo se une contra Nicolás Maduro
Nada más desembarcar en Barajas el pasado 4 de noviembre, el venezolano César Márquez pidió asilo. De 51 años, este miembro de Resistencia Altamira llevaba tiempo en el punto de mira de la Inteligencia bolivariana (el Sebin) por colaborar con las protestas contra Nicolás Maduro. Neomar Lander, un integrante de su grupo de 17 años, había muerto en junio, según sus allegados por el impacto de una bomba lacrimógena. Luego empezaron a detener a personas de su entorno y el 19 de octubre el Sebin le dio una semana para irse al extranjero, bajo amenaza de ir contra su hija de 18 años. Ahora, en un centro para refugiados de Alcobendas, denuncia la «terrible» situación del país y asegura: «Yo no me fui, yo quiero vivir en Venezuela. A mí me botaron». César Márquez - Alberto Fanego Márquez es uno de los más de dos millones de venezolanos que, según se calcula, pasarán la Navidad lejos de su tierra, buena parte de ellos a causa de la persecución política y la crisis humanitaria que se vive bajo el régimen bolivariano. El éxodo se ha acelerado ante la deriva dictatorial y el agravamiento de las penurias. En los seis primeros meses de 2017 se incrementó en 10.478 personas el número de venezolanos residentes en España hasta situarse en 73.747, la mayor subida de extranjeros según el Instituto Nacional de Estadística. Además, en ese periodo han llegado desde Venezuela 5.506 ciudadanos españoles. Solo EE.UU. supera a España como destino del exilio. Otros países a los que se dirigen son Colombia, Brasil, Italia o Portugal. Ante las trabas para ejercer la oposición en el interior del país, los exiliados han adquirido peso en la lucha por retomar la democracia a Venezuela. Y se empiezan a organizar. El alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, en Madrid - Matías Nieto Una de las figuras emblemáticas en el exterior es la del alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma, que llegó a Madrid el pasado 18 de noviembre tras escapar del arresto domiciliario al que estaba confinado. En su opinión, el papel de los exiliados será «organizar una diáspora que se entrelace con los venezolanos que están luchando en el territorio nacional». Aboga por un «liderazgo colectivo», en el que se compartan las responsabilidades, declara a ABC. «Aquí no puede haber falsos mesías, ni protagonismos exagerados, lo que cuenta es tener una hoja de ruta y unirnos en el exilio», asegura el alcalde caraqueño. También aspira a recuperar las cantidades «alarmantes» que, afirma, los chavistas han sacado del país, más de 600.000 millones de dólares. Incluso, apunta, podría recurrirse a «cazafortunas» para «detectar muchas cuentas con dinero de origen venezolano» obtenido de forma irregular y que «podría retornar para reactivar la economía, encarar la deuda y financiar programas sociales», entre otros fines. Lester Toledo - Matías Nieto Otro opositor exiliado es Lester Toledo, perseguido por denunciar la corrupción. En su opinión, la presión interna «no es suficiente» y es necesaria «más que nunca» la comunidad internacional. Coincide con el alcalde de Caracas en que es positiva la pluralidad de voces en el «bloque democrático», como las del propio Ledezma (Alianza Bravo Pueblo), o Carlos Vecchio (Voluntad Popular), radicado en Miami. Según explica, el exilio se está organizado en «subregiones». «Tenemos un equipo en América Latina, otro en EE.UU. y estamos armando uno en Europa», explica. Además, hay representantes en ciudades como Bogotá, Buenos Aires, Bruselas, Estrasburgo o París. «Es tan grande la diáspora que vamos a convertir esta adversidad en oportunidad, para que la voz de los venezolanos llegue a cada rincón del mundo», asegura. Escepticismo ante el diálogo Toledo es «escéptico» ante el diálogo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD) con el régimen en Santo Domingo, pero no critica su esfuerzo, porque «lo hacen de buena fe». «Rezamos para que les salga bien, pero en paralelo trabajamos otras opciones», indica. Toledo confía en «poner contra la pared» a los «jerarcas de la dictadura» con las sanciones individuales de EE.UU. y la UE. Para ello ha entregado a Bruselas una lista de 62 funcionarios que considera sancionables por violaciones de derechos humanos. «Solo van a sentirse presionados si sus cuentas e intereses personales, y la restricción para viajar, se va haciendo más fuerte», señala. Leopoldo López Gil, padre del líder opositor Leopoldo López - Alberto Fanego Leopoldo López, padre del fundador de Voluntad Popular del mismo nombre, es otra de las caras del exilio. Permanece en el extranjero porque el periódico a cuyo consejo editorial pertenece, «El Nacional», se hizo eco de una información de ABC que relacionaba al dirigente