Infortelecom

Noticias de administracion estado

06-10-2017 | Fuente: abc.es
Trump incitará al Congreso a retomar las sanciones contra Irán
Donald Trump prepara un golpe de mano en la política de EE.UU. contra Irán, aunque el alcance no está claro. A medida que se acerca el 15 de octubre, cuando el presidente se pronunciará sobre el acuerdo nuclear de la comunidad internacional con Teherán, todo apunta a que el inquilino de la Casa Blanca romperá con la política de su antecesor, Barack Obama, y se negará a «certificar» que Irán está cumpliendo sus compromisos con el pacto. Los diarios estadounidenses coincidieron en que Trump enviará un mensaje contundente de rechazo a uno de los eternos enemigos y planteará al Congreso que retome las sanciones contra Irán. De esta forma, el presidente, frente a la opinión contraria de la mayoría de sus asesores, incluidos, el secretario de Estado, Rex Tillerson, y el jefe del Pentágono, James Mattis, abre la puerta a una ruptura del pacto por parte de las cámaras legislativas. La decisión de Trump de volver a la confrontación con el régimen iraní se corresponde con sus duras críticas del acuerdo nuclear suscrito en 2015 por EE.UU. y las principales potencias, que el nuevo presidente ha calificado de «desastre» repetidas veces desde la pasada campaña electoral. Más recientemente, el inquilino de la Casa Blanca ha cuestionado que Teherán estuviera cumpliendo con sus compromisos, pese a que tanto la Agencia Internacional de la Energía Atómica (IAEA, por sus siglas en inglés) como el resto de la comunidad internacional han reconocido que así era. La decisión de Trump de desmarcarse del pacto, por el cual Irán se comprometió a renunciar a su carrera nuclear a cambio de la eliminación de sanciones valoradas en cerca de 100.000 millones de dólares, obedece además a un endurecimiento del discurso, que el presidente plasmará en una comparecencia prevista para el próximo jueves. En ella está previsto que Trump acuse abiertamente al régimen de Teherán de financiar actividades terroristas y de desestabilizar Oriente Medio, lo que implicará un alineamiento estrecho con las tesis del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, después de un sonoro distanciamiento entre Washington y Tel Aviv durante la etapa de Obama. De acuerdo con las condiciones de seguimiento para el cumplimiento del acuerdo, la Administración estadounidense debe certificar cada tres meses que el régimen de Teherán no está faltando a sus compromisos, mediante un informe que debe ratificar el presidente. Trump no sólo se va a negar a certificarlo en esta ocasión, sino que ya ha comunicado a sus asesores que no tiene intención de someterse a esa obligatoriedad, según ha reconocido el Asesor de Seguridad Nacional, el general H. R. McMaster. El presidente pretende que la mayoría republicana enmiende ese punto de la legislación vigente para liberarle de ese compromiso, que «le irrita mucho», según reconocieron fuentes de la Casa Blanca. Nuevo roce internacional Cuando Trump rechace la certificación del cumplimiento del acuerdo a cargo de Irán, se abrirá un periodo en el que el Congreso estaría llamado a la aprobación de las correspondientes sanciones, previstas en el pacto nuclear. Pero la mayoría republicana no tiene entre sus objetivos el de conducir el acuerdo nuclear a la ruptura ni abrir un nuevo frente en la serie de enfrentamientos de EE.UU. con sus aliados occidentales. Al igual que ocurriera con otros acuerdos internacionales cuestionados por el presidente, como el del Cambio Climático, la ruptura del pacto nuclear con Irán supondría un nuevo roce en las relaciones de Washington con los principales países, que la mayoría republicana prefiere preservar, en contraste con el aislacionismo de Trump.
