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Noticias de aborto

20-02-2020 | Fuente: elpais.com
Jeremy Irons: ?Apoyo el matrimonio gay y el aborto cuando la mujer lo quiera?
El actor aclara su postura en la rueda de prensa como presidente del jurado tras semanas de protestas de diversos colectivos por comentarios suyos machistas en el pasado
15-02-2020 | Fuente: elpais.com
¿Puede la despenalización del aborto salvar vidas en Latinoamérica?
La interrupción voluntaria del embarazo puede (y quizás debe) ser vista como un componente esencial de autonomía en la cobertura de salud pública a la mujer
31-01-2020 | Fuente: abc.es
Los candidatos demócratas y republicanos a las elecciones de EE.UU. 2020, uno a uno
Las elecciones de Estados Unidos de 2020 decidirán, como cada cuatro años, quién será el presidente de la nación más poderosa del planeta los próximos cuatro años. Hasta la votación definitiva del 3 de noviembre, tanto demócratas y republicanos despliegan una fabulosa maquinaria para determinar quién será su candidato en un largo proceso de primarias que dura desde el 3 de febrero, con los caucus de Iowa, hasta las convenciones de ambos partidos en verano. Donald Trump se perfila como candidato republicano a la reelección y aunque se han presentado otros dos aspirantes, parecen tener escasas posibilidades. La disputa está más reñida en bando demócrata, donde hasta una docena de precandidatos han llegado hasta los caucus de Iowa. Entre ellos hay multimillonarios, senadores, exgobernadores, veteranos de guerra.. Repasamos aquí sus perfiles uno a uno. Candidatos demócratas JOE BIDEN (Scranton, Pensilvania, 1942). Ex vicepresidente de EE.UU. Senador por Delaware a lo largo de 36 años y vicepresidente con Barack Obama durante ocho, Biden se presenta como defensor del legado del predecesor de Trump en la Casa Blanca, en aspectos como el acceso a la sanidad o el cambio climático. Aspiró sin éxito a la candidatura presidencial en 1988 y 2008, y en 2016 renunció a hacerlo tras el fallecimiento de su hijo a consecuencia de un cáncer. Considerado un moderado, tiene especial predicamento entre los blue collar, la clase trabajadora norteamericana. Su carrera electoral se ha visto salpicada por los hechos que han llevado al impeachment de Donald Trump, ya que este pidió supuestamente al presidente de Ucrania que investigara al hijo de Biden, algo que la Cámara de Representantes considera abuso de poder. BERNIE SANDERS (Brooklyn, Nueva York, 1941). Senador por Vermont El más veterano. Sanders lleva cuatro décadas en política, desde que accedió a la alcaldía de Burlington (Vermont), y en caso de ganar las elecciones alcanzaría la presidencia con 79 años. Objetor durante la guerra de Vietnam, se declara «socialista» y encarnó a la izquierda del partido en su duelo con Hillary Clinton por la candidatura para las elecciones de 2016. La «revolución política» que promueve ha inspirado a otros candidatos y a una parte importante de los seguidores demócratas que se oponen al establishment. Para sus detractores, va demasiado lejos en el país de referencia mundial del capitalismo. ELIZABETH WARREN (Oklahoma City, Oklahoma, 1949). Senadora por Massachusetts Azote de Wall Street y de las grandes corporaciones, Warren disputa a Sanders el terreno de la izquierda más radical de los demócratas, llegando a alcanzar posiciones destacadas en las encuestas. Propone una estricta regulación del sector financiero, al que culpa de la crisis de 2008 y de la desigualdad en los ingresos. No obstante, ha tenido que reconocer que ganó dos millones de dólares como asesora de grandes empresas, lo que ha podido restar algo de credibilidad a su mensaje. MICHAEL BLOOMBERG (Boston, Massachusetts, 1942). Empresario y exalcalde de Nueva York Alcalde de Nueva York entre 2002 y 2013, se Incorporó a última hora a la carrera electoral de los