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15-01-2020 | Fuente: abc.es
Giammattei asume la presidencia de Guatemala con un duro discurso contra la corrupción y la violencia
Alejandro Giammattei tomó posesión este martes como nuevo presidente de Guatemala, cargo que ocupará hasta 2024. «Persigamos la maldita corrupción», dijo Giammattei durante su discurso de investidura durante una ceremonia celebrada en Ciudad de Guatemala con más de cinco horas de retraso. El nuevo presidente sustituye a Jimmy Morales, quien deja el puesto en medio de varias acusaciones de corrupción. Giammattei, de 63 años, es un médico y cirujano retirado de valores conservadores que se opone firmemente al matrimonio homosexual y al aborto. La defensa de la inversión privada y la seguridad fueron los primeros temas abordados por el mandatario durante su discurso. «Presentaré una iniciativa de ley para que las maras y las pandillas sean declaradas como lo que son: grupos terroristas», anunció con la intención de frenar la elevada inseguridad que sufren los guatemaltecos. La lucha contra la corrupción será uno de los ejes de su presidencia, según prometió. De acuerdo con Transparencia Internacional, Guatemala se sitúa como el cuarto peor país de América Latina en cuanto a corrupción, siendo únicamente superado por Nicaragua, Haití y Venezuela. Precisamente, Guatemala había logrado en los últimos años varios avances en la lucha contra la corrupción gracias a un acuerdo con Naciones Unidas para el funcionamiento de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Sin embargo, el gobierno del expresidente Morales puso fin de manera unilateral a este acuerdo el año pasado y acabó con la CICIG, una decisión que en su momento fue respaldada por Giammattei. En la última década, la CICIG ha presentado cargos contra más de 600 personas. A pesar del éxito de este organismo, la relación entre la institución y el gobierno guatemalteco empeoró después de que la CICG, con el apoyo de la Fiscalía del país, empezó a investigar a familiares de Morales en 2017 por corrupción. Giammattei, candidato del partido Vamos, ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas en agosto del año pasado. Entonces, Giammattei recibió el 57,95% de los votos, mientras que el 42,05% fueron para la socialdemócrata Sandra Torres. Morales no participó en los comicios porque en Guatemala no se permite la relección.
12-01-2020 | Fuente: abc.es
Por qué a Trump se le resiste la misión de retirar las tropas norteamericanas de Oriente Próximo
Cuando presentó su candidatura a la presidencia, Donald Trump resumió su principal propuesta en materia de política exterior en una frase sucinta que se convirtió en unos de los lemas de su campaña: «Devolveremos a las tropas a casa». Han pasado cuatro años desde entonces, y ese regreso sigue siendo una promesa, porque en lugar de retirarse de Oriente Próximo, principal teatro de operaciones militares de Estados Unidos, Trump ha enviado a miles de soldados más al golfo Pérsico. Se le puede preguntar al Pentágono, como ha hecho este diario, cuál es el número exacto de soldados enviados por EE.UU. a Oriente Próximo. La respuesta siempre es equívoca. Los portavoces ofrecen algunas cifras, siempre divididas por países, y ocultan la mayoría por razones de seguridad. Sumando estimaciones del propio Pentágono, la Casa Blanca y el Capitolio, que aprueba el gasto militar, hay en el arco de comprende desde la costa este del Mediterráneo hasta Afganistán al menos 80.000 soldados de EE.UU. El presupuesto presentado por el ministerio de Defensa en marzo de 2019 contempla gasto para la manutención de 12.000 soldados en Afganistán; 5.800 en Irak y Siria, y 60.000 en otras bases en Qatar, Kuwait y otros. La tensión con Irán, que viene aumentando desde que Trump retirara a EE.UU. unilateralmente del acuerdo de desnuclearización en 2018, sólo ha incrementado el número de soldados en la zona. El Presidente envió un destacamento de 3.500 al golfo Pérsico tras un ataque con drones contra campos petrolíferos saudíes en septiembre, que elevó en otros 3.500 la semana pasada tras ordenar un ataque con misiles contra un general iraní.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">The United States has spent EIGHT TRILLION DOLLARS fighting and policing in the Middle East. Thousands of our Great Soldiers have died or been badly wounded. Millions of people have died on the other side. GOING INTO THE MIDDLE EAST IS THE WORST DECISION EVER MADE...</p>&mdash; Donald J. Trump (@realDonaldTrump) <a href="https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1181905659568283648?ref_src=twsrc%5Etfw">October 9, 2019</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Según los analistas, el único motivo que Trump contempla en este momento para mantener tropas en Oriente Próximo es contener a Irán. Es la razón mediante la cual los generales le han convencido de que le conviene, al menos de momento, no precipitar el repliegue total. Cuando condenó los ataques de Irán contra las bases militares de EE.UU. en Irak, Trump quiso destacar que, desde su punto de vista, ni siquiera asegurar el suministro mundial de petróleo en el Golfo es ya prioridad de EE.UU. «Somos el primer productor de petróleo del mundo. Somos energéticamente independientes, y no necesitamos más petróleo de Oriente Próximo», dijo el presidente. Las referencias al petróleo son constantes en los discursos de Trump sobre asuntos militares. En una entrevista concedida el viernes por la noche a la cadena Fox News, el Presidente dijo que la razón por la que ha aceptado dejar 500 soldados en Siria, tras ordenar un repliegue total que luego abortó, es controlar los campos petrolíferos. «Los únicos soldados que tengo se están llevando el petróleo», dijo el presidente. Preguntado por si de verdad estaba extrayendo petróleo de un país extranjero, algo ilegal, Trump respondió: «No lo sé. Puede que nos lo llevemos. De momento, lo tenemos nosotros» Esas promesas de replegarse han hecho de Trump alguien popular entre los soldados (un 57% le apoya en un sondeo de julio del prestigioso centro Pew), pero menos entre los generales, confundidos al enfrentarse a un Presidente que se resiste a sus recomendaciones de incrementar la presencia militar en Oriente Próximo para contener no sólo a Irán sino el resurgimiento grupos yihadistas sucedáneos de Al Qaeda o el Daesh. Formó Trump en 2017 un Gobierno repleto de generales, en activo o retirados: H.R. McMaster como Consejero de Seguridad Nacional; John Kelly como Secretario de Interior y después Jefe de Gabinete, y John Mattis como secretario de Defensa. Todos han sido despedidos, sustituidos por políticos o disciplinados funcionarios más dóciles y hábiles en ejecutar las órdenes del Presidente. La prueba más evidente de la confusión que Trump ha creado en el Estado Mayor Conjunto es la petición de salida de las tropas de EE.UU. que aprobó el Parlamento de Irak el 6 de enero. El Presidente confirmó que él quiere salirse de Irak. Los generales le convencieron de que eso sería una victoria para Irán, una potencia con milicias desplegadas desde Líbano hasta Afganistán. Trump reculó, pero antes los generales habían mandado una carta a sus homólogos en Bagdad notificándoles movimientos inmediatos de cara a una posible salida a medio plazo. Abochornado, el jefe del Estado Mayor, general Mark Milley, tuvo que pedir disculpas por el error. Según William F. Wechsler, que dirige el centro Rafik Hariri sobre Oriente Próximo en el ?think tank? Atlantic Council, la presidencia de EE.UU. en la zona es importante por varias razones: estabiliza y previene conflictos entre las dos potencias en liza (saudíes e iraníes); refuerza a sus aliados más estrechos, como Israel y Jordania, y asegura el suministro mundial de crudo. Según Wechsler un Oriente Próximo «carente de un liderazgo americano claro y convincente, vería cómo los recursos energéticos son menos seguros; a un Irán más agresivo; una Turquía tentada por sus aspiraciones expansionistas, y mayor poder e influencia de China y Rusia. Otros actores regionales ?socios, competidores y adversarios? se verían libres de cualquier limitación».
