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Noticias de al qaeda

14-02-2019 | Fuente: abc.es
Estados Unidos e Israel llaman a sus aliados a la guerra contra Irán
La conferencia sobre «estabilidad y paz» de Oriente Medio convocada por Estados Unidos en Polonia terminó como una oda a la guerra contra Irán. Mientras la república islámica enterraba a los 37 muertos en el atentado suicida del miércoles contra un autobús de la Guardia Revolucionaria, se clausuraba en Varsovia una cumbre «histórica», donde «líderes de toda la región han acordado que la mayor amenaza para la seguridad en el Medio Oriente es Irán», según el balance realizado por el vicepresidente estadounidense, Mike Pence, quien anunció «la construcción de una coalición de naciones con el objetivo de erradicar el extremismo» de la región. Esta coalición fue el resultado de un encuentro en el que participaron 60 enviados de decenas de gobiernos, un primer ministro israelí y ministros de los principales países árabes, con Arabia Saudí a la cabeza. Desde Teherán calificaron la reunión de «circo desesperado» y desde la Unión Europea se mantuvo el compromiso con el pacto nuclear con Irán que Estados Unidos rompió de forma unilateral en mayo, pese a la llamada de Pence a abandonarlo. Las declaraciones de los enviados de Estados Unidos parecían sacadas de la libreta de notas de Benyamin Netanyahu, uno de los rostros más satisfechos tras el final de la cumbre. El primer ministro de Israel, destacó la sintonía con los países árabes presentes y aseguró que Varsovia ha logrado una «solidaridad, una unidad que nunca antes hemos tenido y que, creo, marca un cambio extraordinario que será bueno para Medio Oriente porque nos puede unir contra la amenaza común y lograr que trabajemos juntos para un futuro mejor». Aunque Israel solo tiene relaciones diplomáticas con dos países árabes, Egipto y Jordania, desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca se han intensificado los contactos del Estado judío con los países del Golfo y ha logrado una gran sintonía gracias a su discurso anti iraní. Llamada a la guerra Netanyahu y el secretario de Estado estadounidense, Mike Pompeo, compartieron un mensaje común y concluyeron que «es imposible lograr la paz y la estabilidad en Oriente Medio sin enfrentarse con Irán». Frente a la euforia prebélica de Israel y Estados Unidos, el enviado alemán, Niels Annen, mostró su escepticismo sobre los resultados que puede deparar esta cumbre en la que «no ha habido señales constructivas». Tras el tono solemne de Netanyahu a la hora de plantear abiertamente la guerra contra Irán como único camino para alcanzar la paz en la región, en las redes sociales se hizo viral el vídeo de la intervención del dirigente conservador en el Congreso de Estados Unidos en 2002, en la que garantizó que la invasión de Irak tendría «enormes consecuencias positivas en la región». 17 años y miles de muertos después Irak es un país roto y en el seno de su posguerra germinó el grupo yihadista Estado Islámico (EI), cuya violencia ha traspasado los límites de Oriente Medio hasta disputar a Al Qaeda la etiqueta de «mayor amenaza global». Ocupación y plan de paz Irán, Turquía, China y Rusia fueron los grandes ausentes, así como la Autoridad Palestina, cuyos dirigentes observan con preocupación la «normalización» de las relaciones de los países árabes con Israel. La «causa palestina» ha quedado en un segundo lugar ante el riesgo que representa Irán en un momento en el que Jared Kushner, yerno y consejero de Trump, ultima los detalles de la propuesta estadounidense de paz, que será oficialmente presentada tras las elecciones israelíes de abril.
02-02-2019 | Fuente: abc.es
La Casa Blanca amenaza a Nicolás Maduro con Guantánamo
En su lucha por afianzar a Juan Guaidó en la presidencia de Venezuela, Estados Unidos recurrió ayer a la amenaza de encerrar a Nicolás Maduro en el penal de Guantánamo. El consejero norteamericano de Seguridad Nacional, John Bolton, lleva desde que asumió el cargo en abril trabajando en planes de contingencia para una posible solución militar a la crisis humanitaria que vive Venezuela. Ha repetido hasta la saciedad que «todas las opciones están sobre la mesa», ha aparecido en público con notas en las que se leían «5.000 soldados a Colombia» y ayer, en una entrevista de radio, dijo que a Maduro le desea «un retiro largo y tranquilo en una playa bonita lejos de Venezuela. Cuanto antes se aproveche de eso, antes tendrá una jubilación agradable y tranquila en una playa bonita en lugar de estar en otra zona de playa como Guantánamo». Bolton, alguien dado a provocar, es uno de los más altos funcionarios en la Casa Blanca, alguien que departe con el presidente a diario. Su determinación ha catapultado a Venezuela a lo más alto en las prioridades de política exterior en la Casa Blanca. El 1 de noviembre dio un discurso en Miami en el que prometió combatir lo que describió como una «troika de la tiranía» integrada por Cuba, Venezuela y Nicaragua. Cuando el Pentágono rechazó sus planes de contingencia militar para apoyar a la oposición contra Maduro, presionó a Trump para aprobar duras sanciones al petróleo. El presidente, a pesar de las quejas de las petroleras norteamericanas que compran en Venezuela crudo barato de baja calidad, cedió y aprobó un embargo el lunes. Es prueba de la transformación a la que ha sometido Trump a la política exterior norteamericana que Guantánamo haya pasado de ser motivo de oprobio a instrumento para amenazar a un régimen autoritario en Latinoamérica. En ese penal, que George W. Bush abrió en 2002 y Barack Obama prometió cerrar sin éxito, quedan unos 50 de los 772 detenidos en la llamada ?guerra contra el terrorismo». Son los más peligrosos entre los islamistas de Al Qaeda, como el paquistaní