demócratas, en noviembre. Ofrece posiblemente la visión más centrista del partido y, de hecho, en su trayectoria ha pasado por el Partido Republicano. Bloomberg se presenta como el hombre capaz de derrotar a Trump en el duelo final por la Casa Blanca y para ello cuenta con sus mismas armas: una campaña bañada en dólares. De hecho, el patrimonio de este magnate de la información económica, estimado en unos 53.000 millones de dólares, es incluso superior al del actual presidente. Su comienzo, según las encuestas, no ha sido el esperado, aunque confía en remontar. En una estrategia arriesgada, ha decidido no presentarse en los primeros estados donde se celebran primarias, como Iowa, New Hampshire, Carolina del Sur y Nevada, con la esperanza de recuperar luego el terreno perdido. PETE BUTTIGIEG (South Bend, Indiana, 1982). Alcalde de South Bend Una de las figuras emergentes en el Partido Demócrata a lo largo de la precampaña de 2019. Este millennial que se declara abiertamente gay se convirtió en 2011 en el alcalde de una ciudad de mediano tamaño más joven de EE.UU., con tan solo 29 años. Licenciado en Harvard y teniente de la Marina estadounidense, estuvo destinado en Afganistán mientras era regidor de su localidad natal. Su capacidad de ganar elecciones en un estado supuestamente republicano juega a su favor. ANDREW YANG (Schenectady, Nueva York, 1975). Empresario tecnológico Después de una década trabajando en diferentes start-ups, Yang se incorporó en 2015 a la Administración Obama como embajador de Emprendeduría Global. Su propuesta estrella es la creación del «Dividendo de la Libertad», una renta básica universal de mil dólares por parte de del Gobierno para cada ciudadano de entre 18 y 64 años, medida con la que pretende mitigar los bajos salarios producto de la automatización de la economía. Frente al «Haz América grande otra vez» de Donald Trump, su lema de campaña es «Haz América pensar más duro». AMY KLOBUCHAR (Plymouth, Minnesota, 1960). Senadora por Minnesota Su capacidad para atraer al electorado rural y su carácter apacible la hacen para algunos una posible rival efectiva frente a Donald Trump, especialmente en el llamado «Cinturón del Óxido», la región industrial en torno a los Grandes Lagos que se presenta clave en las elecciones de 2020. Se destacó en 2018 por su interrogatorio a Brett Kavanaugh durante la audiencia en el Senado para la confirmación de este como juez del Tribunal Supremo, en la cual le preguntó por su afición por el alcohol. TOM STEYER (Nueva York, 1957). Empresario Este magnate multimillonario asentado en California, que creó un exitoso fondo de inversión y que atesora una fortura que Forbes calcula en 1.600 millones de dólares, es el mayor donante en el Partido Demócrata. Durante dos años gastó millones de dólares en promover la recusación de Donald Trump, para lo que creó un grupo llamado «Need to impeach», que logró una lista de ocho millones de seguidores. Las causas medioambientales han sido otro de los focos de interés en los que ha centrado y a las que ha dedicado sus ingentes recursos. MICHAEL BENNET (Nueva Delhi, India, 1964). Senador por Colorado y exsuperintendente de las escuelas públicas de Denver Se presenta como un moderado capaz de introducir reformas progresistas en cuestiones como sanidad o educación a través del consenso. Pero Bennet también ha demostrado que cuando es necesario saca las garras, como sucedió en enero de 2019 cuando arremetió duramente contra el conservador de Texas Ted Cruz, a quien acusó de llorar con «lágrimas de cocodrilo» cuando lamentaba que se quedaran sin paga los servicios de emergencia que responden ante los desastres a causa del cierre del Gobierno federal, ya que años antes había provocado a su vez que la Guardia Costera se quedara sin paga. DEVAL PATRICK (Chicago, Illinois, 1956). Exgobernador de Massachusetts En 