04-01-2020 | Fuente: abc.es
Trump eleva al máximo la tensión con Irán al matar a un general en un ataque
La orden de Donald Trump de matar con un ataque aéreo al general Qassem Suleimani, el militar más poderoso e influyente en Irán, ha elevado la tensión entre Washington y Teherán hasta niveles no vistos desde la revolución islámica de 1978 y la toma de rehenes posterior, algo que ha provocado la protesta no sólo de buena parte de la comunidad internacional sino también de la oposición demócrata al presidente norteamericano. Adversarios desde hace cuatro décadas, Estados Unidos e Irán nunca han estado tan cerca de la guerra como lo están después de este ataque El presidente Trump autorizó la operación en la tarde del jueves desde su residencia en Florida, donde ha pasado las festividades de año nuevo. Ya de madrugada en Irak, un dron (avión no tripulado) sobrevoló la carretera del aeropuerto de Bagdad y disparó un misil a un vehículo en el que viajaba Soleimani, jefe de las temidas Brigadas Quds, la unidad de acción en el extranjero de la Guardia Revolucionaria. El general murió en el acto, junto con su acompañante, Abu Madi al Muhandis, el líder de las Brigadas de Movilización Popular, una amalgama de milicias proiraníes en Irak. Sin pedir autorización al Capitolio ni informar antes a los líderes demócratas, el presidente Trump tomó en unos minutos la decisión más importante en política exterior y militar de toda su presidencia, de mayores consecuencias que la misión de octubre contra el líder del «califato» y el grupo terrorista Daesh, Abu Bakr al Bagdadi. Al fin y al cabo, como destacaron ayer los aliados y detractores del presidente, el general Suleimani y sus Brigadas Quds tienen presencia por medio de aliados y satélites en casi todo Oriente Próximo, desde Líbano hasta Yemen. Según dijo ayer el propio presidente Trump, y reafirmaron tanto el Pentágono como la diplomacia norteamericana, a Suleimani se le considera responsable de casi 700 muertes de soldados estadounidenses en la guerra de Irak (2003-2010) y de ataques recientes como un bombardeo en la localidad iraquí de Kirkuk en el que murió un contratista con nacionalidad norteamericana, además del asalto a la embajada de EE.UU. en Bagdad del pasado 31 de diciembre. Odiado y temido «El general Qassem Soleimani ha matado o herido a miles de americanos durante un largo periodo de tiempo, y estaba planeando matar a muchos más, pero fue sorprendido en el intento. Era alguien directa e indirectamente responsable de la muerte de millones de personas incluidos muchos manifestantes a los que mató en Irán. Aunque Irán no lo va a admitir, a Suleimani se le odiaba y se le temía dentro del país», dijo ayer el presidente. Después de que la República Islámica de Irán prometiera responder a la muerte de Suleimani, describiéndola como una declaración de guerra, el servicio diplomático estadounidense ordenó a todos los ciudadanos norteamericanos que evacúen Irak de forma inmediata. El Pentágono también ha ordenado el refuerzo en la seguridad de su embajada en Bagdad, que asedió brevemente una turba de manifestantes, y ha aumentado en 3.500 el número de tropas en bases de la región, especialmente en Kuwait. A pesar de que Suleimani fue en vida responsable de graves ataques contra soldados y civiles estadounidenses, e instigó y ejecutó las injerencias de Irán en conflictos como los de Siria y Yemen, donde los civiles han muerto por decenas de miles, los demócratas se esforzaron ayer por distanciarse del presidente Trump, al que condearon por temerario e inconsciente. El más ácido en sus críticas fue Joe Biden, que fue vicepresidente entre 2009 y 2017 y que ahora se presenta a las primarias para la presidencia. «El presidente ha lanzado dinamita en un polvorín», dijo en un discurso. Sin lugar a dudas, la decisión de Trump fue inesperada. No hay constancia de que el Gobierno de EE.UU. hubiera intentado matar antes al general de mayor rango y con más poder en Irán. En junio, cuando la República Islámica derribó un ?dron? estadounidense en aguas del golfo Pérsico, el presidente norteamericano autorizó una respuesta con misiles. Sin embargo, al ser informado de que en ese ataque moriría una decena de personas, todos militares iraníes, Trump lo abortó, alegando después que no quiere abrir más conflictos en Oriente Próximo. Giro en el acuerdo nuclear Lo que sí ha hecho Trump en sus tres años de presidencia es deshacer toda la política de concordia y acercamiento hacia Irán de su antecesor en el cargo, Barack Obama. Si Obama negoció, con la ayuda de Europa, un acuerdo de desnuclearización con levantamiento de sanciones incluido, Trump se salió de él unilateralmente y ha reanudado la asfixia económica del régimen de los ayatolás, alineándose de nuevo con Israel, que lleva años advirtiendo de la creciente beligerancia de Irán. Desde el punto de vista de la inteligencia norteamericana, el general Suleimani fue el responsable de consolidar el poder de Hizbolá en Líbano y Hamás en Gaza; de afianzar a Bashar al Assad en el poder en Siria a costa de cientos de miles de vidas de civiles; de mantener abierta la guerra civil en Yemen con el apoyo a los hutíes, y, más recientemente, de convertir a Irak en un satélite y teatro secundario de operaciones de Irán. EE.UU. mantiene a 5.000 soldados en territorio iraquí.
