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Noticias de al qaeda

01-01-1970 | Fuente: abc.es
Daesh cambia de estrategia y ya no combate hasta la muerte
El grupo yihadista Estado Islámico (EI) confirma su cambio de estrategia y, en lugar de luchar hasta la muerte como en Mosul, sus combatientes ahora se retiran, como hicieron en Tal Afar ante el asalto del Ejército de Irak, o llegan por primera vez a acuerdos con las fuerzas enemigas, como en la frontera entre Líbano y Siria. Después de una semana de combates, los yihadistas acordaron el domingo un alto el fuego con el Ejército libanés, el sirio y con la milicia chií de Hizbolá, que habían lanzado una operación simultánea a ambos lados de la frontera. Los seguidores del califa aceptaron ser evacuados hasta la Deir Ezzor, ciudad bajo control parcial del califato al este de Siria, a cambio de entregar los restos de los soldados libaneses secuestrados y asesinados en 2014. Un pacto polémico porque las familias de estos militares muertos exigían que llevaran a los asesinos de sus familiares ante la Justicia. La columna formada por veinte autobuses y diez ambulancias, en la que viajaban unas 600 personas entre combatientes y familiares, según la cifra ofrecida por la televisión siria Al Ijbariya y la prensa vinculada a Hizbolá, partió el lunes desde la provincia siria de Al Qalamún Occidental y, después de un día de viaje, alcanzó Deir Ezzor. La agencia oficial siria, Sana, confirmó la llegada de los vehículos a esta ciudad fronteriza con Irak que está dividida en dos zonas, una bajo control yihadista y otra en manos del Ejército sirio. Este acuerdo, gestionado por Hizbolá como intermediario ante las autoridades de Damasco para que aceptaran que el convoy yihadista cruzara la parte del país que está bajo su control, ha conseguido que la frontera libanesa esté limpia de presencia de EI y del Frente Fatah Al Sham, brazo de Al Qaeda en Siria, por primera vez desde el inicio de la guerra en el país vecino en 2011. El líder de Hizbolá, Hasán Nasrala, calificó lo ocurrido de «enorme victoria» y destacó que «más allá de la liberación de los 140 kilómetros cuadrados que tenían bajo su poder, esto supone la liberación de todo el territorio libanés de presencia terrorista». Desde Irak no vieron con tan buenos ojos esta operación ya que supone la llegada de refuerzos enemigos a su frontera y el primer ministro, Haider Al Abadi, rechazó el acuerdo conseguido por Hizbolá, según informó el canal Al Arabiya. Ejemplo de Alepo Este tipo de negociaciones son habituales en Siria y batallas como la de Alepo acabaron de la misma forma, con los milicianos de los grupos armados de la oposición metidos en autobuses para ser trasladados a la provincia de Idlib. Pero es la primera vez que el EI acepta una medida de este tipo ya que, hasta la caída de Mosul a comienzos de julio, sus combatientes peleaban hasta la muerte para alcanzar el martirio. Raqqa y Deir Ezzor son los dos últimos bastiones que les quedan a los yihadistas en Siria, mientras que en Irak la bandera negra ya solo ondea en Qaim y Hawija. El califato pierde terreno cada día y parece que los seguidores del califa prefieren reagruparse en estas últimas posiciones antes de morir combatiendo.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Irak anuncia «el final de la guerra» contra el Estado Islámico
Tres semanas después de anunciar la «derrota militar» del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Irak, el primer ministro, Haider Al Abadi, ofreció un discurso a la nación para informar del «final de la guerra» contra el EI. En el intervalo entre estos dos anuncios las fuerzas iraquíes han perseguido y acabado con los seguidores del califa por el desierto que une Irak y Siria y solo cuando concluyó esta labor de limpieza, Abadi comunicó que «nuestras fuerzas controlan completamente la frontera y por lo tanto anuncio el final de la guerra contra Dáesh (acrónimo en árabe del EI)». El primer ministro, que desde que llegó al cargo ha tenido esta guerra como su prioridad, apuntó a la «unidad y determinación» entre los iraquíes como la clave para lograr esta victoria «en tan poco tiempo». El califato es historia tres años después de su autoproclamación en Siria e Irak y deja una herencia de miles de muertos, millones de desplazados y la destrucción de ciudades enteras a las que los civiles no podrán regresar en muchos años. Una pesadilla que se instaló en el corazón de Oriente Medio de forma sorpresiva en junio de 2014 cuando el grupo, que para entonces ya tenía Faluya, se hizo con ciudades como Mosul, Tikrit o Ramadi ante el descalabro de un ejército de Irak que se dio a la fuga y dejó todos sus arsenales en los