Infortelecom

Noticias de aborto

29-01-2021 | Fuente: abc.es
Biden se enfrenta a los obispos de EE.UU. al eliminar trabas al aborto
Una de las primeras decisiones de Joe Biden en la Casa Blanca ha sido firmar un decreto por el que elimina la mayoría de las trabas impuestas al aborto por su predecesor, Donald Trump, que fueron muchas. El demócrata ha defendido esta decisión, ejecutada cuando se ha cumplido una semana de ocupar el cargo, como una defensa general del «acceso de las mujeres a la sanidad», que es el lenguaje de los defensores de una mayor permisividad de la interrupción del embarazo. La conferencia episcopal estadounidense ya le advirtió a Biden de que, como católico practicante, enviaría una señal equivocada volviendo a levantar restricciones sobre el aborto, como ya han hecho muchos otros demócratas antes que él. Desde los años de Ronald Reagan, los presidentes republicanos aplican lo que se llama «política de la ciudad de México», y los demócratas la levantan. Esta llamada política es en realidad un decreto de 1984 que anunció Reagan durante una cumbre en la Ciudad de México y sobre todo tiene implicaciones sobre la ayuda internacional. Es decir, con los republicanos, EE.UU. se niega a asistir a organizaciones no gubernamentales extranjeras que brinden servicio de aborto, asesoren a pacientes sobre este o promuevan una mayor permisividad con la interrupción del embarazo. Los demócratas revierten esa política cuando llegan al poder. Según dijo este jueves el nuevo jefe diplomático estadounidense, Anthony Blinken, en su segundo día en ejercicio del cargo, «bajo el liderazgo del presidente Biden, EE.UU. está volviendo a sus compromisos multilaterales para proteger y promover los derechos humanos de todas las mujeres y niñas, en consonancia con el consenso mundial sobre la igualdad de género, la salud sexual y los derechos reproductivos». Estiman los demócratas que la decisión de Trump privó a esas organizaciones no gubernamentales extranjeras que apoyan de una forma u otra el aborto de 9.700 millones de dólares en fondos públicos estadounidenses. Biden ha hecho coincidir el anuncio con la víspera de la concentración anual en contra del aborto, la llamada «marcha de la vida», que este año es virtual por la pandemia. El año pasado Trump incluso participó en esa gran concentración de los pro-vida, el primer presidente en activo en hacerlo. Esta decisión de Biden, que ya anunció en campaña, le costó una refriega con los obispos estadounidenses. Sobre todo porque se da la circunstancia de que los líderes del ejecutivo, Biden, y del legislativo, la demócrata Nancy Pelosi, son ambos católicos. El día después de que Biden tomara posesión, la conferencia episcopal le pidió que no siguiera el ejemplo de sus predecesores demócratas y actuara de acuerdo con la doctrina católica. El arzobispo Joseph Naumann de Kansas City, criticó, en nombre del resto de obispos, que Biden elogiara horas después de asumir la presidencia un fallo de la Corte Suprema de 1973 (Roe v. Wade) que legalizó el aborto: «Instamos encarecidamente al presidente a que rechace el aborto y promueva la ayuda que reafirma la vida de las mujeres y las comunidades necesitadas. Es profundamente perturbador y trágico que cualquier presidente elogie y se comprometa a aplicar un fallo de la Corte Suprema que niega a los niños no nacidos su derecho humano y civil más básico, el derecho a la vida bajo el disfraz eufemístico de que es un servicio sanitario». La advertencia no hizo mella en Biden, que comenzó el día de su toma de posesión oyendo misa en la catedral de San Mateo de la capital y que el primer domingo de vida en la Casa Blanca se acercó a la iglesia de la Santa Trinidad en Georgetown, que ya frecuentaba cuando era vicepresidente, entre 2009 y 2017.
22-01-2021 | Fuente: elmundo.es
Nueva pelea en público en el Gobierno: Irene Montero critica la reforma del aborto que prepara Salvador Illa
La ministra advierte de que no se puede obligar a las mujeres a utilizar métodos farmacológicos para interrumpir los embarazos 
30-12-2020 | Fuente: as.com
El Senado legaliza el aborto voluntario hasta la semana 14 de embarazo
El texto recibió los votos a favor de 38 senadores, 29 en contra y una abstención, tras una sesión de 12 horas.