03-01-2020 | Fuente: abc.es
Así ordenó Trump el ataque contra el general iraní Soleimani
Donald Trump pasó la mañana del segundo día del año 2020 en su campo de golf en West Palm Beach (Florida), después de hablar brevemente con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, con quien, según la Casa Blanca, habló de la «necesidad de rebajar la tensión» en Oriente Próximo para proteger a civiles. Pasadas las 15.00, hora local, el convoy del presidente abandonó el complejo de golf, después de recibir noticias de sus asesores de que los acampados frente a la embajada de Estados Unidos en Bagdad comenzaban a retirarse tras haber roto el perímetro de seguridad y haber provocado daños materiales. Unas horas antes, el presidente había acusado a Irán de instigar esas protestas, que habían obligado a los diplomáticos norteamericanos en un búnker durante casi dos días. Ya en su mansión en Mar-a-Lago, a la que el presidente suele referirse como «La Casa Blanca del Sur», el presidente fue informado de un dato de inteligencia crucial: el general iraní Qassem Soleimani, máximo responsable de las Brigadas Quds, una de las personas con mayor poder en la República Islámica, volaba a Bagdad e iba a ser recibido en el aeropuerto en unas horas por Abu Madi al Muhandis, el líder de las Brigadas de Movilización Popular, una amalgama de milicias proiraníes en Irak. Era una oportunidad única para darle un golpe sin precedentes a Irán, y Trump fue informado de que podía ordenar el ataque sin tener que pedir antes autorización al Capitolio, gracias a varias directivas que le permiten actuar unilateralmente en la lucha contra el terrorismo. Es poco probable que la cúpula militar las tuviera todas consigo. En junio, el presidente abortó un ataque con misiles contra Irán, tras el derribo de un «dron« estadounidense en el golfo Pérsico, porque iba a provocar una decena de muertes y no quería dar pie a un conflicto armado. En esta ocasión el presidente autorizó el ataque, que se ejecutó con «drones» (aviones no tripulados cargados con misiles) al filo de las 18.00, hora de Washington, cuando ya era viernes de madrugada en Bagdad. Las primeras imágenes de un coche destrozado en la carretera junto al aeropuerto de Bagdad comenzaron a compartirse en redes sociales a las 19.30 hora de Washington. Algunas mostraban una mano sin vida con un anillo de oro y una piedra roja que solía lucir el general Soleimani. Cuando las primeras informaciones sobre la muerte de Soleimani comenzaban a aparecer en los medios nacionales de EE.UU., el departamento de Estado dijo que, según sus cálculos, durante la última guerra de Irak (2003-2010), el régimen de Irán mató a exactamente 608 soldados norteamericanos, un 17% de las bajas totales. Según la inteligencia norteamericana, Soleimani era el comandante de todas las milicias proiraníes en Irak. El jefe de la diplomacia norteamericana, Mike Pompeo, responsabilizó además al general del intento de tomar la embajada estadounidense en Bagdad de los pasados días: «Son milicianos que han recibido la orden de ir a la embajada directamente de Qasem Soleimani». Las Brigadas Quds son oficialmente un grupo terrorista dentro de la listas de sanciones de la Casa Blanca. El Pentágono les considera responsables de un ataque en Irak el 27 de diciembre en que murió un contratista norteamericano. Disuadir futuro ataques iraníes El secretario de Defensa de EE.UU., Mark Esper, confirmó formalmente la operación en un comunicado emitido en la noche del 2 de enero: «El general Soleimani estaba trabajando activamente en planes para atacar a los diplomáticos y uniformados estadounidenses en Irak y en toda la región. El general Soleimani y sus Brigadas Quds son responsables de la muerte de cientos de soldados de la coalición y estadounidenses, y de miles de heridos más». Según añadió Esper, «este ataque tenía como objetivo disuadir futuros planes de ataque iraníes». Trump mantuvo silencio hasta las 21.30, más de tres horas después del ataque, compartiendo una bandera de EE.UU. en la red social Twitter. Consciente de que esta operación puede ser considerada una declaración de guerra, ya en la mañana del miércoles el presidente advirtió a Irán en contra de tomar represalias. «Irán nunca ganó una guerra pero siempre ganó las negociaciones», dijo Trump en Twitter.