2006 se convirtió en el primer afroamericano en alcanzar el cargo de gobernador de Massachusetts, que revalidó cuatro años después. Antes, bajo la Administración de Bill Clinton, había sido fiscal general adjunto para los derechos civiles y ahora en su campaña defiende la construcción de «una mejor y más sostenible y más inclusivo Sueño Americano para la próxima generación». Entró en la carrera electoral de forma tardía, el pasado noviembre, lo que puede restarle posibilidades. JOHN DELANEY (Wood-Ridge, Nueva Jersey, 1963). Empresario y excongresista por Maryland Pese a haber sido el primer en confirmar su aspiración a la presidencia en el campo demócrata, tan temprano como en julio de 2017, su nombre sigue sin despegar en la carrera electoral. Hombre de negocios que ha sido propietario de una empresa de salud, se trata de uno de los miembros más ricos del Congreso. Aboga por tender puentes de colaboración entre partidos y se centra en la creación de empleo, la educación y las infraestructuras. TULSI GABBARD (Leloaloa, Samoa americana, 1981). Congresista por Hawái Veterana de la guerra de Irak, fue la primera samoana y la primera hindú en acceder al Congreso de Estados Unidos. Su campaña se centra en cuestiones de «guerra y paz». Pese a sus posturas progresistas y su apoyo al «socialista» Bernie Sanders en la carrera presidencial de 2016, el ala izquierda del Partido Demócrata la cuestiona por actitudes conservadoras de Gabbard, como haber criticado a los «extremistas homosexuales» y su oposición al derecho al aborto y al matrimonio entre personas del mismo sexo. Candidatos republicanos DONALD TRUMP (Nueva York, 1946). Presidente de Estados Unidos Aunque teóricamente hay primarias en el Partido Republicano, nadie duda de que Trump será de nuevo su candidato. El empresario inmobiliario y showman televisivo irrumpió en la campaña electoral de 2016 con un discurso contra el establishment y nacionalista resumido en su lema «Haz América grande otra vez», con el que ganó primero las primarias y luego el duelgo por la Casa Blanca con Hillary Clinton. Durante estos años de mandato, ha desarrollado una agenda de dureza contra la inmigración ilegal y de lucha contra los acuerdos comerciales que consideraba desfavorables para el país, logrando apuntalar a sus bases, a pesar de que no ha logrado aún cumplir promesas como construir un muro en la frontera con México o desmontar el sistema sanitario impulsado por Barack Obama. El proceso de impeachment promovido por los demócratas en el Congreso podría, incluso, afianzar aún más sus posibilidades de reelección. JOE WALSH (North Barrington, Illinois, 1961). Excongresista por Illinois En su día elegido representante en el Congreso con el apoyo del conservador Tea Party, Walsh se hizo célebre con sus comentarios incendiarios a través del programa de radio que conducía aventar teorías de la conspiración en torno a Barack Obama, como su supuesta adhesión de Barack Obama al islam. Sin embargo, asegura que en 2016 votó por Donald Trump para que no saliera elegida Hillary Clinton, pero no porque el actual presidente le gustase. Ahora denuncia sus «mentiras» y asegura que supone un «peligro» para Estados Unidos, por lo que ha decidido presentarse a la primarias republicanas para evitar que continúe en la Casa Blanca. BILL WELD (Smithtown, Nueva York, 1945). Exgobernador de Massachusetts Se trata de un moderado que se acerca en muchos aspectos a los demócratas. Defiende el derecho al aborto, el acuerdo comercial con Canadá y México que Donald Trump ha reemplazado, llegó a dar su respaldo a Barack Obama y ha mostrado su apoyo al impeachment contra el presidente en el Congreso. Fue el primero en dar el paso de desafiar al actual presidente de Estados Unidos en las primarias del Partido Republicano, si bien sus opciones son escasas, según la gran mayoría de los analistas.
