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Noticias de al qaeda

17-03-2020 | Fuente: abc.es
El Ejército de Níger mata a medio centenar de miembros de Boko Haram
El Ejército de Níger sufrió en la noche del domingo al lunes un ataque fallido atribuido al grupo yihadista nigeriano Boko Haram, que se saldó con la muerte de medio centenar de supuestos terroristas. El ministerio de Defensa informó hoy de que el ataque tuvo lugar en Toumour, región de Diffa (sureste del país), y por parte gubernamental solo hay que lamentar un soldado herido. Los terroristas, a bordo de 20 vehículos, trataron de lanzar un ataque sorpresa contra una posición avanzada de las Fuerzas de Seguridad y Defensa (FDS) en Toumour, pero los militares rechazaron el ataque en un primer momento y luego emprendieron la persecución de sus autores con ayuda de refuerzos llegados de cuarteles cercanos. Los terroristas huidos, llegados hasta el río Komadougou, se vieron obligados a abandonar dos de sus vehículos en los que los militares encontraron numerosas armas «individuales y colectivas» con las que pensaban perpetrar el ataque, indica el ministerio en su comunicado. La operación de las FDS permitió además arrestar a varios terroristas. La región de Diffa, terreno de actividad preferido por Boko Haram desde sus bases de la vecina Nigeria, llevaba un tiempo en relativa tranquilidad, mientras que otras regiones del oeste del país sufren embates del terrorismo yihadista, en su caso obra de grupos aliados de Al Qaeda.
11-03-2020 | Fuente: abc.es
EE.UU. comienza la retirada de militares en un Afganistán sumido en el caos político
La retirada de Estados Unidos de Afganistán ya está en marcha y los primeros soldados han salido de bases en las provincias de Helmand y Herat. El plan pactado entre Washington y los talibanes, que recoge la retirada de los primeros 5.400 hombres, del total de 14.000 que tiene desplegados, en 135 días y de todas las tropas internacionales en catorce meses, se ha iniciado de forma discreta y pese a la grave crisis política que sufre un país en el que Ashraf Ghani y Abdula Abdula se han auto investido presidentes. Ese acuerdo también recoge el inicio del diálogo entre insurgentes y el Gobierno de Kabul tras un intercambio de presos, pero este no se produjo en el plazo acordado y la negociación deberá esperar. «De acuerdo con la Declaración Conjunta de Estados Unidos-República Islámica de Afganistán, y el Acuerdo Estados Unidos-Talibán, las Fuerzas de Estados Unidos en Afganistán han comenzado su reducción de fuerzas basada en las condiciones a 8.600 efectivos», indicó en un comunicado el portavoz de las fuerzas norteamericanas, Sonny Leggett. Una retirada que, de momento, «no afecta a las operaciones antiterroristas contra Al Qaeda y el Estado Islámico» aclaró el portavoz. Desde la firma del acuerdo de Doha, el 29 de febrero, los talibanes han reanudado sus ataques contra las fuerzas afganas y ya se han registrado choques en 27 de las 34 provincias del país. La única violencia que ha descendido en Afganistán es la de los talibanes contra las fuerzas internacionales lo que ha provocado que se extienda una broma en el país que reza que «si quieres estar a salvo de cualquier ataque, estate cerca de una base de Estados Unidos». Intercambio de presos Según el texto acordado en Doha, el Gobierno de Kabul debía liberar a 5.000 presos talibanes antes de comenzar el diálogo entre afganos, pero superado el plazo fijado no salió ningún recluso a la calle. Ghani se mostró dispuesto a dar este paso el lunes, en la ceremonia de toma de posesión de la presidencia, pero su orden nunca llegó. El portavoz de la oficina política de los insurgentes en Catar, Suhail Shaheen, aseguró que ellos entregaron «una lista de 5.000 personas fue entregada a la delegación estadounidense, una lista que no puede ser modificada por nadie», e incluso enviaron una flota de autobuses a la cárcel de Bagram, pero nadie salió. Los insurgentes deberían liberar a cambio a mil presos de las fuerzas de seguridad que tienen en su poder, pero se trata de una clausula del acuerdo entre Trump y los talibanes, para el que no se tuvo en cuenta al Gobierno afgano. Sediq Sediqqi, portavoz de Ghani, señaló que «el intercambio de prisioneros solo se llevará a cabo si se produce un descenso importante de la violencia» y fuentes oficiales consultadas por Reuters dijeron que el proceso podría dilatarse «semanas o meses».