02-01-2020 | Fuente: abc.es
El asalto a la embajada de EE.UU. en Bagdad dispara la tensión con Irán
En una prueba de que está perdiendo el control de su misión en Irak, Estados Unidos se salvó ayer por la mínima de un desastre comparable a la toma de rehenes en su embajada en Teherán durante el punto álgido de la revolución islámica de Irán hace 40 años. El último día del año, una turba asaltó la embajada norteamericana en Bagdad al grito de «muerte a América» y, algo insólito, logró romper el grueso perímetro de seguridad y destrozar e incendiar la recepción de uno de los complejos diplomáticos más fortificados del mundo. Sólo la reacia intervención del gobierno iraquí impidió la toma de rehenes. Los atacantes se retiraron ayer por propia voluntad tras acampar dos días frente a la embajada en protesta por unos bombardeos aéreos de EE.UU. contra una milicia chií que provocaron 25 muertos y más de medio centenar de heridos. La Casa Blanca dijo que esos bombardeos obedecían a su vez a un atentado previo de esa milicia en el que murió un contratista de servicios de seguridad de nacionalidad estadounidense. La milicia, de nombre Kataeb Hezbolá, recibe apoyo de Irán, que en años recientes, y desde la caída del régimen de Sadam Husein, ha aumentado notablemente su influencia sobre Irak. 5.000 soldados El Pentágono mantiene a 5.000 soldados en Irak para labores de entrenamiento y apoyo a las fuerzas armadas de ese país. En el apogeo de la guerra, que duró de 2003 a 2010, hubo hasta 170.000 uniformados de EE.UU. en ese país. La embajada norteamericana en Bagdad es un enorme complejo, mayor que la Ciudad del Vaticano, dentro de un fortín que se conoce como Zona Verde. Es, junto con la de Kabul, la misión diplomática de EE.UU. más protegida del mundo. Tras obtener noticias del asalto, el presidente Donald Trump acusó directamente a Irán de estar detrás de las protestas antiamericanas. Preguntado por la prensa por si cree que este aumento de la tensión puede provocar una guerra con Irán, Trump respondió que ?no sería una buena idea por parte de Irán, porque no duraría mucho?. «¿Quiero una guerra? No. Lo que quiero es paz. Me gusta la paz. E Irán debería estar trabajando por la paz más que nadie. Pero no es lo que estamos viendo. Si hubiera una guerra, la ganaríamos muy pronto», dijo el presidente desde su mansión en Mar-a-Lago, en la Florida, donde pasó el fin de año. El derribo del régimen de Sadam Husein por parte de EE.UU. le abrió a Irán una oportunidad única de aumentar su influencia en Irak, un país con el que había estado en guerra dos décadas antes. El 90% de la población iraní es chií, como lo es el 70% de los iraquíes. La Casa Blanca ha apoyado un proceso de elecciones y construcción de instituciones democráticas en Irak que han llevado al poder a gobernantes chiíes afines a Irán. Esta potencia islámica extiende ahora su influencia a través de partidos y guerrillas desde el Mediterráneo hasta el golfo Pérsico. Tras el asalto del 31 de diciembre, los diplomáticos norteamericanos en Bagdad se refugiaron en un búnker del que pudieron salir ayer, sólo después de que el gobierno de Irak pidiera en repetidas ocasiones a los manifestantes que se retiraran de las puertas de la embajada. Varias imágenes tomadas por los asaltantes, compartidas en redes sociales, muestran que los soldados iraquíes, entrenados por los estadounidenses, no intentaron contener el asalto y en algunas ocasiones incluso participaron de la protesta, rompiendo ellos mismos parte del mobiliario. El gobierno iraquí, al que apoyan tanto Washington como Teherán, se encuentra en una situación muy precaria. Hace un mes, tras una ola de protestas, el primer ministro, Adil Abdul Mahdi, dimitió y se encuentra en funciones, aunque el parlamento todavía no le ha encontrado sustituto. Abdul Mahdi había condenado los ataques aéreos de EE.UU. del domingo por considerarlos ?una violación de la soberanía iraquí?, unas palabras que envalentonaron a los asaltantes de la embajada. Por su parte, el régimen iraní ha negado tener nada que ver con las protestas. Según informan las agencias iraníes, el líder supremo Alí Jamenei respondió directamente a Trump alegando que si «la República Islámica decide enfrentarse a algún país, lo hará de forma directa». En señal de protesta, el gobierno iraní convocó al encargado de negocios de Suiza en Teherán, que representa los intereses de Washington en ese país. EE.UU. e Irán rompieron relaciones diplomáticas tras la toma de rehenes de 1979. La tensión entre Irán y EE.UU. se ha disparado desde que Trump decidiera salirse unilateralmente del acuerdo de desnuclearización del régimen islámico negociado por Barack Obama en 2015, aumentado las sanciones económicas. Sólo este año, el Pentágono ha destinado al golfo Pérsico más de 14.000 soldados y un portaaviones por diversos incidentes como el abordaje de petroleros y el derribo de drones norteamericanos. Aun así, Trump ha demostrado ser completamente reacio a un conflicto. En julio ordenó un ataque contra objetivos militares iraníes y lo abortó segundos después cuando supo que habría al menos una decena de muertes. En varias ocasiones, el presidente ha calificado la guerra de Irak ?a favor de la que votaron republicanos y demócratas, incluida Hillary Clinton? como uno de los mayores errores de política exterior de toda la historia de EE.UU. Una red de milicias al servicio de Irán Desde Líbano hasta Irak, la República Islámica de Irán ha aumentado su influencia en Oriente Próximo por medio del apoyo financiero y material a partidos y guerrillas dedicados a promover la rama chií del islam. Según la Casa Blanca, es en realidad Irán quien dicta operaciones como la de Kataeb Hizbolá, que la semana pasada atentó en Irak y mató a un ciudadano estadounidense. Tras unos bombardeos aéreos de respuesta, fueron Kataeb Hezbolá y las Fuerzas de Movilización Popular, de las que forma parte, las que llamaron a protestar contra EE.UU. asaltando la Embajada en Bagdad. El problema para la Casa Blanca es que varios soldados iraquíes, seguramente ellos también chiíes, se unieron a la manifestación violenta, demostrando que la influencia de Irán en la región va mucho más allá de las milicias a las que financia.
