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Noticias de alepo

14-11-2017 | Fuente: elpais.com
Más de 60 civiles muertos tras el bombardeo de un mercado en la zona rebelde de Siria
El ataque ha ocurrido en la provincia de Alepo, que el régimen aún no ha recuperado por completo
14-11-2017 | Fuente: elpais.com
Más de 50 civiles muertos tras el bombardeo de un mercado en la zona rebelde de Siria
El ataque ha ocurrido en la provincia de Alepo, que el régimen aún no ha recuperado por completo
13-11-2017 | Fuente: abc.es
Merkel, dispuesta a acceder a la reunificación familiar de refugiados
«¡Germany! ¡Germany!», corean los refugiados acampados en la plaza Syntagma de Atenas, 14 de los cuales llevan dos semanas en huelga de hambre y que se manifiestan a diario ante la Embajada alemana en Grecia pidiendo reunirse con los familiares que ya han logrado entrar en tierras germanas. «Solo pido un pasaje de avión a Alemania, allí me reuniré con mi hermana mayor que me espera en Stuttgart», explica en declaraciones a la televisión alemana Abdul, un sirio de 16 años que perdió a sus padres en la guerra. «¿Cómo va a sentirse alguien seguro como asilado en Alemania, a integrarse, a aprender alemán, cuando tiene miedo por su mujer y sus hijos en Damasco, en Alepo o en otros países, cuando no sabe si algún día podrá reunirse con su hermano, como en este caso?», se pregunta Claudia Roth, la negociadora de los Verdes en las conversaciones que mantienen conservadores, liberales y verdes para la formación de la denominada Coalición Jamaica. Desde la Cancillería de Berlín se ha filtrado que esta semana puede haber ya avances importantes y que podría ser en este punto en el que la Unión Crisitanodemócrata (CDU) de Merkel haya algún tipo de concesión, aunque sin duda con restricciones. «Quien esté legalmente en Alemania, tenga recursos suficientes, haya aprendido alemán, trabaje y de muestras palpables de que quietre formar parte plenamente de esta sociedad, debería tener derecho a reunirse con sus familiares», ha dicho el secretario de Estado de Finanzas, Jens Spahn, dando pistas sobre por dónde podrían ir las restricciones. El derecho de reunificación familiar, asociado al derecho de asilo, fue suspendido provisionalmente hasta marzo de 2018, tras los más de un millón de refugiados que han ingresado al país y que, de aplicarse este derecho, serían multiplicados de forma exponencial. El acuerdo final de la Coalición Jamaica podría, por tanto, contener una reactivación del derecho pero con nuevas condiciones que limiten ese efecto multiplicador. Los negociadores deben salvar todavía serias diferencias en cuanto a los rescates europeos, por ejemplo, y el líder de los liberales, Christian Lindner, dijo anoche, a la salida de la última ronda de negociaciones, que todavía falta que los conservadores «se despidan del federalismo educativo», pero ya se han ido dando importantes pasos y el acuerdo final comienza a cobrar perfil. Hay ya un compromiso para aumentar la inversión en educación progresivaente, hasta que suponga más del 10% del PIB en 2025. También hay un acuerdo para aumentar los recursos destinados a investigación y desarrollo hasta el 3,5% del PIB y para impulsar la implantación de la banda ancha en todo el territorio alemán. Supresión de la jubilación a los 63 años Spahn ha abierto un nuevo frente al plantear la supresión de la jubilación a los 63 años, una posibilidad legislada durante la última legislatrua y fruto del trabajo personal de la ministra socialdemócrata de Trabajo, Andrea Nahles, aunque técnicos cercanos a la negociación consideran esa propuesta como un movimiento estratégico que la CDU no mantendrá hasta el final. Los liberales, por su parte, han introducido una controvertida exigencia para reducir un 0,7% las prestaciones sociales, lo que aliviaría en 12.000 millones de impuestos a los contribuyentes, así como una flexibilización de los horarios laborales, llegando a las ocho horas diarias. En este contexto, la canciller Merkel se ha mostrado optimista y ha declarado que «con buena voluntad por parte de todos es posible llegar a un acuerdo». Merkel no quiere prisas, de hecho se ha dado de plazo hasta fechas navideñas para cerrar el acuerdo de gobierno, pero sí desea que los negociadores vayan cerrando bloques y que los resultados se hagan visibles para la opinión pública, porque la falta de acuerdo está teniendo como efecto una desafección de los ciudadanos por el gobierno Jamaica. Si tras las elecciones del 24 de septiembre un 70% de los encuestados apoyaba esa opción, a fecha de hoy los apoyos no superan el 45%. El asunto más decisivo con diferencia, no solamente para Alemania, sino también para toda la Unión Europea, es el bloque de política europea, del que los negociadores por ahora no sueltan prenda y que constituye sin duda el área en el que Merkel quiere reservarse las mayores posibilidades de presión. El Partido Liberal (FDP) está dispuesto a frenar las ansias integradoras del francés Emmanuel Macron y, entre los franceses y los críticos alemanes, la canciller ha de sacar adelante su propio proyecto de Europa, que está aún por definir. Todo lo que sabemos es que, durante la campaña electoral, Merkel declaró que sí ve posible un presupuesto común y un ministro de Finanzas europeo. «Nosotros ya henos mostrado gran disposición al compromiso y ahora esperamos que el resto de los partidos haga lo mismo», dice el líder de los verdes, Cem Özdemir, «hemos renunciado a los máximos en materia de motor de combustión y estamos satisfechos con lo acordado respecto a protección del clima». En opinión de Özdemir, son ahora los liberales los que deben ofrecer sacrificios en el altar de la mesa de la negociación.
