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Noticias de agrupacion nacional

18-05-2019 | Fuente: abc.es
Salvini encabeza un «cónclave» de líderes de la extrema derecha europea con la vista puesta en Austria
Líderes de la ultraderecha nacionalista y xenófoba de once países europeos se dieron cita en la plaza central de la capital lombarda, frente al Duomo, ante decenas de miles de personas para mostrar su fuerza ante las próximas elecciones europeas, gritando sobre todo contra la inmigración y contra la actual Unión Europea. En realidad, en Milán se manifestaron dos Europas: frente a la ola populista encabezada por el líder de la Liga, Matteo Salvini, en Milán se dieron cita también miles de personas para expresar su oposición a la extrema derecha y en particular a Salvini, mostrando centenares de pancartas, muchas de ellas en los balcones, contra el ministro del Interior. Con esta gran manifestación de líderes ultraderechistas europeos, Matteo Salvini ha pretendido mostrar su liderazgo, sobre todo en clave interna, pues el secretario de la Liga piensa en legitimarse en estas elecciones como el gran líder italiano con aspiración a convertirse en primer ministro. Entre los líderes europeos que han acompañado a Salvini el más famoso ?quizás el único realmente famoso- ha sido Marine Le Pen, icono de la extrema derecha francesa desde los años 90, que ha sido contestada al inicio de su intervención por jóvenes que han exhibido diversas pancartas, en su mayoría con referencia al rechazo del fascismo. Junto a Salvini y Le Pen estuvieron los representantes de los «partidos hermanos» de Holanda, Bélgica, Austria, Alemania, Bulgaria, Eslovaquia, República Checa, Estonia, Dinamarca y Finlandia. Salvini, dispuesto a morir por Italia Marine Le Pen proclamó que los soberanistas «no queremos ya a esta Europa». Cerró el mitin Matteo Salvini, quien fue acogido también por decenas de jóvenes con pancartas en su contra y gritos de «bufón» y «fascista». El líder de la Liga, en un discurso cargado de retórica populista, destacó que en la plaza no estaba la ultraderecha, sino los representantes de «la política del sentido común». Salvini citó en varias ocasiones a Juan Pablo II, «que hablaba de fraternidad y solidaridad en una Europa desde el Atlántico a los Urales». Evocó al papa Wojtyla para que «Europa se encuentre así misma y descubra sus raíces». Salvini se propuso como un líder que «habla del futuro, frente a los que piensan en el pasado». Citó a los padres fundadores de Europa para señalar que esa «Europa ha sido destruida por los Macron, la Merkel?». En definitiva, Salvini al resaltar que «estamos escribiendo la historia», se propuso como el salvador de una nueva Europa, reiterando su política de puertos cerrados a la inmigración y proponiendo a los italianos una fiscalidad en la que «ninguno pagará más del 15 por 100 de impuestos». En fin, un Salvini mesiánico ofreció hasta su vida: ?Se sirve para vosotros, para Italia, para mis hijos, yo doy la vida. No me paro delante de nada y de ninguno: Es un compromiso de honor?. La lMarine Le Pen, líder de Agrupación Nacional (AN) - REUTERS Contradicciones La concentración ha puesto de manifiesto, a partir del eslogan con que ha sido convocada, las profundas contradicciones, incluyendo escándalos, de estos partidos y sus líderes. El eslogan bajo el palco fue bilingüe: «¡Primero Italia! El sentido común en Europa». Para los extranjeros solo se tradujo en inglés la segunda frase, una censura obvia porque hubiera sido absurdo desplegar lemas como «Primero la Francia», «Primero Finlandia» o «Primero Alemania». En cuanto al lema de «La Europa del sentido común», numerosos medios se han hecho eco de cómo estos partidos populistas han utilizado fondos públicos del parlamento europeo para cenas de gala rociadas con champagne. Para trazar una radiografía de los partidos soberanistas reunidos en la plaza del Duomo de Milán basta con seguir algunas investigaciones que se han hecho sobre el dinero, sobre los orígenes de la financiación, ya sea la procedente de algunas sociedades con sede en Suiza o la que les llega desde de Rusia. De ello puede hablar Marine Le Pen y lo prueba el terremoto en el gobierno austriaco, con la dimisión del vicecanciller austriaco Strache después del video hablando de favores recíprocos con los rusos.