Khaled Sheikh Mohammed, que planificó los atentados del 11-S contra Nueva York y Washington. Infiltración cubana La Administración norteamericana y la Organización de Estados Americanos han denunciado en repetidas ocasiones la infiltración de miles de soldados y agentes cubanos en el ejército y las agencias de inteligencia venezolanos con la finalidad de apuntalar a Maduro y su círculo más cercano. En realidad, ayer Bolton amenazó con enviar a Maduro a Cuba, o al menos a la parte de Cuba que no controla el régimen comunista. La base naval de Guantánamo está en la isla de Cuba, en un terreno alquilado por EE.UU. en 1903 y por el que paga 2.000 dólares (1.700 euros) anuales. Tras la revolución cubana, Fidel Castro intentó desalojar a la Armada norteamericana de esos 116 kilómetros cuadrados, sin éxito. Como protesta, el régimen cubano no ingresa el cheque que cada año envía el Pentágono por el alquiler. Bolton dijo en su entrevista de ayer en el programa de radio de Hugh Hewitt que «todas las opciones están sobre la mesa». «Aun así, nuestro objetivo es una transferencia pacífica de poder. Y es por eso que hemos impuesto sanciones económicas, aumentando la presión política en todo el mundo, incluso ayer en el Parlamento Europeo, por ejemplo, y espero que sus países miembros se sumen pronto», añadió. El Gobierno norteamericano ha pedido públicamente a sus socios europeos que se sumen al reconocimiento a Guaidó como ya han hecho Canadá, Argentina o Brasil. España, por insistencia del ministro de Exteriores, Josep Borrell, se ha resistido a hacerlo. Misión humanitaria El lunes, Bolton anunció junto al secretario del Tesoro, Steve Mnuchin, la mayor ronda de sanciones al régimen venezolano. El pago por el crudo extraído de ese país deberá abonarse en cuentas bancarias de reserva a disposición únicamente del Gobierno interno de Guaidó. Durante la conferencia de prensa del lunes, Bolton subió al podio con una libreta amarilla en la que se leía: «5.000 soldados a Colombia». Esa frase copó páginas y páginas de periódicos y horas y horas de emisiones de televisión y radio: ¿Tenía el consejero de Seguridad Nacional un plan sobre la mesa para derrocar a Maduro desde la frontera de Venezuela con Colombia?. Bolton se pronunció sobre esa anotación en su entrevista de ayer. Preguntado por el asunto dijo: «Cuando decimos que todas las opciones están sobre la mesa es porque no podemos decir más. Ir más allá sería imprudente». Es cierto, según han admitido fuentes del Consejo de Seguridad norteamericano, que Bolton ha tratado con homólogos de Brasil y Colombia la posibilidad de coordinar una misión de paz para distribuir ayuda humanitaria a los cuatro millones de refugiados que han huido de la carestía y la represión en Venezuela. Aunque la presencia militar de EE.UU. en Sudamérica es limitada, la colaboración entre Washington y Bogotá es muy estrecha, forjada en los años en que estuvo vigente el Plan Colombia para luchar contra el narcotráfico y la guerrilla. Aparte de los bienes incautados al régimen por las sanciones, que ascienden a unos 7.000 millones de dólares, la Casa Blanca ha ofrecido a Guaidó ayuda humanitaria para los refugiados y los represaliados internos. El director de la Agencia de EE.UU. para el Desarrollo Internacional, Mark Green, habló con Guaidó el miércoles para atender sus peticiones y coordinar un primer envío de 20 millones de dólares.
09-11-2018 | Fuente: abc.es
La investigadora Leyla Hamad, especialista en Yemen: «Es el patio trasero de Arabia Saudí»
Cuando el diario estadounidense The New York Times publicó la fotografía de la niña yemení malnutrida Amal Hussain, fallecida días más tarde, muchos descubrieron que la guerra que arrasa Yemen desde hace años se traduce en el sufrimiento real de seres humanos, y no en un mero compendio de números. Según datos de Naciones Unidas, de los 23 millones de habitantes de Yemen, al menos 18 sufren riesgo de hambruna; 8,2 millones ignoran cuándo volverán a comer, y 16 no tienen acceso a la sanidad, escenario que permite que a la falta de alimentos se sume una epidemia de cólera. «Están llevando a la población al extremo. La guerra es el único medio de supervivencia», lamenta Leyla Hamad Zahonero (Madrid, 1979) , investigadora de la Universidad Autónoma de Madrid, coatura de «Yemen. La clave olvidada del mundo árabe» (Alianza, 2014) y especialista del país árabe, donde vivió cinco años y al que consagró su tesis doctoral. «La gente lucha para llevar un plato de comida a su familia», explica a ABC. Desconocido y complejo, Yemen se sitúa al sur de la Península Arábiga, y tiene una extensión similar a la de Francia. Hasta su unificación en 1990, estuvo dividido en dos: la República Árabe de Yemen, o Yemen del Norte, y la República Democrática Popular del Yemen, o Yemen del Sur. La trayectoria histórica previa de ambos territorios también fue muy diferente. Además, en Yemen conviven suníes y chiíes, las dos principales sectas del islam, y también un gran número de tribus. La primavera árabe de 2011 se saldó con el traspaso del poder del que fuera presidente durante tres décadas, Alí Abdulá Saleh, a un antiguo colaborador, Abdo Rabu Mansur Hadi. La guerra llegó poco después. «La guerra -denuncia Hamad- tiene aspectos lucrativos, porque hay gente que se enriquece dentro y fuera del país». Lo que viene a continuación es una larga entrevista con esta investigadora, donde repasamos el pasado y el presente de un país que se desangra entre la indiferencia. «La poesía tribal permitió la transmisión de la primavera árabe en Yemen» Usted llegó a Yemen antes de la primavera árabe. ¿Qué cambios hubo en el país durante ese proceso? ¿Qué lugares visitó? Visité casi todo Yemen. Llegué en 2004, cuando el país era muy diferente. Como el secuestro de extranjeros por