03-11-2017 | Fuente: abc.es
El «califato» ha colapsado del todo y los últimos yihadistas de Daesh se refugian en el desierto que une Siria e Irak tras una jornada en la que sufrieron una doble derrota. El Ejército sirio y sus fuerzas aliadas anunciaron la liberación de Deir ez Zor y, al otro lado de la frontera, el Ejército iraquí logró expulsar a los últimos seguidores del «califa» de Al Qaim, localidad situada en plena línea divisoria entre los dos países. El comando general sirio informó de la victoria en Deir ez Zor, la última gran ciudad que quedaba con presencia yihadista, y aseguró que «constituye la etapa final» en la total erradicación del país de Daesh, que ya ha perdido todos sus centros de poder. Ahora los yihadistas «carecen de capacidad para llevar a cabo ofensivas y están aislados y rodeados en la zona este de la ciudad». Los mandos sirios, como ya hicieron los estadounidenses, apuntan a esta parte del Valle del Éufrates como el lugar donde se producirá la lucha definitiva. Desde la caída de Mosul, a comienzos de julio, el «califato» no ha parado de ceder territorio en Irak y Siria y sus combatientes ya no luchan hasta la muerte, como lo hacían antes. Se ha producido además la división interna entre los combatientes locales, que en lugares como Raqa aceptaron ser evacuados en autobuses, y extranjeros, que quedan fuera de toda negociación y son quienes resisten hasta el final. Deir ez Zor, ciudad del noreste del país que antes de la guerra tenía más de 200.000 habitantes y era el centro de una gran empresa petrolera, se ha convertido en la segunda gran victoria para el presidente Al Assad en esta guerra, tras recuperar en diciembre el control de Alepo. Pero es el primer éxito de relevancia de sus fuerzas ante los seguidores del «califa». Refuerzo moral La batalla por Deir ez Zor supone un refuerzo moral para el Gobierno ya que una parte de la ciudad permaneció fiel a Damasco y Daesh la tuvo cercada desde 2014 hasta septiembre, cuando se logró romper uno de los asedios más largos de la guerra de Siria. Unos 93.000 civiles subsistieron en condiciones muy difíciles gracias a la ayuda que les lanzaban desde aviones. Es también el primer gran éxito de Rusia en la guerra contra Daesh. La decisión de Vladímir Putin de entrar en la guerra siria en 2015 marcó un punto de inflexión y Al Assad empezó a recuperar terreno hasta convertirse en el ganador estratégico del conflicto. A punto de concluir la fase militar, los rusos trabajan en la estabilización política a través de las reuniones periódicas que organizan en Astana, más efectivas que las desarrolladas por la ONU en Ginebra. La situación actual de Deir ez Zor no difiere mucho de la del resto de ciudades conquistadas a Daesh. El uso masivo de artillería y los bombardeos de aviación han dejado inhabitables la mayor parte de los edificios y no será sencillo devolver los servicios mínimos para que los civiles puedan regresar. Los escombros, los bloques de viviendas convertidos en esqueletos y la ausencia total de vida son la herencia que dejan tres años de «califato» yihadista en la ciudad.
17-10-2017 | Fuente: abc.es
Civiles, ante la operación de Turquía en Idlib: «La vida diaria es como estar en una gran prisión»
La entrada de tropas turcas en la provincia siria de Idlib se ha materializado este viernes con el despliegue inicial de unos 100 soldados tras semanas previas de anunciamientos. En la operación, enmarcada en los acuerdos alcanzados en Astana con Irán y Rusia el mes pasado, Turquía monitorizará las zonas de distensión con el objetivo de asentar la tregua entre el régimen sirio y los grupos armados opositores, apoyando asimismo al Ejército Libre Sirio, aliado de Ankara. Esta nueva intervención, tras más de seis años de guerra, es acogida con cierto optimismo -pero también con cautela y recelo- por los civiles que todavía residen en Idlib. Ahmed ?nombre ficticio- reside en Atarib, una localidad situada a media distancia entre Alepo e Idlib y cercana al cruce Bab Al Hawa -que separa a Turquía de Siria. Por su trabajo en una ONG, se desplaza habitualmente a Idlib, donde ha podido observar los ánimos de la población civil ante la entrada de tropas turcas. «En mi opinión, la intervención turca es buena en este periodo, pero creo que se nos está poniendo frente a dos opciones: entregar el área a las milicias kurdas YPG [Unidades de Protección Popular], que estamos seguros que la devolverán al régimen sirio o, por otra parte, si no apoyamos a Turquía creemos que Estados Unidos, Rusia y Turquía destruirán la zona como hicieron con Mosul o Raqqa». Este joven de 29 años, graduado en Literatura Inglesa en la Universidad de Alepo, cuenta que la población local ha recibido a las tropas turcas positivamente «ya que la gente odia a los grupos de aquí y quiere librarse de ellos, después de que se hayan convertido en milicias que buscan poder y dinero». En la actualidad, buena parte de la provincia de Idlib es controlada por la coalición yihadista Hayat Tahrir al-Sham, que incluye a antiguos miembros de al-Nusra ?exfilial de Al Qaida en Siria-, entre otros grupos. Ahmed, que