cuarteles. El anuncio de la derrota oficial en Irak llegó solo 48 horas después de que Rusia, principal aliado del Gobierno de Damasco, diera también por acabada la presencia del EI en Siria, donde los últimos combates también se han producido en la zona fronteriza y desértica del Valle del Éufrates. Último capítulo tras la invasión La coalición internacional que lidera Estados Unidos aprovechó el mensaje de Abadi para «felicitar al pueblo iraquí por su significativa victoria contra Dáesh» y sus mandos adelantaron a través de las redes sociales que «estamos a su lado mientras se crean las condiciones para un Irak seguro y próspero». La cobertura aérea de EEUU ha sido clave para lograr esta victoria militar, pero los estadounidenses, siguiendo el modelo impuesto por Barack Obama, no han contado con una gran presencia militar sobre el terreno y han cedido el protagonismo a las unidades iraquíes. Irak se desangra desde 2003. La invasión estadounidense prometía traer la democracia, pero ha terminado por hundir al país en un conflicto sectario cuyo último capítulo ha sido este califato. Los yihadistas aprovecharon el descontento de la minoría suní del país para dar un golpe de fuerza en el verano de 2014 y el Gobierno de Bagdad, en manos de la mayoría chií, les ha hecho frente gracias a su peculiar equilibrio de apoyos entre Washington y Teherán, cuyas relaciones han vuelto a tensarse desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca. Vuelta a la insurgencia Desde la liberación de Mosul en verano, el EI ha ido perdiendo batalla tras batalla y los yihadistas, que antes luchaban hasta la muerte, optaron por replegarse al desierto o rendirse. Sus dos grandes centros de poder, Mosul, en Irak, y Raqqa, en Siria, son ahora puro escombro después de largas ofensivas que empezaron con intensos bombardeos aéreos y concluyeron con combates casa por casa. Los servicios de inteligencia de EEUU elevan a más de 60.000 los yihadistas muertos desde junio de 2014, entre ellos la mayor parte de altos cargos, pero es una incógnita el número de seguidores del califa que han podido sobrevivir, los que han regresado a sus países de origen o los que permanecen como células durmientes en Irak y Siria. Los yihadistas vuelven a la clandestinidad, pero después de tres años dirigiendo un califato con el que han logrado que su nombre desbanque al de Al Qaeda como amenaza global. Su bandera ya no está en las plazas de ninguna ciudad, pero su ideología tiene capacidad de seguir motivando a musulmanes en todo el mundo.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Un exrehén de los talibanes en Afganistán, detenido por agresión sexual
Joshua Boyle, el canadiense que pasó cinco años secuestrado por talibanes en Afganistán junto con su esposa y tres hijos, ha sido detenido por la Policía de Canadá acusado de agresión sexual y confinamiento forzoso. Medios de comunicación locales señalaron que los incidentes de los que Boyle es acusado sucedieron entre el 14 de octubre y el 30 de diciembre de 2017 y que fue detenido el 30 de diciembre. Boyle, de 34 años, está acusado de ocho cargos de agresión, dos de agresión sexual y dos de confinamiento forzoso, así como de mentir a la Policía, proferir una amenaza de muerte y el uso de una sustancia peligrosa. Según los medios, hay dos supuestas víctimas en estos casos, pero su identidad no se ha divulgado por estar bajo secreto del sumario. Boyle, su esposa, la estadounidense Caiatlan Boyle, y sus tres hijos fueron liberados por el ejército paquistaní el 12 de octubre de 2017. Los tres hijos del matrimonio nacieron durante los casi cinco años que duró su cautiverio en Afganistán. Boyle estuvo casado con anterioridad con una de las hijas de Ahmed Khadr, un ciudadano canadiense de origen egipcio que fue acusado por las autoridades de Canadá y EEUU de estar estrechamente vinculado con Osama bin Laden y Al Qaeda. El matrimonio Boyle viajó en 2012 a Afganistán por razones desconocidas, aunque Joshua Boyle reconoció en 2009 que estaba obsesionado con todo lo que estuviera relacionado con el terrorismo islámico.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La madre de Osama bin Laden: «Fue un niño muy bueno hasta que le lavaron el cerebro»