31-07-2017 | Fuente: abc.es
Trump tiene preparadas sanciones contra el petróleo de Venezuela
La elección de la asamblea constituyente chavista ?convocada vulnerando la legalidad, sustentada sobre el corporativismo (sin pleno sufragio universal) y elegida con evidentes muestras de fraude? va a provocar un salto cualitativo en las sanciones de Estados Unidos contra el régimen venezolano. Donald Trump ha advertido que habrá «fuertes medidas económicas». Además de ampliar la lista de altos cargos cuyas posibles fortunas se vean afectadas en el extranjero, la Administración Trump tiene en el objetivo a PDVSA, la petrolera estatal que dirigentes del chavismo ha venido utilizando como medio de financiación partidista, enriquecimiento personal y lavado de dinero del narcotráfico y de otros negocios ilícitos. Hace unas semanas la Casa Blanca ordenó a varios departamentos y agencias gubernamentales la concreción de un abanico de medidas contra PDVSA, incluido un plan para la sustitución del petróleo venezolano que llega a Estados Unidos, de acuerdo con fuentes que han participado en los preparativos. La aplicación de un embargo sobre hidrocarburos, que puede ir desde la prohibición de que EE.UU. venda a PDVSA los productos derivados del petróleo que habitualmente le compra hasta cesar la importación de crudo venezolano por parte de las refinerías estadounidenses, dependerá de la contundencia con que Trump quiera responder al proceso dictatorial que vive la nación caribeña. Un embargo que es posible Hubo un tiempo en que el petróleo venezolano era esencial para Estados Unidos, pero hoy ya no lo es. Aunque prohibir su importación sería la medida más drástica, y de momento no parece que vaya a adoptarse de modo inmediato, eso es algo que hoy EE.UU. puede permitirse. ?Cada vez menos petróleo. Hace veinte años Venezuela colocaba en Estados Unidos casi 1,8 millones de barriles diarios de petróleo; hoy la cifra está en torno a los 700.000, lo que apenas supone el 7,5% de las importaciones estadounidenses de crudo. Además, desde la revolución del fracking la producción propia de EE.UU. se ha disparado y el país está al borde de la suficiencia energética. ?Trump quiere vender reservas. La crisis venezolana le viene como anillo al dedo a la nueva Administración estadounidense. En mayo se filtró que Trump desea liberar petróleo de la reserva estratégica, con el fin de enjugar el déficit presupuestario. A lo largo de los próximos años podrían venderse 270 millones de barriles , de los 688 millones que EE.UU. tiene reservados. Con ello podría sustituir el petróleo que llega de Venezuela y justificar la oportunidad de la reducción de las reservas ante posibles críticas opositoras. La venta de reservas evitaría que un embargo a Venezuela aumentara el precio de la gasolina ?Reducidos daños a empresas estadounidenses. El principal importador de petróleo venezolano es la propia PDVSA, a través de Citgo, la sociedad que tiene en EE.UU. Las compañías estadounidenses que también utilizan el pesado crudo de Venezuela para sus refinerías del Golfo de México están presionando contra el embargo, pero algunas han comenzado a procesar más crudo ligero, como es el caso de Valero Energy y Marathon Petroleum, para quedar menos expuestas si se aplica ese medida extrema. ?Venezuela necesita más a EE.UU. que al revés. A pesar de ser un país eminentemente petrolero, Venezuela tiene que comprar productos refinados, que básicamente adquiere en el mercado estadounidense. Así, importa de EE.UU. cerca de 90.000 barriles diarios de naftas para mezclar con su crudo extrapesado, diésel y gasolina para vehículos, MTBE para lograr el octanaje de las gasolinas y aceite lubricante. Venezuela requiere además de tecnología e inversión extranjeras y podría verse afectada si, entre sus medidas, Washington incluye la prohibición de inversiones de compañías estadounidenses de servicios. Sanciones a PDVSA Antes de tener que llegar a un embargo, la Administración Trump puede atacar directamente a PDVSA: ?Ya ha sancionado a algunos de sus directivos, como su jefe de finanzas, Simón Zerpa Delgado, y su antecesor en el puesto, Carlos Erick Malpica Flores, alegando haber usado sus cargos para corrupción a gran escala. ?Ahora podría argumentar lo mismo para prohibir a la compañía utilizar el sistema bancario estadounidense o incluso usar el dólar en sus operaciones. ?Si sanciones tan directas encuentran oposición interna, Washington también ha estudiado un posible boicot indirecto al petróleo venezolano: la Agencia de Protección Medioambiental podría poner reparos al atraco de buques de PDVSA, alegando que su falta de limpieza, denunciada internacionalmente, supone un riesgo de contaminación de los puertos estadounidenses. Consecuencias Cualquier medida contra el sector petrolero de Venezuela, por sí sola, perjudicará enormemente al Gobierno de Venezuela, ya en serias dificultades presupuestarias. ?Declarar a PDVSA responsable de lavado de dinero y corrupción, prohibiéndole utilizar el dólar en sus operaciones, la convertiría prácticamente en una compañía proscrita, con dificultad para acuerdos internacionales y movimiento de capital. ?Si EE.UU. prohíbe la venta de derivados de petróleo a Venezuela, obligaría a PDVSA a adquirirlos en lugares más distantes, lo que supondría su encarecimiento. ?Si lo que se prohíbe es la importación de crudo venezolano a EE.UU., PDVSA va a tener complicado vender esos 700.000 barriles/día a otros países (de su producción total de 1,9 millones de barriles/día esa porción es casi la única vendida a precio de mercado). Además, las refinerías de Citgo, adecuadas a las características del petróleo de PDVSA, tendrían que comprar petróleo pesado a otros productores, afectando a la eficiencia del proceso y encareciendo el producto final. ?Sin poder manejar dólares o sin poder obtenerlos mediante la venta de crudo a EE.UU. (operación en la que PDVSA obtiene la mayor parte de sus divisas), Venezuela estaría abocada a dejar de pagar la deuda. ¿Se verá perjudicado el pueblo venezolano? El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ha reconocido que sanciones económicas contra Venezuela afectarán al pueblo, pero también ha advertido que los venezolanos ya están sufriendo una situación a cuya solución debieran contribuir las sanciones.