lo vive de primera mano, opina que la vida en las áreas liberadas del control gubernamental ?es buena porque la gente ha empezado a no importarle o temerle a nadie. Incluso no tienen miedo a la muerte?. «La vida diaria es como estar en una gran prisión donde hay barreras por todo, y si quieres viajar a Turquía tienes que pagar 5.000 dólares a los traficantes», lamenta Ahmed. «Siria pertenece solo a los sirios» Fadi, por otra parte, es periodista, vive en Idlib y también avala la entrada turca, pese a los temores. «Hay opiniones que apoyan la entrada de Turquía debido a la suspensión de los bombardeos y al regreso de cierta seguridad a Idlib y a la parte occidental de Alepo». Sin embargo, se muestra receloso frente a la posibilidad que Turquía acabe controlando su región. «Varias personas opinan que las tropas turcas son malas y temen que pase como en Alejandreta. La gente también dice que los rebeldes [Ejército Libre Sirio] no serán capaces de tomar decisiones bajo la supervisión turca». Cuando menciona al distrito de Alejandreta -Iskenderun en turco- Fadi se refiere a la anexión de la provincia de Hatay ?de la cual Alejandreta forma parte- a Turquía en 1939 tras un referéndum que Siria considera ilegítimo. Más allá de cimentar la tregua en curso y de erradicar la presencia de yihadistas en la zona, el objetivo de Turquía es también bloquear la expansión de las YPG en el norte de Siria, debido a los vínculos que Ankara considera que mantienen con el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Por todo ello, Turquía opta por protegerse de sus enemigos más allá de sus fronteras. El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, lo explicó durante una conferencia de su formación política (Partido de la Justicia y el Desarrollo) en Ankara en el inicio de la operación en Idlib. «Nadie puede preguntarnos, ?¿por qué hacéis esto?? Somos los que tenemos una frontera de 911 kilómetros con Siria bajo constante amenaza y hostigamiento», dijo Erdogan. Para Ahmed, harto del conflicto, su mayor esperanza para el futuro es que las potencias extranjeras no devuelvan el control de Idlib al gobierno sirio de Bashar al Asad. «El final es difícil de prever, pero espero que encuentren una solución política. La gente que vive aquí no quiere viajar o ser desplazada y se suicidarán si el mundo trata de devolverlos al régimen que los ha masacrado», explica el joven. «Odio ver a los turcos tanto como a los rusos o iraníes, pero al menos los ciudadanos turcos tienen algo de moral y hacen una gran presión a su gobierno para ayudar a los sirios». Aun así, Ahmed tiene claro que «Siria pertenece solo a los sirios», y lo dice deseando que su argumentación sea escuchada por el mundo.
10-10-2017 | Fuente: abc.es
El juez se dispone a procesar a Kirchner por encubrir a Irán en el caso AMIA
El destino político ?y en buena medida judicial? de la expresidenta Cristina Fernández quedará visto para sentencia este mes. En el plano electoral, el 22 de octubre pasará a ser senadora, según todas las previsiones. Cuatro días más tarde, según todos los indicios, quedará procesada por su intento de exculpar a los autores del atentado contra la mutua israelí AMIA (85 muertos y centenares de heridos en 1994), en la causa clasificada por el juez Claudio Bonadío de «traición a la patria». El magistrado citó a «indagatoria», equivalente a imputada o investigada, a la candidata de Unidad Ciudadana, el partido que fundó para evitar primarias en el peronismo. Lo hizo en simultáneo con la citación a una docena larga de colaboradores y personas de su círculo más cercano cuando estaba en el poder. Bonadío parece no tener duda de que la ex jefa de Estado es la primera responsable, en esa línea descendiente de presuntos traidores a la patria, de organizar un plan o andamiaje legislativo con Irán que se tradujera en impunidad para los terroristas a cambio de operaciones comerciales y de otra naturaleza. El fiscal Gerardo Pollicita lo explica con el uso del «Memorándum de Entendimiento» con Irán, un proyecto que se transformó, con el rodillo kirchnerista, en ley en el Congreso en 2013 y entre cuyos objetivos figuraría dar de baja las «alertas rojas» de Interpol sobre cinco de los presuntos autores del atentado. Dicho en palabras del fiscal, se trataba de «obstruir e impedir» que se hiciera justicia. Y con ese fin, los «gobiernos involucrados» pretendían «materializar el plan de encubrimiento que buscó brindar ayuda para dotar de impunidad a los acusados de nacionalidad iraní». En plena campaña electoral de las legislativas parciales, Fernández podría no llegar a disfrutar de su escaño La viuda de Kirchner, en plena campaña electoral de las elecciones legislativas parciales, podría no llegar a disfrutar de su escaño (aunque salga segunda lograría entrar en la Cámara Alta) y perder sus anhelados fueros si, como todo parece indicar, Bonadío la procesa después de que testifique. El magistrado, cuando cita a declarar, suele completar el círculo con un procesamiento posterior inmediato. En este caso, en función de los tiempos, la expresidenta podría ser senadora electa y ni siquiera llegar a asumir el cargo o, en caso de hacerlo, que fuera expulsada o despojada de su inmunidad, a petición del juez. El escenario que se avecina para la mujer que concentró mayor poder en la historia de Argentina es muy complicado. El cerco judicial la tiene contra las cuerdas: está acusada de cometer más de media docena de delitos donde la corrupción se atraviesa en todos y el blanqueo de capitales se extiende como telón de fondo. Pero esta causa ?