30-01-2020 | Fuente: abc.es
Bolsonaro ficha a una famosa actriz de telenovelas como ministra de Cultura
La popular actriz brasileña Regina Duarte, que fue símbolo del movimiento feminista latinoamericano en la década del 80 al protagonizar la serie «Malú mujer», aceptó la invitación del conservador Jair Bolsonaro, para dirirgir la secretaría (ministerio) de Cultura, uno de los puestos más polémicos desde el inicio de su Gobierno, gracias a las posiciones de censura, contra lo que el presidente llama «marxismo cultural». Conocida como la «novia de Brasil», un apodo que conquistó en los años 60 al asumir el protagonismo de telenovelas siempre con un perfil romántico, Duarte ganó fama internacional justamente por otro rol, cuando en 1979 asumió el papel de la moderna Malú, una madre soltera, profesional, en una serie donde su personaje vivía temas tabú, como el aborto, el divorcio, la libertad sexual femenina y el enfrentamiento de la violencia doméstica. «¡Sí!, ahora ocurrirán los trámites formales antes del matrimonio», declaró Duarte al aceptar la invitación de Bolsonaro, tras un «noviazgo» de casi dos semanas. «Estamos novios», había dicho la popular artista cuando recibió al presidente en su casa, en Río de Janeiro, con la propuesta. La actriz, de 72 años, que sorprendió cuando anunció su voto en el ultraconservador Bolsonaro durante la campaña electoral de 2018, asumirá el lugar de Roberto Alvim, el secretario que fue destituido a mediados de enero, por plagiar en un discurso pedazos de declaraciones de Joseph Goebbels, el jefe de la propaganda nazista de Adolfo Hitler. Contra el «marxismo cultural» El nombramiento de Regina coicide con su apoyo contra un «marxismo cultural», un movimiento de izquierda que según Bolsonaro, habría tomado las artes. El tema ha dividido a la clase artística, que en general asume posición por la libertad de creación y ha sido contra casos de censura registrados en el primer año del Gobierno. Apoyado por iglesias neopentecostales, el excapitán del Ejército se declara a favor una cultura que preserve «valores cristianos y tradicionales». «¿Qué es lo que hace el marxismo cultural? Coloca negros contra blancos, mujeres contra hombres, homosexuales contra heterosexuales», explica un vídeo de un exparticipante del programa Gran Hermano, difundido por la actriz en sus redes sociales. «Que declaración formidable, profunda, super real», comentó Regina sobre el vídeo. Las políticas propuestas por Bolsonaro y apoyadas por Regina Duarte y un sector de artistas, han generado críticas de la gran mayoría de la clase, entre ellos, la primera dama del teatro brasileño, Fernanda Montenegro, una respetada diva, que ya ganó un Oso de Plata (1998), en Berlín, un Emmy Internacional (2013), y ya fue candidata al Oscar de mejor actriz. Montenegro ha sido una de las víctimas de acusaciones del Gobierno. El antecesor de Duarte, Roberto Alvim, la llamó de «mentirosa y sórdida» en respuesta a las críticas a su gestión. El Grupo Globo, donde Duarte protagonizó por más de 50 años importantes telenovelas de fama internacional como «Roque Santero» (1985), «Vale Todo» (1988) y «La Reina de la Chatarra» (1990), suspendió el contrato con la actriz por su «política interna». La cadena Globo viene sufriendo ataques de Bolsonaro, que apoya al grupo Record, propiedad del Obispo Edir Macedo, dueño de la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD).
