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Noticias de administracion estado

01-01-1970 | Fuente: abc.es
El Departamento de Justicia afirma que el yerno de Trump puede trabajar como asesor para la Casa Blanca
Donald Trump puede contratar a su yerno, Jared Kushner, como asesor en la Casa Blanca sin contradecir ninguna ley federal. Así lo señaló este sábado el Departamento de Justicia de Estados Unidos al que el equipo del presidente había consultado su opinión. Las dudas sobre el papel de Kushner en la nueva administración estadounidense emergieron al entenderse que podía existir un conflicto de intereses para Trump dado sus amplios intereses empresariales, la historia de emplear a miembros de la familia, y la influencia de su hija Ivanka Trump, que está casada con Kushner. El Departamento ha resuelto que si Trump decide oficialmente elegir a Kushner para un cargo se le aplicarían las leyes sobre conflictos de intereses y en ese caso el yerno del presidente se tendría que atener a las posibles restricciones. No obstante, en el informe gubernamental se asegura que el Congreso «no ha bloqueado y no podría bloquear» que el presidente busque consejo por parte de miembros de su familia. «Incluso si el estatuto antinepotista evitara que el presidente contratara a familiares como asesores en la Casa Blanca, el presidente podría consultar libremente a esos familiares como ciudadanos privados», ha asegurado el informe.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El Parlamento iraquí pide al Gobierno que actúe con reciprocidad ante veto de Trump
El Parlamento iraquí ha pedido este lunes al Gobierno del país actuar con reciprocidad ante el veto temporal emitido por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en el que prohíbe a ciudadanos de siete países musulmanes su entrada a EE.UU., entre ellos Irak. El Parlamento votó unas recomendaciones presentadas por la Comisión parlamentaria de Relaciones Internacionales sobre la decisión de Trump sobre el veto a los iraquíes de entrar en el país, según un comunicado de la presidencia del Parlamento. En dicha nota, la presidencia apuntó que estas recomendaciones son: «actuar con reciprocidad con los Estados Unidos, pedir a la ONU, las organizaciones internacionales, la Liga Árabe y la organización para la Cooperación Islámica, que tomen medidas sobre este asunto, y exigir al congreso y a la administración estadounidense que revise esa decisión». Además, en el texto se precisa que los parlamentarios piden al Gobierno iraquí actuar con reciprocidad en el caso de que Estados Unidos no retire esta medida temporal. La comisión parlamentaria ha aseverado que en la lista de los siete países musulmanes, cuyos ciudadanos tienen vetada la entrada a EE.UU. (Libia, Sudán, Irak, Somalia, Siria, el Yemen e Irán), no están incluidos «países que han contribuido a apoyar el terrorismo a través de sus fetuas ?dictamen religioso? y dinero». Críticas de los diputados El diputado Abas al Bayati, miembro de la Comisión de Relaciones Exteriores, ha asegurado que la orden emitida por Trump ha causado una «gran preocupación al pueblo iraquí, que se mantiene en contra del terrorismo». Asimismo, ha acusado al presidente de «contradecir los principios y leyes internacionales, además de los derechos humanos», culpando así «a un pueblo entero sin ningún tipo de excepción». Además, Al Bayati ha señalado que dicha decisión contradice las acciones «heroicas de Irak en su confrontación con el terrorismo y en concreto, con el Daesh» (acrónimo en árabe de Estado Islámico). Otro diputado, identificado como Mohamed Tamim, ha acusado al Gobierno de «no haber estado a la altura» y ha insistido en la necesidad de «actuar con reciprocidad y revisar las medidas de entrada de los ciudadanos estadounidenses en Irak». Trump firmó el pasado viernes un decreto ley que veta el ingreso en EE.UU. de ciudadanos con pasaportes de siete países de mayoría musulmana, lo que ha desatado numerosas protestas entre la comunidad internacional.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
El ataque químico en Siria reabre el enfrentamiento entre EE.UU. y Rusia