Alia Ghanem es la madre de Osama bin Laden, y después de casi 17 años del mayor ataque terrorista en la historia de EE.UU.: el atentado de las Torres Gemelas, habla con «The Guardian» sobre su hijo, el líder de Al Qaida. Junto a ella se sientan dos de sus hijos sobrevivientes, Ahmad y Hassan, y su segundo marido, Mohammed al-Attas, el hombre que crió a los tres hermanos. La familia se ha reunido en la mansión que ahora comparten en Jeddah, la ciudad de Arabia Saudita que ha sido el hogar del clan Bin Laden por generaciones. Siguen siendo una de las familias más ricas del reino. La madre de Osama describe a un hombre que es, para ella, aún un hijo amado que de alguna manera perdió el rumbo. «Mi vida fue muy difícil porque él estaba muy lejos de mí», dice, hablando con confianza. «Era un niño muy bueno y me amaba mucho». Durante años, Ghanem se ha negado a hablar sobre él, al igual que su familia en general, durante su reinado de dos décadas como líder de Al Qaeda, un período que vio los ataques en Nueva York y Washington DC, y terminó más de nueve años después con su muerte en Pakistán. Los críticos de Arabia Saudita siempre han alegado que Osama tenía apoyo estatal, 15 de los 19 secuestradores vinieron de Arabia Saudita. Sentada entre sus hijos recuerda a su primogénito como «un niño tímido que era académicamente capaz». Se convirtió a los 20 años en una figura piadosa y fuerte, mientras estudiaba economía en la Universidad Rey Abdulaziz en Jeddah, donde también se radicalizó. «La gente en la universidad lo cambió. Se convirtió en un hombre diferente», dice Ghanem. Uno de los hombres que conoció allí fue Abdullah Azzam, un miembro de la Hermandad Musulmana que más tarde fue exiliado de Arabia Saudita y se convirtió en el consejero espiritual de Osama. «Fue un niño muy bueno hasta que conoció a algunas personas que prácticamente le lavaron el cerebro a los 20 años. Puedes llamarlo un culto. Recibieron dinero por su causa. Siempre le decía que se mantuviera alejado de ellos, pero nunca me admitió lo que estaba haciendo porque me amaba mucho». A principios de la década de 1980, Osama viajó a Afganistán para luchar contra la ocupación rusa. «Todos los que lo conocieron en los primeros días lo respetaban», dice Hassan, retomando la historia. «Al comienzo, estábamos muy orgullosos de él. Incluso el gobierno saudita lo trataría de una manera muy noble y respetuosa. Y luego vino Osama el yihadista». «Nunca me pasó por la mente que podría convertirse en yihadista. Estábamos muy molestos. No quería que nada de esto sucediera. ¿Por qué lo tiraría todo así?», asegura la madre. La madre se niega a culparlo La familia dice que vio por última vez a Osama en Afganistán en 1999, un año en el que lo visitaron dos veces en su base a las afueras de Kandahar. Cuando Ghanem se va a descansar a una habitación cercana, los medio hermanos de Osama continúan la conversación. Es importante, dicen, recordar que una madre rara vez es un testigo objetivo. «Han pasado 17 años y ella sigue negando a Osama», dice Ahmad. «Ella lo amaba tanto que se niega a culparlo». En cambio, ella culpa a quienes lo rodean. Ella solo conoce el lado bueno del chico, el lado que todos vimos. Ella nunca llegó a conocer el lado yihadista. «Fue una sensación muy extraña. Sabíamos desde el principio que era Osama cuando vimos lo que ocurrió en Nueva York. Desde el más pequeño hasta el mayor, todos nos sentimos avergonzados de él. Sabíamos que todos íbamos a enfrentar horribles consecuencias», comenta uno de los hermanos. En Arabia Saudita hubo una prohibición de viajar. Intentaron todo lo que pudieron para mantener el control de la familia. La familia dice que las autoridades los interrogaron y, durante un tiempo, se les impidió salir del país. Casi dos décadas después, los Bin Laden pueden moverse con relativa libertad dentro y fuera del reino.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Un hijo de Bin Laden se casa con la hija del piloto que derribó la torre norte el 11-S
Hamza bin Laden, hijo del fallecido líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, ha contraído matrimoni o con la hija de Mohamed Atta, el principal secuestrador de los ataques terroristas del 11 de septiembre, según fuentes familiares al diario «The Guardian». La unión fue confirmada por dos hermanastros del fallecido líder terrorista, Ahmad y Hassan al Attas. Según tiene entendido la familia, Hamza había ocupado un alto cargo dentro de Al Qaeda y pretendía vengar la muerte de su padre, muerto a tiros durante un ataque militar estadounidense en Pakistán. «Hemos escuchado que se ha casado con la hija de Mohamed Atta», ha declarado Ahmad al Attas. «No estamos seguros de dónde está, pero podría ser Afganistán», ha añadido. Atta fue el piloto del vuelo 11 de American Airlines, que impactó en la Torre Norte del World Trade Center como parte de los atentados a las 8:46. Hamza Bin Laden es el hijo de una de las tres esposas sobrevivientes de Osama bin Laden, Jairia Sabar, que vivía con su marido en un complejo en Abbottabad, cerca de una gran base militar paquistaní, cuando fue asesinado. Desde entonces, ha hecho declaraciones públicas para instar a sus seguidores a emprender la guerra en Washington, Londres, París y Tel Aviv, y es visto como un adjunto del actual líder del grupo terrorista, Ayman al Zawahiri.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Al menos 39 civiles muertos en una explosión en el noroeste de Siria
