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Noticias de aborto

23-04-2020 | Fuente: abc.es
Guerra viral y cultural
Desde los años sesenta, tras agotarse los grandes consensos de paz y prosperidad forjados tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos viene sufriendo un conflicto interno sin tregua. Se trata de la llamada guerra cultural, librada en torno a valores y que polariza a los americanos más vociferantes. Este campo de batalla, no siempre metafórico, se encuentra plagado de cuestiones que fomentan la polarización más tóxica posible. Con trincheras culturales que se construyen a partir dilemas imposibles, usualmente de vida o muerte. La extrema beligerancia política que genera la guerra cultural de Estados Unidos está basada en debates binarios, planteados en blanco o negro. Con el agravante de que todos estos frentes de fricción se encuentran formulados de la peor manera posible ya que, precisamente por su definición en términos absolutos, impiden la posibilidad de llegar a básicos consensos sociales. El aprovechamiento en términos electoralistas de la guerra cultural americana no es exactamente un fenómeno nuevo en la política de Estados Unidos. Con todo, Donald Trump, desde su campaña presidencial en 2016, ha demostrado una muy rentable habilidad para explotar a su favor esta brecha cultural alternando engaños descarados e insidias. Incluso en tiempos de pandemia, lo que debería requerir un alarde de unidad nacional, el pulso muy interesado en torno a la extensión del confinamiento para hacer frente al Covid-19 ha terminado por formar parte de la guerra cultural americana. Desde el comienzo de esta terrible crisis, la Casa Blanca no ha tenido pudor alguno a la hora de complicar todavía más la situación de un país a las puertas de acumular 40.000 víctimas mortales. Siempre en búsqueda de un evidente rédito de cara a los comicios del 3 de noviembre. Trump sabe perfectamente lo que hace cuando mezcla el coronavirus con cuestiones como el aborto; el derecho a tener armas; la sagrada libertad religiosa de Estados Unidos; inmigración y xenofobia; las limitaciones a la participación política; o el histórico pulso entre lo público y lo privado.
08-04-2020 | Fuente: abc.es
Un tribunal falla a favor de Texas y permite que restrinja el acceso al aborto durante la pandemia de coronavirus
Un tribunal federal de apelaciones de Estados Unidos ha fallado este martes a favor de Texas para permitir que una orden ejecutiva que restringe el acceso al aborto durante la pandemia del coronavirus siga vigente. Con dos votos a favor y uno en contra, el tribunal ha eliminado el pronunciamiento de un tribunal inferior que había bloqueado la orden anterior. A juicio del tribunal de apelaciones, que ha valorado que su dictamen es «drástico y extraordinario» el otro tribunal ha ignorado las regulaciones estatales en cuanto a la salud en un estado de emergencia. «Una medida de emergencia que pospone ciertos abortos no esenciales durante una pandemia, sin lugar a dudas, no viola el derecho constitucional al aborto», ha indicado el tribunal de apelaciones en su escrito, al que ha tenido acceso la cadena de televisión CNN. El caso podría terminar en el Tribunal Supremo de Estados Unidos, puesto que uno de los demandantes, Planned Parenthood, una organización que proporciona servicios de salud reproductiva, ha amenazado al tribunal de apelaciones con acudir al Alto Tribunal este miércoles. La apelación dirigida al Supremo podría llevar a un enfrentamiento entre partidarios del derecho al aborto, que han denunciado repetidamente que los políticos están explotando la pandemia del coronavirus con fines electorales, y funcionarios estatales conservadores, que han argumentado que se prohíben los abortos selectivos y otros procedimientos médicos para preservar suministros médicos, como guantes o mascarillas, mientras los hospitales combaten el Covid-19. El gobernador de Texas, el republicano Greg Abbott, prohibió el mes pasado «todas las cirugías y procedimientos que no son necesarios» con vigencia inmediata a causa del coronavirus. Más tarde, el fiscal general de Texas, Ken Paxton, especificó que «cualquier tipo de aborto que no sea médicamente necesario para preservar la vida o la salud de la madre» estaba incluido en la orden de Abbott.