«traición a la patria»? es la de mayor gravedad al estar además vinculada a la muerte del exfiscal Alberto Nisman, el hombre que, según los últimos informes periciales de Gendarmería, fue asesinado por dos sujetos que simularon posteriormente una escena de suicidio. Si ambos expedientes llegaran a unirse, algo que no está descartado, Cristina Fernández debería responder de algo más que ese «plan criminal» de encubrimiento. Nisman, fiscal especial para investigar el atentado contra la sede de la AMIA y la DAIA (principales instituciones políticas y económicas israelíes) apareció muerto en su cuarto de baño el 18 de enero de 2015, en vísperas de que fuera al Congreso a explicar por qué acusaba a la entonces presidenta de lo mismo que le imputa ahora Bonadío. Quién es quién en la causa Entre los hombres de la presidenta que deberán pasar por el banquillo, en el marco de este proceso judicial, figura el ex ministro de Asuntos Exteriores Héctor Timerman, descubierto en la ciudad siria de Alepo (antes de que quedara arrasada) en una reunión secreta con miembros del Gobierno de Mahmud Ahmadineyad. Hijo de Jacobo Timerman, célebre periodista que estuvo secuestrado por la dictadura, el excanciller fue prácticamente repudiado por la colectividad judía. Enfermo, hoy no ocupa ningún puesto en la Administración. Oscar Parrilla, extitular de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), y Carlos Zannini, ex secretario Legal y Técnico del Gobierno de la viuda de Kirchner, permanecen en el entorno más cercano de la expresidenta y cierran el círculo de miembros de aquel Ejecutivo citados como imputados. En otro plano figuran personajes aparentemente menores, pero necesarios e imprescindibles. Se trata del diputado «K» Andrés, alías «el cuervo», Larroque; el piquetero y titular con Néstor Kirchner de la Secretaría de Tierras para el Hábitat Social Luis D´Elía; Fernando Esteche (exdirigente de Quebracho, una organización violenta de orígenes oscuros) y Alejandro Khalil. Éste último sería el enlace de Irán en Buenos Aires. Decenas de grabaciones interceptadas, presentadas en su día por Nisman, recogen conversaciones que ponen de manifiesta la función de cada uno. Larroque ejercía de correa de transmisión con el Gobierno con D`Elía que, a su vez, era el interlocutor de Irán.
05-10-2017 | Fuente: abc.es
Mustafa Khalifa: «La cárcel en sí no te convierte en terrorista, se necesita un germen»
En 2001, meses después de que Bashar al Assad sucediera a su padre Hafez tras 29 años al frente de Siria, Amnistía Internacional comparaba la cárcel de Tadmur, en Palmira, con caminar en un campo minado en la que la la muerte podía llegar en cualquier momento, ya fuera por tortura y brutalidad de los carceleros, enfermedad o ejecución. El escritor Mustafa Khalifa (Jarablus, Siria, 1948) sobrevivió más de una década en las prisiones de los Assad, incluida la de Tadmur también conocida como el «reino de la muerte y la locura», después de haber sido detenido en 1982 al volver a su país tras haber estudiado cine en Francia. En su novela «El Caparazón. Diario de un mirón en las cárceles de Al Assad» (Ed. del Oriente y del Mediterráneo), prohibida en Siria y Premio de la Prensa Libre 2014, Khalifa reconstruye en primera persona las torturas brutales tanto físicas como mentales sufridas a manos de los guardias de esta cárcel y memoria y el rechazo de sus compañeros: islamistas de los Hermanos Musulmanes que sospechan que puede ser un espía del Gobierno. «De la cárcel, solo mantengo dos o tres amigos que fueron en un principio islamistas, pero luego dejaron de serlo tras una profunda reflexión. No puedo tener una buena relación con alguien profundamente religioso, es muy difícil tratar con ellos», dice el autor, en una entrevista con ABC en la Casa Árabe de Madrid. Usted, que reconoció ser ateo en varias ocasiones en su vuelta a Siria, terminó encerrado en una cárcel rodeado de islamistas radicales, ¿no se pregunta todavía cómo ha podido sobrevivir tanto tiempo en la cárcel? Cuando yo estoy diciendo que soy ateo se lo estoy diciendo al mujabarat (servicio de inteligencia del régimen sirio) no al pueblo. Y lo que quiero decir es que no soy de los Hermanos Musulmanes (ríe). Sí que había situaciones en Siria en las que podías decir abiertamente que eras ateo. Hay comunistas en Siria desde hace 90 años y todo el mundo sabe que un comunista es ateo; la gente trata con ellos de forma normal. ¿Se hizo religioso en prisión? No, entré siendo no religioso y salí siendo no religioso. No soy religioso. Entre las paredes de Tadmur, Rifaat Al Asad, tío de Bashar al Assad, ordenó la matanza indiscriminada de entre 500 