28-01-2020 | Fuente: elpais.com
Historia fotográfica de la violación
Tras investigar sobre el aborto en su anterior trabajo, Laia Abril indaga en su nuevo proyecto en los pilares de una cultura global que permite las agresiones sexuales contra las mujeres
25-01-2020 | Fuente: elpais.com
Donald Trump se pone el traje antiabortista
El republicano se convierte en el primer presidente estadounidense en participar de la ?Marcha por la vida?, una protesta en contra del derecho al aborto
15-01-2020 | Fuente: abc.es
Giammattei asume la presidencia de Guatemala con un duro discurso contra la corrupción y la violencia
Alejandro Giammattei tomó posesión este martes como nuevo presidente de Guatemala, cargo que ocupará hasta 2024. «Persigamos la maldita corrupción», dijo Giammattei durante su discurso de investidura durante una ceremonia celebrada en Ciudad de Guatemala con más de cinco horas de retraso. El nuevo presidente sustituye a Jimmy Morales, quien deja el puesto en medio de varias acusaciones de corrupción. Giammattei, de 63 años, es un médico y cirujano retirado de valores conservadores que se opone firmemente al matrimonio homosexual y al aborto. La defensa de la inversión privada y la seguridad fueron los primeros temas abordados por el mandatario durante su discurso. «Presentaré una iniciativa de ley para que las maras y las pandillas sean declaradas como lo que son: grupos terroristas», anunció con la intención de frenar la elevada inseguridad que sufren los guatemaltecos. La lucha contra la corrupción será uno de los ejes de su presidencia, según prometió. De acuerdo con Transparencia Internacional, Guatemala se sitúa como el cuarto peor país de América Latina en cuanto a corrupción, siendo únicamente superado por Nicaragua, Haití y Venezuela. Precisamente, Guatemala había logrado en los últimos años varios avances en la lucha contra la corrupción gracias a un acuerdo con Naciones Unidas para el funcionamiento de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG). Sin embargo, el gobierno del expresidente Morales puso fin de manera unilateral a este acuerdo el año pasado y acabó con la CICIG, una decisión que en su momento fue respaldada por Giammattei. En la última década, la CICIG ha presentado cargos contra más de 600 personas. A pesar del éxito de este organismo, la relación entre la institución y el gobierno guatemalteco empeoró después de que la CICG, con el apoyo de la Fiscalía del país, empezó a investigar a familiares de Morales en 2017 por corrupción. Giammattei, candidato del partido Vamos, ganó la segunda vuelta de las elecciones presidenciales celebradas en agosto del año pasado. Entonces, Giammattei recibió el 57,95% de los votos, mientras que el 42,05% fueron para la socialdemócrata Sandra Torres. Morales no participó en los comicios porque en Guatemala no se permite la relección.