28-12-2019 | Fuente: elmundo.es
Vox reparte réplicas de fetos de 14 semanas en una campaña contra el aborto
Califica el aborto de "auténtico holocausto", niega que sea un derecho de la mujer y apuesta por la supresión de la ley de plazos 
22-12-2019 | Fuente: abc.es
Trump sofoca el conato de revuelta de un electorado clave: los evangélicos
«Donald Trump ha devuelto a Dios a la Casa Blanca». Justo un año después de la victoria electoral del actual presidente de EE.UU, lo decía a este periódico Andrea, una señora del condado de Luzerne, en Pensilvania, un estado decisivo. Afirmaciones similares son habituales entre uno de los electorados clave -y más leales a Trump-: los evangélicos, una denominación que acoge a los protestantes conservadores de EE.UU. El 81% de ellos le votó en 2016 y el 77% le sigue apoyando (la mitad de ellos, con fervor). Un polémico editorial publicado esta semana en una revista evangélica, en el que se defendía el «impeachment» a Trump, ha puesto una pequeña sombra de duda sobre ese apoyo y Trump ha buscado sofocar la revuelta de raíz. La relación entre evangélicos y Trump siempre ha sido paradójica. La rama puritana de misa dominical y seguimiento literal de las Sagradas Escrituras acoge como referente político a un «playboy» neoyorquino, casado en terceras nupcias con una ex modelo, devoto de relaciones extramatrimoniales con actrices porno y cazado por las cámaras diciendo que agarra «por el c.» a la mujer que le place. La distancia moral de Trump con los evangélicos es evidente. La naturaleza de su relación, sin embargo, es transaccional: los evangélicos necesitan a Trump y Trump necesita a los evangélicos. Las posturas del presidente -libertad religiosa, aborto, matrimonio gay y, sobre todo, la elección de jueces conservadores- beneficia a los evangélicos, que se sienten bajo ataque en una sociedad cada vez más relativista, y el presidente necesita sus votos (Trump ganó las elecciones por la mínima y no puede perder un solo votante). ?En términos teológicos, Trump ha sido capaz de transformar la ética política evangélica de una ética de principios a una ética de consecuencias, donde el fin justifica los medios?; ha asegurado a The Washington Post Robert Jones, autor de «El fin de la América blanca cristiana«. La revista Christianity Today, fundada por un evangelista célebre, Billy Graham, ya fallecido, publicó este jueves un editorial en el que reclamaba la recusación de Trump dentro del «impeachment» y calificaba a las presiones de Trump a Ucrania como «no solo una violación de la Constitución; más importante, son profundamente inmorales». La revista tiene un impacto limitado -cuenta con 80.000 suscriptores- y muchos líderes evangélicos cerraron filas con Trump y vilipendiaron el editorial. La reacción del presidente de EE.UU. para un medio de pequeña relevancia fue, sin embargo, furiosa. Aseguró que la revista «preferiría a un ateo de la izquierda radical que os quiere quitar vuestra religión y vuestras armas» y que ningún presidente «ha hecho más por la comunidad evangélica» y que no conseguirán «nada» de los demócratas. La cólera de Trump tiene que ver con su convicción de que no puede permitirse defecciones en ese electorado. Ya ha tomado medidas para ellos. Su campaña ha anunciado que el 3 de enero anunciará en Miami el lanzamiento de la iniciativa «Evangélicos con Trump». La pequeña revuelta no cambia el apoyo mayoritario que el presidente tiene de este grupo pero deja una advertencia para el próximo otoño: quizá no es tan monolítico como se pensaba.
18-12-2019 | Fuente: abc.es
La carta de Trump a Nancy Pelosi: «Es momento de que cesen esta fantasía de enjuiciar y regresen a trabajar»
De la Casa Blanca Washington, DC, a 17 de diciembre del 2019 A la honorable Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes Estimada presidenta: Le escribo para expresar mi protesta más estridente y poderosa en oposición a la cruzada partidista de juicio político que está siendo impulsada por los demócratas en la Cámara de Representantes. Este proceso representa un abuso de poder inconstitucional y sin precedentes por parte de los legisladores demócratas, uno sin igual en dos siglos y medio del historial legislativo estadounidense. Las imputaciones para un juicio político presentadas por la comisión de procesos jurídicos no son reconocibles bajo ningún estándar de teorías ni interpretaciones constitucionales, ni jurisprudencia. No incluyen delito, fechoría ni ofensa alguna. ¡Le han rebajado su importancia a la horrenda palabra de «impeachment»! Al proseguir con su inválido procedimiento, están violando sus juramentos, están rompiendo con su lealtad a la Constitución y están declarando una guerra abierta en contra de la democracia estadounidense. Se atreven a invocar los nombres de los padres fundadores en su maniobra para anular las elecciones cuando sus acciones rencorosas demuestran un desprecio sin límites hacia el proceso fundacional de Estados Unidos y mientras su conducta atroz amenaza con destruir justamente aquello que los padres fundadores dedicaron sus vidas para construir. Peor que la ofensa a los padres fundadores es la afrenta a los estadounidenses fieles al decir reiteradamente «rezo por el presidente», a sabiendas de que no es cierta su expresión a menos que la digan con connotación negativa. Es terrible lo que están haciendo, pero ¡ustedes tendrán que vivir con ello y no yo! Su primer cargo, de «abuso de poder», es una invención insincera, sin fundamentos, sin mérito, producto de su imaginación. Saben que tuve una conversación completamente inocente con el presidente de Ucrania. Después tuve una segunda conversación que ha sido citada incorrectamente, tergiversada y representada erróneamente de manera fraudulenta. Afortunadamente fue tomada una transcripción de la conversación, y saben por esa transcripción (que de inmediato hicimos disponible) que el párrafo en cuestión fue intachable. Le dije al presidente [Volodímir] Zelensky: «Me gustaría que nos hiciera un favor, empero, porque nuestro país ha padecido mucho y Ucrania bien lo sabe». Dije que nos hiciera un favor, no que me hiciera un favor, y que lo hiciera al país no a una campaña. Luego hice mención del procurador general de Estados Unidos. Cada vez que hablo con un líder extranjero pongo primero los intereses de Estados Unidos, como hice con el presidente Zelensky. Está volviendo de un desacuerdo respecto a políticas entre dos ramas del Gobierno una ofensa enjuiciable y eso no es tanto más legítimo que si el poder ejecutivo imputara a integrantes del Congreso delitos por ejercer legalmente su poder legislativo. Saben muy bien que el vicepresidente Biden aprovechó el poder de su cargo y 1.000 millones de dólares en fondos de ayuda estadounidense para