El ataque con armas químicas en la localidad siria de Jan Shijún, junto a Idlib, que ha dejado al menos setenta muertos y cientos de heridos, se ha convertido en la primera gran prueba para la relación entre Vladímir Putin, aliado del presidente sirio Bashar Al Assad, y Donald Trump. En menos de una semana, la administración estadounidense ha pasado de declarar que «nuestro problema es Daesh, no Al Assad» y de asegurar que intensificarían la cooperación con Rusia en la lucha contra los yihadistas, a subrayar que su actitud frente al mandatario sirio será muy distinta y a sugerir posibles acciones unilaterales contra Damasco si la ONU no actúa. Trump se mostró «impactado» por un ataque que ha cruzado «más que una línea roja». El presidente estadounidense calificó lo ocurrido de «una afrenta a la humanidad», y advirtió de que «las atroces acciones del régimen de Al Assad no se pueden tolerar», pero no entró en detalles sobre las medidas que piensa adoptar para que sus palabras se conviertan en hechos. Por su parte, Rusia mantuvo su apoyo firme al Gobierno sirio ante el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Defendió que las acusaciones sobre el uso de armas químicas por parte del Ejército sirio estaban basadas en «informaciones falsas», pidió una «investigación objetiva» y anunció su decisión de seguir apoyando a Damasco «en la guerra contra el terrorismo». Una postura ante la que Nikki Haley, embajadora de EE.UU. ante la ONU, planteó la posibilidad de «emprender nuestra propia acción» como única salida ya que el organismo internacional «fracasa repetidamente en su deber de actuar de forma colectiva». El nuevo tono de Estados Unidos está en la línea de las declaraciones de Francia, Reino Unido o Turquía, países que desde el primer instante señalaron a Al Assad como culpable de usar armas químicas contra su población e insistieron en la necesidad de que abandone el poder para encontrar una salida a la crisis. Jean-Marc Ayrault, ministro de Exteriores francés, calificó el escenario generado por lo sucedido al sur de Idlib como «un test» para Trump. Investigación abierta La determinación de los mandatarios occidentales contrastó con la prudencia de la ONU. El alto representante de la ONU para Asuntos de Desarme, Kim Won-soo, insistió en que «estamos recibiendo información. Los detalles completos no se conocen todavía». Tras lo que añadió que una misión de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) está «reuniendo y analizando información» y que será desplegada en la zona del ataque «en la primera oportunidad». Algo complicado teniendo en cuenta que esta parte del país está bajo control de Qaida. A la espera de los resultados de la investigación, Médicos Sin Fronteras informó de que ocho heridos de Jan Shijún fueron atendidos en un hospital que recibe su apoyo en Bab Al Hawa, cerca de la frontera turca, «con claros síntomas -pupilas dilatadas, espasmos musculares, defección involuntaria- de exposición a agentes nerviosos como el gas sarín». La misma conclusión a la que llegó la Organización Mundial de la Salud (OMS) tras analizar los vídeos y fotografías y hablar con los miembros de la Asociación Médica Sirio Americana (SAMS), que cuentan con personal trabajando sobre el terreno. Rusia y Siria admitieron el ataque contra Idlib, pero negaron el uso de armas prohibidas. La versión oficial rusa es que los cazas sirios atacaron un «enorme arsenal de armamento químico» de la oposición y aseguró disponer de pruebas que demuestran «su utilización por los terroristas». El embajador sirio en Moscú, Riad Haddad, afirmó que «las organizaciones terroristas y los que las apoyan han cometido esta acción para culpar al Estado sirio». «El Gobierno sirio ha informado de que los grupos terroristas introdujeron sustancias tóxicas en el país desde Turquía para su uso posterior», insistió. El recuerdo de Obama Desde la primera reacción oficial de la Casa Blanca, pasando por las palabras de Trump y hasta las de la diplomacia rusa, el recuerdo de Barack Obama estuvo muy presente. El expresidente tildó las armas prohibidas de «línea roja» que Damasco no debía cruzar, pero cuando en agosto de 2013 se produjo el ataque químico en los alrededores de Damasco, Obama alcanzó un pacto in extremis con Rusia que le evitó tomar acciones unilaterales contra Al Assad. Los sirios permitieron la llegada de inspectores, entregaron su arsenal de armas químicas y evitaron los bombardeos de EE.UU. en un momento delicado para el Ejército, que entonces no contaba con el apoyo militar de la aviación y los asesores rusos. Para la Casa Blanca este último ataque es «consecuencia de la debilidad» mostrada por Obama, mientras que el Kremlin también hizo referencia a la «línea roja» marcada por el expresidente, pero con un punto de vista diferente. El «número dos» de la delegación rusa ante la ONU, Vladimir Safronkov, sostuvo que la amenaza del antiguo Gobierno de Washington «fue el punto de partida de futuras provocaciones de terroristas para el uso de armas químicas».