Diosdado Cabello con el narcotráfico. López padre lleva tres años en España, pero «la gente sale como puede, no todo el mundo puede hacerlo con un pasaje de avión, sino con una mano y otra detrás», asegura. La estampida de venezolanos es «lamentable», comenta, ya que «en los últimos cinco años ha dejado el país el 10% de los venezolanos, la mayoría de clase de media, la estructura fundamental de una sociedad moderna». Miguel Hernique Otero - Óscar del Pozo El director de «El Nacional», Miguel Henrique Otero, también está en España. «Venezuela era un país de inmigrantes y se ha convertido en un país de emigrantes», indica. La libertad de expresión, asegura, «se ha reducido al mínimo». «Somos el único periodico nacional que persiste, pero con muchas dificultades para obtener papel prensa, persecuciones a la junta directiva, ataques físicos a periodistas, amenazas permanentes y campañas de desprestigio», señala. Voluntarios activos Foro Penal, una organización no gubernamental de asistencia a las víctimas de la represión, busca ahora servir de «punto de encuentro» para la diáspora y sumar esfuerzos en defensa de la libertad. «Tenemos que empezar a llamarnos refugiados políticos, no simples inmigrantes», aseguró el director ejecutivo de la entidad, Alfredo Romero, en la constitución del Capítulo España de la entidad hace unos días. En ese acto, decenas de venezolanos se sumaron como voluntarios, proclamando: «No hay que hacer justicia por propia mano, pero está en nuestra mano que se haga justicia». Entre ellos estaba la directora de la Asociación Española Venezolana por la Democracia (Aseved), Vanessa Pineda, que lleva en Madrid desde 2008 y que impulsa la iniciativa «Una medicina para Venezuela». Recoge en su vehículo donaciones de medicamentos y productos como gasas o jeringuillas, que envía a su país para paliar la grave escasez. Vanessa Pineda, impulsora de la campaña «Una medicina para Venezuela» - Óscar del Pozo En coordinación con las organizaciones Codevida y Acción Solidaria, este mes se ha abierto un ambulatorio en el estado Miranda para atender necesidades médicas básicas que la red pública ya no cubre. «Mueren niños desnutridos y personas enfermas por falta de medicamentos», lamenta. Celebridades venezolanas en España como Carlos Baute o Yvonne Reyes, participan en la campaña. La labor humanitaria es uno de los grandes retos de la diáspora. Carlos Moreno, de 37 años, llevaba en España unos meses cuando el 18 de mayo una llamada le heló la sangre. Su hermano Paúl, estudiante de Medicina que asistía a heridos en las protestas como brigadista de Cruz Verde, había muerto arrollado por un todoterreno. «Enloquecí», recuerda. En honor a su hermano y a tantos otros que se entregan por los venezolanos, ha creado con su familia la asociación Dr. Paúl Moreno para dar atención sanitaria, formar médicos y defender los derechos humanos. «Esta diáspora es la que puede sostener a millones de familias en Venezuela ?afirma?. Si no, sería imposible».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El refugio más inaudito: norteamericanos que desertan a Corea del Norte
Hay decisiones que cambian la vida para siempre. Casi siempre ilógicas y casi siempre para mal. Entre 1962 y 1965, cuatro militares de Estados Unidos destinados en la frontera del Paralelo 38 desertaron a Corea del Norte cuando lo normal era justo lo contrario. El primero fue el soldado Larry Abshier, a quien siguieron James Dresnok, Jerry Parrish y el sargento Charles Jenkins, fallecido recientemente en Japón, donde vivía desde que pudo salir de Corea del Norte en 2004. Los dos primeros lo hicieron para huir de sus problemas con la justicia militar, el tercero por cuestiones familiares y el último para evitar ser destinado a la guerra de Vietnam. Enfrentándose a situaciones desesperadas, «cruzaron la línea» rumbo al país más hermético y aislado del mundo. Torturados durante los interrogatorios por el régimen estalinista de Pyongyang, que desconfiaba de sus deserciones, fueron usados luego por la propaganda para desprestigiar a EE.UU., que los acusó de traición. En unas cartas supuestamente escritas a sus antiguos compañeros de filas, Abshier y Dresnok aseguraban que «el pueblo de Corea del Norte disfruta de una libertad y felicidad inaccesibles para la clase trabajadora estadounidense». «Todos odiamos el país de inmediato» Casi cuatro décadas después, cuando ya pudo salir del país y escribir su autobiografía en libertad, Jenkins revelaba la verdad. «Todos éramos unos soldados jóvenes y estúpidos con orígenes muy pobres. Cruzamos la Zona Desmilitarizada sin pensar realmente las enormes consecuencias que tendría aquello y sin entender cómo era Corea del Norte. Quedamos atrapados allí para siempre. Todos