forzar a Ucrania a despedir al procurador que estaba indagando a la empresa que le pagaba millones de dólares a su hijo. Lo saben porque [Joe] Biden lo presumió en un vídeo. Biden dijo sin tapujos: «Les dije: ?no van a conseguir los miles de millones? ? Volteé a verlos y dije: ?Me voy en seis horas. Si no despiden al procurador no les llegará el dinero?. Pues, vaya, lo despidieron». Ahora me quieren enjuiciar a mí al acusarme en falso de hacer lo que Joe Biden ha admitido que él hizo. El presidente Zelensky ha dicho varias veces que yo no hice nada y que no hubo presiones. También hizo énfasis en que fue «una buena llamada», que él «no sintió presión», y dijo explícitamente: «nadie me dio un empujón». El canciller ucraniano declaró claramente: «Nunca he visto un vínculo directo entre las investigaciones y la asistencia en materia de seguridad». También dijo que «no hubo presión». El senador Ron Johnson, de Wisconsin, simpatizante de Ucrania que se reunió en privado con el Presidente Zelensky, ha dicho que: «En ningún momento en esa reunión? hubo mención alguna por parte de Zelensky o cualquier ucraniano de que se sintieron bajo presión de hacer algo a cambio de la asistencia militar». Ha habido muchas reuniones entre representantes de Ucrania y de nuestro país. Ni una sola vez se quejó Ucrania de que se le ejerciera presión, ¡ni una sola! El embajador Sondland testificó lo que yo le dije: «No hubo quid pro quo. No quiero nada. No quiero nada. Le dije al presidente Zelensky que hiciera lo correcto y que cumpliera promesas de campaña». El segundo cargo, la presunta «obstrucción al Congreso», es absurdo y peligroso. Los demócratas de la Cámara Baja quieren enjuiciar al presidente legítimamente electo de Estados Unidos por ejercer privilegios basados en la Constitución y que han sido ejercidos de manera bipartidista por Gobiernos previos de ambos partidos a lo largo de la historia de nuestro país. Con ese estándar, cualquier presidente estadounidense habría sido enjuiciado varias veces. Como advirtió el profesor de Derecho Jonathan Turley, de corte liberal, cuando compareció ante los demócratas del Congreso: «No puedo recalcar más esto: si enjuician a un presidente, si hacen que los delitos de responsabilidad no se atiendan en los tribunales, eso es un abuso de poder. Es su abuso de poder. Estarán haciendo exactamente lo que critican que hizo el presidente». Todos, incluida usted, saben qué está pasando aquí en realidad. Su candidata [Hillary Clinton] perdió las elecciones en 2016, con una golpiza en el Colegio Electoral (306 a 227), y ustedes y su partido no se recuperaron de la derrota. Han desarrollado un caso abarcador a partir de lo que muchos en los medios llaman el Síndrome de Desequilibrio de Trump y, tristemente, ¡nunca lo van a superar! Están indispuestos y son incapaces de aceptar el veredicto que surgió de las urnas durante la gran elección de 2016. Así que han pasado tres años seguidos intentando socavar la voluntad del pueblo estadounidense y anular sus votos. ¡Consideran a la democracia como su enemiga! Presidenta Pelosi, admitió apenas la semana pasada en un foro público que el esfuerzo por enjuiciar de su partido ha durado «dos años y medio», mucho antes de que se enteraran que hubo una llamada telefónica con Ucrania. 19 minutos después de que asumí el juramento, «The Washington Post» publicó una noticia con el titular: «La campaña para enjuiciar al presidente Trump comienza». Menos de tres meses después de mi toma de protesta, la representante Maxine Waters dijo: «Voy a pelar cada día hasta que sea enjuiciado». Los demócratas de la Cámara Baja presentaron la primera propuesta de juicio político en mi contra apenas unos meses después de mi toma de protesta, por la que será considerada una de las mejores decisiones de este país, el despido de James Comey (véase los reportes del inspector general), quien el mundo ahora sabe es uno de los policías más corruptos que ha vivido en nuestro país. Una representante que despotrica y desvaría, Rashida Tlaib, declaró unas horas después de asumir su cargo: «Vamos a entrar y vamos a enjuiciar al hijo de ****». El representante Al Green dijo en mayo: «Me preocupa que si no enjuiciamos a este presidente, que será reelegido». De nuevo, usted y sus aliados dijeron e hicieron todas estas cosas antes de enterarse de algo del presidente Zelensky o de cualquier cosa relacionada a Ucrania. Como sabe bien, este impulso por enjuiciar no tiene nada que ver con Ucrania ni con la conversación completamente apropiada que tuve con su nuevo presidente. ¡Solamente tiene que ver con su intento de deshacer la elección de 2016 y con robarse la elección de 2020! El congresista Adam Schiff hizo trampa y mintió varias veces y hasta la fecha, hasta inventándose de manera fraudulenta, de la nada, mi conversación con el presidente Zelensky de Ucrania; leyó su lenguaje fantasioso al Congreso como si lo hubiera dicho yo. Sus mentiras y decepciones sin pudor, que empiezan con el engaño sobre Rusia, es una de las principales razones por las que estamos donde estamos hoy. Usted y su partido están desesperados de distraer del extraordinario estado económico del país, del gran auge de trabajos, de niveles históricos de las bolsas, de una creciente confianza y de ciudadanos que florecen. Su partido simplemente no puede competir con nuestro récord: siete millones de empleos nuevos; el nivel de desempleo más bajo para estadounidenses negros, hispanos y asiáticos; un Ejército reconstruido; una asociación para veteranos reformada por completo con poder de elección y rendición de cuentas para con nuestros grandiosos veteranos; más de 170 jueces federales y dos magistrados de la Corte Suprema; recortes históricos en impuestos y regulaciones; la eliminación del mandato individual del seguro de gastos médicos; la primera caída en precios de medicamentos de receta en medio siglo; el primer nuevo brazo de las Fuerzas Armadas desde 1947, la Fuerza Espacial; una fuerte protección a la Segunda Enmienda; reforma a la justicia penal; la derrota del califato del Estado Islámico y la matanza del líder terrorista número uno del mundo, Al-Baghdadi; el remplazo del desastroso acuerdo comercial TLCAN con el maravilloso T-MEC (con México y Canadá); un hito de acuerdo comercial en fase uno con China; grandes nuevos pactos comerciales con Japón y Corea del Sur; el retiro del terrible acuerdo nuclear con Irán; la cancelación de los injustos y costosos Acuerdos Climáticos de París; volvernos el principal productor energético del mundo; reconocer la capital israelí para abrir la Embajada estadounidense en Jerusalén, y el reconocimiento de la soberanía israelí en los Altos del Golán; una reducción colosal de los cruces fronterizos ilegales, el fin de