03-03-2020 | Fuente: abc.es
Los turcos derriban el tercer caza sirio en Idlib en menos de una semana
El Ejército turco derribó un caza sirio en una nueva jornada de enfrentamientos en Idlib, provincia del norte de Siria fronteriza con Turquía, poco después de que Damasco decretara el cierre del espacio aéreo en la zona. «En el marco de la operación 'Escudo de la Primavera' que continúa con éxito, fue derribado un avión L-39 perteneciente al régimen», informó el ministerio de Defensa y poco después la agencia oficial siria, Sana, y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) lo confirmaron. Es el tercer caza derribado en una última semana, después de que dos Su-24 fueran alcanzados el domingo, en la que las fuerzas de Bashar al Assad han acabado a su vez con tres drones turcos. La escalada de tensión ha llevado a Recep Tayyip Erdogan, aliado de los grupos islamistas locales, y Vladimir Putin, socio de Damasco, a organizar un encuentro mañana en Moscú. En los choques de las últimas horas otro soldado turco perdió la vida y ya son 53 los caídos en Idlib, según cifras del Gobierno de Ankara. La nueva operación turca ha causado graves pérdidas en el enemigo, pero las tropas de Al Assad -lideradas por el general Suheil al-Hassan, conocido como 'El Tigre', responsable de la unidad de élite que se encargó de las batallas de Palmira, Deir Ezzor o Deraa-, volvieron a avanzar e izaron la bandera nacional en Kafr Batikh, Tarnabé, Dadikh, Shabur, Jubas y en Saraqeb, esta última es una localidad clave porque su control permite la apertura de la autopista que unce Damasco con Alepo. Rusia es consciente de la importancia del lugar para su aliado y por ello desplegó allí a su Policía Militar. El nuevo avance sirio se produjo «después de dos días en los que Rusia no dio apoyo aéreo al régimen. Mientras este apoyo se mantenga, las fuerzas de Assad podrán avanzar o, al menos, mantener el control de las zonas recuperadas», apuntó el investigador del centro de estudios estratégicos Chatham House, Haid Haid, a la cadena Al Jazeera. Esas 48 horas fueron, según los medios rusos, las que Putin otorgó a Erdogan para permitirle una represalia por la muerte de 34 soldados en el bombardeo del jueves. El Ejército sirio lanzó el 1 de diciembre una ofensiva a gran escalada para recuperar esta provincia controlada por el brazo local de Al Qaeda. El avance fue imparable hasta que llegaron al límite de los doce puestos de control con los que cuenta Turquía tras un acuerdo alcanzado con Rusia. El bombardeo del jueves y el alto número de bajas turcas hicieron que Ankara pusiera en marcha la operación 'Escudo de Primavera' para hacer retroceder a Assad y «frenar la ola migratoria», según el ministerio de Defensa, en alusión a los 900.000 sirios desplazados por los combates que esperan junto al muro de separación para cruzar a territorio turco. Informe de la ONU La violencia en Idlib ha provocado una nueva catástrofe humanitaria en el país y la ONU responsabilizó a Rusia de dos ataques perpetrados en 2019 en los que murieron en total más de 60 civiles y unos 150 resultaron heridos. La Comisión Internacional de Investigación elaboró un informe en el que acusó a las fuerzas rusas de llevar a cabo «ataques indiscriminados en áreas civiles». Moscú rechazó «enérgicamente» las acusaciones y el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, aseguró que las operaciones citadas en el informe del organismo internacional «se hicieron literalmente uno o dos días después de que los terroristas en Idlib comenzaran su ofensiva contra las fuerzas sirias. Obviamente, ninguna comisión podría haber recibido información objetiva sobre lo que sucedía en el terreno».