28-07-2017 | Fuente: abc.es
El Kremlin ordena a Estados Unidos que reduzca su presencia diplomática en Rusia
El Gobierno de Rusia ha ordenado este viernes a Estados Unidos que reduzca su presencia diplomática hasta 455 personas, exactamente el mismo número de diplomáticos rusos en suelo norteamericano, a partir del próximo 1 de septiembre. «Queremos que el número de diplomáticos y personal norteamericano en la Embajada de Moscú y en los consulados de San Petersburgo, Yekaterinburgo y Vladivostok reflejen el número exacto de diplomáticos rusos en Estados Unidos. Por lo tanto, el número de diplomáticos estadounidenses quedará reducido a 455», de acuerdo con la nota. Se desconoce exactamente cuántos diplomáticos estadounidenses hay en Rusia pero fuentes diplomáticas norteamericanas estiman la cifra en aproximadamente unos 1.100. Fuentes de la agencia oficial de noticias RIA Novosti estiman que el número es realmente menor porque hay que descontar a los trabajadores de nacionalidad rusa, así que la reducción de personal acabará siendo de entre 200 y 300 personas, todas ellas estadounidenses. «La parte rusa suspenderá a partir del 1 de agosto, el uso que la Embajada está haciendo de todos los almacenes de la calle de Dorozhnaya, en Moscú, y de la dacha de Serebryanyy Bor, en la República de Sajá», según el texto. Rusia reacciona así a la aprobación ayer por el Senado de Estados Unidos de un nuevo texto legislativo para recrudecer las sanciones contra Rusia e imponer nuevas medidas contra Irán y Corea del Norte, a pesar de las objeciones del presidente estadounidense, Donald Trump. La ley, que debe ser firmada por el presidente, incluye nuevas restricciones a altos cargos rusos por la supuesta interferencia en las elecciones estadounidenses de 2016, acusación que Moscú desmintió en reiteradas ocasiones. También endurece las condiciones de financiación en Estados Unidos para las entidades rusas sujetas a las restricciones y deja la puerta abierta a las sanciones contra las compañías europeas por colaborar con Moscú en importantes proyectos relacionados con la exportación de hidrocarburos rusos. El Ministerio de Exteriores ha aprovechado para condenar «la extrema agresividad de Estados Unidos, un país que, bajo la excusa de su 'excepcionalismo', ignora con arrogancia las opiniones e intereses de otros países», El Gobierno ruso ha condenado que «bajo el pretexto, absolutamente inventado», de que el Kremlin intervino en las elecciones estadounidenses de diciembre -como denuncian los servicios de Inteligencia norteamericanos-, «Estados Unidos no está haciendo nada más que aprobar, una tras otra, con agresividad, una serie de zafias medidas contra Rusia, y que contravienen todos los principios del derecho internacional». Durante el anuncio de las medidas, el portavoz de Exteriores ruso, Dimitri Peskov, aseguró sin género de dudas que estas contramedidas fueron ordenadas personalmente por el presidente de Rusia, Vladimir Putin. En esta ocasión, y a diferencia de lo ocurrido a finales del año pasado, el mandatario sí que ha decidido tomar cartas en el asunto. Por aquellas fechas, Estados Unidos declaró personas non gratas a 35 diplomáticos rusos, dándoles 72 horas de plazo para abandonar el país y ordenó el cierre de dos mansiones en Centreville, Maryland y Oyster Bay, Nueva York, que supuestamente eran utilizadas para espiar. Sergei Lavrov, ministro de Exteriores, sugirió en aquellas fechas expulsar de Rusia a 35 diplomáticos estadounidenses y prohibir que Estados Unidos siguiera usando una casa de campo en el noroeste de Moscú y un almacén en el sur de la capital rusa, en respuesta simétrica a Washington. Sin embargo, el presidente Putin anunció que el país no se rebajaría al nivel de una «diplomacia de cocina» y se reservaría el derecho a tomar contramedidas en función de la política que implementara la nueva administración estadounidense.
26-07-2017 | Fuente: abc.es
La UE responderá si las sanciones de EE.UU. a Rusia dañan a Europa
El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha lanzado un contundente mensaje a la Administración estadounidense, advirtiendo de que la UE está lista para responder «apropiadamente en cuestión de días» si las sanciones contra Moscú que aplica Washington no tienen en cuenta «los intereses de seguridad energética de la UE» y castigan a empresas europeas del sector que operan en contacto con Rusia, sobre todo en la importación de gas. Tal como se temían en Bruselas, las sanciones aprobadas en Washington no se han parado a pensar en los intereses europeos por lo que «la Comisión ha concluido que si nuestras preocupaciones no son tenidas en cuenta suficientemente, estamos listos para actuar apropiadamente en cuestión de días». El presidente de la Comisión se ha permitido incluso utilizar elementos emblemáticos de la política de Trump al decir que «?América Primero? no puede significar que los intereses de Europa se sitúan en último lugar» y ha insistido en que el criterio de la Administración norteamericana contradice «la unidad del G7 sobre las sanciones» a Rusia y perjudica la aplicación de los acuerdos de Minsk sobre la paz en Ucrania.