08-03-2020 | Fuente: abc.es
«Biden vs Sanders», el cara a cara de las dos almas del partido demócrata
Joe Biden, ex vicepresidente con Barack Obama y presencia entrañable y duradera de la política estadounidense, y Bernie Sanders, independiente carismático responsable de articular un movimiento izquierdista dentro del partido demócrata, se juegan la nominación del partido tras un comienzo agitado de las primarias que las ha despoblado de candidatos. Si hace un año alguien hubiera tenido que apostar qué candidatos se jugarían los cuartos en el tramo final de la campaña, muchos habría apuntada a esta dupla. En este tiempo han pasado muchas cosas que parecieron dudar de que ese combate final se produciría. Kamala Harris, la senadora por California, apareció con fuerza en los primeros debates, con el atractivo de ser una mujer negra. Biden dio una imagen de mediocridad y de falta de energía en los enfrentamientos con sus rivales. Elizabeth Warren ascendió desde un programa de izquierdas que competía con el de Sanders, pero con ambición de llegar también al electorado centrista, y llegó a liderar las encuestas en octubre. Ese mismo mes, el senador por Vermont sufrió un ataque al corazón y se reavivó el debate sobre el riesgo de llevar a la batalla contra Donald Trump a un hombre de 78 años con problemas cardiacos -Sanders- o un candidato cuyo agudeza mental había vivido mejores días -Biden-. Llegaron las primeras primarias -los caucus de Iowa- y ganó un joven de 38 años con la única experiencia de ser alcalde de una pequeña ciudad de Indiana, Pete Buttigieg. Biden se hundía en los primeros compases, obtuvo un quinto puesto en New Hampshire y las dudas sobre su capacidad de levantar la campaña arreciaron. Hoy, sin embargo, todo eso ha quedado atrás. Las primarias han pasado por el alambique y esas sacudidas y giros en el guión se ven como las vueltas y revueltas del serpentín para destilar la esencia del partido demócrata: un enfrentamiento entre sus dos almas, el ?establishment? contra el movimiento populista, moderados contra izquierdistas, Biden contra Sanders. Después de más de un año de campaña, y pese a los sobresaltos la realidad es que los dos favoritos de entonces lo siguen siendo hoy. No parecía posible hace solo una semana, cuando Biden estaba contra las cuerdas antes de que se votara en Carolina del Sur y, pocos días después, en el Supermarts. Y, con él, el ?establishment? demócrata, que veía por delante unas primarias inciertas: Biden deteriorado, Buttigieg con buenos resultados pero sin apoyo de las minorías raciales y Michael Bloomberg con mucho dinero pero sin haber sido puesto a prueba todavía en las urnas (empezaba a competir en el Supermartes. Pero la facción moderada del partido funcionó como una orquesta ensayada a la perfección para conseguir una recuperación expedita en tres días. James Clyburn -el legislador negro de mayor peso en el Congreso- dio su apoyo a Biden y contribuyó a una victoria arrolladora en Carolina del Sur. Los candidatos moderados se echaron a un lado -primero Buttigieg, después Amy Klobuchar-. Las adhesiones a la campaña de Biden llegaron desde todos lados, como las contribuciones a sus arcas. Bloomberg se estrelló en el Supermartes, y el voto moderado y el de la minoría negra se concentró en Biden. La fragmentación que había permitido el ascenso de Sanders llegaba a su fin. Nuevo favorito El resultado es que Biden daba la vuelta a la campaña y salía del Supermartes resucitado y como nuevo favorito. Ayer, la agencia AP confirmaba que el ex vicepresidente conseguirá más delegados que Sanders en esa fecha electoral, la más decisiva de las primarias, a pesar de la victoria del senador por Vermont en California, el estado que más delegados reparte. La paradoja es que, pese a todos los vaivenes, 2020 se parece ahora de forma inequívoca a 2016. Entonces Sanders sorprendió con un movimiento populista de izquierdas que prendió en el electorado frustrado demócrata y en los jóvenes y que peleó cuerpo a cuerpo la nominación con Hillary Clinton, a la que favoreció el ?establishment? del partido, como se demostró después en las filtraciones de Wikileaks que hicieron estallar la convención demócrata de aquel año. Ahora la sorpresa es más la recuperación de Biden, pero los bloques que se enfrentan son los mismos. Sus representantes son un hombre blanco de 78 años y un hombre blanco de 77 años (también paradójico en un partido demócrata al que se le llena la boca con llamamientos a la diversidad de género y racial y a la renovación de sus filas). Los dos son de la costa Este. Los dos se han pegado décadas en el Congreso de EE.UU. Pero ahí se acaban las similitudes. Sanders abandera un programa social ambicioso, con propuestas que son revolucionarias para el estadounidense medio: sanidad pública universal, universidad gratuita y cancelación masiva de deuda estudiantil, programas de atención infantil y preescolar, reforma radical del sistema penitenciario, legalización de la marihuana, elevación de la presión fiscal a las rentas altas y corporaciones, eliminación del sistema de financiación electoral privado, desarrollo de una «economía verde»? Evitar la reelección de Trump Las propuestas de Biden serían muy progresistas para cualquier candidato a la presidencia de EE.UU. pero, a la luz de las de Sanders, se consideran moderadas. En lugar de una reforma radical de la sanidad, apuesta por profundizar la de quien fuera su jefe, «Obamacare». En educación superior, solo ofrece dos años de universidad gratuita. Su política fiscal es menos agresiva. Pero, en general, su campaña está menos centrada en el programa y más en el que es el objetivo central para muchos demócratas: evitar la reelección de Trump. Los matices sobre políticas económicas o fiscales resultan secundarios frente al desalojo del presidente. Biden lo resume como «recuperar el alma de EE.UU». La capacidad de derribar a Trump siempre ha sido la carta de Biden y la razón por la que le apoya buena parte del partido: presentar a una persona conocida, decente, moderada, que acabe con la pesadilla que Trump supone para buena parte del país. La elegibilidad, sin embargo, es una moneda con dos caras: Sanders cree que la única manera de derrotar a Trump es provocar una movilización de electorados -sobre todo jóvenes y minorías, sobre todo la hispana- que no fueron a las urnas en 2016; desde el bando de Biden, se apuesta por convencer a los independientes y moderados de ambos partidos con un candidato que no les asuste. El Supermartes ha dado de momento la razón a Biden: en los estados que ganó creció la participación y los jóvenes, uno de los fuertes de Sanders, fueron menos a las urnas que en 2016. Diferencias que importan Sanders se afana ahora por mostrar que las diferencias ideológicas que mantiene con Biden importan. «Joe lleva por aquí mucho tiempo, como yo», dijo esta semana sobre su larga experiencia política. «Y la gente tiene que mirar a lo que hemos hecho cada uno», dijo sobre las decisiones pasadas de cada uno en asuntos como la guerra de Irak, el matrimonio gay, el aborto o el rescate de Wall Street en la crisis de 2008. «Fueron votos difíciles. Yo me puse en el lado correcto de la historia, y mi amigo Joe Biden no». El Supermartes ha dejado a Biden como favorito, llevado en volandas por lo espectacular de su remontada y con adhesiones constantes a su campaña. Pero todavía queda mucho por decidir. La próxima parada será este martes, cuando se ponen en juego seis estados. Algunos de ellos son favorables a Biden -como Misuri y Misisipi, por el peso del electorado negro- y en otros debería ganar Sanders. La pieza clave será Michigan, un estado industrial, con su clase media deteriorada, que fue clave para Trump en 2016. Pero también para Sanders en las primarias; aquí consiguió una victoria que le permitió seguir la pelea contra Clinton hasta el final. En las encuestas manda Biden (38,8% para él a nivel nacional, frente al 29,3% de Sanders en el acumulado de RealClearPolitics) y lo que queda por delante le favorece. Pero si algo han dejado claro estas primarias es cuándo se habrá producido el último bandazo.