12-01-2020 | Fuente: abc.es
Por qué a Trump se le resiste la misión de retirar las tropas norteamericanas de Oriente Próximo
Cuando presentó su candidatura a la presidencia, Donald Trump resumió su principal propuesta en materia de política exterior en una frase sucinta que se convirtió en unos de los lemas de su campaña: «Devolveremos a las tropas a casa». Han pasado cuatro años desde entonces, y ese regreso sigue siendo una promesa, porque en lugar de retirarse de Oriente Próximo, principal teatro de operaciones militares de Estados Unidos, Trump ha enviado a miles de soldados más al golfo Pérsico. Se le puede preguntar al Pentágono, como ha hecho este diario, cuál es el número exacto de soldados enviados por EE.UU. a Oriente Próximo. La respuesta siempre es equívoca. Los portavoces ofrecen algunas cifras, siempre divididas por países, y ocultan la mayoría por razones de seguridad. Sumando estimaciones del propio Pentágono, la Casa Blanca y el Capitolio, que aprueba el gasto militar, hay en el arco de comprende desde la costa este del Mediterráneo hasta Afganistán al menos 80.000 soldados de EE.UU. El presupuesto presentado por el ministerio de Defensa en marzo de 2019 contempla gasto para la manutención de 12.000 soldados en Afganistán; 5.800 en Irak y Siria, y 60.000 en otras bases en Qatar, Kuwait y otros. La tensión con Irán, que viene aumentando desde que Trump retirara a EE.UU. unilateralmente del acuerdo de desnuclearización en 2018, sólo ha incrementado el número de soldados en la zona. El Presidente envió un destacamento de 3.500 al golfo Pérsico tras un ataque con drones contra campos petrolíferos saudíes en septiembre, que elevó en otros 3.500 la semana pasada tras ordenar un ataque con misiles contra un general iraní.<blockquote class="twitter-tweet"><p lang="en" dir="ltr">The United States has spent EIGHT TRILLION DOLLARS fighting and policing in the Middle East. Thousands of our Great Soldiers have died or been badly wounded. Millions of people have died on the other side. GOING INTO THE MIDDLE EAST IS THE WORST DECISION EVER MADE...</p>&mdash; Donald J. Trump (@realDonaldTrump) <a href="https://twitter.com/realDonaldTrump/status/1181905659568283648?ref_src=twsrc%5Etfw">October 9, 2019</a></blockquote> <script async src="https://platform.twitter.com/widgets.js" charset="utf-8"></script> Según los analistas, el único motivo que Trump contempla en este momento para mantener tropas en Oriente Próximo es contener a Irán. Es la razón mediante la cual los generales le han convencido de que le conviene, al menos de momento, no precipitar el repliegue total. Cuando condenó los ataques de Irán contra las bases militares de EE.UU. en Irak, Trump quiso destacar que, desde su punto de vista, ni siquiera asegurar el suministro mundial de petróleo en el Golfo es ya prioridad de EE.UU. «Somos el primer productor de petróleo del mundo. Somos energéticamente independientes, y no necesitamos más petróleo de Oriente Próximo», dijo el presidente. Las referencias al petróleo son constantes en los discursos de Trump sobre asuntos militares. En una entrevista concedida el viernes por la noche a la cadena Fox News, el Presidente dijo que la razón por la que ha aceptado dejar 500 soldados en Siria, tras ordenar un repliegue total que luego abortó, es controlar los campos petrolíferos. «Los únicos soldados que tengo se están llevando el petróleo», dijo el presidente. Preguntado por si de verdad estaba extrayendo petróleo de un país extranjero, algo ilegal, Trump respondió: «No lo sé. Puede que nos lo llevemos. De momento, lo tenemos nosotros» Esas promesas de replegarse han hecho de Trump alguien popular entre los soldados (un 57% le apoya en un sondeo de julio del prestigioso centro Pew), pero menos entre los generales, confundidos al enfrentarse a un Presidente que se resiste a sus recomendaciones de incrementar la presencia militar en Oriente Próximo para contener no sólo a Irán sino el resurgimiento grupos yihadistas sucedáneos de Al Qaeda o el Daesh. Formó Trump en 2017 un Gobierno repleto de generales, en activo o retirados: H.R. McMaster como Consejero de Seguridad Nacional; John Kelly como Secretario de Interior y después Jefe de Gabinete, y John Mattis como secretario de Defensa. Todos han sido despedidos, sustituidos por políticos o disciplinados funcionarios más dóciles y hábiles en ejecutar las órdenes del Presidente. La prueba más evidente de la confusión que Trump ha creado en el Estado Mayor Conjunto es la petición de salida de las tropas de EE.UU. que aprobó el Parlamento de Irak el 6 de enero. El Presidente confirmó que él quiere salirse de Irak. Los generales le convencieron de que eso sería una victoria para Irán, una potencia con milicias desplegadas desde Líbano hasta Afganistán. Trump reculó, pero antes los generales habían mandado una carta a sus homólogos en Bagdad notificándoles movimientos inmediatos de cara a una posible salida a medio plazo. Abochornado, el jefe del Estado Mayor, general Mark Milley, tuvo que pedir disculpas por el error. Según William F. Wechsler, que dirige el centro Rafik Hariri sobre Oriente Próximo en el ?think tank? Atlantic Council, la presidencia de EE.UU. en la zona es importante por varias razones: estabiliza y previene conflictos entre las dos potencias en liza (saudíes e iraníes); refuerza a sus aliados más estrechos, como Israel y Jordania, y asegura el suministro mundial de crudo. Según Wechsler un Oriente Próximo «carente de un liderazgo americano claro y convincente, vería cómo los recursos energéticos son menos seguros; a un Irán más agresivo; una Turquía tentada por sus aspiraciones expansionistas, y mayor poder e influencia de China y Rusia. Otros actores regionales ?socios, competidores y adversarios? se verían libres de cualquier limitación».