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Decenas de yemeníes e iraníes que ganaron por lotería la «green card» denuncian a EEUU por no darles el visado
Decenas de ciudadanos de Yemen y de Irán que se habían hecho acreedores de un visado para Estados Unidos han denunciado al Departamento de Estado estadounidense por no habérselo dado como consecuencia de la aplicación de la prohibición de entrada impulsada por el presidente del país, Donald Trump. La prohibición de entrada a ciudadanos de Yemen, Irán y de otros cuatro países con mayoría de población musulmana, que fue bloqueada por los tribunales inferiores hasta que el Tribunal Supremo permitió su aplicación parcial en junio, prohíbe el acceso a Estados Unidos a los nacionales de estos países que no tengan familiares directos asentados en territorio norteamericano. El alto tribunal redujo el número de personas afectadas por esta restricción. Sin embargo, miles de ciudadanos de estos seis países que ganaron en 2016 la llamada tarjeta verde (la residencia permanente) en la lotería administrativa que cada año organiza la administración estadounidense se han quedado en el limbo. En un reciente correo electrónico enviado a los ganadores de esa lotería de la tarjeta verde que están a la espera de su visado, el Gobierno norteamericano les ha avisado de que es posible que su caso no sea tramitable por la prohibición de viaje impuesta por Trump. En la denuncia presenta ante el Tribunal de Distrito Washington D.C., más de 90 ciudadanos yemeníes e iraníes que ganaron su tarjeta verde en la lotería gubernamental sostienen que el Ejecutivo se está negando a emitir sus visados ganados en el marco del programa de «visados de diversidad» por la prohibición de viaje. «Esto no es correcto, justo o legal y estamos dispuestos a hacer lo que haga falta, incluso ir a los tribunales, para luchar por los derechos de nuestros clientes», ha explicado Esther Sung, abogada del Centro de Derecho de Inmigración Nacional, una de las organizaciones que representa a los ganadores de la lotería de tarjetas verdes. El Departamento de Estado de Estados Unidos se ha negado a hacer declaraciones sobre este asunto. En la denuncia, los demandantes piden al Gobierno que procese sus solicitudes de visado antes del 30 de septiembre, que es cuando expira el plazo para tramitar sus tarjetas verdes de residencia permanente. «Ganar la lotería es algo extraño y precioso. Si nuestros clientes no reciben sus visados para el 30 de septiembre, perderán la que podrían ser la única oportunidad de convertirse en estadounidenses», ha explicado el director de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), Omar Jadwat, otro de los grupos que defiende a los ganadores de la lotería de tarjetas de residencia. El programa de «Visados de diversidad», que cada año atrae a 14 millones de soliciantes, fue aprobado en su formato actual en 1990 para abrir una vía para obtener la residencia estadounidense a ciudadanos de diferentes países con una baja tasa de inmigración a Estados Unidos.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Irán responde a las sanciones de Trump con más fondos para el programa de misiles
Irán se refuerza ante la imprevisibilidad de Donald Trump y el Parlamento dio el primer paso para la aprobación de la bautizada como «ley anti estadounidense». El texto, que salió adelante con 240 votos a favor y una abstención, «es una respuesta al proyecto de ley recientemente ratificado por el Senado de EEUU que permite a Washington imponer nuevas sanciones no nucleares contra la República Islámica» y una de sus primeras consecuencias directas es el incremento de los fondos destinados al programa de misiles. Irán mueve ficha después de que Trump promulgara hace dos semanas una ley que impone más castigos a la República Islámica por su programa balístico, pero también por su apoyo a grupos como la milicia libanesa Hizbolá. Trump tuvo el apoyo abrumador del Congreso y la «ley anti estadounidense» logró lo propio en el Majlis (parlamento) de Teherán. La llegada de Trump a la Casa Blanca, un presidente para quien el acuerdo nuclear con Irán es «el peor pacto posible», ha vuelto a tensar las relaciones entre las dos potencias que no se ponen de acuerdo sobre si el desarrollo de misiles forma parte o no de lo firmado en