03-12-2020 | Fuente: abc.es
Macron rinde homenaje nacional a Giscard
Emmanuel Macron , presidente de la República, rindió la noche del miércoles un emotivo homenaje nacional a Valery Giscard d?Estaing (VGD), retransmitido, en directo, por todas las cadenas de radio y televisión, presentado como una «figura central de la historia de Francia, cuya modernización realizó a un ritmo sin precedentes». Con rarísima unanimidad, toda la clase política (con la excepción de las extremas izquierdas y derechas) rindió homenajes continuos durante todo el miércoles. Veinte horas después del anuncio de la defunción de Giscard, la noche del martes, el presidente Macron consideró indispensable hacer un balance de Estado de su vida y su obra. «Si somos más libres y solidarios, se lo debemos a él», afirmó Macron, para subrayar sus grandes reformas sociales: voto a los 18 años, divorcio por acuerdo mutuo, despenalización del aborto, reconocimiento de los derechos de los minusválidos, afirmación del puesto de la mujer en la vida social, política, económica y empresarial. «Si el mundo puede organizarse mejor, para afrontar los grandes desafíos de nuestro tiempo se debe en mucha medida a su trabajo», continuó Macron, recordando los pilares de su acción diplomática europea e internacional: organización del G5 (embrión del actual G2), elección del Parlamento Europeo a través del sufragio universal, nuevas relaciones del Consejo europeo en la gestión de la UE, creación del Sistema Monetario Europeo (matriz del euro). Ante esa dimensión internacional del legado de Giscard, Macron anunció un acontecimiento continental. El próximo 2 de febrero, coincidiendo con la fecha de su nacimiento, el Parlamento Europeo rendirá a Giscard un gran homenaje continental, en tanto que es uno de los «padres» de la construcción política de Europa. En su homenaje personal y nacional, Macron recordó otras dimensiones significativas de la vida íntima de Giscard: «A los 18 años, no vaciló en interrumpir sus brillantes estudios para enrolarse en la resistencia y hacer pasar el destino de Francia por encima de su destino personal. Tomó parte en la liberación de París con las armas en la mano, integrado en el Primer ejército francés, destacando por un coraje que le valió la Cruz de guerra». El presidente de la República no olvidó otras dimensión particular de Giscard, como «hombre de letras», «un enamorado de nuestra lengua capaz de citar de memoria a Baudelaire para comentar nuestra realidad histórica e inmediata». Sugerencias de renombrar un museo en su honor «Su mandato presidencial marcó nuestras vidas y el destino de nuestra nación. Su modernidad está llamada a perdurar», concluyó Macron, destacando estos últimos deseos familiares y gubernamentales: «Por pudor, el presidente Giscard no deseó homenajes nacionales. Sus honras fúnebres se celebrarán el sábado en Authon (Loir-et-Cher), en la más estricta intimidad por deseo de la familia. El Estado le rendirá homenaje el próximo día 9, declarado día de duelo nacional. Los franceses que lo deseen podrán recordarlo, por escrito, en todas las alcaldías de Francia y en el Museo de Orsay ». Ha comenzado a circular una petición, sugiriendo a Emmanuel Macron que cambie el nombre del Museo de Orsay, consagrado esencialmente a la pintura impresionista, para darle el nombre de Valery Giscard d?Estaing. Ese museo se construyó en la antigua estación ferroviaria de Orsay, desde donde José Martínez Ruiz, Azorín , uno de los patriarcas de la prosa española contemporánea, escribió algunas crónicas como enviado especial de ABC durante la Primera guerra mundial (1914 - 1919).