26-07-2017 | Fuente: abc.es
Estados Unidos sanciona a 13 altos mandos del Gobierno de Venezuela
Estados Unidos ha anunciado sanciones contra 13 altos cargos de Venezuela, entre ellos miembros del Gobierno y de los principales cuerpos de seguridad, para aumentar la presión sobre el Ejecutivo de Nicolás Maduro y conseguir que renuncie a la Asamblea Constituyente, amenazando incluso con aprobar castigos contra quienes formen parte de esta polémica iniciativa parlamentaria. Entre los sancionados están el ministro del Interior, Néstor Luis Reverol Torres; el jefe del Ejército, Jesús Suárez; el responsable de la Guardia Nacional Bolivariana (GNB), Sergio José Rivero Marcano; el director de la Policía Nacional Bolivariana (PNB), Carlos Pérez; y un antiguo director de este último cuerpo, Franklin Horacio García Duque, todos ellos acusados de contribuir a «violaciones de los Derechos Humanos» en el marco de la represión de la última ola de protestas. La lista difundida por el Departamento del Tesoro norteamericano incluye además a la presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Tibisay Lucena; al responsable de la comisión presidencial para la Asamblea Constituyente, el exministro Elías Jaua; la integrante de esta comisión Iris Varela, exministra de Servicios Penitenciarios; y el Defensor del Pueblo, Tarek William Saab. Washington reprocha a este último bloque su defensa de la reforma constitucional impulsada por Maduro y la adopción de medidas que perjudican la democracia en Venezuela, según la nota oficial. El Tesoro considera que la Asamblea Constituyente sólo servirá para «representar los intereses del Gobierno del presidente Maduro». El secretario del Tesoro estadounidense, Steven T. Mnuchin, ha advertido de que las personas que salgan elegidas para la Constituyente en la votación del próximo domingo también «podrían exponerse a sanciones», ya que estaría contribuyendo a la erosión del proceso democrático y de las instituciones. «Como el presidente (Donald) Trump ha dejado claro, Estados Unidos no ignorará los actuales esfuerzos del régimen de Maduro para perjudicar la democracia, la libertad y el Estado de Derecho», ha avisado Mnuchin. Corrupción El Gobierno de Estados Unidos t ambién ha incluido en su lista de sanciones a cuatro directivos de dos empresas estatales asociadas con actividades de «corrupción». En este sentido, ha confirmado castigos contra el vicepresidente de la petrolera estatal (PDVSA) Simón Zerpa y su antecesor, Carlos Malpica Flores, así como contra el actual y el anterior responsable del Centro Nacional de Comercio Exterior (CENCOEX), Rocco Albisinni Serrano y Alejandro Fleming Cabrera, respectivamente. Hasta la medida conocida este miércoles, el funcionario venezolano de mayor rango contra el que se había dirigido la Administración estadounidense era el vicepresidente del país, Tareck El Aissami, acusado de narcotráfico. Asamblea Constituyente Maduro ha convocado una Asamblea Constituyente esgrimiendo que es la única forma de devolver la paz social a Venezuela, que desde abril sufre una nueva ola de violencia por la represión de las protestas contra el Gobierno, que ya han dejado más de cien muertos. El 30 de julio los venezolanos elegirán a los 545 miembros de la Asamblea Constituyente, de los cuales 173 saldrán de sectores afines al «chavismo» y 364 tendrán carácter territorial, a lo que se suman ocho representantes indígenas que serán elegidos el 1 de agosto. La Mesa de Unidad Democrática (MUD) ha alertado de que la Asamblea Constituyente es un intento de Maduro para perpetuarse en el poder. Por su parte, la Organización de Estados Americanos (OEA) y numerosos gobiernos de la región han denunciado una «ruptura del orden constitucional» en Venezuela por la deriva autoritaria del Gobierno.
08-07-2017 | Fuente: abc.es
El G20 sigue fiel al libre comercio
EE.UU. no abrirá una guerra comercial, como muchos predecían, y se ha limitado a introducir en el documento final de la cumbre del G20 una frase que reconoce «el papel de instrumentos legítimos de defensa» en el ámbito comercial. El Grupo de los Veinte logró esta formulación durante negociaciones que se han prolongado toda la noche del viernes al sábado y consiguen que la cumbre no termine con un fracaso, al menos en este fundamental apartado. El libre comercio, vaca sagrada del mundo capitalista, ha definido la economía global desde la II Guerra Mundial en adelante y pasa ahora por un cuestionamiento que parte de la administración estadounidense encabezada por Donald Trump y que se alimenta de la salida de Reino Unido de la UE. El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha planteado la posibilidad de abandonar varios acuerdos comerciales, en particular el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con México y Canadá (NAFTA, por sus siglas en inglés). Incluso la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha propuesto nuevas barreras a las importaciones mientras que en Europa las negociaciones comerciales con Estados Unidos y Canadá han tropezado con dificultades. También se han estancado las negociaciones de liberalización del comercio mundial conocidas como la Ronda Doha de la OMC y la cumbre del G20 tenía como uno de sus objetivos lograr una declaración conjunta que frene ese proceso y demuestre que la economía global puede seguir contando con el activo del comercio internacional. Adam Smith, el economista escocés del siglo XVIII que muchos ven como el fundador de esa ciencia, ya estaba a favor del libre comercio. Fue David Ricardo, en el siglo XIX, quien expuso el concepto de la ventaja comparativa que Trump impone ahora desde Washington. Pero, teorías aparte, la práctica parece demostrar que las restricciones comerciales que los gobiernos imponen como barreras, en particular aranceles o impuestos-, tienen impacto sobre las importaciones y sobre el PIB. Las empresas y los trabajadores que están protegidos pueden