el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA, por sus siglas en inglés) por el que los iraníes limitaron el enriquecimiento de uranio a cambio del levantamiento de las sanciones. Washington considera que ambos programas están vinculados y teme que los iraníes carguen en el futuro sus cohetes con cabezas nucleares, pero Teherán insiste en que no cuenta con este tipo de proyectiles y defiende el carácter defensivo de sus actividades. Cuando se apruebe la nueva ley Irán dispondrá de 520 millones de dólares extra para su partida de Defensa a repartir a partes iguales entre el programa balístico y las Fuerzas Quds, el brazo exterior de la Guardia Revolucionaria encargado de las operaciones en lugares como Siria o Irak, según reveló la agencia oficial Irna. El cuerpo de la Guardia Revolucionaria es el principal damnificado de las sanciones impuestas desde Estados Unidos. Cada vez que la República Islámica prueba un misil, de largo, medio o corto alcance, EEUU aprueba nuevos castigos y Trump, como ha hecho con Venezuela y Corea del Norte, recuerda que «todas las opciones están sobre la mesa». Respeto al pacto nuclear De momento, pese a las declaraciones críticas, la administración estadounidense respeta lo pactado por Barack Obama y el JCPOA sigue vigente. El número dos de Exteriores, Abbas Araqchi defendió ante los diputados que la nueva ley «ha sido diseñada con inteligencia para que no viole el acuerdo nuclear y de esta forma no dará excusas a otros para que lo hagan». En medio de los tradicionales gritos de «¡muerte a Estados Unidos!», familiares en Irán desde el triunfo de la revolución islámica en 1979, la cámara dio su apoyo a un texto que necesitará una segunda votación. Cuando tenga la luz verde definitiva, en un plazo de seis meses obligará a Gobierno, Guardia Revolucionaria y Consejo Supremo de Seguridad a «diseñar un amplio plan estratégico para contrarrestar las amenazas de EEUU», país al que señala como «promotor del terrorismo», según recogió Irna. El pacto nuclear firmado en 2015 había logrado calmar la tensión que presidía las relaciones entre Irán y EEUU desde 1979, fecha en la que la revolución puso final al reinado del Shá, Mohamed Reza Pahlevi, aliado de Washington en la región. Pero la era Obama es pasado y con Trump, que comparte la agenda regional de Israel, se vuelve a tensar la cuerda y la guerra dialéctica entre los dos países. Esta tensión afecta directamente al recién reelegido presidente, Hasán Rohani, ya que los sectores más radicales presionan a este clérigo etiquetado de moderado para que endurezca su política exterior.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Trump acepta el reto de Afganistán pero se desmarca de Bush y Obama
La decisión de Donald Trump de revisar la estrategia y reforzar el frente en Afganistán no obedece a un convencimiento personal. Al contrario. Como él mismo reconoció la noche del lunes en el primer mensaje televisado que dirige a la nación, sobre la guerra más larga de la historia de Estados Unidos, su instinto le decía lo contrario. Un escepticismo con las aventuras militares que ya mostró en campaña y que ha evolucionado meses después de escuchar a los generales: «Las decisiones son a veces diferentes cuando uno se sienta en el Despacho Oval». Presentada la disculpa a sus fieles, gregarios del discurso nacionalista y contrario a intervenir en el exterior con el que ganó las elecciones, el presidente intentó diferenciarse de sus antecesores, George W. Bush y Barack Obama, de quienes sugirió que habían sido unos «perdedores». Trump se propone «dar la vuelta y ganar» la guerra de Afganistán dieciséis años después, pero «no para reconstruir el país, sino para matar terroristas», en alusión al anterior presidente republicano, impulsor de la «guerra contra el terrorismo» tras el 11-S. Su crítica a Obama, que intentó la salida progresiva del país hasta que asumió la realidad militar, la resumió en la necesidad de no repetir el error de Irak, con un «inaceptable» abandono que refuerce la presencia del yihadismo de Al Qaida y de Daesh (ISIS). Donald Trump dio las primeras muestras de aceptar la recomendación del establishment militar el 19 de julio. Aquel día, fue especialmente incisivo en la Situation Room (Sala de Emergencias de la Casa Blanca que el presidente comparte con los mandos militares