18-05-2019 | Fuente: abc.es
Le Pen mantiene su primer puesto para las europeas según todos los sondeos
Todos los sondeos anuncian un «terremoto» político en Francia, con motivo de las elecciones europeas. La extrema derecha de Marine Le Pen se cotiza como posible gran vencedora, al frente del primer partido de Francia. Emmanuel Macron confirma su aislamiento político continental. Las izquierdas históricas, socialistas y comunistas, se hunden ante la ascensión de la extrema izquierda populista. Todos los sondeos de las últimas dos semanas afirman que Agrupamiento Nacional (AN, ex-Frente Nacional, FN), el partido de Marine Le Pen, puede conseguir entre el 23 y el 24 % de los votos nacionales, convirtiéndose en el partido más votado, el primer partido de Francia. La extrema derecha francesa ya ganó de manera espectacular las elecciones europeas del 2014 (con un 25 % de los votos). Cinco años después, el mismo triunfo parece más llamativo, cuando otros partidos a la derecha o extrema derecha del Partido Popular Europeo (PPE), anuncian una ola ultra conservadora muy considerable en toda Europa. En segundo puesto, según todos los sondeos, La República En Marcha (LREM, liberal reformista), el partido de Emmanuel Macron, se ha estancado en torno al 21 o el 22 % de las intenciones de voto. Una diferencia de solo 1 ó 2 puntos, pero altamente simbólica, si se confirmarse que el partido del presidente queda relegado a un segundo puesto. LREM parece víctima del aislamiento personal de Macron, en toda Europa. Nathalie Loiseau, la cabeza de lista del partido de Macron, no consigue ser visible. Exministra de asuntos europeos, gran conocedora de la «cocina administrativa» de la UE, no consigue despegar ni dar visibilidad al proyecto presidencial de Renacimiento de Europa. Renacimiento, con R mayúscula. Proyecto ultra ambicioso que no ha conseguido despertar gran interés fuera ni dentro de Francia. Salvarse de la quema Los Republicanos (LR, derecha tradicional) sigue siendo víctimas de la retirada política de Nicolas Sarkozy, sustituido por unos aspirantes a líderes que no consiguen salir del hoyo de un modesto 12 % de intenciones de voto. Se trata de un retroceso histórico del conservadurismo francés tradicional, que tuvo personalidades eminentes, de Valery Giscard d?Estaing a Jacques Chirac. A la izquierda, socialistas y comunistas corren el riesgo del hundimiento histórico. El PS apenas tiene un 5 % de intenciones de voto. El peor resultado potencial de la historia del socialismo francés, que tuvo personalidades europeas de los más altos vuelos, como François Mitterrand o Jacques Delors. El PCF apenas tiene un 3 % de intenciones de voto. El comunismo francés se instala en el gueto de los grupúsculos insignificantes. No habrá comunistas franceses en el nuevo Parlamento Europeo (PE), elegido el próximo día 26. A la izquierda, el único partido que se salva del hundimiento es La Francia Insumisa (LF, extrema izquierda populista), cuyo líder, Jean-Luc Mélenchon, ha intentado montarse al carro de la franquicia de los chalecos amarillos, donde cohabitan familias de extrema izquierda y extrema derecha. En la recta final de la campaña, LFI ha sido víctima de una crisis espectacular: varios de sus cuadros han abandonado el partido de extrema izquierda para apoyar a la extrema derecha de Le Pen. Tragedia política de gran calado: todas las izquierdas, juntas, «pesan» menos que la extrema derecha de Le Pen. Europa Ecología / Los Verdes (EELV) es una federación de familias ecologistas que se cotizan con un 7 % de intenciones de voto. Solos, aislados, sin grandes aspiraciones, los ecologistas franceses quedarían contentos si consiguieran evitar una catástrofe. Existen, todavía, tres grupúsculos de ultra derecha, Francia en Pie (FeP), Los Patriotas (LP), Unión Popular Republicana (UPR), que suman, juntos, entre un 6 y un 8 % de votos, robados a la extrema derecha de Le Pen. A la extrema izquierda, otros dos grupúsculos, Lucha Obrera (LO) y Generación, apenas suman un 3 ó 4 % de intenciones de voto. Votos robados a las izquierdas tradicionales, caídas en una crisis catastrófica. Un archipiélago Esa fragmentación excepcional del paisaje político francés parece anunciar un terremoto o un cambio muy profundo, cuando menos. Todos los partidos políticos tradicionales, de izquierda o derecha, se han instalado en una crisis sin precedentes. Y los nuevos partidos no cuentan con ningún apoyo excepcional. Emmanuel Macron ha devorado a todos los partidos de centro y derecha tradicionales. Pero no cuenta con un apoyo nacional masivo. Sus ambiciones europeas no han encontrado el eco esperado en Alemania, que no comparte los proyectos europeos del presidente francés. Marine Le Pen ha recentrado a la extrema derecha que su padre organizó en torno al difunto Frente Nacional (FN). Y ha creado un partido de nuevo cuño, Agrupación Nacional (AN), que puede convertirse en el primer partido de Francia, con un programa antieuropeo, antiliberal, anticapitalista, haciendo campaña contra todos los pilares de la Unión Europea (UE). Grandes beneficiarios de la antigua Política Agraria Común (PAC), los agricultores y las clases medias francesas no comparten tal hostilidad contra Europa. Varios sociólogos y estudiosos comienzan a afirmar que Francia está viviendo una gran mutación, convertida en un «archipiélago» de comunidades culturales que no siempre se entienden entre ellas. La recta final de las elecciones europeas parece confirmar, en cualquier caso, que Francia está cambiando de modelo político.