03-12-2020 | Fuente: abc.es
Giscard, el «presidente de derechas» que aprobó el aborto y el divorcio en Francia
Valery Giscard d?Estaing introdujo en Francia cambios que modificaron el paisaje político y social de manera muy profunda, pero contribuyeron a su pérdida política y su ruptura de fondo con las derechas tradicionales. Jacques Séguéla, el publicitario que lanzó la campaña victoriosa de François Mitterrand, en 1981, el mismo que presentó Carla Bruni a Nicolas Sarkozy, el 2007, resume de este modo el puesto del ex presidente en la historia de la comunicación audiovisual: «Giscard fue el gran modernizador de la comunicación política en Francia». Modernización parcialmente inspirada en los modelos norteamericanos, en la magna estela de John Fitzgerald Kennedy. Giscard fue el primero que introdujo a su esposa e hijos en la vida pública, asociándolos a su campaña victoriosa de 1974. Giscard fue el primero en concebir sus intervenciones en radio y tv desde una visión popular y cinematográfica. Hasta el fin, Giscard fue un actor (hombre de acción) y un actor (del teatro audiovisual) excepcional en la escena pública. Solo Emmanuel Macron puede rivalizar con él en ese terreno de la acción política. A los dos meses de ser elegido presidente, el 27 de mayo de 1974, Giscard hizo aprobar una ley que contribuyó a su caída política sin mañana. El 5 de julio de aquel año, la mayoría parlamentaria giscardiana aprobó el voto a los 18 años. Hasta entonces, la mayoría civil y electoral estaba fijada a los 21 años. Todavía reciente el incendio del mes de mayo de 1968, dar el voto a los jóvenes de 18 años era correr un riesgo electoral evidente para un presidente de centro-derecha. La nueva mayoría sociológica, más joven, votó contra Giscard siete años más tarde. Meses después, el 17 de enero de 1975, Simone Veil, gran dama del liberalismo francés, ministra de Sanidad, propuso despenalizar el aborto en la Asamblea Nacional. Esa ley, finalmente aprobada, marcó una ruptura brutal de la pareja Giscard-Veil con las derechas tradicionales. La despenalización del aborto tuvo medidas de acompañamiento que facilitaron la integración de la mujer en la vida económica y social. Las derechas y familias tradicionales no se lo perdonaron nunca. Las mujeres que dieron la bienvenida a esas reformas casi nunca votaron mayoritariamente por Giscard, tampoco. Hasta 1975, el divorcio solo podía consumarse, legalmente, en Francia, si una de las partes podía probar las faltas de du pareja? Esa legislación penalizaba muy mayoritariamente a las mujeres, con menos recursos económicos para poder probar las infidelidades o faltas de los esposos. La ley del 11 de julio de 1975 instauró el divorcio «por consentimiento mutuo» o por «ruptura de la vida en común». La clientela femenina recibió con alborozo una legislación que contribuía a «liberarlas» del yugo de esposos poco dados a la conciliación o la ruptura amistosa. La ley de junio de 1975, introdujo otro cambio sociológico mayor: favoreciendo la integración social de los minusválidos, reconociéndoles derechos fundamentales, al trabajo, a la garantía mínima de recursos, a la integración en la vida pública. De la noche a la mañana, millones de hombres y mujeres se beneficiaban de un nuevo puesto en la vida cívica de la Nación. La modernización del tejido económico, industrial y comercial de Francia, la modernización y grandes reformas institucionales europeas, son capítulos mayores bien conocidos y reconocidos, a izquierda y derecha. La modernización de la comunicación política, la despenalización del aborto, el voto a los 18 años, el divorcio por consentimiento mutuo, la integración social de los minusválidos, forman parte de las grandes reformas giscardianas, con una dimensión trágica: contribuyeron a su ruptura con las derechas tradicionales y favorecieron el triunfo de sus adversarios de izquierdas (François Mitterrand) y derecha (Jacques Chirac).
15-11-2020 | Fuente: as.com
Haaland 'acerca' a Szoboszlai
La perla magiar que vigila el Madrid casi fichó por el Milan pero la venta de Haaland al Borussia abortó la suya. Un efecto dominó que puede reunirles en Chamartín.
06-11-2020 | Fuente: abc.es
Las promesas de Biden