parte de las tribus era muy frecuente, el Ministerio de Trabajo tenía que emitir unos permisos para poder viajar, pero yo tenía contactos allí, sobre todo en las tribus, porque vivía con un líder tribal y con su familia. Cuando quería moveme, me ponía la indumentaria yemení, me hacía pasar por una ciudadana más, y me pasaba los controles del Gobierno. Puede ir a todas las regiones salvo a Sadah, porque la guerra con los hutíes empezó en 2003, y ya no se podía ir con seguridad. ¿Cómo definiría las tribus? ¿Qué papel desempeñan exactamente? En Yemen, los hombres tribales representan solo el 25 o el 30 por ciento de la población, pero la afiliación tribal es muy importante tanto para los hombres tribales como para los no tribales. Su simbología está muy presente en la vida de los yemeníes, porque las normas de la tribu condicionan sus vidas. El presidente que estuvo en el poder durante 33 años, Alí Abdalá Saleh, atrajo a las élites de las tribus a los círculos de poder. Así ganaba su apoyo. Como consecuencia, las tribus estaban sobrerrepresentadas en las instituciones estatales. Además, agentes extranjeros, como Arabia Saudí, también pagaban a los líderes tribales para que gravitaran en su órbita. Había un cisma entre los miembros de la tribu que se quedaban en las aldeas y las élites que vivían en sus mansiones de Saná, pagadas por Riad y que eran parte del Consejo Consultivo. Con ese protagonismo de las tribus, ¿qué importancia tenían los partidos en la articulación de la vida política de Yemen? Los partidos políticos también tuvieron mucha relevancia en Yemen. En 1990, Yemen del Norte y Yemen del Sur se unificaron a través de la democracia. Los dos países eran antagónicos: Yemen del Norte era un país tribal e islámico, y Yemen del Sur, un país comunista. La democracia alcanzó un desarrollo muy interesante en el Yemen unificado gracias al reconocimiento de los partidos políticos. Por tanto, aunque las formaciones también tenían presencia tribal, había una tradición partidaria en el país. Lo que pasó es que luego, a partir de 1993, se tendió al unipolarismo político de Saleh, que se convirtió en un presidente cada vez más autoritario. Sin ser represor, sí creó un sistema de neoclientelismo, cooptando a los líderes políticos de las tribus y de los partidos. Controlaba el poder y a la oposición y seguía celebrando elecciones. Yo fui observadora internacional en unas y, aunque había pequeños fraudes, eran bastante transparentes para lo que hay en Oriente Medio. El problema es que la trampa autoritaria estaba hecha de antes, porque Saleh había comprado a las formaciones políticas. Los problemas que causaron la revolución de 2011 comenzaron entre 2008 y 2009. ¿Qué problemas? Hubo un bloqueo a raíz de una reforma de la ley electoral entre el partido de Saleh, que era el Congreso General del Pueblo, y una plataforma de oposición, el Encuentro Común. También hubo un conato de ley para que el hijo de Saleh fuera su heredero en el cargo. Se convocaron elecciones, se suspendieron, unos dijeron que las iban a boicotear.. Empezó a surgir una resistencia social al poder de Saleh. Tras las revoluciones en Túnez y en Egipto, los muchachos salieron a la calle, y comenzaron las manifestaciones. Yo viví ese momento, que fue espectacular y rico. ¿Cómo se contagió Yemen de las primaveras árabes que habían estallado en otros países musulmanes, como Túnez, Egipto o Siria? Durante muchos meses, se dijo que las revueltas no iban a llegar a Yemen, porque era un país tribal, rural y que no tenía internet. Pero existían otras herramientas para la comunicación, como la poesía tribal. ¿La poesía tribal? Sí. En Yemen, todos son poetas. Las tribus tienen un respeto alucinante por la poesía. Les encanta. Como mecanismo de transmisión, está muy presente en la vida rural. Así que se escribieron poesías sobre la revolución. Por otro lado, Saleh, que tenía muchas cosas malas, no era un dictador a la usanza. No había censura. Recuerdo, muy bien además, que durante la revolución egipcia, cuando los manifestantes estaban en la plaza Tahrir, la televisión ponía bailes regionales. En Yemen, daban un debate en el que se hablaba de lo que estaba ocurriendo, y donde se veía a la gente joven acampada en la plaza del Cambio, pidiendo la caída del régimen. Es cierto que los invitados podían tener una tendencia, pero no se escondía lo que estaba sucediendo. Hubo muertos, aunque el régimen no fue excesivamente represor. La revolución de Yemen fue secuestrada por el antiguo «establishment». En Yemen, ¿cómo se pasó de la revolución a la guerra? En un principio, pareció que la revuelta había sido un éxito. Durante las manifestaciones, hubo un día que se llamó de la Dignidad, el 18 de marzo de 2011. Se produjo una matanza en la plaza del Cambio, donde murieron 54 personas. Algunos líderes del partido de Saleh y otros del Ejército se cambiaron de bando y protegieron a la gente. Así comenzó el enfrentamiento entre Saleh y sus antiguos partidarios. Cuando el presidente sufrió un atentado y resultó herido, se trasladó a Riad para recuperarse. Tanto Arabia Saudí como los demás países del Consejo de Cooperación del Golfo le forzaron a firmar una transferencia de poder pacífica, a cambio de inmunidad y de que no se tocasen sus cuentas. El poder pasó a Abdo Rabu Mansur Hadi, que ahora es el presidente legítimo. La situación se torció a partir de entonces. Sí. Se suponía que se tenía que llevar a cabo una conferencia de reconciliación nacional que aglutinara a todas las fuerzas políticas para llegar a un acuerdo y construir un nuevo Yemen. Pero fuerzas muy importantes, como los hutíes, tenían un pie dentro y otro fuera del proceso negociador. Los hutíes avanzaron y entraron en Saná, donde dieron un golpe de estado el 23 de septiembre de 2015. Hadi huyó a