02-03-2020 | Fuente: abc.es
Erdogan lanza una operación en Idlib para que Al Assad retroceda
Recep Tayyip Erdogan cumplió su amenaza y Turquía puso en marcha la operación «Escudo de Primavera», la cuarta gran operación militar que lanza en el norte de Siria desde el inicio de la guerra. Esta vez el enemigo no son los kurdos sino el Ejército de Bashar al Assad y el objetivo es «poner fin a las masacres del régimen e impedir una ola migratoria», según el ministro de Defensa, Hulusi Akar, quien confirmó el derribo de dos aviones sirios Sukhoi Su-24, la destrucción de 103 tanques y aseguró que sus tropas lograron «neutralizar» a 2.212 miembros de las fuerzas enemigas. La ofensiva militar se produjo de forma paralela a la decisión de Ankara de no frenar la llegada de refugiados a las fronteras de la Unión Europea, una forma de presionar a Bruselas para que no se entrometa en sus planes en Siria que se tradujo en la llegada de más de 13.000 personas a la frontera con Grecia, según datos de Naciones Unidas. En realidad, «Escudo de Primavera» se puso en marcha el jueves por la noche, poco después de conocer que 36 soldados turcos perdieron la vida en un bombardeo en Idlib, pero los responsables de Defensa esperaron al fin de semana para dar detalles sobre el nombre y objetivos y sobre todo esperaron a que Rusia, principal aliado de Al Assad, no moviera ficha. Erdogan pidió el sábado a Vladimir Putin que se «apartase del camino» de Turquía en Siria, y aseguró que Damasco «pagará el precio» por sus ataques. «No tenemos intención de enfrentarnos a Rusia», repitió en varias ocasiones Akar durante su encuentro con la prensa. Durante el fin de semana, al menos, la impresión es que Putin accedió a la petición turca y las fuerzas de Ankara, apoyadas por grupos islamistas sirios, recuperaron terreno perdido y golpearon a bases del Ejército, donde había también presencia de iraníes, aeropuertos militares y sistemas de defensa antiaérea. Encuentro en Moscú En el intercambio de golpes, la agencia oficial Sana informó del derribo de un avión no tripulado turco en Saraqeb, ciudad clave para el control de la autopista que une Alepo con Damasco. El ministro de Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, declaró que las negociaciones para poner fin a la escalada de violencia están abiertas, pero que «el problema de Idlib solo puede ser resuelto entre los presidentes Erdogan y Putin». El encuentro entre ambos líderes podría producirse este mismo jueves en Moscú, según la prensa de Turquía. La tensión entre Ankara y Moscú se trasladó también al mundo de la prensa y el redactor jefe y tres colaboradores de la agencia rusa Sputnik fueron arrestados por las autoridades turcas. El Ejército sirio, con ayuda de Rusia, avanza desde el 1 de diciembre y tiene el objetivo de recuperar el control de Idlib, provincia fronteriza con Turquía controlada por el brazo sirio de Al Qaeda y donde Ankara tiene una red de doce puestos de observación y miles de militares desplegados. A comienzos de mes, Erdogan amenazó con una ofensiva a gran escala tras la pérdida de varios de sus hombres en combates con las unidades sirias y esa operación ya es una realidad. En estos dos meses de hostilidades 900.000 civiles sirios han escapado hacia el norte, pero Turquía, que ya cuenta con 3,5 millones de refugiados, mantiene cerrada la frontera por lo que viven ahora en campos improvisados a lo largo de la línea fronteriza. En estos campos varios niños ya han muerto congelados debido a las condiciones extremas. Presión a Europa La presión de estos 900.000 sirios en el muro de separación fue uno de los argumentos esgrimidos por Ankara para justificar la decisión de permitir a los refugiados que tiene en su país dirigirse a la frontera de la UE. La Agencia Europea de Fronteras y Costas (Frontex) anunció el reforzamiento de su personal y equipamiento en Grecia, donde la Policía empleó material antidisturbios para hacer retroceder a los migrantes que trataron de cruzar a su territorio por el paso de Pazarkule. Según la ONU, unas 13.000 personas se encontrarían a lo largo de la frontera, una cifra muy alejada de los 76.358 migrantes de los que habló el ministro de Interior turco, Suleiman Soylu. Ante el bloqueo del paso terrestre, otros migrantes optaron por llegar a las islas griegas por mar, en lanchas neumáticas, con destino Lesbos, una isla que ya está desbordada por la llegada de migrantes en los últimos años. Las escenas que se viven desde el jueves por la noche recuerdan a la crisis del verano de 2015, cuando un millón de sirios entró en suelo europeo escapando de la guerra. Cinco años después, sin embargo, no parece que la UE vaya a abrir los pasos.