16-05-2019 | Fuente: abc.es
¿Qué significa el gesto «OK» usado por Marine Le Pen y asociado a los supremacistas blancos?
Marine Le Pen, líder del partido de extrema derecha francés Agrupación Nacional, ha estado en Tallin, Estonia, para reunirse con diputados del Partido Popular Conservador (EKRE), considerado también de extrema derecha, como parte de unas negociaciones transcontinentales sobre la creación de un nuevo bloque de fuerzas nacionalistas tras las elecciones europeas. Durante el encuentro, Le Pen se hizo un selfi junto a Ruuben Kaalep, un parlamentario del EKRE. El político estonio subió la imagen a su página de Facebook. En ella, ambos salían haciendo el gesto «OK» con la mano, un gesto asociado al supremacismo blanco. ¿Cuál es su significado? Su origen se remonta a 2017 y al foro «4chan». Un usuario creó un post con el título «Operación O-KKK», en referencia al Ku Klux Klan (KKK), con la intención de 'trolear' a Twitter haciendo creer que el gesto era un símbolo del supremacismo blanco. #4chan trolls trying to convince Twitter that OK gesture now a #whitesupremacist symbol. Using hashtags like #powerhandprivilege & #notokay. pic.twitter.com/zsrBYPG2q7? Mark Pitcavage (@egavactip) 27 de febrero de 2017Pero el mensaje fue calando. Miembros de la derecha estadounidense comenzaron a usar el gesto. Jim Hoft, fundador de «The Gateway Pundit», una web estadounidense de noticias y opinión de extrema derecha descrita, además, como una web de noticias falsas, lo hizo en la sala de prensa de la Casa Blanca en 2017. Jim Hoft, Gateway Pundit used their first visit to White House press briefing room to flash racist Pepe hand signal: https://t.co/dUF8dWXglT pic.twitter.com/5qnBBR4jaN? Media Matters (@mmfa) 14 de febrero de 2017 Brenton Tarrant, autor de la masacre en la mezquita de Christchurch y que cuenta en su manifiesto que la visita a varias ciudades francesas «invadidas por no blancos» le empujó a la violencia, aparece en una imagen haciendo el controvertido gesto con la mano. Circula, incluso, una explicación gráfica del «OK». Significa «Poder Blanco» y, para entenderlo, habría que mirar la posición de los dedos medio, anular y meñique, que forman una «W» (White/Blanco), y el círculo formado por el dedo índice y el pulgar, una «P» (Power/Poder). «Nunca había oído hablar del segundo significado de este gesto» En declaraciones a AFP, Marine Le Pen ha pedido la eliminación de la imagen del Facebook del político estonio (ya borrada). «Estaba haciendo una señal que, para mí, significa «OK». Nunca había oído hablar del segundo significado de este gesto trivial», ha explicado. Le Pen añadía que, cuando le dijeron «que podría tener un significado alternativo, pedí inmediatamente que se eliminara la foto de la cuenta de Facebook». Marine Le Pen and Ruuben Kaalep, a well-known neo-nazi, being super happy here in Tallinn. pic.twitter.com/XpsEzalzN7? Vahur Koorits (@VahurKoorits) 14 de mayo de 2019
13-05-2019 | Fuente: abc.es
La fiebre amarilla paraliza las difuntas ambiciones reformistas de Macron
Los proyectos reformistas liberales de Emmanuel Macron han quedado aplazados «sine die», víctimas del síndrome saturnal de los dos años de mandato, que ha paralizado a todos los presidentes de Francia desde hace cuarenta y tres años. La Asamblea Nacional (AN) comenzó a discutir este lunes, en primera lectura, el proyecto de Ley que debe «transformar» la función pública, la burocracia del Estado francesa: era la «gran ambición» del candidato Macron, que llegó a prometer la supresión de 120.000 puestos de funcionarios, para modernizar la