odiamos el país de inmediato y nos habríamos marchado en un segundo si hubiéramos podido», escribe Jenkins en su libro, titulado «El comunista reacio». Obligados a vivir juntos en una casa a las afueras de Pyongyang, tenían que memorizar las enseñanzas de la filosofía «Juche» alumbrada por Kim Il-sung, «padre» de la patria y abuelo del actual dictador, y criticarse unos a otros para confesar sus pecados capitalistas. Hartos de aquel lavado de cerebro, en 1966 intentaron pedir asilo en la Embajada de la Unión Soviética, que rechazó su solicitud y los expuso a nuevos castigos. Bajo el asfixiante ambiente de sospechas paranoicas que impera en Pyongyang, sus relaciones personales se agriaron, sobre todo entre el sargento Jenkins y Dresnok, acusado de maltratar a sus propios compañeros, como el débil Abshier. Utilizados por la propaganda En los años 70, fueron utilizados de nuevo por la propaganda y participaron en varias películas de guerra, como «Los héroes de Unsung». Obviamente, en ellas interpretaron a los «malos», es decir, a los imperialistas americanos que quieren destruir Corea del Norte. Con el paso de los años, en los que también dieron clases de inglés en las universidades de Pyongyang, se ganaron la confianza del régimen. Para recompensarlos, las autoridades los casaron con mujeres extranjeras, algunas de las cuales habían sido raptadas por los servicios secretos norcoreanos. Es el caso de Hitomi Soga, una de las japonesas secuestradas a finales de los 70 y principios de los 80 para enseñarle el idioma nipón y las costumbres a los espías del régimen. Menos Jenkins, que acaba de morir en Japón, todos acabaron sus días en la gris y represiva Corea del Norte. Charles Jenkins Era el último de los cuatro desertores estadounidenses que seguía vivo. A los 77 años, Charles Jenkins acaba de fallecer en Japón. Nacido en Carolina del Norte y alistado en el Ejército desde muy joven, desertó a Corea del Norte en 1965, mientras patrullaba la frontera del Paralelo 38. Pretendía librarse de ser enviado a Vietnam, pues pensaba que el régimen estalinista de Pyongyang lo devolvería a EE.UU., donde tendría que ir a prisión, pero no a la guerra. Pronto se daría cuenta de su error, ya que acabó viviendo casi cuarenta años «en una gigantesca y demente prisión». En 1980, el régimen lo casó con Hitomi Soga, una japonesa secuestrada por los servicios secretos norcoreanos con quien tuvo dos hijas. Pudo salir de Corea del Norte en 2004 y vivir con su familia en Japón tras un consejo de guerra que le condenó a treinta días de cárcel por deserción. Larry Abshier El 28 de mayo de 1962, y con solo 19 años, Larry Abshier se convirtió en el primer soldado estadounidense en desertar a Corea del Norte. Huyó al país más hermético y aislado del mundo para que el Ejército no le condenara por traficar con marihuana. Salió del fuego para caer en las brasas. De carácter débil, no solo sufrió las torturas norcoreanas, sino el abuso de sus compañeros. Con solo 40 años, falleció de un infarto en 1983, con su vecino Jenkins como testigo y dejando viuda a la tailandesa Anocha Panjoy, raptada por espías norcoreanos. James Dresnok Tres meses después de Abshier, otro soldado inadaptado que se enfrentaba a un consejo de guerra por su carácter rebelde, James Dresnok, cruzó también el Paralelo 38. «¿Qué era yo? Un esclavo? ¡Al infierno!», recuerda el militar en el documental «Crossing the line», de 2006. Enemistado con Jenkins, que lo acusó de colaborar en las torturas a los otros desertores, fue quien se mejor adaptó a Corea del Norte, donde aseguraba que no le faltó la comida ni en la «Gran Hambruna» de los 90. Se casó tres veces, dos de ellas con mujeres extranjeras en Pyongyang, donde falleció en 2016. Jerry Parrish Al igual que los otros desertores, Jerry Parrish atrevesó el campo de minas que separa a las dos Coreas en el Paralelo 38 en diciembre de 1963, al parecer por los problemas con su familia política en Estados Unidos. El régimen de Pyongyang lo casó con un libanesa que, según Jenkins, también había sido secuestrada por los espías norcoreanos, pero la mujer lo niega en el documental «Crossing the line». Dejando atrás tres hijos, que permanecen en Corea del Norte, falleció en 1988 tras una larga enfermedad hepática.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El prolongado invierno de Súper-K