04-01-2020 | Fuente: abc.es
Trump eleva al máximo la tensión con Irán al matar a un general en un ataque
La orden de Donald Trump de matar con un ataque aéreo al general Qassem Suleimani, el militar más poderoso e influyente en Irán, ha elevado la tensión entre Washington y Teherán hasta niveles no vistos desde la revolución islámica de 1978 y la toma de rehenes posterior, algo que ha provocado la protesta no sólo de buena parte de la comunidad internacional sino también de la oposición demócrata al presidente norteamericano. Adversarios desde hace cuatro décadas, Estados Unidos e Irán nunca han estado tan cerca de la guerra como lo están después de este ataque El presidente Trump autorizó la operación en la tarde del jueves desde su residencia en Florida, donde ha pasado las festividades de año nuevo. Ya de madrugada en Irak, un dron (avión no tripulado) sobrevoló la carretera del aeropuerto de Bagdad y disparó un misil a un vehículo en el que viajaba Soleimani, jefe de las temidas Brigadas Quds, la unidad de acción en el extranjero de la Guardia Revolucionaria. El general murió en el acto, junto con su acompañante, Abu Madi al Muhandis, el líder de las Brigadas de Movilización Popular, una amalgama de milicias proiraníes en Irak. Sin pedir autorización al Capitolio ni informar antes a los líderes demócratas, el presidente Trump tomó en unos minutos la decisión más importante en política exterior y militar de toda su presidencia, de mayores consecuencias que la misión de octubre contra el líder del «califato» y el grupo terrorista Daesh, Abu Bakr al Bagdadi. Al fin y al cabo, como destacaron ayer los aliados y detractores del presidente, el general Suleimani y sus Brigadas Quds tienen presencia por medio de aliados y satélites en casi todo Oriente Próximo, desde Líbano hasta Yemen. Según dijo ayer el propio presidente Trump, y reafirmaron tanto el Pentágono como la diplomacia norteamericana, a Suleimani se le considera responsable de casi 700 muertes de soldados estadounidenses en la guerra de Irak (2003-2010) y de ataques recientes como un bombardeo en la localidad iraquí de Kirkuk en el que murió un contratista con nacionalidad norteamericana, además del asalto a la embajada de EE.UU. en Bagdad del pasado 31 de diciembre. Odiado y temido «El general Qassem Soleimani ha matado o herido a miles de americanos durante un largo periodo de tiempo, y estaba planeando matar a muchos más, pero fue sorprendido en el intento. Era alguien directa e indirectamente responsable de la muerte de millones de personas incluidos muchos manifestantes a los que mató en Irán. Aunque Irán no lo va a admitir, a Suleimani se le odiaba y se le temía dentro del país», dijo ayer el presidente. Después de que la República Islámica de Irán prometiera responder a la muerte de Suleimani, describiéndola como una declaración de guerra, el servicio diplomático estadounidense ordenó a todos los ciudadanos norteamericanos que evacúen Irak de forma inmediata. El Pentágono también ha ordenado el refuerzo en la seguridad de su embajada en Bagdad, que asedió brevemente una turba de manifestantes, y ha aumentado en 3.500 el número de tropas en bases de la región, especialmente en Kuwait. A pesar de que Suleimani fue en vida responsable de graves ataques contra soldados y civiles estadounidenses, e instigó y ejecutó las injerencias de Irán en conflictos como los de Siria y Yemen, donde los civiles han muerto por decenas de miles, los demócratas se esforzaron ayer por distanciarse del presidente Trump, al que condearon por temerario e inconsciente. El más ácido en sus críticas fue Joe Biden, que fue vicepresidente entre 2009 y 2017 y que ahora se presenta a las primarias para la presidencia. «El presidente ha lanzado dinamita en un polvorín», dijo en un discurso. Sin lugar a dudas, la decisión de Trump fue inesperada. No hay constancia de que el Gobierno de EE.UU. hubiera intentado matar antes al general de mayor rango y con más poder en Irán. En junio, cuando la República Islámica derribó un ?dron? estadounidense en aguas del golfo Pérsico, el presidente norteamericano autorizó una respuesta con misiles. Sin embargo, al ser informado de que en ese ataque moriría una decena de personas, todos militares iraníes, Trump lo abortó, alegando después que no quiere abrir más conflictos en Oriente Próximo. Giro en el acuerdo nuclear Lo que sí ha hecho Trump en sus tres años de presidencia es deshacer toda la política de concordia y acercamiento hacia Irán de su antecesor en el cargo, Barack Obama. Si Obama negoció, con la ayuda de Europa, un acuerdo de desnuclearización con levantamiento de sanciones incluido, Trump se salió de él unilateralmente y ha reanudado la asfixia económica del régimen de los ayatolás, alineándose de nuevo con Israel, que lleva años advirtiendo de la creciente beligerancia de Irán. Desde el punto de vista de la inteligencia norteamericana, el general Suleimani fue el responsable de consolidar el poder de Hizbolá en Líbano y Hamás en Gaza; de afianzar a Bashar al Assad en el poder en Siria a costa de cientos de miles de vidas de civiles; de mantener abierta la guerra civil en Yemen con el apoyo a los hutíes, y, más recientemente, de convertir a Irak en un satélite y teatro secundario de operaciones de Irán. EE.UU. mantiene a 5.000 soldados en territorio iraquí.