Adén, que proclamó la nueva capital de Yemen. Los hutíes, apoyados por el expresidente Saleh, se dirigieron hacia allí con la excusa de combatir a Al Qaeda, y lograron alcanzar la ciudad. En ese momento, Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos decidieron intervenir. Hadi les pidió ayuda. «Yemen del Sur fue el único país árabe que tuvo un sistema comunista que combatió la religión» Antes de continuar con los estragos de la guerra, me gustaría profundizar en algunas cuestiones que ha mencionado. ¿Fueron los jóvenes los principales participantes en las protestas? Se suele decir que fue un movimiento de jóvenes, pero yo lo presencié y también hubo ancianos, hombres tribales.. Se congregaron todas las fuerzas de oposición al régimen de Saleh, y se conocieron personas que venían de mundos distintos, creándose un debate interesantísimo en las plazas del Cambio. En Yemen, como en tantos otros países de Oriente Medio, conviven suníes con chiíes, las dos principales y enfrentadas sectas del islam. ¿Qué peso tienen las diferencias religiosas en el país? En Yemen, hay tribus que son suníes shafíes, y otras que son chiíes zaydíes, pero el conflicto sectario no ha sido muy relevante. De hecho, los zaydíes pertenecen a una rama del islam chií que está muy cerca del sunismo. El conflicto sectario en Yemen es reciente. Antes, la convivencia religiosa fue bastante pacífica, y eso que era difícil, con la cantidad de confesiones que hay: wahabíes, salafistas, suníes shafíes, zaydíes, ismaelíes. Tambíen judíos. Los hutíes son chiíes zaydíes apoyados por Irán, la gran potencia chiíta. ¿Hay afinidades religiosas? En concreto, ¿qué reinvidican los hutíes? Los zaydíes tienen diferencias doctrinales muy potentes y relevantes con los chiíes duodecimanos de Irán. El movimiento de los hutíes criticaba la gestión de Saleh, y más en concreto su política exterior, próxima a Estados Unidos. También le acusaban de corrupción y de estigmatizarles y marginarles. Pero empezamos con las paradojas: Saleh era zaydí. Además, Hussein al Huti, el creador del movimiento, fue colaborador de Saleh, y pertenecía a un partido político. En definitiva, el movimiento hutí nació como un movimiento de oposición. Algunos consideraron que los hutíes eran los únicos que se enfrentaban a Saleh de maner efectiva, y empezaron a tener simpatizantes no zaydíes. Otros les temían, porque decían que su propósito era volver al antiguo régimen del imanato. El imanato fue el sistema que gobernó durante mil años Yemen del Norte. ¿Cómo fue la trayectoria distinta, hasta la unificación, de Yemen del Sur? ¿Cómo fue la historia separada de los dos países? Sus caminos fueron diferentes desde el principio. En Yemen del Norte, primero hubo un estado zaydí o imanato, luego la ocupación otomana, de nuevo un estado zaydí y por último la revolución republicana de 1962. Allí, el peso del zaydismo es más elevado, como también el de las tribus. Sin embargo, en Yemen del Sur, el protectorado británico quiso modernizar el territorio. En Adén, los ingleses intentaron crear una ciudad cosmopolita. Más tarde, con la llegada del comunismo, el Partido Socialista Yemení intentó eliminar el fenómeno tribal y relegar la cuestión religiosa a segundo plano. Las diferencias afloran cuando rascas un poquito. La primera vez que estuve en Yemen, viví con una familia del sur, de Adén. Mantenían una postura altiva frente a los del norte. Se sentían diferentes, más refinados. Se sentían civilizados frente a los bárbaros, los tribales del norte. La rivalidad entre el norte y el sur ha existido siempre. Después de la unificación, en 1994, hubo una guerra civil entre esos territorios. La gente del sur siente que ha sido abandonada, y que no se le ha prestado atención. ¿Cómo definiría el comunismo en Yemen del Sur? Me imagino que tendría sus particularidades, al estar implantado en un país árabe. Yemen fue el único país árabe que estableció un sistema comunista, un régimen que tuvo conflictos con el estamento religioso, dado que quiso establecer una sociedad lo más laica posible, lo que es muy difícil en una sociedad musulmana. Además, los comunistas consideraban que lo tribal era acaico, contrario a la modernidad, por lo que había que erradicarlo. Por ejemplo, hicieron una legislación que prohibía la venganza, que es una de las bases del derecho tribal. Pero cuando hubo un conflicto, la filiación tribal de los líderes del Partido Socialista de Yemen afloró de nuevo. En enero de 1989, el llamado enero sangriendo, hubo un choque entre el secretario general del partido y el presidente. Entonces resurgió el elemento tribal, y la venganza. Recuerda a la descomposición de la Yugoslavia comunista, donde las naciones y las religiones resurgieron. Los comunistas trataron de erradicar las tribus y las religiones, pero formaban parte del ideario cultural. Siempre digo esto sobre Yemen: por mucho que intentes erradicar las tribus, en seguida están allí. Durante la unificación del año 90, ¿podemos decir que Yemen del Norte impuso su modelo sobre Yemen del Sur? Sí. Saleh era presidente de Yemen del Norte desde 1978. La unificación fue un proceso muy interesante. El gobierno de Yemen era paritario, con ministros del norte y del sur. Sin embargo, el norte concentra el 70 por ciento de la población, y el sur, que tiene muchas zonas desérticas, el 30 por ciento. Ahora, el drama de la guerra es que la mayoría de la población está en el norte, que es donde está el bloqueo, y por eso hay hambruna. «Hay que tener mecanismos para ver a quién se vende las armas y qué hacen con ellas» Volviendo a la guerra que sufre Yemen, ¿por qué han intervenido Arabia Saudí e Irán? ¿Cree, como se explica a menudo, que ambos países disputan su particular guerra fría por la hegemonía regional en territorio yemení? ¿O