y la Inteligencia): «Vamos perdiendo». Se refería la guerra de Afganistán. Por primera vez, sus numerosas preguntas apuntaban a una aceptación de que había que hacer algo. El pasado viernes, en Camp David, Trump cerró la nueva estrategia para Afganistán con el jefe del Pentágono, James Mattis. Su discurso ofreció grandes trazos de la nueva orientación, pero pocos detalles. «El enemigo nunca sabrá por adelantado lo que vamos a hacer», fue su máxima. Nada de calendarios o de planes previos, sino actuaciones y decisiones: «Nunca diremos que vamos a atacar, pero atacaremos». El mejor ejemplo se encuentra en la megabomba con la que Estados Unidos mató por sorpresa a un centenar de talibanes el 13 de abril. Era la primera vez que utilizaba la GBU-43, el proyectil no nuclear más poderoso de la historia. Trump ni siquiera ratificó el próximo envío de 4.000 soldados, la principal medida, que sí confirmaron fuentes republicanas en el Congreso. Se sumarán a los 8.400 desplegados en la actualidad. Sobre el terreno, algunos expertos apuntan al despliegue de una contrainsurgencia contra los talibanes y el yihadismo de Al Qaida y Daesh, consistente en la eliminación selectiva de terroristas. Aunque requeriría una estrecha coordinación con el Gobierno afgano, mucho tiempo y mucho dinero, que el legislativo estadounidense no está dispuesto a aprobar. La doctrina Trump deja también margen a una geopolítica diferenciada con relación a la Administración Obama, en la que Paquistán es el blanco de los reproches. Con su habitual visión mercantilista, siempre en busca de rentabilidad, Trump arremetió con dureza contra el Gobierno de Islamabad: «Les hemos pagado miles de millones de dólares al tiempo que dan cobijo a los mismos terroristas contra los que luchamos. Eso tiene que cambiar, y cambiará inmediatamente. Es hora de que Paquistán demuestre su compromiso con la civilización, el orden y la paz». Por si quedaban dudas, el presidente estadounidense fue muy específico cuando eligió como socio preferente a la India, país con el que los paquistaníes mantienen unas tensas relaciones. Las amenazas de Trump no generaron precisamente indiferencia en Islamabad, donde fuentes políticas y militares reconocían ayer su inquietud por la posible reducción de la cuantiosa ayuda que recibe su país de Estados Unidos. La relación entre ambos países siempre se ha movido entre fuertes altibajos. Washington asumía la laxitud con la que Paquistán alberga a terroristas en su frontera con Afganistán, a cambio de valiosa información de sus servicios secretos sobre los movimientos de los talibanes y los yihadistas. El mayor fruto para los norteamericanos fue la operación que permitió matar a Osama Bin Laden, el líder de Al Qaida y autor intelectual del 11-S, quien sorprendentemente llevaba viviendo mucho tiempo en una casa cercana a un cuartel militar paquistaní. El chivatazo habría provenido de este país. El mensaje de Trump fue recibido con aplausos en Afganistán. Su Gobierno calificó de «diez sobre diez» el compromiso de la nueva Administración estadounidense. Enfrente, los talibanes advertían de que seguirán haciendo la guerra eterna. Frente a la promesa de Trump de impedir que la autodenominada insurgencia retome el poder, un portavoz de los terroristas tachó su discurso de «viejo y poco claro». Pese a la contundencia del mensaje, el presidente norteamericano había dejado abierta la puerta a una «negociación» con los talibanes, aunque siempre en posición de fuerza.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Tillerson: «El estatus de Jerusalén será negociado por Israel y Palestina»
Cualquier decisión final sobre el estatus de Jerusalén dependerá de las negociaciones entre israelíes y palestinos, ha recalcado este viernes el secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, después de la histórica decisión del presidente Donald Trump de reconocer la ciudad como capital de Israel. «El presidente (Donald Trump) no indicó ningún estatus final para Jerusalén. Fue muy claro en que el estatus final, que incluye las fronteras, sería negociado y decidido por las dos partes», ha señalado Tillerson. El secretario de Estado, que se encuentra en París para un encuentro con el ministro de Exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian, ha señalado que es poco probable que