Al menos 39 civiles, entre ellos 12 menores, han muerto este lunes por una explosión que provocó el desplome de un edificio en la provincia septentrional de Idleb, en una zona controlada por rebeldes sirios cerca de la frontera turca, ha informado el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. La ONG ha agregado que, además de las víctimas civiles, perdieron la vida tres miembros del Organismo de Liberación del Levante (coalición armada creada en torno a la antigua rama de Al Qaeda en Siria) que trabajaban en la oficina económica del grupo radical. Además, ha advertido que el número de muertos puede aumentar porque todavía hay personas atrapadas bajo los escombros y porque hay heridos en estado grave. La explosión ocurrió en un almacén de municiones de un traficante de armas ubicado en la planta baja de un edificio residencial en la localidad de Sarmada, en el norte de esa provincia del noroeste de Siria, según el Observatorio. La mayoría de los residentes en el edificio eran desplazados que procedían de la provincia de Homs (oeste), según la misma fuente. El portavoz de la Defensa Civil siria, Mayed Jalaf, ha dicho a Efe por teléfono que el edificio tenía cinco plantas y se desplomó por completo por la explosión, cuyas causas desconoce. Los equipos de rescate de la Defensa Civil, también conocidos como los «cascos blancos», han logrado sacar a 10 personas con vida de debajo de los escombros. Los «cascos blancos» han difundido a través de internet fotografías de sus efectivos tratando de retirar escombros del edificio destruido usando una grúa y una excavadora, y un vídeo en el que se ve cómo rescatan con vida a un niño. La provincia de Idleb es el último refugio de la oposición armada siria y el lugar adonde se han dirigido los combatientes y civiles evacuados desde otras regiones que han sido conquistadas por las tropas leales al presidente, Bachar al Asad. En los últimos días, las fuerzas gubernamentales han intensificado sus bombardeos contra varias localidades controladas por los grupos rebeldes en Idleb y en sus alrededores, en las provincias de Latakia y Alepo.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Al menos 70 civiles muertos en una explosión en un almacén de municiones de Siria
Al menos 70 civiles, entre ellos 17 menores, han muerto este lunes por una explosión que provocó el desplome de un edificio en la provincia septentrional de Idleb, en una zona controlada por rebeldes sirios cerca de la frontera turca, ha informado el Observatorio Sirio de Derechos Humanos. La ONG ha agregado que, además de las víctimas civiles, perdieron la vida tres miembros del Organismo de Liberación del Levante (coalición armada creada en torno a la antigua rama de Al Qaeda en Siria) que trabajaban en la oficina económica del grupo radical. Además, ha advertido que el número de muertos puede aumentar porque todavía hay personas atrapadas bajo los escombros y porque hay heridos en estado grave. La explosión ocurrió en un almacén de municiones de un traficante de armas ubicado en la planta baja de un edificio residencial en la localidad de Sarmada, en el norte de esa provincia del noroeste de Siria, según el Observatorio. La mayoría de los residentes en el edificio eran desplazados que procedían de la provincia de Homs (oeste), según la misma fuente. El portavoz de la Defensa Civil siria, Mayed Jalaf, ha dicho a Efe por teléfono que el edificio tenía cinco plantas y se desplomó por completo por la explosión, cuyas causas desconoce. Los equipos de rescate de la Defensa Civil, también conocidos como los «cascos blancos», han logrado sacar a 10 personas con vida de debajo de los escombros. Los «cascos blancos» han difundido a través de internet fotografías de sus efectivos tratando de retirar escombros del edificio destruido usando una grúa y una excavadora, y un vídeo en el que se ve cómo rescatan con vida a un niño. La provincia de Idleb es el último refugio de la oposición armada siria y el lugar adonde se han dirigido los combatientes y civiles evacuados desde otras regiones que han sido conquistadas por las tropas leales al presidente, Bachar al Asad. En los últimos días, las fuerzas gubernamentales han intensificado sus bombardeos contra varias localidades controladas por los grupos rebeldes en Idleb y en sus alrededores, en las provincias de Latakia y Alepo.
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