vender más de sus productos en el mercado doméstico a corto plazo, pero los consumidores pierden, al tener que pagar un precio más alto. Y por consumidores hemos de entender también las empresas, a las que les resulta más caro producir y terminan vendiendo menos, la pescadilla que se muerde la cola. El economista francés Frederic Bastiat, del siglo XIX, lo expuso así: «No tiene más sentido ser proteccionista porque otros países tienen aranceles; es como bloquear nuestros puertos porque otros países tienen costas rocosas». Pero Trump piensa que los beneficios del proteccionismo superan a sus costes, al menos en materia de creación de empleo. En Hamburgo ha hecho declaraciones en las que se quejaba de que «durante décadas nos han estado arrancando nuestros puestos de trabajo en EE.UU.» y determina que el libre comercio ha tenido perdedores (EE.UU.) y ganadores (Alemania y China), por lo que se temía que en esta cumbre del G20 se negase rotundamente a posicionarse a favor. De momento, ha logrado el reconocimiento de esos «instrumentos legítimos de defensa» en el ámbito comercial que no se concretan en el documento y cuya aplicación a la práctica terminará de definir si el libre comercio sigue pareciéndose al que conocíamos hasta ahora o no. El comunicado final del G20, ya pactado en ese punto, será sometido a la aprobación de los mandatarios en horas de la tarde. «Mantendremos los mercados abiertos destacando la importancia de marcos de comercio e inversión ventajosos para todos; continuaremos combatiendo el proteccionismo, incluidas todas las prácticas comerciales injustas y reconoceremos el papel en este ámbito de los instrumentos legítimos de defensa», reza el texto del acuerdo en materia de comercio. Los Veinte se comprometen por tanto a esforzarse «por garantizar posibilidades equilibradas a través de la promoción de un ambiente favorable para el comercio y la inversión. Asimismo reafirmamos la importancia de la transparencia de relaciones comerciales previsibles y beneficiosas para ambas partes», continúa. Un texto que dice lo contrario del postulado «America first» de Trump, pero que deja abierta la puerta a políticas proteccionistas puntuales. Una concepción muy amplia de esos «instrumentos legítimos» incluiría los aranceles que Trump amenazó con imponer a las importaciones de acero y que Europa considera que violarían las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). En la antesala de la reunión, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, había advertido claramente a Estados Unidos que los europeos también responderían con medidas y se especulaba con que gravarían las importaciones agrarias estadounidenses, arrancando así la temida guerra comercial. Pero no parece ser el caso, puesto que el documento recoge también el compromiso por ceñirse a las reglas de los organismos internacionales como la OMC, la Conferencia de las Naciones Unidas de Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Además se llama a los entes internacionales como la OCDE, la OMC, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a continuar su labor «para entender mejor los impactos del comercio e informar a los líderes del G20 en 20182, un reconocimiento a los foros internacionales y a la multilateralidad que nadie garantizaba con Trump en Hamburgo».
08-07-2017 | Fuente: abc.es
El G-20 sigue fiel al libre comercio
EE.UU. no abrirá una guerra comercial, como muchos predecían, y se ha limitado a introducir en el documento final de la cumbre del G20 una frase que reconoce «el papel de instrumentos legítimos de defensa» en el ámbito comercial. El Grupo de los Veinte logró esta formulación durante negociaciones que se han prolongado toda la noche del viernes al sábado y consiguen que la cumbre no termine con un fracaso, al menos en este fundamental apartado. El libre comercio, vaca sagrada del mundo capitalista, ha definido la economía global desde la II Guerra Mundial en adelante y pasa ahora por un cuestionamiento que parte de la administración estadounidense encabezada por Donald Trump y que se alimenta de la salida de Reino Unido de la UE. El presidente de EE.UU., Donald Trump, ha planteado la posibilidad de abandonar varios acuerdos comerciales, en particular el Tratado de Libre Comercio de América del Norte con México y Canadá (NAFTA, por sus siglas en inglés). Incluso la Organización Mundial del Comercio (OMC) ha propuesto nuevas barreras a las importaciones mientras que en Europa las negociaciones comerciales con Estados Unidos y Canadá han tropezado con dificultades. También se han estancado las negociaciones de liberalización del comercio mundial conocidas como la Ronda Doha de la OMC y la cumbre del G20 tenía como uno de sus objetivos lograr una declaración conjunta que frene ese proceso y demuestre que la economía global puede seguir contando con el activo del comercio internacional. Adam Smith, el economista escocés del siglo XVIII que muchos ven como el fundador de esa ciencia, ya estaba a favor del libre comercio. Fue David Ricardo, en el siglo XIX, quien expuso el concepto de la ventaja comparativa que Trump impone ahora desde Washington. Pero, teorías aparte, la práctica parece demostrar que las restricciones comerciales que los gobiernos imponen como barreras, en particular aranceles o impuestos-, tienen impacto sobre las importaciones y sobre el PIB. Las empresas y los trabajadores que están protegidos pueden vender más de sus productos en el mercado doméstico a corto plazo, pero los consumidores pierden, al tener que pagar un precio más alto. Y por consumidores hemos de entender también las empresas, a las que les resulta más caro producir y terminan vendiendo menos, la pescadilla que se muerde la cola. El economista francés Frederic Bastiat, del siglo XIX, lo expuso así: «No tiene más sentido ser proteccionista porque otros países tienen aranceles; es como bloquear nuestros puertos porque otros países