y 1.000 prisioneros. ¿Por qué no menciona nunca la cárcel, ni tampoco el presidente o el país? Eso fue algo intencionado. Lo que quería dejar claro era el mensaje de que el dolor humano es uno en todas las partes del mundo, y lo que está pasando en Siria podría pasar en cualquier momento y lugar. Le encarcelaron doce años supuestamente por un chiste del presidente que hizo en una reunión de amigos en París. ¿Algún día los terroristas o los dictadores podrán contener el humor? En Siria, una de las sedes de la Mujabarat es la de los rumores para identificar los que corren en la sociedad y a la vez difundir los que le interesan al régimen que circulen. En el caso de los chistes puedo decir con seguridad que si no cientos de personas decenas pasaron años en la cárcel por hacer un mero chiste sobre el presidente. Y voy a decir algo muy expresivo de esto: una persona soñó que había hecho un golpe de Estado contra Hafez al Assad y cuando se despertó lo habló con un buen amigo: «He soñado que he hecho un golpe de Estado contra Hafez al Assad». Y su amigo no es que fuese un informante pero era como que no podía no contar eso y lo acabó llevando a la sede de los servicios secretos. Terminó 15 años en la cárcel. Después de ese tiempo quiso ver al responsable. «He estado 15 años en la cárcel y ahora, ¿qué queréis de mí?», le preguntó. Su respuesta fue: «No puedo hacer ya nada con lo tuyo, pero por favor escríbeme quiénes estaban contigo en el sueño». En la novela «Leer Lolita en Teherán» (de Azar Nafisi), lo que irritaba más a los universitarios defensores de la Revolución Islámica, estudiantes de Filología, era la ficción por fundamentarse en una mentira. Usted ha elegido retratar con ficción su tragedia en la cárcel. ¿Que sea novela le ha ayudado a conseguir mayor impacto o, por el contrario, ha hecho que muchos no le tomen en serio? El hecho de que no se crea realmente lo que está pasando sí que me ha dolido, pero que lo hayan llamado novela o testimonio no es algo en lo que me haya metido yo. La editorial decidió el nombre basándose en que el libro tiene ese juego literario contínuo.. pero yo lo que he dicho siempre es que entregué el manuscrito y luego ellos se encargaron del resto. Hoy en día, todavía hay gente en Siria, especialmente los más cercanos al régimen, que insiste en que es mentira lo que cuento. Mientras que quien sí ha probado la experiencia de la cárcel considera que no he dicho ni la mitad de lo que ha ocurrido allí dentro. La imaginación en sí no ha tenido ningún papel en la novela salvo lo que le da el toque literario. Por ejemplo, lo del jefe del barracón que aparece es un personaje verdadero y no verdadero. Los he insertado a todos en una misma persona a fin de mantener ese personaje como jefe del barracón pero son personajes reales. En la novela, puede considerarse a usted, cristiano y ateo, de la burguesía siria, ya que puede permitirse ir a estudiar Cine a Francia. Pero en la cárcel coincide con otros presos que proceden de familias acomodadas y son islamistas. ¿Puede decirse que el salafismo era la nueva ideología de la burguesía en Siria? Es una teoría que aparece ahora cuando Siria está en las noticias. Desde occidente hay una imagen errónea de los que es el país. Antes de la revolución, el movimiento salafista era inexistente: casi no había salafismo en Siria, y sí una religiosidad popular que incluía a católicos ortodoxos o judíos. El pueblo sirio era religioso, pero los del islam político eran los Hermanos Musulmanes y solo algunos predicaban la violencia. Por lo tanto, esa mirada no es del todo correcta. Hay una burguesía democrática y laica, y la hay religiosa, ya sea musulmana o cristiana. Así que todo está allí presente. En el periodo que describe puede verse cómo se gesta esta ideología extremista desde las cárceles. Este debate ha tenido lugar en Francia. ¿Cree que las cárceles europeas son fábricas de terroristas? ¿Qué falla? La situación de las cárceles sirias es muy diferente con respecto a la de las occidentales; y en el caso de Siria no se puede decir con exactitud qué va a pasar en el futuro. La situación está tan mal en Siria que la gente solo quiere paz. Sí que puede haber la idea de la venganza de quienes han sufrido mucho por el régimen pero no es una ley, no es algo general. En el caso de las cárceles franceses evidentemente no es que todo el que entre se convierta en terrorista, está la presión de la cárcel pero también un mínimo germen para que se vean influido, también la parte social, en un contexto de desigualdad. «Assad y Al Sisi son fábricas de terroristas» ¿Teme que los islamistas radicales hayan podido utilizar su libro? En 2011 me preguntaron: «¿Crees que la revolución siria ha llegado en el momento que tenia que venir?». Dije que no, que se había retrasado demasiado. Hay cientos de miles de razones que empujaban al pueblo sirio a hacer esa revolución. No es un libro o un grupo de libros que lleven a la gente a hacer la revolución, sino unas condiciones políticas y económicas que sufre la gente. Con respecto a la relación con su compañero de prisión Nassim y la homosexualidad