es una lucha de índole religiosa, de oposición entre suníes y chiíes? Es una cuestión difícil. Para mí, hay una lucha por la hegemonía regional, pero no tanto una lucha entre suníes y chiíes. Irán ha entregado misiles a los hutíes, pero no tiene tanto interés en Yemen como se suele creer. A Irán le interesa medirse con Arabia Saudí. Caundo Arabia Saudí entra en la guerra, provoca que Irán le siga. Otra paradoja: en 1962, cuando se derrocó al imanato y se estableció la república en Yemen del Norte, hubo una guerra civil, en la que Arabia Saudí también participó. En ese caso, Arabia Saudí apoyó a los zaydíes, los partidarios del imanato, y antecesores de los hutíes. Pesaron más las razones políticas que las religiosas. Arabia Saudí quería combatir a su rival regional, que era Egipto. Los republicanos de Yemen del Norte eran partidarios del republicanismo de Nasser. El factor sectario, por tanto, no era tan importante. Al final, no pesa tanto el miedio al chiísmo, sino mantener la hegemonía en la región. Lo cierto es que la relación de Arabia Saudí con Yemen es especial. Yemen es el patio trasero de Arabia Saudí, que siempre ha tenido mucho miedo de lo que sucediera en Yemen por las posibles repercusiones en su país. Por ejemplo, Arabia Saudí dijo que las compañías que operasen con petróleo yemení no podrían trabajar con empresas saudíes. Eso hundió en la miseria a Yemen. La lucha por la hegemonía regional también explica la intervención de Emiratos Árabes Unidos. ¿Cuál es el papel de Emiratos Árabes Unidos en la guerra de Yemen? Emiratos Árabes Unidos muestran su apoyo a Arabia Saudí, y que son sus socios, pero al mismo tiempo lleva un proyecto un poco divergente. Por ejemplo, Emiratos ha manifestado públicamente su preocupación sobre la capacidad de Hadi, el gran protegido de Riad, para gobernar Yemen. También está ayudando al movimiento secesionista del sur, lo que demuestra que en el bloque contrario a los hutíes también hay divergencias. ¿Qué fuentes de suministro alimencitio tiene Yemen? ¿Era el cólera un problema antes de la guerra? Hay cólera a partir de la guerra, y se ha cobrado muchas vidas. También hay difteria. Sobre el suministro de alimentos, Yemen tiene una agricultura buenísima, gracias a las terrazas en las montañas del norte. Lo que provoca la hambruna es el bloqueo. Para prevenir que Irán ayudase a los hutíes, se promovió el bloqueo, y la comida dejó de llegar. Una amiga que estuvo en Saná hace un año y medio me dijo que los supermercados están vacíos. El objetivo del bloqueo era que la población se revelara contra los hutíes, pero la gente, cuando tiene hambre, no puede revelarse contra nada. Además, los hutíes son muy represivos y cometen violaciones de los derechos humanos. Plantarles cara no es fácil. La portavoz del Gobierno, Isabel Celaá, dijo en una rueda de prensa que las armas que España vende a Arabia Saudí, y que Arabia Saudí emplea en Yemen, son de «alta precisión y no se van a equivocar matando yemeníes». Fue una declaración sorprendente, ya que las evidencias parecen probar lo contrario. ¿Qué opina usted? Es tremendo. Ahora tenemos a la población muy preparada para un cambio de nuestra política exterior con ciertos países. Es el momento de decir basta, porque no podemos ser amigos de gente que hace determinadas cosas. Ayer leía las declaraciones de una congresista de Estados Unidos diciendo barbaridades, contando que si se había tirado una bomba y había matado a escolares, que lo sentía, pero que la guerra era eso. El problema es que es una bomba de precisión, una bomba inteligente, lanzada a propósito contra un autobús con niños. Hay que tener herramientas para controlar a quién se venden. Última pregunta. ¿Qué imagen le quedó a usted de Yemen, y le gustaría transmitir a los demás? Soy una enamorada de Yemen, y de allí me quedo con la gente. Esto es lo trágico. No he visto pueblo más noble que el yemení, pero con la guerra, el hambre y la desconfianza entre unos y otros, se está generando una fractura que no sé cómo se va a resolver. Vamos para cuatro años de guerra, y da igual: hay indiferencia mundial. No puedo poner una nota alegre. Yo, como todos los que conocemos el país, siento un gran dolor.
31-10-2018 | Fuente: abc.es
Liberan a uno de los dos terroristas juzgados por el 11-S y es recibido como un héroe en Marruecos
Uno de los dos únicos hombres encarcelados por los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 a la Torres Gemelas y el Pentágono en Estados Unidos está de regreso en su país de origen, Marruecos, como hombre libre, donde se le dio una bienvenida como si fuese un héroe, informa el «Daily Mail». El citado diario localizó a Mounir el-Motassadeq en un suburbio de Marrakech, donde ahora vive en la casa de su familia con su esposa e hijos. Desde que fuese deportado de Alemania, después de su liberación anticipada de la prisión, fue visto por muchos simpatizantes cuando regresaba de las oraciones en su mezquita local. Un amigo de la familia describió escenas de júbilo a su regreso y dijo que venía gente de todo Marruecos para verlo, tratándolo como un «símbolo» del yihadismo. El-Motassadeq, de 44 años, fue juzgado y condenado a 15 años de cárcel en Alemania por ejercer de «tesorero» de los secuestradores del 11-S, implicándose así en la participación en los ataques contra el World Trade Center y el Pentágono en los que murieron 2.977 personas. Además, se constató que era amigo en Alemania de Mohamed Atta, quien estrelló un avión en la Torre Norte y fue uno de los cabecillas de la célula de Al Qaeda en Hamburgo que planeó la atrocidad. El otro hombre condenado por el 11 de septiembre, Zacarias Moussaoui, cumple seis cadenas perpetuas en una prisión de máxima seguridad en Estados Unidos. después de admitir que formaba parte de los ataques.