burocracia nacional. Elegido presidente hace exactamente dos años, Macron ha renunciado silenciosamente a tal proyecto, explosivo, políticamente. La gran reforma ha quedado desguazada, víctima de la inesperada aparición de la irredenta franquicia de los chalecos amarillos, a mediados del mes de noviembre pasado. Tras seis meses cortos de agitación, el gobierno de Emmanuel Macron ha hecho concesiones presupuestarias por un montante que oscila entre 20.000 y 25.000 millones de euros, según las estimaciones oficiales u oficiosas; y la reforma del modelo burocrático nacional ha sido «peinada» y recortada para intentar evitar nuevos problemas. «Adiós al liberalismo de Macron», comenta a toda página Pierre-Antoine Delhommais, en el semanario Le Point (independiente), agregando: «En apenas seis meses, el presidente parece haber renunciado a liberalizar la economía estatal francesa». «El mamut de la función pública no sufrirá una cura para perder grasa. Será generosamente alimentado», insiste Delhommais, para anunciar el «fin» de las ambiciones liberal-reformistas de Macron. La Asamblea Nacional ha comenzado a discutir y votará, a finales de mayo, la ley que debe «transformar» el modelo burocrático - jacobino francés, pero la timidez de las reformas sometidas a voto parlamentario sugieren un simple «maquillaje», muy alejado de la gran «transformación» anunciada hace dos años. Jean-Pierre Robin, afirma en Le Figaro (matutino conservador) que Emmanuel Macron es víctima del síndrome y «maldición» de los dos años que sufren todos los presidentes de Francia, desde hace cuarenta y tres años. Elegido presidente en 1974, Valery Giscard d?Estaing dio un frenazo a sus reformas en 1976, tras la dimisión de Jacques Chirac como primer ministro, acelerando la división y enfrentamientos entre las derechas francesas. Elegido presidente en 1981, François Mitterrand dio un frenazo y puso fin a su proyectada «construcción del socialismo a la francesa» dos años después, dando un giro de 180 grados a su política económica en 1983. Elegido presidente en 1995, Jacques Chirac se vio forzado a convocar elecciones generales anticipadas en 1997 (perdiendo la mayoría parlamentaria más excepcional de la V República), tras los meses de huelgas y crisis sociales donde quedaron enterrados sus proyectos reformistas. Elegido presidente en 2007, Nicolas Sarkozy se vio forzado a enterrar su proyecto de «ruptura con el conservadurismo de izquierda y derecha», un año después, víctima de un rosario de crisis nacionales y el fantasma de la crisis internacional que llegó el verano del 2008. Elegido presidente en 2014, François Hollande se vio forzado a precipitar una crisis de gobierno y nombrar primer ministro a Manuel Valls dos años más tarde, para intentar combatir las crisis nacionales que continuaron agravándose durante el resto de su mandato, siendo Emmanuel Macron consejero presidencial y ministro de economía. Elegido presidente el 2017, Macron entierra sus difuntas ambiciones liberales más tarde, para intentar apagar el incendio amarillo que estalló el mes de noviembre de 2018 con subvenciones y «cheques» por pagar con Deuda pública. Los sindicatos convocaron el 1º de mayo una primera jornada de protestas contra la Ley que debe transformar la función pública francesa. Seguirán otras. Pero el miedo de fondo que parece estar paralizando a Emmanuel Macron es la «fiebre amarilla» y el fantasma de Marine Le Pen, cuyo partido, Agrupación Nacional (AN), aspira a conquistar el puesto de primer partido de Francia en las elecciones europeas del próximo 26 de este mismo mes de mayo.