03-01-2020 | Fuente: abc.es
Así ordenó Trump el ataque contra el general iraní Soleimani
Donald Trump pasó la mañana del segundo día del año 2020 en su campo de golf en West Palm Beach (Florida), después de hablar brevemente con el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, con quien, según la Casa Blanca, habló de la «necesidad de rebajar la tensión» en Oriente Próximo para proteger a civiles. Pasadas las 15.00, hora local, el convoy del presidente abandonó el complejo de golf, después de recibir noticias de sus asesores de que los acampados frente a la embajada de Estados Unidos en Bagdad comenzaban a retirarse tras haber roto el perímetro de seguridad y haber provocado daños materiales. Unas horas antes, el presidente había acusado a Irán de instigar esas protestas, que habían obligado a los diplomáticos norteamericanos en un búnker durante casi dos días. Ya en su mansión en Mar-a-Lago, a la que el presidente suele referirse como «La Casa Blanca del Sur», el presidente fue informado de un dato de inteligencia crucial: el general iraní Qassem Soleimani, máximo responsable de las Brigadas Quds, una de las personas con mayor poder en la República Islámica, volaba a Bagdad e iba a ser recibido en el aeropuerto en unas horas por Abu Madi al Muhandis, el líder de las Brigadas de Movilización Popular, una amalgama de milicias proiraníes en Irak. Era una oportunidad única para darle un golpe sin precedentes a Irán, y Trump fue informado de que podía ordenar el ataque sin tener que pedir antes autorización al Capitolio, gracias a varias directivas que le permiten actuar unilateralmente en la lucha contra el terrorismo. Es poco probable que la cúpula militar las tuviera todas consigo. En junio, el presidente abortó un ataque con misiles contra Irán, tras el derribo de un «dron« estadounidense en el golfo Pérsico, porque iba a provocar una decena de muertes y no quería dar pie a un conflicto armado. En esta ocasión el presidente autorizó el ataque, que se ejecutó con «drones» (aviones no tripulados cargados con misiles) al filo de las 18.00, hora de Washington, cuando ya era viernes de madrugada en Bagdad. Las primeras imágenes de un coche destrozado en la carretera junto al aeropuerto de Bagdad comenzaron a compartirse en redes sociales a las 19.30 hora de Washington. Algunas mostraban una mano sin vida con un anillo de oro y una piedra roja que solía lucir el general Soleimani. Cuando las primeras informaciones sobre la muerte de Soleimani comenzaban a aparecer en los medios nacionales de EE.UU., el departamento de Estado dijo que, según sus cálculos, durante la última guerra de Irak (2003-2010), el régimen de Irán mató a exactamente 608 soldados norteamericanos, un 17% de las bajas totales. Según la inteligencia norteamericana, Soleimani era el comandante de todas las milicias proiraníes en Irak. El jefe de la diplomacia norteamericana, Mike Pompeo, responsabilizó además al general del intento de tomar la embajada estadounidense en Bagdad de los pasados días: «Son milicianos que han recibido la orden de ir a la embajada directamente de Qasem Soleimani». Las Brigadas Quds son oficialmente un grupo terrorista dentro de la listas de sanciones de la Casa Blanca. El Pentágono les considera responsables de un ataque en Irak el 27 de diciembre en que murió un contratista norteamericano. Disuadir futuro ataques iraníes El secretario de Defensa de EE.UU., Mark Esper, confirmó formalmente la operación en un comunicado emitido en la noche del 2 de enero: «El general Soleimani estaba trabajando activamente en planes para atacar a los diplomáticos y uniformados estadounidenses en Irak y en toda la región. El general Soleimani y sus Brigadas Quds son responsables de la muerte de cientos de soldados de la coalición y estadounidenses, y de miles de heridos más». Según añadió Esper, «este ataque tenía como objetivo disuadir futuros planes de ataque iraníes». Trump mantuvo silencio hasta las 21.30, más de tres horas después del ataque, compartiendo una bandera de EE.UU. en la red social Twitter. Consciente de que esta operación puede ser considerada una declaración de guerra, ya en la mañana del miércoles el presidente advirtió a Irán en contra de tomar represalias. «Irán nunca ganó una guerra pero siempre ganó las negociaciones», dijo Trump en Twitter.