Joe Biden lleva tanto en política que ha jubilado hasta a los hijos de sus contemporáneos. Cuando llegó al Senado de EE.UU., con 30 años recién cumplidos y procedente de Wilmington (Delaware), uno de sus primeros amigos en la cámara alta fue Birch Bayh, colega demócrata de Indiana. El hijo de Bayh, Evan, también fue senador por Indiana. Cuando lo dejó, Biden seguía ahí, adicto al veneno de la política, y con la aspiración, nunca debilitada, de llegar a la Casa Blanca. Lo que nunca tuvo en todo este tiempo es una fuerte inclinación izquierdista. No tuve ningún papel en el movimiento por los derechos civiles de la minoría negra en la década de 1960 y, en Washington, se consagró como un político capaz de tender hacia la bancada republicana. Para llegar a la presidencia, sin embargo, los ha tenido que construir hacia su izquierda. Pese a la unidad mostrada durante las elecciones, el partido demócrata está dividido en facciones. Se hicieron evidentes en las primarias de 2016, cuando Bernie Sanders y su movimiento populista de izquierdas amenazaron con tumbar a Hillary Clinton, la candidata del «establishment». En estas elecciones, a Biden le benefició que la prioridad para el electorado demócrata era expulsar a Trump de la Casa Blanca. Biden se antojó como el candidato de centro capaz de aglutinar a suficientes moderados e independientes. Tuvo que ceder, sin embargo, y hacer equilibrios para incluir parte de la agenda progresista. Biden mantuvo la fachada centrista pero se inclinó hacia la izquierda en su programa. Un volantazo camino de la Casa Blanca. Coronavirus La epidemia de Covid-19 ha supuesto la mayor crisis para EE.UU. en el siglo XXI, con más de 230.000 muertos y millones de empleos eliminados, y Biden la ha utilizado como su gran carta electoral. Sin embargo, sus propuestas para combatir la crisis no son muy diferentes a las de Trump, más allá de mejorar los sistemas de test y de rastreo. La vacuna, la gran esperanza para combatir la epidemia, tardará lo mismo con independencia de quién esté en la Casa Blanca. Eso sí, Biden ha apostado por una orden nacional de llevar mascarilla o, al menos, exigírselo a los estados. Impuestos Una gran diferencia con Trump serán los planes fiscales de Biden. Muchos estadounidenses han mantenido su lealtad al actual presidente ante la posibilidad de que Biden y los demócratas les ataquen el bolsillo. Biden, sin embargo, siempre ha defendido que solo subirá los impuestos a aquellos con rentas superiores a 400.000 dólares. Pero también incrementará la factura fiscal a las empresas (del 21% al 28%) y las ganancias de capital. Policía El grito «Defund the Police» o «Recortes a la Policía» es la principal reclamación que surgió de las protestas y disturbios violentos del verano ante los últimos casos de abusos policiales a la minoría negra. Biden, para no asustar a los votantes moderados, ha insistido en que no habrá recortes a los departamentos de Policía. Pero sí anticipa reformas a la supervisión de los agentes y su responsabilidad en abusos. Medio ambiente Uno de los asuntos en los que Biden ha tenido que incluir el ideario del sector izquierdista. Puso a Alexandria Ocasio-Cortez, la joven estrella de la corriente socialista, al frente del programa medioambiental. En un debate con Trump, llegó a decir que desmantelaría la industria del petróleo. Ha prometido recuperar las regulaciones de emisiones de Obama y reincorporar a EE.UU. al Acuerdo de París. Tribunal Supremo La renovación expedita del Tribunal Supremo , con la confirmación contra reloj de la juez Amy Coney Barrett, enfureció a los demócratas. La corriente izquierdista prometió venganza y que, una vez en el poder, ampliarían el número de jueces y lo llenaría de magistrados progresistas. Es un asunto delicado en el que Biden no se ha mojado. Solo ha dicho que establecerá una comisión para estudiar el asunto. Política exterior Trump logró convencer a buena parte del electorado republicano de que Biden es una «marioneta» de los «socialistas» y «comunistas». Fue clave en el voto cubano y venezolano de Florida, donde ganó con solvencia Trump. La realidad es que Biden ha prometido suavizar las sanciones de Trump a Cuba y su campaña ha hablado de buscar un nuevo enfoque en la crisis política de Venezuela. Derechos sociales Biden traerá cambios en la dirección de la Casa Blanca en asuntos que pueden preocupar a las bases conservadoras republicanas. El demócrata no nominará jueces para el Supremo que estén en contra del aborto -como ha hecho Trump-, apoyará la financiación pública de esta práctica, mejorará las protecciones de la comunidad LGBT y peleará el veto a los transgénero en el Ejército. Educación Biden promete reforzar la educación pública y su financiación. Apoyará programas de educación preinfantil públicos, combatirá las subvenciones a colegios privados y tratará de que la educación universitaria en centros públicos sea gratuita para familias con ingresos por debajo de 125.000 dólares. Acceso a las armas Trump se ha confirmado en su primer mandato como el gran defensor de la Segunda Enmienda de la Constitución de EE.UU., la que consagra el derecho a portar armas. A pesar de las matanzas de civiles con armas de estilo militar, se ha opuesto a casi cualquier tipo de regulación. Biden ha apoyado un veto federal a armas de asalto y que se establezcan controles en la compra de cualquier arma.
05-11-2020 | Fuente: abc.es
El plan de Biden para «rescatar el alma de EE.UU.»