en la cárcel por represión, ¿tanto altera la cárcel como para transformar las tendencias afectivas? Efectivamente, por toda esa privación durante mucho tiempo de la idea de mujer. En un momento dije que la cárcel era una mujer. Eso quiere decir que somos creados como hombre y mujer y cuando un hombre está privado durante mucho tiempo precisa de una mujer y viceversa, cuando estás privado todo ese tiempo tienes unas necesidades no solo físicas sino en lo amoroso y afectivo. Necesitas vaciar esas necesidades, no necesariamente en un acto físico, sino en lo que es sentimental y afectivamente. En las cárceles necesitas vaciar esa necesidad de sentir de alguna manera. Su terquedad en no querer firmar la carta de perdón al presidente Assad pese a los esfuerzos de su tío (un comunista pero un patriota, según le dijeron unos funcionarios), que llega a ser ministro del régimen, ¿le hace a usted egoísta o un héroe? Ni una ni la otra. Quiero ser tozudo como una mula. He tenido unos factores psicológicos muy profundos que me empujaron a ello. Era la expresión de un rechazo a todo. Había llegado a un punto en que todo me daba absolutamente igual. Al final del libro cuenta que, tras salir de la cárcel, la familia se empeña en buscarle esposa y trabajo. En cambio, usted solo quiere tranquilidad y que le dejen en paz. Quería descansar, es verdad. Todo mi entorno social me ha ayudado mucho a volver a relacionarme. Mi mujer igual porque también estuvo en la cárcel, esto también ayuda mucho. Pero hasta el momento no quiero decir que esté del todo a gusto en la sociedad. «Comencé a escribir este diario cuando percibí que mi memoria estaba adiestrada ya para funcionar como una cinta de vídeo. Habiendo grabado todo cuanto vi y parte de lo que escuché, sólo faltaba vaciar ?parte? del contenido de la grabación», reconoce en la edición en castellano, traducida del árabe por Ignacio Gutiérrez de Terán y Naomí Ramirez, quien hace de intérprete de Khalifa durante la entrevista. ¿Querer no perderse ni un solo día las torturas le hace masoquista? (Sonríe) No, no hay masoquismo, es dolor puro y duro. Era más un pensamiento de registrar las cosas y dejar constancia. Quería que las imágenes quedaran bien grabadas. Desde su caparazón, ¿sigue pensando que es más llevadera su propia tortura que ver y oír cada día las torturas a otro? El dolor psicológico es peor que el dolor físico. No lo sé. En esos momentos en los que te despiertas y no sabes si estas aún dormido o no me creo que estoy todavía en la cárcel. Lo que está pasando en Europa es difícil llamarlo terrorismo en todo su sentido. Terrorismo es lo que pasa en Irak o en Siria, el del régimen y las organizaciones islamistas: al hermano de mi mujer lo mató el régimen y a su hijo, Daesh Usted, cristiano y ateo y que sufrió el boicot de sus compañeros más radicales durante años? ¿vio venir el surgimiento de una ideología así entre jóvenes europeos? Lo que está pasando en Europa es difícil llamarlo terrorismo en todo su sentido. Terrorismo es lo que pasa en Irak o en Siria, el del régimen y las organizaciones islamistas. En mi perspectiva propia, el hermano de mi mujer, que era un ingeniero agrónomo, estaba paseando por la calle en Siria y le cayó un barril explosivo. Su hijo estaba en Alepo y se fue a otra ciudad en la que no había ningún problema. Era de noche lo cogieron los del Daesh, pillaron su móvil y vieron que era un periodista como cualquiera de vosotros. Le sacaron un vídeo y le cortaron la cabeza. Al padre lo mató el régimen y al hijo, Daesh. Eso es terrorismo y pasa todos los días en Siria, donde hay 225.000 detenidos en las cárceles de Bashar al Assad. No es lo mismo que lo que pasa en Europa, un atentado cada mes, que es triste, pero el verdadero terrorismo pasa allí. ¿Cree que una mala o excesiva cobertura mediática de un atentado puede reforzar la propaganda de los terroristas? Cuando hay cualquier ataque terrorista evidentemente duele, pero no creo que la reacción a un hecho concreto sea lo que lo incite. El terrorismo tiene unas razones profundas, por ejemplo los regímenes dictatoriales generan terrorismo. El desequilibrio que genera el sistema internacional y la sensación de algunos de que se les trata injustamente genera terrorismo. El terrorismo tiene razones más profundas. Si fueras palestino y para ir a tu trabajo tuvieras que pasar por 50 'checkpoints' donde te humilla la policía israelí? ¿cómo te sentirías? Si tienes un hijo que ha ido a hacer cualquier acto de protesta contra los israelíes y luego le tiran la casa abajo, cómo vas a reaccionar. Eso provoca terrorismo. Evidentemente los medios tienen un papel pero no es el principal. Hay razones políticas económicas y sociales, hay quien se hace terrorista porque tiene hambre, eso son razones económicas, o el que se siente maltratado por EE.UU., Israel o una dictadura. ¿Un escenario de posconflicto en Siria con Bashar al Assad supone la cronificación del terrorismo? Sí, naturalmente. La presencia de Assad en Siria, como la de Al Sisi en Egipto, Buteflika en Argelia o de Al Maliki en Irak hacen de ellos fabricas de terroristas.