19-10-2018 | Fuente: abc.es
Arabia Saudí atribuirá la culpa de la muerte de Khashoggi a un general
Una orden mal entendida. Tras su visita a Riad, el secretario de Estado norteamericano, Mike Pompeo, le ha trasladado a Donald Trump la que se perfila como la versión oficial de la corona saudí de por qué el periodista Jamal Khashoggi fue torturado y asesinado en el consulado de su país en Estambul. La culpa se atribuirá con toda probabilidad al mayor general Ahmed al Asiri, asesor del príncipe heredero y subdirector del servicio de inteligencia nacional, la ?mujabarat?. Al Asiri será el cabeza de turco de un escándalo que ha estrechado el cerco sobre Mohamed bin Salman, hijo del rey y ministro de Defensa. ¿Cómo justificar que los servicios de inteligencia de Turquía hayan identificado a miembros de su equipo de seguridad, que han viajado con él a Madrid y París, como los autores del asesinato? La respuesta es que alguien con rango y veteranía, muy cercano a él, sea el culpable oficial, autor de un error fatal. No sólo Pompeo, ministro de Exteriores, ha recibido ese nombre en Riad. También ha sido circulado por la inteligencia y la diplomacia saudíes a congresistas y diplomáticos norteamericanos. Por otras vías, ha llegado a los familiares y colaboradores de Khashoggi, según fuentes consultadas por este diario. Aunque el disidente era ciudadano saudí, desde hace un año residía en EE.UU., donde colaboraba con el diario The Washington Post. «La intención de la corona saudí es admitir que el príncipe ordenó la captura de Khashoggi pero que el mayor general Al Asiri le entendió mal y autorizó su ejecución si la situación se salía de control», dicen esas fuentes. Aun así, esa versión implicaría que Bin Salman ordenó la captura de un residente en EE.UU. en un tercer país, por sus críticas a la corona saudí y a él mismo. Hay una segunda parte, crucial, de la estrategia saudí: descalificar a Khashoggi. Los empleadores del periodista en The Washington Post denuncian ahora que un grupo de congresistas republicanos ha enviado correos y ha compartido mensajes en redes sociales en los que relacionan al periodista con los Hermanos Musulmanes y Al Qaeda. El hijo del presidente, Donald Trump Jr., compartió hace días un mensaje en Twitter en el que se decía que Khashoggi «se paseaba por Afganistán con Osama bin Laden». En realidad Khashoggi comenzó su carrera como periodista y director de medios gubernamentales en Arabia Saudí. A través de ese trabajo conoció y entrevistó a Bin Laden, con quien trabó amistad. Posteriormente se distanció de él y se acercó al jefe de la inteligencia saudí, Turki al Faisal, para quien fue jefe de prensa durante sus estancias como embajador en Londres y Washington. En años recientes se alejó de la familia real y se convirtió en un prominente crítico de Bin Salman, heredero al trono, que ha iniciado una serie de modestas reformas aperturistas en el país. Clave en la defensa de Bin Salman en Washington está siendo el yerno del presidente Trump, Jared Kushner, quien se ha convertido en el enlace principal de la corona saudí y la Casa Blanca. Gracias a su mediación, Riad fue la primera ciudad a la que viajó Trump como presidente el año pasado. Kushner es un judío ortodoxo que tiene, entre otros cometidos, negociar la paz en Oriente Próximo. Su apuesta es que un acercamiento entre los saudíes y los israelíes obligue a los palestinos a aceptar un acuerdo mediado por EE.UU. Los agentes turcos siguen batiendo un bosque al norte de Estambul donde el 2 de octubre, día de la muerte de Khashoggi, se acercó una furgoneta de la delegación diplomática saudí. Buscan allí los restos del periodista, que fue drogado, golpeado, descuartizado y disuelto en ácido. Han registrado ya el consulado, que fue limpiado y pintado, y la residencia del cónsul, que ha huido a Riad y ha sido relevado de su puesto. Las pruebas apuntan a que 15 agentes y uniformados saudíes volaron el 2 de octubre de Riad a Estambul, donde mataron a Khashoggi. Este acudió al consulado a realizar un trámite y ya no salió de allí con vida.
02-10-2018 | Fuente: abc.es
El Pentágono intercepta dos paquetes contaminados con veneno
El Pentágono ha interceptado este martes dos paquetes sospechosos que en apariencia contienen ricina en su interior, según ha revelado un portavoz. Esa sustancia, relativamente fácil de obtener, es una de las toxinas más potentes conocidas, que, si se inhala, puede provocar fiebre, fuertes dolores y náuseas. EE.UU. comenzó a probarla como posible arma química durante la Primera Guerra Mundial. Los paquetes han llegado a la estafeta del Pentágono, que se encuentra fuera del edificio principal donde están las oficinas de los altos funcionarios del Departamento de Defensa norteamericano, en Virginia y a escasos kilómetros de la Casa Blanca y el Capitolio. Al detectar la sustancia sospechosa, los encargados de recibir el correo los han sometido a una serie de pruebas en las que han encontrado los restos de la ricina. En este momento se les está sometiendo a varias pruebas toxicológicas. En 2001, después de los atentados terroristas de Al Qaeda contra Nueva York y Washington, varios congresistas recibieron cartas contaminadas de ántrax, una sustancia altamente venenosa. En aquellos ataques murieron siete personas y 17 resultaron heridas de consideración. Entonces se incrementaron los controles de seguridad sobre cartas y paquetes recibidos por el Gobierno de EE.UU., que somete todo su correo a un escáner y a pruebas de contaminación por agentes venenosos. En al menos dos ocasiones, el expresidente Barack Obama recibió al menos dos cartas que contenían ricina, ambas interceptadas por el Servicio Secreto, encargado de la seguridad en la Casa Blanca.