Tras una campaña centrada en los reproches, ¿qué propone Biden para su presidencia? Ambos candidatos han dado algunos detalles de qué ocurrirá si ocupan los próximos cuatro años el Despacho Oval de la Casa Blanca, aunque el investigador senior de EsadeGeo, Enrique Rueda-Sabater, ha señalado que la primera gran diferencia está en cómo encararán el día a día de la presidencia. «Trump tiene una mentalidad de suma cero: si yo gano, se lo tengo que quitar a alguien y yo creo que Biden viene de una tradición que piensa que es posible incrementar la tart», ha explicado a Europa Press el analista. Economía A comienzos de 2020, la economía estaba destinada a ser el gran caballo de batalla de Donald Trump en las elecciones, ya que el país gozaba de prácticamente pleno empleo y la bolsa estaba en máximos históricos. Sin embargo, la depresión global ocasionada por la pandemia truncó los planes del presidente estadounidense. El mandatario ha desplegado un amplio abanico de promesas entre las que se encuentran la creación de 10 millones de empleos en diez meses y de un millón de nuevas pequeñas empresas. Para ello, ha prometido bajadas de impuestos y deducciones fiscales a las empresas que fabriquen en Estados Unidos. El gran ausente del discurso de Trump fue el cambio climático, que por el contrario, está en el centro del programa económico de Biden. Rueda-Sabater ha señalado que el principal reto del demócrata será conciliar los intereses de dos de sus principales apoyos: los sindicalistas y el ala más progresista del Partido Demócrata. Biden ha prometido una transición ecológica para el país en la que se bonificarán la adquisición de vehículos eléctricos y las energías renovables y se invertirá en tecnologías como la captura de carbono con el objetivo de generar 10 millones de empleos 'verdes' y que el país tenga emisiones neutras de dióxido de carbono en 2050. Además, el exvicepresidente ha incluido en su programa medidas sociales como una subida del salario mínimo a 15 dólares por hora (12,6 euros) a nivel federal y la mejora del seguro de desempleo, así como la cancelación o mejora de condiciones de los préstamos estudiantiles para acceder a la universidad. Su programa inspirado en ideas socialistas supondrá de hecho subida de impuestos federales. Sanidad y pandemia Para Rueda-Sabater, la sanidad será un campo en que Biden podrá tomar decisiones rápidas, ya que cuenta con apoyos para recuperar partes derogadas de la reforma sanitaria de Obama y el coronavirus «ha evidenciado las fallas» de la sanidad estadounidense. Biden se ha mostrado muy crítico con la gestión de la pandemia de Trump, ya que Estados Unidos es el país con más casos y muertos del mundo, y ha prometido que si gana la presidencia creará un centro de mando sanitario federal, contratará a 100.000 rastreadores y garantizará que la población pueda hacerse pruebas de detección de coronavirus gratuitas. Ley y orden Tras la caída de la economía y las críticas por la pandemia, «la ley y el orden» se convirtieron en la nueva bandera electoral de Trump, alentada por los disturbios ocurridos durante las protestas por la igualdad racial motivados por la muerte bajo custodia policial del afroamericano George Floyd. Por su parte, Biden aboga por una reforma del sistema de seguridad y judicial estadounidense. Entre la amplia batería de medidas, que, aunque está influida por el movimiento Black Lives Matter, no incluye conceptos como el de retirar fondos a la policía, se encuentran propuestas orientadas a reducir la población carcelaria como la despenalización del consumo de algunas drogas o el fin de las prisiones privadas a nivel federal. Asimismo, los demócratas han prometido una inversión de 1.000 millones de dólares anuales (844 millones de euros) para reformar la justicia juvenil y eliminar la pena de muerte a nivel federal. Dentro de estas políticas, también se ha incluido la prohibición de la venta de armas por Internet y de la venta en general de todas las armas automáticas y cargadores de gran capacidad, junto a un programa de recompra gubernamental a los portadores de armas de este tipo para retirarlas de la calle. En oposición a estas promesas demócratas, Trump ha asegurado que su Gobierno no aplica restricciones. Política exterior La política exterior es uno de los campos donde Rueda-Sabater ve notorias diferencias entre Trump y Biden. China se encuentra en el centro de las propuestas de Trump, ya que propone «hacerle rendir cuentas» por el coronavirus, así como no dar contratos federales a empresas que externalicen su producción en el país asiático. Rueda-Sabater opina que la política comercial con China puede ser similar en el caso de Biden, ya que por ejemplo los sindicatos, uno de sus principales apoyos, son proteccionistas en muchos sectores, pero al menos cambiaría notablemente las formas. Aborto Consciente de que el Tribunal Supremo acaba de experimentar un vuelco en favor de una mayoría de magistrados provida, Biden ?abortista, pese a sus credenciales de «católico oficial»? promueve una ley federal dirigida a blindar el aborto. Si en su día se aprobase en el Congreso, la ley mantendría la práctica abortista despenalizada en todo el país aunque el Supremo llegara a revocar «Roe v. Wade». Para ello los demócratas necesitan no solo colocar a Joe Biden en la Casa Blanca sino también la victoria de sus candidatos en la renovación de las dos cámaras.