12-05-2019 | Fuente: abc.es
La extrema derecha puede convertirse en el primer partido de Francia
Varios sondeos pronostican que Agrupación Nacional (AN, ex Frente Nacional, FN, extrema derecha), el partido de Marine Le Pen, será la primera fuerza política de Francia en las elecciones europeas del próximo día 26. Hasta ayer, todos los sondeos anunciaban un empate técnico de AN y el partido de Emmanuel Macron, La República En Marcha (LREM), con unas intenciones de voto muy semejantes, entre el 21 y el 22 %, con diferencias del 0,5 y el 1 %, a la alza a la baja. El último sondeo de Le Figaro (matutino conservador), TF1 (primera cadena de tv, privada) y RTL (primera cadena radio, privada), anuncia por vez primera la victoria de AN, con un 22,5 / 23 % de intenciones de voto, con una ligerísima ventaja sobre LREM, que pudiera obtener un 22 %. Se trata de una mínima y eventual ventaja, sintomática. LREM parece ser víctima del liderazgo invisible de Nathalie Loiseau, ex ministra de asuntos europeos, prácticamente invisible e inaudible, a dos semanas de un voto políticamente sensible, para Francia y Europa. Emmanuel Macron se ha visto forzado a entrar personalmente en campaña, con un resultado todavía imprevisible. AN también es víctima de la inexperiencia inaudible de Joan Bardella, el candidato de AN, que cuenta con la presencia permanente de Marine Le Pen en todos sus mitines y actos de campaña, enarbolando siempre su bandera contra una «Europa carcelaria», presentando el voto del próximo día 26 como un plebiscito contra Macron, defensor de un «renacimiento europeo». Todos los sondeos siguen confirmando el hundimiento histórico de las izquierdas francesas. El PS sigue al borde de un precipicio, con un 4,5 % por ciento de intenciones de voto: el peor pronóstico de su historia. El PCF sigue instalado en su condición de grupúsculo, con un 3 % de intenciones. La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista) cuenta con un 10 % de intenciones de voto. Esas tres izquierdas, juntas, pesan entre un 17 y 19 % de intenciones de voto, de 3 a 5 puntos menos que la extrema derecha de Marine Le Pen. Existen, todavía, otras dos listas de extrema derecha, que suman un 4 % de intenciones de voto. Los Repúblicanos (LR, derecha tradicional) siguen «huérfanos» de Nicolas Sarkozy, con un 12,5 % de intenciones de voto. Otras cinco listas de ecologistas y extremas izquierdas oscilan entre un 1 y un 7 % de intenciones de voto, confirmando que las elecciones europeas se han transformado, en Francia, en un duelo a primera sangre política entre Emmanuel Macron y Marine Le Pen.
06-05-2019 | Fuente: abc.es
Hundimiento histórico de las izquierdas francesas
El socialismo galo puede estar ausente en el nuevo Parlamento Europeo (PE). Los cinco grandes partidos de izquierda apenas tienen las mismas intenciones de voto, juntos, que la extrema derecha de Marine Le Pen, en solitario. El matutino conservador Le Figaro, la cadena radiofónica independiente RTL y la cadena tv privada TF1 han difundido este lunes un sondeo que anuncia un posible terremoto en las elecciones europeas del próximo 26 de este mismo mes de mayo. La República En Marcha (LREM), el partido de Emmanuel Macron (21,5 % intenciones de voto), y Agrupación Nacional (AN), el partido de Marine Le Pen (21 % intenciones de voto), se disputan el puesto de primer partido de Francia. Algunos sondeos afirman que la extrema derecha será consagrada como primer partido de Francia dentro de veinte días. Según el mismo sondeo, el PS apenas tiene un 4,5 % de intenciones de voto: el peor pronóstico de la historia del socialismo francés. Si tal previsión se confirmase, el próximo día 26, el socialismo francés correría el riesgo de no poder entrar en el nuevo PE. Posible catástrofe histórica. La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista) de Jean-Luc Mélenchon, se confirma como el primer partido de las izquierdas francesas, con un 9,5 % de intenciones de voto. PCF (3 % intenciones de voto), Generación (socialistas disidentes, 2,5 % intenciones de voto) y Lucha Obrera (LO, extrema izquierda trostkista, 1,5 % intenciones de voto) se instalan en la periferia grupuscular de la escena política francesa, con una implantación social e influencia política que roza lo insignificante. Con un 8 % de intenciones de voto, Europa Ecología (EE) sufre de sus divisiones estratégicas. Daniel Cohn-Bendit, una figura histórica de las extremas izquierdas y ecologías de otro tiempo, ha decidido hacer campaña europea a favor de LREM, el partido de Macron, instalado en el corazón del sistema político francés. Con un 21,5 % de intenciones de voto, LREM ha conseguido integrar en su proyecto a personalidades conservadores, centristas y reformistas, puestas al servicio del cesarismo presidencial. Como segundo o primer partido de Francia, la Agrupación Nacional (AN) de Marine Le Pen aspira a ocupar un puesto central o bisagra en el Parlamento Europeo elegido dentro de veinte días. Las ambiciones europeas de Le Pen solo tienen un obstáculo, mayor: los partidos conservadores de Europa del este perciben con inquietud las excelentes relaciones de Le Pen con la Rusia de Vladimir Putin. Los Republicanos (LR, derecha tradicional) cuenta con un 14 % de intenciones de voto, pero sigue siendo un partido huérfano o viudo de la retirada política de Nicolas Sarkozy, cuya ausencia pesa como una losa sobre el conservadurismo tradicional. En competencia o a la derecha de Le Pen han aparecido tres grupúsculos, La Francia en Pié (LFEP, 3 % intenciones de voto), Los Patriotas (LP, disidencia extrema derecha, 2 % intenciones de voto) y Unión Popular Republicana (UPR, extrema derecha anti europe, 1 %), que rozan la insignificancia, pero confirman la existencia de una Francia muy conservadora que se considera mal representada por los partidos tradicionales, como ocurre con algunas familias de la franquicia de los chalecos amarillos, que también tienen algunas lejanas pretensiones electorales.