tienen costas rocosas». Pero Trump piensa que los beneficios del proteccionismo superan a sus costes, al menos en materia de creación de empleo. En Hamburgo ha hecho declaraciones en las que se quejaba de que «durante décadas nos han estado arrancando nuestros puestos de trabajo en EE.UU.» y determina que el libre comercio ha tenido perdedores (EE.UU.) y ganadores (Alemania y China), por lo que se temía que en esta cumbre del G20 se negase rotundamente a posicionarse a favor. De momento, ha logrado el reconocimiento de esos «instrumentos legítimos de defensa» en el ámbito comercial que no se concretan en el documento y cuya aplicación a la práctica terminará de definir si el libre comercio sigue pareciéndose al que conocíamos hasta ahora o no. El comunicado final del G20, ya pactado en ese punto, será sometido a la aprobación de los mandatarios en horas de la tarde. «Mantendremos los mercados abiertos destacando la importancia de marcos de comercio e inversión ventajosos para todos; continuaremos combatiendo el proteccionismo, incluidas todas las prácticas comerciales injustas y reconoceremos el papel en este ámbito de los instrumentos legítimos de defensa», reza el texto del acuerdo en materia de comercio. Los Veinte se comprometen por tanto a esforzarse «por garantizar posibilidades equilibradas a través de la promoción de un ambiente favorable para el comercio y la inversión. Asimismo reafirmamos la importancia de la transparencia de relaciones comerciales previsibles y beneficiosas para ambas partes», continúa. Un texto que dice lo contrario del postulado «America first» de Trump, pero que deja abierta la puerta a políticas proteccionistas puntuales. Una concepción muy amplia de esos «instrumentos legítimos» incluiría los aranceles que Trump amenazó con imponer a las importaciones de acero y que Europa considera que violarían las reglas de la Organización Mundial de Comercio (OMC). En la antesala de la reunión, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, había advertido claramente a Estados Unidos que los europeos también responderían con medidas y se especulaba con que gravarían las importaciones agrarias estadounidenses, arrancando así la temida guerra comercial. Pero no parece ser el caso, puesto que el documento recoge también el compromiso por ceñirse a las reglas de los organismos internacionales como la OMC, la Conferencia de las Naciones Unidas de Comercio y Desarrollo (UNCTAD) y la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Además se llama a los entes internacionales como la OCDE, la OMC, el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional (FMI) a continuar su labor «para entender mejor los impactos del comercio e informar a los líderes del G20 en 20182, un reconocimiento a los foros internacionales y a la multilateralidad que nadie garantizaba con Trump en Hamburgo».
06-07-2017 | Fuente: abc.es
Angela Merkel: «No me veo como mediadora entre Trump y Putin»
El presidente de Rusia, Vladimir Putin y su homólogo estadounidense mantendrán mañana su primer cara a cara en el marco de la cumbre del G20 en Hamburgo. Todo ello, en un contexto en que parece muy lejano la cálida bievenida que dispensaron al magnate desde Moscú cuando derrotó a la demócrata Hillary Clinton en las elecciones del pasado mes de noviembre. Las expectativas que se había creado sobre una mejora de las difíciles relaciones entre Moscú y Washington, no se han producido y Trump se verá cara a cara con su homólgo ruso seis meses después de aterrizar en la Casa Blanca. Sobre el tapete las discrepancias siguen concentrándose en Ucrania y Siria, tal y como sucedía con la anterior administración estadounidense. Por este motivo, desde el Kremlin han afirmado que se trata en mucho más que un saludo. «Esperamos que se establezca un diálogo de trabajo que es vitalmente necesario para el mundo, a fin de elevar la eficacia a la hora de resolver la masa crítica de conflictos y problemas que aumenta día a dia», ha apuntado el portavoz del Kremlin Dmitri Peskov. Desde Alemania, país anfitrión de la cumbre, Merkel ha asegurado sobre el primer cara a cara de los mandatarios que «no me veo a mí misma como mediadora entre Trump y Putin, ya que tenemos posiciones nítidas en temas como Ucrania», en referencia a sus críticas sobre la presencia rusa en este país. En esta primera visita a Alemania de Trump, Merkel ha anunciado que «representará los intereses de Alemania y Europa y que el rol de anfitriona es el de buscar acuerdos». Entendimientos que ve factibles en temas como el cambio climática. «Sabemos que Estados Unidos quieren dejar el Acuerdo del Clima de París, pero creo que hay muchas otras materias sobre la que podemos ponernos de acuerdo». Por su parte, el exlíder soviético Mijaíl Gorbachov ha pedido este jueves al presidente de Rusia, Vladímir Putin, y su colega de EEUU, Donald Trump, que den un impulso a la relación bilateral de la misma forma que él lo hizo en la cumbre de Reikiavik con el entonces mandatario estadounidense Ronald Reagan: «Se necesita ahora que los líderes (de Rusia y Estado Unidos) den un impulso (a las relaciones), como ocurrió en Reikiavik en 1986», ha apuntado el expresidente de la URSS en declaraciones a la agencia RIA Novosti. A su juicio, este esfuerzo debería de tener incidencia «en todo el abanico de cuestiones y no solo en algunos puntos, por muy importantes que sean estos». El padre de la Perestroika ha insistido en que «hay que poner todo sobre la mesa y restablecer el mecanismo de la cooperación». En esta línea Gorbachov ha lamentado que el primer encuentro entre Putin y Trump, que tendrá lugar mañana en el marco de la cumbre del G20 en Hamburgo, se produzca con tanta tardanza: «Se ha perdido mucho tiempo que hay que recuperar con el fin de restablecer la confianza», ha explicó. El exmandatario soviético también ha recordado que en 1985 el entorno de Reagan no quería que asistiera a la cumbre de Ginebra.