28-02-2020 | Fuente: abc.es
Erdogan amenaza a Europa con abrir las fronteras a los refugiados sirios tras la muerte de 33 soldados en Idlib
La tensión crece minuto a minuto en Idlib tras una noche en la que Turquía ha perdido a 33 soldados y otros 32 han resultado heridos en un bombardeo, la jornada más sangrienta para sus fuerzas desde que intervienen directamente en la guerra. Ankara acusó al Ejército sirio del ataque y lanzó una respuesta militar que sigue abierta. El jefe de la Presidencia de Comunicaciones del Gobierno turco, Fahrettin Altun, aseguró que «se ha golpeado con apoyo de artillería y fuego aéreo todos los objetivos conocidos del régimen», pero no hizo alusión alguna a las fuerzas rusas, principales aliadas de Bashar Al Assad y responsables de controlar el espacio aéreo. Además de la respuesta militar, los turcos decidieron presionar a Europa «con la apertura de puertas» para permitir la salida de refugiados vía Grecia, según fuentes oficiales citadas por la cadena Al Jazeera. En Turquía hay 3,5 millones de refugiados y otros 900.000 desplazados por los combates en Idlib esperan junto al muro de separación para poder acceder al país. El ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, conversó con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, y pidió una reunión de urgencia para analizar la situación. El Consejo se reunirá hoy ya que los turcos invocaron el artículo 4 del tratado de Washington, bajo el cual cualquier aliado «puede solicitar consultas cuando cree que su integridad territorial, independencia política o seguridad se ven amenazadas». Una delegación rusa se encuentra en suelo turco intentando lograr un alto el fuego. Este incremento de tensión se produjo cuando concluía el ultimátum dado por Recep Tayyip Erdogan a comienzos de mes a Siria para retirar sus tropas de las proximidades de sus puestos de observación establecidos a lo largo de la línea pactada con Rusia en 2018 y tras una jornada marcada por el avance turco y de sus milicias aliadas, que lograron recuperar la estratégica ciudad de Saraqeb y cortar la autopista entre Alepo y Damasco. El ministerio de Defensa ruso emitió un comunicado en el que recogió que «los soldados turcos fueron alcanzados por fuego sirio cuando combatían junto a grupos terroristas». Brazo sirio de Al Qaeda El Ejército sirio, con ayuda de Rusia, avanza desde el 1 de diciembre y tiene el objetivo de recuperar el control de Idlib, provincia fronteriza con Turquía domidada por el brazo sirio de Al Qaeda y donde Ankara tiene una red de doce puestos de observación. La semana pasada los sirios recuperaron el control de la autopista que conecta Alepo con Damasco, pero ayer esta vía clave de comunicación volvió a ser cortada. Los turcos cuentan con miles de hombres desplegados en Idlib en apoyo a diferentes grupos locales islamistas que actúan baja la bandera del autodenominado Ejército Nacional Sirio. En apenas dos meses, unos 900.000 civiles han escapado de los combates, según las cifras de Naciones Unidas. Huyen hacia el norte, pero Turquía, que ya cuenta con 3,5 millones de refugiados, mantiene cerrada la frontera por lo que viven ahora en campos improvisados a lo largo de la línea fronteriza. En estos campos varios niños ya han muerto congelados debido a las condiciones extremas.