06-05-2019 | Fuente: abc.es
Hundimiento histórico de las izquierdas francesas: toda junta suma menos que Le Pen
El socialismo galo puede estar ausente en el nuevo Parlamento Europeo (PE). Los cinco grandes partidos de izquierda apenas tienen las mismas intenciones de voto, juntos, que la extrema derecha de Marine Le Pen, en solitario. El matutino conservador Le Figaro, la cadena radiofónica independiente RTL y la cadena tv privada TF1 han difundido este lunes un sondeo que anuncia un posible terremoto en las elecciones europeas del próximo 26 de este mismo mes de mayo. La República En Marcha (LREM), el partido de Emmanuel Macron (21,5 % intenciones de voto), y Agrupación Nacional (AN), el partido de Marine Le Pen (21 % intenciones de voto), se disputan el puesto de primer partido de Francia. Algunos sondeos afirman que la extrema derecha será consagrada como primer partido de Francia dentro de veinte días. Según el mismo sondeo, el PS apenas tiene un 4,5 % de intenciones de voto: el peor pronóstico de la historia del socialismo francés. Si tal previsión se confirmase, el próximo día 26, el socialismo francés correría el riesgo de no poder entrar en el nuevo PE. Posible catástrofe histórica. La Francia Insumisa (LFI, extrema izquierda populista) de Jean-Luc Mélenchon, se confirma como el primer partido de las izquierdas francesas, con un 9,5 % de intenciones de voto. PCF (3 % intenciones de voto), Generación (socialistas disidentes, 2,5 % intenciones de voto) y Lucha Obrera (LO, extrema izquierda trostkista, 1,5 % intenciones de voto) se instalan en la periferia grupuscular de la escena política francesa, con una implantación social e influencia política que roza lo insignificante. Con un 8 % de intenciones de voto, Europa Ecología (EE) sufre de sus divisiones estratégicas. Daniel Cohn-Bendit, una figura histórica de las extremas izquierdas y ecologías de otro tiempo, ha decidido hacer campaña europea a favor de LREM, el partido de Macron, instalado en el corazón del sistema político francés. Con un 21,5 % de intenciones de voto, LREM ha conseguido integrar en su proyecto a personalidades conservadores, centristas y reformistas, puestas al servicio del cesarismo presidencial. Como segundo o primer partido de Francia, la Agrupación Nacional (AN) de Marine Le Pen aspira a ocupar un puesto central o bisagra en el Parlamento Europeo elegido dentro de veinte días. Las ambiciones europeas de Le Pen solo tienen un obstáculo, mayor: los partidos conservadores de Europa del este perciben con inquietud las excelentes relaciones de Le Pen con la Rusia de Vladimir Putin. Los Republicanos (LR, derecha tradicional) cuenta con un 14 % de intenciones de voto, pero sigue siendo un partido huérfano o viudo de la retirada política de Nicolas Sarkozy, cuya ausencia pesa como una losa sobre el conservadurismo tradicional. En competencia o a la derecha de Le Pen han aparecido tres grupúsculos, La Francia en Pié (LFEP, 3 % intenciones de voto), Los Patriotas (LP, disidencia extrema derecha, 2 % intenciones de voto) y Unión Popular Republicana (UPR, extrema derecha anti europe, 1 %), que rozan la insignificancia, pero confirman la existencia de una Francia muy conservadora que se considera mal representada por los partidos tradicionales, como ocurre con algunas familias de la franquicia de los chalecos amarillos, que también tienen algunas lejanas pretensiones electorales.