06-07-2017 | Fuente: abc.es
Trump: «Habrá que hacer algo con Corea»
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha amenazado hoy desde Varsovia con que «habrá consecuencias» por lo que ha calificado como «el mal comportamiento del Gobierno de Corea del Norte». Se refería a la orden de lanzamiento por parte de Kim Jong-un de un misil intercontinental capaz de llegar a Alaska, el territorio de EE.UU. más cercano a sus costas. En rueda de prensa conjunta con su homólogo polaco, Andrzej Duda, Trump ha reconocido ciertas reservas y ha admitido que no le gustaría que «Corea del Norte se convierta en una nueva Siria», pero se ha mostrado muy seguro al afirmar que «habrá que hacer algo» ante el camino emprendido por el gobierno de Pyongyang, que considera «peligroso» y «vergonzoso». Trump agregó que la administración estadounidense está analizando varias respuestas «severas», pero no ha querido entrar en detalles sobre una posible reacción militar de Washington contra Corea del Norte. «Yo no dibujo líneas rojas», ha respondido, recordando el «gran error» que a su juicio supuso para su antecesor, Barack Obama, trazar la línea roja de las armas químicas en Siria. Trump no ha tenido reparos en acusar durante este viaje internacional a Obama de haber sabido de la interferencia rusa en las elecciones estadounidenses y de no haber hecho nada «porque creía que la candidata de su partido, Hillary Clinton, iba a ganar», dando por hecho que, efectivamente, tanto Rusia como «otros países y personas» interfirieron en el proceso electoral norteamericano. «Si hubiese pensado que él iba a ganar los comicios presidenciales de noviembre, sí que hubiese actuado», ha dicho, para a renglón seguido volver al asunto de Corea y repetir que «lo que sí puedo afirmar con seguridad es que habrá consecuencias». El presidente estadounidense inicia así su visita a Europa para asistir a la cumbre del G20 que se celebra a partir de mañana en Hamburgo, Alemania. Su primer mensaje ha sido un llamamiento a las naciones aliadas a que se sumen, no sólo a combatir el terrorismo, sino también la amenaza de Corea del Norte. Su tono ha sido más conciliador que en otras ocasiones, Trump ha reconocido en Varsovia haber sido «muy duro» estos últimos meses con los aliados de la OTAN que no gastan el 2 % de su Producto Interior Bruto en Defensa, pero se ha felicitado por el hecho de que ahora, precisamente gracias a su «insistencia», el dinero europeo está fluyendo hacia la Alianza Atlántica. Para tranquilidad de su primer anfitrión y dado que Polonia se siente muy amenazada por Rusia, el presidente de EEUU ha garantizado que su país está ?comprometido? con la defensa del centro y este de Europa, y ha criticado la actividad ?desestabilizadora de Rusia en el continente. Esta tarde, ya en Hamburgo, Trump se reunirá con la canciller alemana Angela Merkel y dejará entrever hasta qué punto está dispuesto a ceder en su postura sobre puntos cruciales en la cumbre del G20, como son la protección del clima, una declaración a favor del libre comercio, un plan Marshall para el desarrollo de África y una línea de actuación común sobre inmigración y refugiados. El presidente de Polonia, Duda, ha calificado de «histórica» la visita y ha afirmado que Washington es consciente de que Polonia es un país importante y líder en Europa Central. «Para nosotros, la visita del presidente Donald Trump es realmente muy importante, incluso diría que, si uno mira el contexto de esta visita, se puede decir que es incluso histórica», ha dicho, «Trump sabe de la importancia y el peso de Polonia, uno de los mayores países de Europa, y por eso viene a Varsovia». Entre los analistas, sin embargo, parece haber bastante consenso acerca del motivo por el que Trump ha pisado Europa en Polonia, y no en Alemania, y que no sería otro que desairar conscientemente a Angela Merkel, anfitriona del G20 y dispuesta a hacer triunfar en la cumbre posiciones radicalmente contrarias a las de EE.UU. Duda ha aprovechado la ocasión para hablar directamente con Trump de temas cruciales para su país y en las que difiere de Merkel, como la seguridad energética. Polonia desea apostar por la importación regular de gas licuado desde Estados Unidos, una opción con la que busca reducir su dependencia energética de Rusia, principal proveedor de carburante en Europa Central y Oriental. Polonia ya ha recibido un primer cargamento de gas licuado llegado por mar desde Estados Unidos, lo que para Duda hace viable que a largo plazo este carburante llegue desde el otro lado del Atlántico. Después de la reunión con Duda, Trump tiene previsto un encuentro con jefes de Gobierno de Europa Central y Oriental y un discurso en la céntrica plaza Krazinksi de Varsovia, donde se encuentra el monumento al alzamiento de la ciudad contra la ocupación nazi, símbolo de la independencia nacional. El Kremlin responde Por su parte, el Gobierno ruso ha rechazado las declaraciones de Trump y su acusación de que Moscú juegue un papel «desestabilizador» en Europa, y ha confiado en que la próxima reunión entre el mandatario norteamericano y su homólogo, Vladimir Putin, Washington aclare su postura. «No estamos de acuerdo con este enfoque», ha dicho el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, preguntado por esta cuestión en una rueda de prensa, según ha informado la agencia de noticias rusa Sputnik. Peskov ha confesado que el Gobierno ruso «no comprende» la posición estadounidense. «Por ello esperamos el primer encuentro entre los dos presidentes (..) Será una buena oportunidad para conocerse y entender el verdadero enfoque de cada uno en las relaciones bilaterales», ha apuntado. Trump y Putin se reunirán por primera vez este viernes en los márgenes de la cumbre del G20 que se celebra en la ciudad alemana de Hamburgo. El secretario de Estado de Estados Unidos, Rex Tillerson, espera igualmente que sea «un buen intercambio».