01-10-2017 | Fuente: abc.es
Putin consigue apuntalar a Assad tras dos años de intervención en Siria
Cuando anunció, el 30 de septiembre de 2015, el comienzo de la intervención militar rusa en Siria, el jefe del Kremlin, Vladimir Putin, no ocultó que el objetivo de la operación era prestar apoyo y «estabilizar» al régimen «legítimo» de Bashar al Assad, que se encontraba contra las cuerdas acosado por los grupos armados de la oposición y los terroristas del Daesh y el Frente al Nusra. Dos años después, se puede decir que el propósito de Putin se ha hecho en gran parte realidad. Según el Ministerio de Defensa ruso, gracias a la ayuda de la aviación de Moscú, el Ejército sirio ha recuperado el 85% del territorio del país y ciudades como Alepo, Palmira y Deir Ezzor. Putin dijo el jueves en Ankara, tras reunirse con su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, que «se han logrado crear las condiciones para poner fin a la guerra fratricida en Siria». La semana pasada, el ministro de Asuntos Exteriores sirio, Walid al Mualem, aseguró en su intervención ante la Asamblea General de la ONU que, tras los avances de estos dos últimos años, «la victoria se ve ahora como algo posible». Por su parte, el ex secretario de Defensa norteamericano, Robert Gates, afirmó a mediados de septiembre en Kiev que «Rusia es dueña de la situación en Siria». Demostración de poderío La irrupción de Rusia en Siria, según comentaban entonces los analistas, fue un golpe de timón del Kremlin ante el deterioro de su imagen por la anexión de Crimea y la guerra en el este de Ucrania. Pretendía, sobre todo, una mayor presencia de Rusia en la escena internacional. Los Estados Unidos habían llegado a Siria 14 meses antes, aunque sin demostrar demasiada contundencia. También hubo quien vaticinó que los rusos se empantanarían en Siria en un avispero similar al que sufrieron en Afganistán. Pero en Moscú consideran «positivo» el balance de estos dos años: 30.000 incursiones aéreas, más de 90.000 objetivos destruidos, nueve bombardeos efectuados desde navíos en el Mediterráneo y el Caspio, en los que se dispararon 70 misiles de crucero, y la devastación de las infraestructuras energéticas en las zonas controladas por el Daesh a fin de cercenar su base financiera. Assad y Putin se saludan en el Kremlin en un encuentro en octubre de 2015- Reuters En clave negativa está la muerte de cerca de 12.000 civiles como consecuencia de los bombardeos aéreos rusos, según el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. En las filas rusas, las cifras oficiales hablan de 38 militares muertos, aunque fuentes independientes consultadas por la agencia Reuters las elevan al doble. También está pesando el coste de todo el operativo en una situación económica adversa para Rusia debido a las sanciones a las que hace frente. La editora británica IHS Jane?s calcula que Rusia ha venido gastando en Siria cada día entre 2 y 3,5 millones de euros. En marzo del año pasado, Putin declaró que, hasta ese momento, habían dedicado 33.000 millones de rublos (más de 500 millones de euros según el cambio de entonces) al dispositivo militar en el país árabe. A día de hoy, según el diario económico ruso RBK, la operación habría costado unos 140.000 millones de rublos (2.050 millones de euros). Por delante queda todavía una difícil transición política, que el Kremlin está intentando propiciar en las conversaciones de Astaná, la capital de Kazajstán. Moscú tendrá que bregar con el Ejército Libre sirio y la coalición formada por kurdos y árabes, que controlan amplias zonas en el norte del país, para hacer posible un acuerdo aceptable para Damasco, en donde no quieren oír hablar de una partición de Siria. En esta cuestión, Moscú tendrá también que limar asperezas con Washington en un momento en el que sus relaciones están peor que nunca en décadas. Campo de pruebas para las armas rusas Rusia ha aprovechado su campaña en Siria para adiestrar a sus militares y probar las últimas novedades en armamento. El analista castrense Vasili Kashin afirmó a la BBC que las fuerzas rusas «han ensayado a fondo misiles Iskander y Kalibr, capaces de portar armas nucleares tácticas, también cohetes para armar aviones de combate ?en referencia a los X-101?, lanzaderas navales Bastión para golpear objetivos en tierra y todos los tipos de aeronaves que Rusia tiene en su arsenal». Se han probado también los nuevos dispositivos de guerra electrónica, blindados de la última generación como el Taifún-K, robots de combate y desminado, empleados sobre todo en Palmira, y drones. Kashin cree que no hay mejor certificado de calidad para un arma que superar la práctica en condiciones de guerra.