04-04-2019 | Fuente: abc.es
«Le Monde» rastrea la relación de Putin con movimientos ultras
Vladímir Putin comenzó prestando dinero y apoyo político a Jean-Marie Le Pen y ha terminado convirtiéndose en el padrino de los partidos más influyentes de las extremas derechas europeas, Agrupación Nacional (AN) de la familia Le Pen, Liga Norte (LN), de Matteo Salvini, el Partido de la Libertad de Austria (PLA / FPÖ) de Heinz-Christian Strache, Alternativa para Alemania (ApA / AfD), entre otros. El vespertino «Le Monde» ha comenzado a publicar un serial contando su versión de tales relaciones, presentadas con este título: «Vladímir Putin, padrino de las extremas derechas europeas». Se trata de un tema que ha sido objeto de muchos estudios dispersos, en Alemania, Italia y Francia. Putin no aspira a federar o unificar las distintas extremas derechas europeas. Se limita a apoyar económica y políticamente a sus diversas componentes, ofreciéndoles una cobertura diplomática e informativa de alcance mundial. Putin apoya financiera y políticamente a la familia Le Pen, en Francia, desde hace muchos años. Un miembro del ex-KGB, amigo personal de Putin, comenzó haciendo préstamos «amistosos» a Jean-Marie Le Pen. Sin interés. Los bancos de Putin hicieron a Marine Le Pen préstamos a muy bajo interés para financiar las campañas presidenciales de 2012 y 2017, cuando el dirigente ruso llegó a pedir el voto para Marine contra Emmanuel Macron. Un «think thank» próximo a Putin invitó días pasados a Marion Marechal (le Pen), nieta del patriarca, sobrina de la presidenta de AN, a dar una conferencia sobre su «visión del mundo». Visión evidentemente muy favorable a los puntos de vista de Putin, denunciando el «capitalismo salvaje» y la «decadencia» de las democracias liberales. Los medios informativos próximos al Kremlin consagran a Marine Le Pen el tratamiento de una «gran dirigente política internacional», llamada a jugar «un papel creciente, no solo en Francia». En Italia, las relaciones de Putin con Matteo Salvini comenzaron siendo una cuestión de simpatía mutua. Para el dirigente ruso, Salvini era el sucesor de Silvio Berlusconi, su gran amigo. Con motivo de la campaña de las elecciones europeas del próximo mes de mayo, comienza a descubrirse que Salvini fue uno de los principales muñidores de acuerdos económicos entre empresas italianas y rusas, que tendrían un posible «dividendo»: la financiación parcial de su campaña europea. Más injerencias Un colaborador de Salvini resume de este modo las relaciones de su partido con la Rusia de Putin: «La nueva Europa, la Europa de Marine Le Pen y de Heinz-Christian Strache, debe estar con la Rusia de Putin». En su día causó cierto revuelo un mensaje difundido por Salvini a través de las redes sociales, diciendo «Estoy con él», al pie de una foto de Putin. A finales de enero causó sensación, en Austria, la presencia de Putin en el matrimonio de Karin Kneissl, ministra de Asuntos Exteriores, personaje con mucho color y salidas de todo muy próximas a la retórica ultra del PLA / FPÖ. Con miembros o personajes de la ApA / AfD alemana, o varios grupúsculos ultra nacionalistas, anti europeos, en el Reino Unido, Putin sigue tácticas muy semejantes. Mensajes de simpatía, préstamos bancarios, acuerdos «comerciales» entre empresas próximas a Putin y a los grupúsculos europeos. Y una cobertura, diplomática y audiovisual de alcance internacional, muy visible en el tratamiento de los medios rusos pro Putin, de la crisis francesa de la franquicia de los chalecos amarillos, donde han llegado a estar presentes militantes que no han dudado en desplegar banderas prorrusas. El candidato Emmanuel Macron denunció las injerencias de Moscú en la campaña presidencial de 2017, cuando fueron espiados los ordenadores del partido del futuro presidente. Hace días, los portavoces de «La República» En Marcha han vuelto a denunciar las injerencias rusas en la crisis amarilla. Injerencia indirecta. Varias cadenas de radio y tv controladas por los hombres de Putin hacen campaña a favor de las franquicias ultra nacionalistas de los chalecos amarillos, en dos frentes: dando la palabra a personajes insignificantes pero de un verbo truculento, en campaña permanente contra la Unión Europea (UE), insistiendo en la «decadencia» de Francia,
16-03-2019 | Fuente: abc.es
Renaud Camus, el pensador en el que se inspiró el terrorista: «Lo que ha hecho va en contra de lo que he escrito»