13-02-2020 | Fuente: abc.es
Turquía contra Siria, el nuevo frente de una guerra sin final
Después de nueve años de guerra, un nuevo frente se abre en la guerra de Siria. Por primera vez desde el estallido del conflicto, se han producido choques directos entre los ejércitos de Siria y Turquía, que este mes ya ha perdido catorce soldados en ataques de las fuerzas de Bashar Al Assad contra sus posiciones. Los turcos cuentan con una red de doce puestos de observación en la provincia de Idlib y en las últimas semanas ha reforzado su presencia militar con 30.000 hombres en la frontera y 5.000 desplegados dentro de territorio sirio. Uno de los problemas para Ankara es que el espacio aéreo lo controlan los rusos, que son aliados de Assad, y sin aviación no será sencillo hacer retroceder a las tropas de Damasco. Idlib pone a prueba la relación entre Rusia y Turquía, que apoyan a bandos enfrentados, y ambas potencias se acusan de no cumplir los acuerdos alcanzados en Sochi en octubre para crear una zona desmilitarizada. Objetivo de Siria Control de las autopistas. Idlib es la última provincia que queda en manos de la oposición armada y el grupo que está al frente de la misma es el brazo sirio de Al Qaeda (Hayat Tahrir Al Sham). A lo largo de la guerra, este lugar se convirtió en punto al que llegaban los distintos grupos armados que alcanzaban acuerdos con el régimen para detener los combates a cambio de una salida segura. Ocurrió en Ghouta, cinturón rural de Damasco, o en Deraa. El Gobierno lanzó una primera gran ofensiva en 2018, pero un acuerdo in extremis entre Moscú y Ankara les obligó a echar el freno. Desde hace dos meses ha reiniciado las operaciones y ya tiene bajo su control la autopista que conecta Alepo con Damasco, uno de los grandes objetivos de este avance, y pronto esperan hacer lo propio con la carretera entre Alepo y Latakia. Estas rutas comerciales pueden ayudar a mejorar la grave crisis que sufre el país. Rusia e Irán ven que la victoria en Idlib les ayudaría a cerrar la guerra con su aliado, Assad, como vencedor. Objetivo de Turquía Regreso de los refugiados. Al igual que han hecho en Rojava, el Kurdistán de Siria, los turcos pretenden crear una ?zona de seguridad? dentro de Idlib y han enviado refuerzos para que sus hombres apoyen a las milicias islamistas locales aliadas de Ankara logren frenar el avance del Ejército sirio. Los medios próximos a Erdogan hablan de una transición de «puestos de observación» a «ocupación de territorio». Ankara ha tejido una red de fidelidades con grupos islamistas locales a los que ha apoyado desde el inicio de la guerra y que combaten bajo el nombre de Ejército Nacional Sirio (ENS). El objetivo último sería devolver a estas zonas bajo control suyo a los millones de refugiados sirios a los que da cobijo. En 2017, el enviado de Estados Unidos a la coalición para combatir al grupo yihadista Estado Islámico (EI), Brett McGurk, definió Idlib como «el mayor paraíso de Al Qaeda desde el 11-S». Desastre humanitario Desplazamiento de civiles. En apenas dos meses 700.000 civiles han escapado de los combates en Idlib, según las cifras de Naciones Unidas. Huyen hacia el norte, pero Turquía, que ya cuenta con 3,5 millones de refugiados, mantiene cerrada la frontera por lo que viven ahora en campos improvisados a lo largo de la línea fronteriza. En estos campos varios niños ya han muerto congelados debido a las condiciones extremas.