En el otoño de 1972, Nixon aspiraba a un segundo mandato en la Casa Blanca. Quitándole importancia a ese «robo de tercera» en el edificio Watergate, el presidente alardeaba de haber logrado cambiar la inercia de la Guerra Fría. Mérito al que Henry Kissinger, su gurú internacional, se empeñó en añadir una tentativa solución para la guerra de Vietnam antes de la cita electoral de noviembre. El 8 de octubre de 1972, un soleado domingo de otoño en París, Kissinger y el comunista Le Duc Tho volvieron a negociar. Para romper el hielo, se pusieron a hablar del hipódromo de Auteuil, situado en el Bois de Boulogne y con parte de su trazado cubierto por árboles. Según comentó Kissinger para ganarse a su interlocutor, en ese tramo oculto a la vista del público es «donde los jinetes deciden quién ganará». Descrito por sus admiradores como un león en su prolongado invierno, Kissinger sigue buscando cuatro décadas después toda la complicidad posible para racionalizar sus aportaciones como intelectual y practicante de la diplomacia americana. Además de mantenerse como una referencia casi inevitable para la política exterior de Estados Unidos, incluidas tutorías privadas para Donald Trump, su más reciente alumno. Con un exquisito sentido de la oportunidad ante una inquietante coyuntura global, Súper-K publicó hace tres años el que pasa por ser su último libro: «Orden Mundial». Magistrales reflexiones sobre el carácter de las naciones, el curso de la historia y su creencia en la Realpolitik que empezó a fraguar en Harvard con su tesis doctoral de 1957 sobre la restauración de la paz tras las guerras napoleónicas. En estas reflexiones de salida, no hay ni choque entre civilizaciones a lo Huntington ni un triunfante final de la historia al estilo Fukuyama. Se trata más bien de su gran obsesión: la búsqueda de un equilibrado orden mundial desde el realismo. Sin duda, una visión escéptica de las relaciones internacionales que evita como algo bastante peligroso mezclar política exterior con valores morales. Kissinger, con Margaret Thatcher en 1974 - ABC El modelo de orden mundial que Kissinger considera como arquetipo no es otro que la Paz de Westfalia, negociada en Europa al final de la Guerra de los Treinta Años (1618-1648). A su juicio, las condiciones en el Viejo Continente en mitad del siglo XVII se asemejan llamativamente a las del mundo actual: «Una multiplicidad de unidades políticas, ninguna lo suficientemente poderosa como para derrotar a todas las demás, muchas pegadas a filosofías contradictorias y prácticas internas, en búsqueda de normas neutrales para regular su conducta y mitigar conflictos». Completamente agotados y endurecidos por la batalla, la Paz de Westfalia abandonó sigilosamente viejas formas jerárquicas al uso. Hasta el punto de que, según recuerda Kissinger, en esta escenificación de igualdad absoluta se pusieron de acuerdo para acceder a la sede de negociación a través cada uno de su propia puerta, obligando a la construcción de múltiples entradas. Consagración de los Estados En aquel primer congreso diplomático moderno se adoptaron una serie de principios claros. De todos ellos, el más relevante sería consagrar al Estado -no los imperios, dinastías o religiones- como «bloque constructor del orden europeo». Una base estatal completada con autonomía soberana. El resultado sería «un sistema de Estados independientes que evitan interferir en los asuntos domésticos de otros y que controlan sus ambiciones a través de un equilibrio general de poder». Para Kissinger no hay duda de que el sistema de Westfalia fue un preludio de modernidad. Tanto por su énfasis en «lo práctico y ecuménico» como por establecer un orden basado en «la multiplicidad y la moderación». Y para mediados del siglo XX, la gran prueba de su triunfo es que «ese sistema internacional estaba en vigor en todos los continentes». Como encarnación del paradigma realista, Kissinger ha sido fiel a su pesimismo. Y motivos no parecen faltarle en la actualidad. Ante la brutalidad desatada por el autodenominado Estado Islámico en Irak y Siria, el autor destaca la carencia de «reglas comunes salvo la ley de la fuerza superior». A su juicio, tampoco parece existir alivio en la proliferación de armas de destrucción masiva y las atrocidades genocidas. Una larga lista de amenazas a la que se suman cuestiones como la peligrosa anarquía del ciberespacio, que en su opinión ha «revolucionado las vulnerabilidades» de un mundo cada vez más online y digital. Con un panorama internacional que oscila entre lo problemático y lo catastrófico, Kissinger argumenta que todo el mundo «de forma insistente, a veces casi desesperadamente, busca un concepto de orden mundial» y, sobre todo, equilibrio. Especialmente en un momento de nuestra historia cuando «el caos amenaza por todas partes con una interdependencia sin precedentes». Súper-K despide su libro con un alarde de recato intelectual: «Hace mucho tiempo, en mi juventud, fui lo suficientemente orgulloso como para considerarme capaz de discernir el significado de la historia. Ahora sé que el significado de la historia es una cuestión que debe ser descubierta, no declarada».