la política de capturar y liberar y la construcción del muro fronterizo: eso es solo un principio y hay mucho más por enlistar. No pueden defender sus políticas extremas ?de fronteras abiertas, migración en masa, tasas de delincuencia altas, un sistema de salud socializado, la destrucción de la industria energética estadounidense, abortos tardíos pagados por los contribuyentes, la eliminación de la Segunda Enmienda, teorías de leyes y justicia de ultraizquierda y la obstrucción partidista constante del bien común y del sentido común. No hay nada que preferiría hacer que dejar de referirme a su partido como los Demócratas que No Hacen Nada. Desafortunadamente, no creo que me den la oportunidad de hacerlo. Tras tres años de investigaciones injustas y sin fundamentos, con 45 millones de dólares gastados, 18 fiscales demócratas enfurecidos, toda la fuerza del FBI cuando tenía un liderazgo comprobadamente incompetente y corrupto, ¡no han encontrado NADA! Pocas personas en puestos tan altos han sobrellevado o pasado tales pruebas. No saben, ni les importa, el daño enorme y el dolor al que han sometido a los integrantes maravillosos y cariñosos de mi familia. Ya realizaron una investigación falsa en contra del presidente de Estados Unidos y ahora lo están haciendo de nuevo. Hay pocas personas que podrían haber lidiado con el castigo impuesto en este tiempo a la vez que hacen tanto para que Estados Unidos y sus ciudadanos sean exitosos. Pero en vez de poner primero al país, han decidido desgraciar aún más a nuestra nación. Fracasaron completamente con el reporte de Mueller porque no había nada qué encontrar, así que decidieron tomar el siguiente engaño en su camino, la llamada con Ucrania, a pesar de que fue una llamada perfecta. Y, por cierto, cuando hablo con países extranjeros hay muchas personas presentes, con permiso en ambos lados, para escuchar la llamada. Ustedes son quienes interfieren con las elecciones estadounidenses. Ustedes son quienes socavan la democracia estadounidense. Ustedes son quienes obstruyen la justicia. Ustedes son los que aquejan con dolor y sufrimiento a nuestra república para beneficios personales, políticos y partidistas. Antes de la farsa del enjuiciamiento, fue la cacería de brujas rusa. A pesar de la evidencia al contrario, y a pesar de la verdad, usted y sus representantes aseguraron que mi campaña estaba coludida con los rusos; una mentira grave, maliciosa y difamatoria, una falsedad como ninguna otra. Forzaron a nuestro país a estar agitado y afligido debido a una historia completamente fabricada, que fue comprada de manera ilegal a un espía extranjero de Hillary Clinton y al Comité Nacional Demócrata para abusar de nuestra democracia. Sin embargo, cuando se desmintió su engaño monstruoso y la conspiración demócrata se disolvió como polvo no se disculparon. No se retractaron. No pidieron ser perdonados. No mostraron remordimiento ni una capacidad de reflexión. En vez de eso persiguieron su siguiente cruzada difamatoria y viciosa; fabricaron un intento para calumniar e incriminar a una persona inocente. Todo esto fue motivado por cálculos políticos personales. Su presidencia y su partido son rehenes de los representantes más radicales y desquiciados de la izquierda extrema. Cada uno de sus miembros tiene terror de enfrentarse a un contrincante socialista en sus primarias; eso es lo que impulsa el juicio político. Mire al posible rival del representante Nadler. Mire su propio caso y el de otros. No hundan al país junto con su partido. Si realmente le importaran la libertad para nuestra nación, entonces dedicarían sus amplios recursos investigativos a exponer la verdad real de los abusos de poder horripilantes del FBI antes, durante y después de la elección de 2016, incluidos el uso de espías en contra de mi campaña, la presentación de evidencia falsa frente a una corte sobre vigilancia extranjera (FISA) y el encubrimiento de pruebas exculpatorias con tal de incriminar a los inocentes. El FBI tiene a personas grandiosas y honradas, pero su liderazgo era inepto y corrupto. Pensaría que les conmocionan personalmente estas revelaciones, porque en su conferencia de prensa el día en que anunciaron que avanzaría el juicio político dijo que ese esfuerzo estaba vinculado directamente al Engaño sobre Rusia desacreditado; declaró en dos ocasiones que «todos los caminos llevan a Putin», a pesar de que sabe que esa es una mentira rotunda. He sido más duro con Rusia que lo que el presidente Obama ni consideró ser. Cualquier integrante del Congreso que vote a favor de enjuiciar ?pese a la verdad, a todos los hechos, evidencias y principios legales? demuestra qué tanto desprecia a los votantes y qué tanto realmente detesta el orden constitucional estadounidense. Nuestros padres fundadores temían el tribalismo de la política partidista y ustedes están cumpliendo esos peores temores. Lo que es peor, a mí me han dejado sin el debido proceso constitucional desde el primer momento de esta estafa de juicio político y hasta la fecha. Me han negado los derechos más fundamentales que otorga la Constitución, incluyendo el derecho a presentar evidencia, a tener presente a mi defensa, a confrontar a quienes me acusan y a convocar a testigos para también cuestionarlos, como al así llamado delator que empezó todo este engaño con un reporte falso de la llamada telefónica, uno que no tiene relación alguna con cómo fue en realidad la conversación. Ya que presenté la transcripción, que sorprendió y sacudió a los estafadores (que nunca pensaron que se presentaría la evidencia), el así llamado delator, y un segundo supuesto delator, desaparecieron porque los habían cachado en la mentira de que el reporte era fraudulento. Y de repente ya no teníamos acceso a ellos. En otras palabras, cuando se hizo público el contenido de la llamada se deshizo todo su entramado, pero eso no los detuvo de seguir con él. Les dieron más acceso al debido proceso a quienes fueron acusados en los juicios de Salem por brujería. Usted y otros en sus comisiones han dicho desde hace tiempo que el juicio político debe ser bipartidista, pero no lo es. Ustedes dijeron que era muy divisivo ?sin duda lo es, más de lo que ustedes creyeron posible? ¡y solamente empeorará! Esto no es más que un intento de golpe de Estado ilegal y partidista que, si nos basamos en el sentir popular reciente, fracasará en las urnas. No solamente están tras de mí, como el presidente, sino tras de todo el Partido Republicano. Pero, debido a esta injusticia colosal, nuestro partido está más unido de lo que había estado nunca. La historia los juzgará duramente conforme proceden con esta estafa de enjuiciamiento. Su legado será el de convertir a la Cámara de Representantes, un cuerpo legislativo respetado, en