03-07-2017 | Fuente: abc.es
Estados Unidos quiere que la Unión Europa se sume a las sanciones contra Venezuela
El director de la oficina de políticas e implementación de sanciones de la Casa Blanca, Tarek Fahmy, ha iniciado una gira por Europa para convencer a los aliados europeas de que dicten sanciones contra la Venezuela de Nicolás Maduro. Tras reunirse con miembros del Ministerio de Exteriores, Fahmy mantuvo un encuentro con periodistas en la embajada estadounidense en el que dejó constancia de su «creciente preocupación» por la situación del país latinoamericano y destacó la importancia de España a la hora de implementar las sanciones por su «especial relación» con Venezuela. Hasta la fecha, Bruselas no ha querido adoptar medidas contra el gobierno venezolano, a pesar de la resolución aprobada en abril por la Eurocámara en la que se denunciaba la «brutal represión» ejercida por Maduro. Por su parte, Estados Unidos mantiene en vigor sanciones parciales contra una veintena de personas y entidades venezolanos, entre policías, militares y miembros del Tribunal Supremo, que tienen sus activos congelados en los bancos estadounidenses y prohibida la entrada al país. Además, está sancionado el vicepresidente venezolano Tareck el Aissami por su «significativo papel en el narcotráfico internacional», en palabras del Departamento del Tesoro. Por el momento no se han aplicado sanciones sectoriales o contra las importaciones, como las que sí rigen para Cuba o Corea del Norte, ya que, asegura Fahmy, «no buscan hacer daño al pueblo venezolano». «Las sanciones son un elemento más de nuestra política exterior, no el único», explicó el director, «es difícil decidir qué sanciones imponer porque no sabemos qué va a pasar en el futuro. Continuamente estamos revisando las sanciones y negociando su implementación con nuestros aliados». En el caso concreto de Venezuela, son varias las dificultades que encuentra la Administración estadounidense, como la millonaria compra de deuda venezolana por Goldman Sachs o su enorme dependencia petrolífera (hasta el 9% de las importaciones de crudo en Estados Unidos provienen de Venezuela). Rusia, Irán y Corea del Norte Tarek Fahmy hizo también referencia a las sanciones que EE.UU mantiene contra otros países. En el caso de Rusia, expresó su convicción de que «es importante mantener la presión hasta que no veamos cambios palpables». Hacía referencia Fahmy al acuerdo de paz de Minsk, firmado para poner fin a la guerra en Ucrania y cuyo incumplimiento por parte de Rusia ha propiciado que tanto EE.UU como la UE apliquen sanciones contra las finanzas y la energía rusas, sanciones prorrogadas esta misma semana por seis meses más. Respecto a Irán, Fahmy destacó que «ambas partes están cumpliendo su parte del acuerdo», y por tanto están siendo retiradas las sanciones contra Teherán. El detenimiento del programa nuclear iraní ha llevado a Washington a levantar las sanciones que afectaban a bancos, empresas e individuos relacionados con la industria atómica. Este mismo fin de semana, Donald Trump, tras reunirse con el presidente surcoreano, le pidió al mundo una «respuesta decidida» contra el régimen de Pyonyang. «Estados Unidos llama a otros poderes regionales a unirse a nosotros en la implementación de las sanciones ya existentes», y que implican la prohibición de comerciar con Corea del Norte o la congelación de sus activos entre otras medidas. La aceleración de la carrera armamentística y el incremento de las provocaciones ha convertido a Corea del Norte en «una de las prioridades de este gobierno», aseguró Fahmy. Hace pocos días, EE.UU sancionaba a un banco chino tras acusarle de servir como puerta de acceso de Corea del Norte al sistema financiero estadounidense.
1