11-02-2020 | Fuente: abc.es
La muerte de otros cinco soldados turcos en Idlib tensa el pulso entre Ankara y Damasco
El ultimátum de Recep Tayyip Erdogan no surgió efecto y otros cinco soldados turcos murieron y otros cinco resultaron heridos en un bombardeo del Ejército sirio en la provincia de Idlib, situada en plena frontera. Ya son doce los militares de Turquía caídos en una semana y el portavoz presidencial de Ankara, Omar Celik, declaró que «estos ataques contra nuestras posiciones hacen necesaria una operación». Las fuerzas turcas, que cuentan con puestos de observación en este bastión opositor sirio, respondieron bombardeando objetivos enemigos. Erdogan dio un plazo que expira a final de mes para que Siria aleje sus tropas de los puestos de observación turcos en Idlib, pero su amenaza no ha frenado el avance del Ejército que cada día logra recuperar nuevas localidades. El choque directo entre vecinos provoca los momentos de mayor tensión entre ellos desde el estallido de la guerra, ya son 5.000 los militares turcos que han cruzado la frontera en los últimos días y sus grupos armados aliados locales, que actúan bajo la bandera del autodenominado Ejército Nacional Sirio (ENS), lanzaron una ofensiva para recuperar el control de Saraqib, ciudad clave que ha vuelto a manos de las tropas de Bashar Al Assad, lo que permitirá a Damasco reabrir las carreteras que conectan Alepo con la capital y Latakia. Este segundo choque entre turcos y sirios se produjo Taftanaz, lugar en el que Ankara ha establecido una nueva base militar, y ocurrió el mismo día en el que responsables de Turquía y de Rusia se reunieron para tratar de calmar la situación en Idlib. Fue la segunda reunión en apenas tres días, pero hasta ahora no han logrado acuerdos que puedan ayudar a cambiar las cosas sobre el terreno. Los rusos, aliados de Assad, defienden que las tropas sirias combaten «contra el terrorismo» en una provincia que está bajo el control de la franquicia local de Al Qaeda. Los iraníes, también aliados de Damasco, ofrecieron su mediación para tratar de resolver esta crisis. El ministro iraní de Exteriores, Yavad Zarif, recurrió a Twitter para ofrecerse como mediador y «facilitar el diálogo entre los vecinos hermanos Turquía y Siria» y recordó que «la escalada de las tensiones solo sirve a los intereses de los terroristas y sus patrocinadores». La otra cara de estos combates es el desplazamiento masivo de civiles que huyen de los bombardeos que sufre Idlib. Ya son casi 689.000 las personas que se han visto forzadas a dejar su hogar en los últimos dos meses, según el portavoz de la ONU, David Swanson. La gran mayoría son mujeres y niños y huyen hacia el norte, hacia la frontera, con el objetivo de pasar a Turquía, un país que ya acoge a 3,5 millones de refugiados sirios.
07-02-2020 | Fuente: elpais.com
EE UU confirma la muerte en Yemen del líder de la rama más activa de Al Qaeda
Un ataque norteamericano mató en enero a Qasim al Raimi, a quien un topo vinculó con el atentado en el que murieron ocho españoles en 2007
07-02-2020 | Fuente: abc.es
Estados Unidos eliminó al líder de Al Qaeda en Yemen el pasado enero
El presidente de EE.UU., Donald Trump, confirmó este jueves que el líder de Al Qaeda en la Península Arábiga (AQPA), Qasem al Rimi, murió en una operación estadounidense en Yemen en enero, como adelantó la semana pasada el diario The New York Times. «Por orden del presidente Donald J. Trump, los Estados Unidos llevaron a cabo una operación antiterrorista en Yemen que eliminó exitosamente a Qasem al Rimi», dijo Trump en un comunicado. La muerte de Al Rimi supone un golpe importante para AQPA, considerada una de las ramas más peligrosas del grupo terrorista Al Qaeda porque ha perpetrado atentados más allá de su base, en Yemen, casi siempre contra intereses de Estados Unidos. El diario The New York Times ya informó el viernes pasado de que Estados Unidos creía haber matado a ese líder en un ataque aéreo que lanzó en enero en Yemen, después de meses de rastrearle mediante vigilancia aérea y otros métodos de inteligencia. Al Rimi, un yemení de 41 años, era «uno de los fundadores y el líder de Al Qaeda en la Península Arábiga, y