la Embajada estadounidense se traslade de Tel Aviv a Jerusalén este año y «probablemente tampoco» en 2018. Trump anunció este miércoles que Estados Unidos reconocía a Jerusalén como la capital de Israel, modificando décadas de una política exterior estadounidense que había dejado decidir el estatus de la ciudad en las negociaciones entre israelíes y palestinos. Ira en el mundo árabe La medida desató la ira generalizada en el mundo árabe y musulmán, al tiempo que provocó críticas de las potencias europeas y del Vaticano, que presta mucha atención a los sitios cristianos en una ciudad que es considerada santa para las tres religiones monoteístas. Los funcionarios israelíes han alabado la decisión de Trump y han destacado que, en su opinión, Jerusalén siempre ha sido la capital de Israel. No obstante, el ministro israelí para Jerusalén, Zeev Elkin, ha apuntado a que Trump había dejado fuera de su intervención «premeditadamente» el señalar que la ciudad solo puede ser capital de Israel, abriendo la puerta a su partición. «Incluso dio a entrever que las fronteras en Jerusalén también serán fijadas como resultado de negociaciones, lo que presupone una opción de partición», ha afirmado. Elkin ha reconocido que le habría gustado que Trump describiera Jerusalén como la capital unidad de Israel, pero ha minimizado las posibilidades de partición de la ciudad, afirmando que la Administración estadounidense solo perseguirá esta idea si el Gobierno del primer ministro Benjamin Netanyahu lo consiente. «Este es un factor muy importante y actualmente no tengo dudas de que Israel no aceptará. En último término, en la actualidad, esto es lo que importa», ha sostenido en declaraciones a una emisora local.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La UE se muestra contraria ante Netanyahu al traslado de la capital a Jerusalén
El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, instó este lunes a los países de la Unión Europea (UE) a trasladar sus embajadas de Tel Aviv a Jerusalén, como ha anunciado Estados Unidos, reconociendo así a esa ciudad como capital del Estado de Israel. «Creo que todos o la mayor parte de los países europeos trasladarán sus embajadas a Jerusalén, reconocerán que es la capital de Israel y se implicarán de forma robusta con nosotros en seguridad, prosperidad y paz», indicó Netanyahu en una declaración a la prensa junto a la alta representante de la UE para la Política Exterior, Federica Mogherini. Netanyahu se reunió este lunes en Bruselas, durante un desayuno informal, con los 28 ministros de Exteriores, en la primera visita de un primer ministro israelí a las instituciones de la UE en Bruselas en 22 años. Los ministros recibirán en enero en un formato similar al presidente palestino, Mahmud Abás. El político israelí pidió además esperar a conocer la propuesta «en camino» de la Administración estadounidense para la paz en Oriente Próximo. Sin embargo, incluso los países europeos más próximos a Israel -como la República Checa- advirtieron este lunes que la decisión de Trump de trasladar la capital a Jerusalén era mala solución para los esfuerzos de paz en la región, informa Reuters. El Gobierno francés insistió en que el estatus de Jerusalén solo podía ser acordado por israelíes y palestinos. El titular de Exteriores checo, Lubomir Zaoraleksaid, aseguró sobre la decisión de EE.UU. que «temo que no nos ayude». El ministro de Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian, y su homólogo británico, Alan Duncan, también expresaron el rechazo de sus países y la Unión Europea (UE) al reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Estados Unidos. «No estamos de acuerdo con el anuncio de que Jerusalén es la capital. Debería haber habido una decisión final de Estado, en particular porque Jerusalén está dividida en este y oeste y Jerusalén Este básicamente no es parte de Israel», dijo Duncan a su llegada a la reunión de titulares de Exteriores de la UE. El ministro británico insistió en que los Veintiocho transmitirían este mensaje «muy claro» al primer ministro israelí. Por su parte, el ministro de Exteriores francés indicó que su país está en «desacuerdo con la decisión del Gobierno estadounidense de Donald Trump y que esta «es también la posición de la UE», informa Efe. Condena de la violencia La jefa de la diplomacia