18-09-2018 | Fuente: abc.es
Un acuerdo nada sencillo de ejecutar para Siria
Rusia y Turquía volvieron a demostrar que las decisiones importantes en esta nueva Siria se adoptan a miles de kilómetros de Damasco y que Estados Unidos carece de peso en los despachos donde se debate el futuro de esta guerra. Vladimir Putin y Recep Tayyip Erdogan anunciaron que, de momento, no habrá una ofensiva a gran escala contra Idlib, última provincia fuera del control del Ejército y bastión del brazo sirio de Al Qaeda. Ese es el único punto claro y tangible tras una cumbre en la que le memorándum final no parece nada sencillo de ejecutar. El 15 de octubre es la fecha acordada para la entrada en vigor de la zona de desmilitarización que patrullarán rusos y turcos, pero es también el día para el que los grupos opositores deberán haber entregado sur armamento pesado y, lo que parece aun más complicado de lograr, para que los combatientes del brazo sirio de Al Qaeda abandonen la zona. Esta es la exigencia número uno de Moscú y ahora Erdogan deberá conseguir que los grupos a los que apadrina y arma desde 2011 consigan separarse y expulsar a los combatientes leales a AQ, que podrían ser unos 10.000, según las cifras que baraja Naciones Unidas. ¿Cuál será su destino? El aspecto esperanzador del acuerdo es que los firmantes son países con peso real en una guerra en la que tienen desplegados a sus ejércitos. Tanto Rusia como Turquía están metidos de lleno en este conflicto y defienden sus propios intereses. No se trata de una serie de medidas abstractas adoptadas por Naciones Unidas en Ginebra, sino de puntos muy concretos negociados por Putin y Erdogan, patrocinadores del Gobierno de Damasco y de la oposición armada y política respectivamente. Moscú y Ankara tienen sus propias agendas. Putin necesita asegurar sus bases militares en Latakia y para ello debe eliminar cualquier amenaza de la vecina Idlib. El líder ruso también quiere ganarse el respaldo de Erdogan en su pulso personal con Donald Trump y lo consigue ya que al suspender la ofensiva el presidente turco gana tiempo para seguir reforzando las milicias sirias con las que pretende frenar la amenaza de los kurdos, que son los grandes aliados de Estados Unidos. Todo esto y mucho más está sobre la mesa en la que se debate el futuro de Siria, un país que se limita a poner el tablero donde se disputan estas grandes partidas, la destrucción y los muertos.
16-09-2018 | Fuente: abc.es
El pasado domingo Francia volvía a ser objetivo de un posible acto terrorista. Un hombre de 31 años y origen afgano hirió a siete civiles con un cuchillo y una barra de hierro en Trappes, localidad del distrito de Versalles. La Fiscalía de París comunicó que «por el momento» no había indicios para calificarlo como ataque terrorista, tampoco hubo reivindicación, pero el suceso se produjo en el mismo lugar en el que dos semanas antes, un hombre de 36 años era abatido después de matar a su madre y su hermana con un cuchillo. Dáesh reivindicó este ataque afirmando que se trataba de uno de sus «combatientes». Este grupo yihadista dispone de «células propias de ataque, antiguos combatientes y simpatizantes» con los que «lograría promover e inspirar múltiples acciones terroristas, incluyendo varios atentados de alto impacto y otros dirigidos contra objetivos internacionales», explica el Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo en su último anuario. Un ejemplo de ello es el ataque que la organización realizó en julio sobre Sweida, Siria , donde cuatro terroristas actuaron paralelamente. En Occidente la metodología es diferente, según el anuario se «ha combinado la articulación de células más o menos desarrolladas capaces de hacer un atentado más sofisticado, como en París», con el retorno de «individuos con bajas capacidades, corto entrenamiento y orientados e inspirados para ejecutar acciones individuales». Los llamados lobos solitarios realizan acciones «pocos sofisticadas [?] y sin vínculos formales con una entidad mayor que le haya suministrado apoyo logístico», subraya el anuario del Observatorio. «La mayoría de los autores de los atentados han perpetrado los ataques de forma individual, inspirados únicamente por la ideología yihadista tras autoradicalizarse en gran medida por la propaganda de Dáesh a través de internet y redes sociales, o tras ser radicalizado por un individuo de su entorno». Dáesh se atribuye la autoría de 23 de los 47 ataques terroristas que se han producido en el mundo durante 2018, mientras que 14 continúan sin reivindicación, según los datos recopilados por ABC. De los 18 ataques que se produjeron en suelo europeo, seis no fueron reivindicados. Los escenarios donde tuvieron lugar estos actos fueron Ámsterdam (Holanda), Bruselas (Bélgica), Cornellá de Llobregat (España), Lübeck (Alemania) y Viena (Austria). Todos ellos fueron perpetrados con arma blanca los objetivos eran los cuerpos y fuerzas de seguridad y civiles. Es un «tipo de terrorismo poco sofisticado» pero el Observatorio advierte de «posibles tramas más complejas y elaboradas». Los doce ataques restantes pueden calificarse como ataques terroristas. Fueron reivindicados por Dáesh y ocurrieron en Francia (6), Bélgica (2), Rusia (1), Toronto (1) Londres (1) y España (1). Los autores de los atentados de Francia y España utilizaron un arma blanca para perpetrar los atentados, excepto en el doble ataque de Carcasona y Trèbes. Allí utilizaron armas de fuego, al igual que en el atentado de febrero en Rusia y en el de Toronto. A diferencia de los anteriores, en Londres usaron un coche para realizar un atropello en el que resultaron heridos tres civiles. Dáesh es el único grupo terrorista que ha atentado en Occidente durante este año, aunque desde el Observatorio advierten que «no se debe bajar la guardia» porque existe «la posibilidad de un golpe de efecto por parte de al Qaeda ante el escenario de debilidad de Dáesh». El grupo creado por Bin Laden hizo un llamamiento el pasado año para «recuperar» las ciudades de Ceuta y Melilla movidos por su lucha con Dáesh por liderar la yihad y el terrorismo internacional. Ataques fuera de Occidente Tal y como se muestra en el mapa superior