un lugarteniente del líder de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri», que formaba parte de ese grupo terrorista desde «la década de 1990, cuando trabajó en Afganistán para Osama bin Laden», según EEUU. «Bajo el mando de Al Rimi, AQPA cometió una violencia inefable contra civiles en Yemen e intentó lanzar e inspirar numerosos ataques contra Estados Unidos y nuestras fuerzas», indicó Trump. Justo el pasado domingo, AQPA reivindicó la autoría de un ataque perpetrado por un integrante de la Fuerza Aérea saudí que estudiaba en una base militar de Florida (EE.UU.) y mató a tiros a tres personas a principios del pasado mes de diciembre. La muerte de Al Rimi «degrada aún más a AQPA y al movimiento global de Al Qaeda, y nos acerca más a eliminar las amenazas que presentan estos grupos para la seguridad» estadounidense, opinó el presidente. «Estados Unidos, nuestros intereses y nuestros aliados están más seguros como consecuencia de su muerte. Seguiremos protegiendo al pueblo estadounidense al perseguir y eliminar a los terroristas que intentan hacernos daño», concluyó Trump. De acuerdo con el New York Times, la CIA localizó el pasado mes de noviembre a Al Rimi gracias a un informante en Yemen, y empezó a rastrearle mediante drones de vigilancia. Al Rimi lideraba la rama de Al Qaeda en Yemen desde mediados de 2015 tras la muerte de su antecesor, Naser al Wahishi, en un ataque desde un avión no tripulado estadounidense. Hasta esa fecha, Al Rimi había sido el jefe militar de AQPA, cargo en el que hizo un notable esfuerzo destinado a reclutar a una nueva generación de yihadistas para engrosar las filas de la organización. Estados Unidos le incluyó en su lista de terroristas en mayo de 2010, y hasta ahora ofrecía una recompensa de 10 millones de dólares por su captura. En 2005, Al Rimi fue condenado a cinco años de cárcel en Yemen por un intento de asesinar al embajador estadounidense allí, pero escapó de la prisión en 2006.
19-01-2020 | Fuente: abc.es
Erdogan pide a Europa que sostenga el Gobierno libio de Al Serraj en la Conferencia de Berlín
El líder turco Recep Tayyip Erdogan, en un artículo publicado en la revista alemana «Politico», previene a Europa contra el peligro del Daesh y Al Qaeda, que fueron derrotados en Libia y que resurgirán si se desestabiliza el Gobierno de Al Serraj. «Europa quedará expuesta a toda una nueva serie de amenazas y problemas», advierte, a punto de participar en la Conferencia de Libia que tendrá lugar este domingo en Berlín. El emisario especial de la ONU, Ghassan Salame, sugiere a Erdogan por su parte que dé un paso atrás, asegurando que «toda interferencia extranjera puede tener el efecto de una aspirina en el corto plazo, pero Libia necesita que cese de intervenciones exteriores». Slamame apunta que «ese es precisamente uno de los objetivos de esta conferencia», que desearía «consolidar el alto el fuego con observación, separación y reposicionamiento de las armas pesadas fuera de las zonas urbanas». Aunque no se esperan grandes avances en esta Conferencia, sí se cuenta con un reseteo de la situación libia que al menos evite una mayor escalada bélica. Desde que en 2011 la OTAN contribuyera a la victoria de los heterogéneos grupos rebeldes sobre la dictadura de Muamar al Gadafi (1969-2011) y tras fracasar estrepitosamente el plan del por el entonces enviado especial de la ONU, Bernardino León, en 2015, se ha profundizado la brecha entre quienes sufrieron a Gadafi en casa y en el exilio, una división que se corresponde aproximadamente con las tres tradicionales provincias libias: la Tripolitania (oeste), y las Cyrenaica (Este) y Fezzan (sur). En uno de los bandos tenemos al Gobierno sostenido por la ONU y reconocido por la UE, el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA. 2016), que lidera el primer ministro, Fayez al Serraj, y que a duras penas domina la capital, gracias a las distintas milicias islamistas con intereses propias que se reparten la ciudad, y zonas montañosas del noroeste en la frontera con Túnez, apoyada por las Milicias Zintán. También cuenta con el apoyo militar de la ciudad-estado de Misrata, núcleo de poder autónomo a unos 200 