europea, por su parte, condenó ante el primer ministro israelí toda violencia contra los judíos, contra Israel y contra los ciudadanos de ese Estado. «Condeno en los términos más firmes posibles todos los ataques contra judíos en todas partes del mundo, incluido en Europa, y contra Israel y ciudadanos israelíes», indicó Mogherini. Mogherini se pronunció así en contra de los ataques a israelíes después de que Estados Unidos anunciara su decisión de considerar Jerusalén como la capital del Estado de Israel, lo que choca con el consenso internacional. La política italiana evitó este lunes hacer una condena explícita a esa decisión e insistió en que «la única solución realista al conflicto entre Israel y Palestina está basada en dos Estados, con Jerusalén como capital de ambos». «Ésta es nuestra posición consolidada y vamos a seguir respetando el consenso internacional sobre Jerusalén hasta que se resuelva el estatuto final de la Ciudad Santa mediante negociaciones directas entre las partes», agregó. Mogherini confió en que las partes «se impliquen en unas negociaciones significativas con el apoyo de la comunidad internacional». «Es por el interés de Israel encontrar una solución integral y sostenible al conflicto. Por ello, la UE incrementará su trabajo con los socios internacionales y regionales», indicó. En opinión de Mogherini, «lo peor que puede pasar ahora es una escalada de tensión y violencia, en la región y más allá». «Incrementar la tensión y la violencia sólo inflamará la región y será un regalo para los extremistas y los que no están interesados y están en contra de la paz y la seguridad y de vivir juntos», concluyó.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
La ONU exige, por amplía mayoría, que Trump dé marcha atrás sobre la capitalidad de Jerusalén
La Asamblea General de Naciones Unidas votó a favor de la resolución que reafirma que el futuro de Jerusalén debe ser resuelto a través de negociaciones en medio de los insultos de Israel y las amenazas de EE.UU. a sus países aliados en la región. Tras la votación impulsada del lunes en el Consejo de Seguridad, donde EE.UU. se quedó solo y recurrió a su derecho al veto para frenar la resolución, Yemen y Turquía llevaron la votación a la Asamblea General para enfado de israelíes y estadounidenses. El primer ministro del estado judío, Benyamin Netanyahu, arremetió contra un organismo internacional al que calificó de «casa de las mentiras» y Donald Trump y su embajadora ante la ONU, Nikki Haley, advirtieron que vigilarían cada voto y que cortarían las ayudas que reciben sus aliados si votaban en contra. Un mensaje directo a países como Afganistán, Egipto, Irak, Jordania o Pakistán que se han mostrado en contra de la declaración sobre Jerusalén y que cada año reciben millones de dólares de Washington. Turquía, aliado de EE.UU. en la OTAN que se ha erigido en el máximo defensor de la causa palestina, respondió de forma inmediata. El presidente, Recep Tayyip Erdogan, acusó a Trump de «querer comprar con dólares la voluntad del mundo» y su ministro de Exteriores, Mevlut Cavusoglu, aseguró que «ningún país honorable y digno debe ceder ante esta presión». Cavusoglu recordó a Haley que «el mundo ha cambiado y ya no sirve la máxima de ?soy el más fuerte, luego tengo la razón?, ahora el mundo se revela contra la injusticia». El responsable de Exteriores palestino, Riyad al-Maliki, señaló que «la actual Administración estadounidense pone su sello en una nueva realidad política que muchos países rechazan». No vinculante La derrota diplomática de Trump no tiene efectos prácticos ya que la resolución no es vinculante. Una escena similar a la que se vivió en 2012, cuando Palestina fue admitida como «estado observador no miembro» tras una votación de la Asamblea en la que le respaldaron 128 países y tuvo nueve votos en contra, entre ellos los de Israel, EE.UU y Guatemala. Victorias diplomáticas simbólicas que no se traducen en medidas concretas en una Tierra Santa donde crece el malestar y no se frena la ocupación. En las protestas de las dos últimas semanas, que se han extendido por todos los países musulmanes, al menos ocho palestinos han muerto en Gaza y Cisjordania por disparos del ejército israelí, hay miles de heridos y dos milicianos de Hamás han muerto en bombardeos de Israel contra la Franja.