El nombre del escritor y pensador Renaud Camus (Chamalières, Francia, 1946) fue uno de los que más sonó ayer, después de que se supiera que Brenan Tarrant, el terrorista que mató a 49 personas en una mezquita de Christchurch, en Nueva Zelanda, había escrito un manifiesto llamado «El Gran Reemplazo». En ese texto, Tarrant exponía una amalgama de ideas supremacistas y radicales a las que sumaba preocupaciones demográficas, ya que se decía inquieto por la posible sustitución de la «población blanca» de «Occidente» por «invasores» o extranjeros. Muchos recordaron que «El Gran Reemplazo» es también el nombre de un libro de Camus, que reaccionó a la lluvia de críticas que le cayó encima denunciando la tragedia y subrayando que el atacante ignoraba el fondo su pensamiento, como dijo por teléfono a ABC. ¿Qué es el Gran Reemplazo? ¿Una teoría? No es una teoría en absoluto. Es el nombre de un fenómeno que, creo, es el más importante de todos los que tienen lugar hoy en día, y quizá de la historia de Francia y de varios países europeos. Es un nombre, como la Guerra de los Cien Años, la Revolución Francesa, la Gran Guerra, la Ocupación o la Resistencia. Bajo mi punto de vista, el Gran Reemplazo es lo más importante que ocurre en Francia desde hace cuarenta años, es decir, el cambio de pueblo y de civilización, porque una deja paso a otra. ¿Cree que la población «blanca» de Francia puede ser reemplazada, como afirmaba Tarrant en su manifiesto? La población francesa, sí. Reemplazada muy rápidamente. Hay un cambio de población manifiesto que todo el mundo ha negado durante veinte años. Ahora la gente no lo niega, e incluso aquellos que lo han negado reconocen hoy ese hecho, aunque solamente dicen que es maravilloso, que hay que acostumbrarse y vivir con él. ¿Cuáles son, bajo su punto de vista, las características de la identidad francesa? Las características.. El saber vivir, la dulzura de vivir, la amabilidad, la educación, la claridad.. El terrorista que atentó ayer en Nueva Zelanda escribió un manifiesto llamado «El Gran Reemplazo», como su libro. ¿Qué opina? Me parece que desastroso. Ha cogido el título de mi libro y lo ha contradicho totalmente, porque sus acciones son absolutamente contrarias a todo aquello que yo he podido escribir, decir o pensar desde hace veinte años. Soy totalmente no violento, hostil a todos los actos de violencia y al terrorismo. El centro de mi reflexión política es un concepto que se llama «l'in-nocence», sobre la no violencia. ¿Ha recibido muchas críticas? No he parado. Algunas reacciones son críticas, los enemigos son hostiles. ¿Cuál era, según usted, la ideología del terrorista? No tengo ni idea, no conocía para nada a este señor, no sabía nada de él. Quizá es un supremacista blanco, que decía que era anti conservador y que apoyaba al Partido Comunista Chino. No conozco su pensamiento político. Se definía como «eco-fascista». Es la primera vez que escucho esa expresión, no sé lo que es. ¿Es usted próximo a Agrupación Nacional, el partido de Marine Le Pen? No, para nada.
15-03-2019 | Fuente: abc.es
Renaud Camus, el pensador francés de extrema derecha al que acusan de inspirar al terrorista
El manifiesto del terrorista australiano Brenan Tarrant, que ha matado a 49 personas este viernes en Nueva Zelanda, es el «El gran reemplazo». El título no es muy original, dado que copia el del pensador francés Renaud Camus, conocido por defender algunas de las tesis que han inspirado a Tarrant para perpetrar su masacre. En concreto, las que afirman que los extranjeros llegan a las sociedades occidentales para arrinconar demográficamente a «la población blanca», con índices de natalidad más bajos. «El gran reemplazo es el golpe más duro que ha conocido nuestra patria desde el incio de su historia porque, si el cambio de pueblo y de civilización, ya tan avanzado, se lleva hasta su término, la historia que continuará no será la suya, ni la nuestra», afirmó Camus en 2013, según explicaba el diario francés Le Monde al año siguiente. En ese artículo, el periódico señalaba que esa teoría del «reemplazo» goza de «una popularidad creciente en los ambientes de extrema derecha». Del mismo modo, recordaba que Camus es próximo al Frente Nacional, hoy Agrupación Nacional, el partido de Marine Le Pen . «Para el escritor [Camus] -señalaba Le Monde-, es imposible que el pueblo francés cohabite con los pueblos "alógenos" no europeos sin perder su identidad. Afirma que, en Estados Unidos, el país del "melting pot", "donde el cambio de pueblo está en marcha, como para nosotros", la situación es tal que "los descendientes de los fundadores de nuestra nación se encuentran en minoría"». Por su parte, Camus ha denunciado este viernes el atentado, calificando el suceso de «terrorista, vergonzoso, criminal, desastroso e imbécil». Tarrant, según el pensador, «no puede respaldarse en mis escritos, porque yo apoyo justamente lo contrario», ha explicado a AFP. «Si [el asaltante] ha escrito un folleto titulado "El gran reemplazo", es un uso abusivo de un sintagma que no le pertenece y que manifiestamente no controla», ha señalado Camus a través del teléfono.