la Cámara estrellada de calumnia para la persecución partidista. Posiblemente el mayor insulto es que se muestran solemnes, falsamente. Aparentemente respetan tan poco al pueblo estadounidense que esperan que les crean que están tratando este proceso de manera solemne, reticente, reservada. Ninguna persona inteligente les cree. Desde el momento en que gané la elección el Partido Demócrata ha estado viviendo la fiebre del enjuiciamiento. No hay reticencia alguna. Este no es un asunto serio. Están burlándose del proceso de juicio político y ni siquiera están escondiendo su odio hacia mí, hacia el Partido Republicano y hacia decenas de millones de estadounidenses patriotas. Los votantes son sagaces y ven más allá de este juego peligroso, vacuo y demacrado que están jugando. No tengo duda alguna de que el pueblo estadounidense les hará a usted y a todos los demócratas rendir cuentas en las próximas elecciones de 2020. No olvidarán pronto su perversión de la justicia y sus abusos de poder. Hay tanto que se necesita hacer para mejorar la vida de nuestros ciudadanos. Es momento para que usted y los demócratas ultrapartidistas del Congreso cesen de inmediato esta fantasía de enjuiciar y regresen a ponerse a trabajar por el pueblo estadounidense. No tengo expectativa alguna de que lo harán, entonces escribo esta carta para registro histórico y para plasmar mis pensamientos de manera permanente e indeleble. En 100 años, cuando la gente recuerde este asunto, quiero que lo entienda y que aprenda de él para que nunca más le vuelva a suceder a un presidente. Lo saluda atentamente, Donald J. Trump Presidente de Estados Unidos de América Con copia a: El Senado de Estados Unidos y la Cámara de Representantes de Estados Unidos. La carta en inglés aquí
13-12-2019 | Fuente: elpais.com
Argentina aprueba un protocolo para garantizar los abortos no punibles
El nuevo Gobierno evita poner fecha al envío de una ley al Congreso que legalice la interrupción voluntaria del embarazo
11-12-2019 | Fuente: abc.es
Alberto Fernández tiende puentes en el discurso de su toma de posesión en Argentina
Quería establecer con claridad y desde el minuto uno, las diferencias con Cristina Fernández. No debió ser fácil pero el resultado, al menos en su discurso de investidura, fue el deseado. Alberto Fernández se presentó como el presidente de la «unidad sin rencor», como un jefe de Estado dispuesto a «levantar Argentina» y a «pagar la deuda» pero no a cualquier precio. El sucesor de Mauricio Macri puso sobre la mesa las «cifras y datos contundentes» (en negativo) de su antecesor, convocó a empresarios y sindicatos y declaró la guerra al actual Poder Judicial. «Nunca más una justicia contaminada», clamó. En simultáneo, pidió condenas, para los corruptos (o corruptas), anunció la intervención de la Agencia Federal de Inteligencia (AFI), el tijeretazo de publicidad oficial a los medios de comunicación, un Plan integral contra el hambre, créditos estatales, ayudas para los marginales y un nuevo presupuesto una vez que logre (si logra) un acuerdo que evite hacer oficial el virtual default (cesación de pagos) en el que se encuentra el país. «Nunca más» (título del informe de la Comisión de Desaparición de Personas), «levantar Argentina» y «unidad», fueron las expresiones más reiteradas en el Congreso durante un discurso donde invitó a «superar el muro del odio y del rencor». Fernández, salvo la polémica sobre la ampliación del aborto, no se dejó nada en el tintero y cerró con el único asunto, sin fisuras, que abraza la sociedad. «No hay más lugar para colonialismo en el siglo XXI», haremos «el legítimo reclamo« de las islas Malvinas, bajo soberanía de Gran Bretaña. Con pasajes que parecían más dirigidos a Cristina kirchner que a Mauricio Macri, rechazó «aislarse del mundo». El Fernández que ayer se presentó como el número 1 prometió «robustecer el Mercosur» (mercado Común Suramericano) de la mano de Brasil. El vicepresidente Hamilton Mourao, sentado junto a la presidenta del Senado, Pilar Llop, escuchaba atento. La víspera Jair Bolsonaro cambió tres veces de opinión sobre mandar un representante de su Gobierno a la investidura. Bolsonaro, finalmente, autorizó a Hamilton Mourao. Alberto Fernández entendió la importancia de su principal socio comercial y destacó un vínculo que debe estar, «más allá de cualquier diferencia personal de quienes gobiernan en la coyuntura». Durante una hora el elegido por los argentinos para tomar las riendas del país hasta el 2023, desgranó sus planes, se colocó en primera línea de fuego contra la violencia de género, «imperdonable», el desafío del cambio climático e hizo repaso, sin ensañamiento pero con contundencia, a la herencia recibida: «Inflación superior al 50 por ciento», «PIB más bajo de la última década», «deuda externa en relación al PIB en su peor momento desde el 2004..)». Hizo el recordatorio que Macri evitó en su día y que le habría ayudado, como sucederá ahora con el flamante Gobierno, a adoptar decisiones incómodas e impopulares. El Fernández presidente supo hacer guiños a la oposición, a «los que me votaron y a los que no«, se esforzó en mantener un tono conciliador y cuando metió el bisturí en temas espinosos como el de la justicia, fue hábil para enviar, en simultáneo, mensajes para los jueces corruptos pero también para la mujer que tenía sentada a su izquierda y cuyo destino posterior al banquillo y a su vicepresidencia, difícilmente podría ser otro al de prisión cuando concluya la decena de juicios que tiene pendiente (tiene dos ordenes de detención). El Fernández que promete ejercer el poder rechazó la prisión preventiva, «hasta que no haya sentencia». El mensaje era un consuelo para la caterva de ex ministros y autoridades del Gobierno de Cristina Kirchner que todavía están presos por corruptos. En ese mismo discurso, el hombre que tendrá en su mano la posibilidad de una amnistía o un indulto para su vicepresidenta, si termina condenada, dijo algo que, quizás, no hizo feliz a la número dos del Ejecutivo. «Queremos que no haya impunidad ni para el ciudadano corrupto ni para el que lo corrompe», aseguró. La viuda de Néstor Kirchner ojeaba el discurso sobre el papel con gesto adusto. Las palabras de Fernández fueron, como demostró el domingo durante la misa en Mercedes Luján, más que palabras cuando saludó a Mauricio Macri. De nuevo, el abrazo y las confidencias marcaron una escena imposible de hacer extensible a la viuda de Néstor Kirchner. La actual vicepresidente retiró la vista con desprecio cuando el primer presidente no peronista de la democracia, que logró terminar su mandato, le tomó la mano para saludar. «No cuenten conmigo para seguir transitando el camino del desencuentro», diría el otro Fernández. Con él, es posible pero con ella?