01-01-1970 | Fuente: abc.es
Israel hará formal su solicitud para salir de la UNESCO
Benjamin Netanyahu, el primer ministro de Israel, ha ordenado a la la representante del país ante la Organización de las Naciones Unidas para Ciencia y la Cultura (UNESCO), Carmel Shama-Hacohen, que remita una carta formal a la organización para solicitar su salida (la cual será efectiva el 31 de diciembre de 2018). Israel se suma así a Estados Unidos, que igualmente ha anunciado su decisión de abandonar la UNESCO precisamente también por lo que consideran una política «antiisraelí», informa la prensa israelí. Shama-Hacohen remitirá la carta inmediatamente después de Navidad y según la normativa interna, la salida será efectiva el 31 de diciembre del año siguiente a la solicitud, por lo que tanto Estados Unidos como Israel saldrán de la UNESCO el 31 de diciembre de 2018. La propia delegación de Israel ante la UNESCO recomendó abandonar la organización y Shama-Hacohen ha felicitado ya a Netanyahu por su decisión, ya que «Israel no tiene espacio en organizaciones moralmente corruptas» y «nuestro deber es apoyar a Estados Unidos en su salida y sumarnos». «La UNESCO, con los países árabes a la cabeza y el resto de países desanimados, frustrados y oprimidos, ha roto todos los records de hipocresía, incitación a la violencia y mentiras contra Israel y los judíos, contaminando nobles valores con una politización y un terrorismo político que raya el antisemitismo», ha argumentado. «El Estado de Israel y el pueblo judío deben ser los primeros en contribuir a la organización y los últimos en abandonarla, pero en el teatro del absurdo de la UNESCO, países sin relación con la ciencia, la educación ni la cultura han arruinado a esta importante organización tanto profesional como presupuestariamente», ha denunciado. Sostiene que una «banda» controla la UNESCO, pero no cierra la puerta a un retorno a la organización siempre que se acometan las reformas necesarias. La anterior Administración estadounidense del presidente Barack Obama recortó en 2011 la aportación a la UNESCO, lo que repercutió directamente en su capacidad de influencia. El voto ya lo tenía suspendido desde 2013 debido a sus deudas. El pasado mes de julio, la UNESCO declaró patrimonio de la Humanidad la Ciudad Vieja de Hebrón, en Cisjordania, y lo vinculó a Palestina, un estado que Estados Unidos no reconoce. En la Ciudad Vieja se encuentra la Tumba de los Patriarcas. Esta tumba, conocida para los musulmanes como la mezquita de Abraham, es el lugar que alberga, según las tradiciones judías y coránicas, las tumbas gemelas donde están enterradas tres parejas bíblicas importantes: Abraham y Sara, Isaac y Rebeca, y Jacob y Lea. Además, el pasado jueves, la Asamblea General de la ONU aprobó una resolución por abrumadora mayoría en la que se condena el reconocimiento de Jerusalén como capital de Israel por parte de Estados Unidos, la declara nula y pide su rescisión inmediata.