kilómetros al este y que cuenta con el respaldo de Turquía. El GNA está financiado por la UE, mantiene los intereses de la multinacional italiana ENI en los yacimientos petroleros del oeste y el puerto de Melitah. Apoyó a EE.UU. en la lucha contra el yihadismo, pero Washington calló y retiró sus tropas cuando volvió a resurgir la guerra carece de legitimidad democrática y su popularidad es escasa en la capital, donde no ha logrado normalizar los servicios como la banca o la electricidad. Enfrentado al GNA y amenazando con conquistar Trípoli, se sitúa el mariscal Jalifa Hafter, tutor del Parlamento exiliado en Tobruk, nacido de las urnas en 2014 y que abandonó la capital después de que el entonces gobierno islamista asentado en Trípoli se negara a reconocer su legitimidad. Hafter fue miembro de la cúpula militar de Al Gadafi desde el golpe de Estado de 1969, dirige el llamado Ejército Nacional Libio (LNA) y es en la actualidad el hombre fuerte del país. Reclutado por la CIA en 1989 y convertido en uno de los principales opositores en el exilio, regresó a través de Egipto en marzo de 2011, escasas semanas después de que estallara la revuelta. En 2014, ya al frente del LNA, lanzó la denominada «Operación Dignidad» cuyo objetivo no declarado era la conquista de todo el país, y en 2017 se hizo con el control de Bengasi y del golfo de Sirte, corazón de la industria petrolera libia. En 2018 conquistó Derna, bastión del yihadismo en el norte de África, las regiones del sur y los yacimientos del oeste, gracias al apoyo logístico, financieros y militar que le proporcionan Egipto, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Rusia, en violación del embargo militar impuesto por la ONU a Libia en 2011. Macron le invitó a París, en contra de la política de la UE, tratando de recuperar la preponderancia francesa en el Mediterráneo y norte de África. Desestabilizar la guerra El pasado abril, las tropas de Hafter llegaron a 10 kilómetros de Trípoli. Según la ONU, más de 280 civiles han sido asesinados y más de 140.000 personas han sido desplazadas en los últimos ocho meses. En noviembre, Al Sarraj firmó un acuerdo con Turquía para recibir de Ankara unidades aéreas, terrestres y navales, además de armas para defenderse. El acuerdo incluye permisos para exploraciones turcas en busca de hidrocarburos en bolsas submarinas libias. Para Erdogan, Libia se convierte así en otro campo de batalla por la supremacía regional contra Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos y Egipto, todos aliados de Hafter. Las fuerzas militares o paramilitares de Turquía y Rusia pueden verse directamente implicadas sobre el terreno en cualquier momento, como ya sucedió en Siria. La llegada de los rusos, que se suman a los mil mercenarios sudaneses con que cuenta Hafter, estaba desequilibrando ligeramente la guerra a favor del mariscal libio cuando, a principios de diciembre, Erdogan anunció que su país estaba listo para enviar tropas a Libia «si el pueblo libio lo pide», una Fuerza de Reacción Rápida que cubra «responsabilidades militares y policiales en Libia», el establecimiento de una oficina de Cooperación en Defensa y Seguridad «con suficientes expertos y personal», transferencia de material e instrucción militar y compartir información de inteligencia. El 15 de diciembre, Erdogan se reunió con Al Serraj en Estambul y un día antes sus ministros de Exteriores y Defensa se reunieron con el presidente del Gobierno de Unidad en Doha (Qatar), el otro gran aliado militar de Trípoli. Un grupo de expertos que ha trabajado durante varios meses sobre el terreno para la ONU presentó un informe de 379 páginas ante el Consejo de Seguridad en el que asegura que las dos partes en el conflicto han recibido «armas y equipo militar, apoyo técnico y combatientes no libios que no cumplían las sanciones relacionadas con las armas». El informe indica que tanto Emiratos Árabes Unidos y Jordania (aliados del mariscal Hafter) como Turquía violan el embargo de armas impuesto por Naciones Unidas y «suministran armas de forma habitual y a veces flagrante, con poco esfuerzo para ocultar la fuente».
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