de atentados de 2018, las redes de Al Qaeda se extienden por el continente africano mediante su filial en Somalia, Al Sabaab, o su aliado en Malí, Jama'a Nusrat ul-Islam wa al-Muslimin (JNIM). El atentado en el que hubo un mayor número de víctimas en Áfica, fue el cometido en febrero en Mogadiscio (Somalia), con un total de 38 muertos. El blanco fue los servicios gubernamentales. Un mes después JNIM atentó en Burkina Faso contra la Embajada Francesa y un cuartel, matando a 30 personas. Este mes la capital de Somalia volvía a ser objetivo terrorista, un ataque con un vehículo bomba, al igual que en los dos anteriores, estallaba dejando seis víctimas mortales. La misma cifra que el atentado realizado en Túnez por Al Qaeda del Magreb Islámico, que fue dirigido contra los Miembros de la Guarda Nacional. Los talibanes es otro de los principales grupos terroristas en activo. Agrupados bajo el Movimiento de Talibanes Pakistaníes, atentaron tres veces en Pakistán y en una ocasión en Afganistán, durante este año. Todos los ataques de Pakistán tuvieron lugar en julio y durante mítines políticos, oficinas electorales y centros de votación, donde los ataques con artefactos explosivos dejaron un saldo de 29 víctimas mortales con motivo de las elecciones generales de Pakistán. Los talibanes atentaron en Kabul (Afganistán), mediante la Red Haqqani, matando a más de 24 turistas con armas de fuego. La capital de Afganistán también ha sido el objetivo de actos terroristas de Dáesh. El país asiático ha sufrido durante este año una ola de atentados (de enero hasta agosto), combinados con acuerdos temporales de paz y llamamientos al diálogo entre el Gobierno afgano y los talibanes. Tras diversos ataques para expulsar a Dáesh del territorio, la organización terrorista sigue estando activa y actúa perpetrando ataques como los cinco que han realizado sobre Kabul en 2018. Han matado a más de 218 civiles en ataques dirigidos principalmente contra la población chií y en un ataque contra el Vicepresidente de Afganistán. El ataque en el que hubo un mayor número de víctimas fue en el del 27 de enero, con un total de 103. Dáesh también atentó en Siria, país en el que mataron a 302 civiles y fuerzas gubernamentales, siendo este el ataque terrorista con más muertos de 2018. En Pakistán realizaron tres actos terroristas, donde murieron 184 personas; dos que reivindicaron en Indonesia (13), con Jamaah Ansharut Daulah, uno de sus grupos afines. En Tayikistán atentaron matando a nueve personas.
11-09-2018 | Fuente: elpais.com
17 años del 11-S
El 11 de septiembre del 2001 tuvieron lugar cuatro atentados terroristas de Al Qaeda contra importantes centros de poder en Estados Unidos, entre ellos el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono, sede del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Un repaso en imágenes de una tragedia que acabó con la vida de cerca de 3000 personas
07-09-2018 | Fuente: abc.es
Rusos, iraníes y turcos no llegan a un acuerdo de alto el fuego en Idlib
Hace tiempo que la guerra en Siria se decide en despachos alejados de Damasco y por eso el futuro de Idlib se discutió en Teherán. En la capital de la república islámica los presidentes de Turquía, Rusia e Irán mostraron la diferencia de criterios sobre la última provincia que queda fuera del control del Gobierno de Damasco y acordaron «medidas concretas para una estabilización gradual» en esta provincia, en palabras de Vladimir Putin, sin especificar detalles. Los mandatarios adelantaron que volverán a reunirse en Moscú, sin una fecha aún fijada, y aseguraron que no permitirán «agendas separatistas», una referencia directa al proyecto que plantean los kurdos de Siria, que combaten bajo la protección de Estados Unidos y representan la mayor amenaza para las autoridades de Ankara. La cumbre de Teherán no fue capaz de culminar en el «alto el fuego» solicitado por Recep Tayyip Erdogan, quien defendió que «se necesita un alto el fuego en vez de bombardeos, porque hay civiles que tienen miedo y no queremos una nueva ola de refugiados», unos 2,9 millones de civiles, según la ONU, que alertó de un desplazamiento forzado de 800.000 personas en caso de que estallen los combates. Los turcos, que durante los primeros años de la guerra abrieron su frontera al paso de yihadistas de todo el mundo, acogen a 3,5 millones de refugiados y temen una nueva oleada de sirios que intenten cruzar la frontera en caso de una ofensiva del Ejército sirio y sus fuerzas aliadas. El anfitrión de la cumbre, Hasán Rohani, defendió que la ofensiva militar en Idlib es «parte inevitable de la misión para restaurar la paz y estabilidad en Siria» y erradicar «el terrorismo». Rusos e iraníes, principales aliados diplomáticos y militares de Damasco, exigen que los grupos armados de la oposición entreguen las armas y en Idlib el más importante es el brazo sirio de Al Qaeda. Al referirse a «estabilización gradual» parece que Putin se refería a la posibilidad de alcanzar acuerdos con algunos de los grupos activos, con la excepción de «las entidades asociadas con Al Qaeda o Estado Islámico», según recogió el comunicado final. Erdogan, que en este proceso es la cara de una oposición a la que apoya desde 2011 con el objetivo de derrocar a Bashar Al Assad, quiso suavizar la determinación rusa e iraní de poner en marcha la ofensiva de forma inminente y desveló que está dispuesto a ofrecer ayuda para controlar «áreas sensibles» y trabajar para intentar alejar a «grupos terroristas» de las inmediaciones de la base rusa de Hmeymim, donde se han producido varios ataques con aviones no tripulados. A falta de medidas específicas, el texto acordado recogió declaraciones de buenas intenciones como el deseo continuar con los esfuerzos «destinados a proteger a los civiles y mejorar la situación humanitaria» y favorecer «la creación de condiciones para el retorno seguro y voluntario de refugiados y desplazados internos», para lo que decidieron organizar una conferencia internacional. El futuro de Siria está a miles de kilómetros y los sirios son las fichas en un tablero en el que se juega una partida internacional donde cada potencia defiende sus propios intereses.