28-09-2017 | Fuente: abc.es
Erdogan ultima con Putin la compra de misiles S-400
La visita el pasado jueves del presidente de Rusia Vladímir Putin a su homólogo turco, Recep Tayyip Erdogan, en Ankara ha servido para resolver los últimos detalles para la compra por parte de Turquía del sistema ruso de defensa antiaérea de misiles S-400. El anticipo de la compra suscitó las reticencias de la OTAN al tratarse de una tecnología incompatible con la de la Alianza Atlántica, a la que Ankara pertenece desde 1952. Con el acuerdo, Rusia se convierte en el tercer mayor exportador de armas a Turquía, después de Alemania y EE.UU. El nuevo material adquirido por Ankara consiste en un sistema de protección antiaérea valorado en unos 2,5 billones de dólares y puede derribar aviones y misiles balísticos a una distancia de hasta 400 km. A día de hoy, los misiles S-400 son considerados unos de los sistemas más avanzados del mundo y convierten a Turquía en el primer miembro de la OTAN en poseerlos, según el diario «Hurriyet». El Pentágono lanzó la señal de alarma a finales de julio, apuntando que «generalmente es una buena idea para los aliados comprar equipamiento» compatible con los sistemas de armas de la OTAN. «Estamos obligados a tomar medidas de seguridad y defensa para defender a nuestro país», respondió Erdogan. A la hora de anunciar el pago del depósito del acuerdo, Moscú afirmó que «todas las decisiones tomadas en este contrato corresponden a nuestros intereses estratégicos», manifestando asimismo entender «muy bien la reacción de algunos de nuestros socios occidentales que están tratando de presionar a Turquía». Otro de los frentes de colaboración entre ambos países, es, junto con Irán, la implementación de los acuerdos de supervisión del alto el fuego en Siria, firmados el 15 de septiembre en Kazajstán y que se aplicarían principalmente en zonas de Idlib, Latakia, Hama y Alepo con el objetivo de poner fin al conflicto sirio. No ha faltado sobre la mesa el referéndum de independencia en el Kurdistán iraquí, al que Ankara se opone firmemente, y que es visto de forma más reservada desde Moscú. Rusia, con intereses económicos en la región, ha afirmado que respeta las aspiraciones nacionales kurdas. «Los conflictos entre Bagdad y Erbil deben resolverse mediante el diálogo para encontrar una fórmula para la convivencia dentro del estado iraquí», afirmó con equidistancia el ministerio de Exteriores ruso.
19-09-2017 | Fuente: abc.es
La «vuelta al cole» de los refugiados sirios en Turquía
Empieza un nuevo curso escolar en Turquía, aunque el reto de aumentar el número de escolarizados sirios sigue siendo una asignatura pendiente. Pese a los esfuerzos del gobierno turco por aumentar la asistencia de los refugiados a las aulas, las cifras oficiales del pasado año académico muestran que de los 833.039 refugiados que se encontraban en edad escolar -entre los 5 y los 18 años-, solamente 492.544 fueron escolarizados. Una de las principales dificultades para la inserción escolar es la necesidad de ingresos por parte de las familias, que conduce a muchos niños a trabajar en vez de ir a la escuela. «Si empiezas a trabajar a los 10 años, o comienzas a ir a la escuela a esa edad, la posición donde acabarás será muy diferente», explica Naz, coordinadora de programas de la ONG Small Projects Istanbul, que se dedica a promover actividades y prestar soporte pedagógico para niñas y niños sirios en Turquía. «Los niños no deberían estar en la calle vendiendo cosas. Si empiezan ahora en las calles, lo más probable es que continúen estando allí cuando sean mayores», considera Naz, que pone todos sus esfuerzos para conducir a la escuela a los 120 niños que atiende su asociación. El idioma, por otra parte, también constituye un impedimento en la educación de los pequeños. Rawa es una niña de 11 años que acude a las actividades de la ONG en Estambul. Procede de Damasco, la capital siria, y llegó a Turquía hace tres años escapando de la guerra. «Al principio fui dos o tres meses en una escuela turca, pero debido a los abusos de otros estudiantes y por el hecho de que nadie me enseñaba turco, mi madre decidió ponerme en una escuela siria». Tras un tiempo, cuando su nivel de lengua turca mejoró, Rawa volvió al colegio anterior. La relación con el resto de estudiantes también ha mejorado, dejando atrás los insultos que recibía en los inicios. «Ahora hay muchos sirios en las escuelas turcas, por eso los otros estudiantes han visto que es normal, no como hace unos años. Ahora me gusta ir a la escuela turca», explica. Recientemente, el gobierno de Turquía ha anunciado la voluntad de transferir a las escuelas públicas oficiales a todos los estudiantes sirios que reciben la enseñanza en centros temporales. El trámite debería darse por concluido en un período máximo de tres años. Más allá de la barrera lingüística, para los niños y niñas que son tan mayores como la guerra siria que se inició en 2011, la enseñanza en Turquía ha constituido su primer contacto con las aulas. El cierre de las escuelas en Siria y la peligrosidad de desplazarse por las calles han impedido la educación a miles de niños. «Si no vamos a la escuela, no podremos hacer nuestros sueños realidad», explica Mohammed Nour Aldeen, de 12 años de edad y procedente de Alepo. Su hermano, Osama, tiene 10 años y hace solamente un año que ha empezado a ir a la escuela por primera vez en su vida. «Si no aprendemos nada, al final no podremos trabajar en nada», cuenta Osama, que tiene todo el futuro por delante.
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