05-03-2020 | Fuente: elmundo.es
'La ola verde', el aborto y la ley de la calle
A las puertas del 8-M se estrena la película de Juan Solanas que registró el movimiento popular a pie de calle cuando Argentina votaba su primera ley del aborto y que levanta testimonio del horror de la clandestinidad. 
02-03-2020 | Fuente: elpais.com
Alberto Fernández anuncia el envío al Congreso de una ley de aborto legal
El presidente argentino defiende la reforma de la Justicia en la apertura del curso parlamentario
01-03-2020 | Fuente: elpais.com
Alberto Fernández anuncia el envío al Congreso de una ley de aborto legal
El presidente argentino defiende la reforma de la Justicia en la apertura del curso parlamentario
01-03-2020 | Fuente: abc.es
Alberto Fernández propone el aborto libre y gratuito hasta la semana doce
«El aborto sucede, es un hecho. En el siglo XXI toda sociedad necesita respetar la voluntad individual de sus miembros a disponer libremente de sus cuerpos». Las palabras de Alberto Fernández precedían al anuncio más polémico de su intervención en la Asamblea Legislativa. «En los próximos diez días enviaré un proyecto de ley de interrupción voluntaria del embarazo». El presidente de Argentina inauguró el periodo de sesiones legislativas de este curso, con la noticia que esperaban las diputadas sentadas en sus escaños con los pañuelos verdes y las decenas de militantes que aguardaban en los alrededores del Congreso. A su lado, la vicepresidenta y titular del Senado, Cristina Fernández, le escuchó ?sólo en ese momento- sin mover un músculo. La legalización del aborto (padeció uno involuntario muy traumático) fue el tema que durante sus ocho años de Gobierno evitó abordar. Aclamado con ovaciones y aplausos, Alberto Fernández siguió con su discurso, «simultáneamente lanzaremos un contundente programa de educación sexual y prevención del embarazado no deseado». Dicho esto, también apostó por lo que denominó «el Plan de los mil días», cuyo propósito es asistir a las mujeres durante y después del embarazo así como a sus hijos en la primera infancia.El intento durante el Gobierno de Mauricio Macri, de despenalizar el aborto se aprobó en el Cámara de Diputados pero se rechazó en el Senado El proyecto de Fernández contempla la objeción de conciencia de médicos, enfermeras e instituciones sanitarias de carácter religioso para abortos realizados durante las doce semanas de gestación, plazo límite de la futura ley. El intento durante el Gobierno de Mauricio Macri, de despenalizar el aborto se aprobó en el Cámara de Diputados pero se rechazó en el Senado. En Argentina hoy es legal en casos de violación, menores o cuando esté en riesgo la salud de madre. La Asamblea Legislativa, reunión conjunta de ambas Cámaras, escuchó a Fernández algo menos de hora y media. El sucesor de Macri, ausente para asistir a un foro de expresidentes en Guatemala, retomó ideas de su discurso de investidura del 10 de diciembre. Una de ellas fue la reforma del Poder Judicial y otra la del servicio de Inteligencia, gestionado en la actualidad por una interventora. Sobre el primer proyecto insistió, «Vamos a poner fin a la manipulación judicial» y al «nombramiento de jueces» por intereses políticos., daremos paso al «reordenamiento de la justicia federal « que «impida la construcción de falsas causas». Traducido a los intereses del «kirchernismo» significa , hay que liberar a «Cristina» antes de que las condenas sean firmes y su destino sea ir presa. De paso, también a los suyos que ya están entre rejas por corruptos. En cuanto al servicio de Inteligencia (SI) presentó como novedad que «a 26 años del atentado a la AMIA», el edificio israelí donde murieron 86 personas, «ordenaré desclasificar los testimonios secretos» y la «investigación reservada». Sus palabras eran un espejo de las pronunciadas por el ex presidente Carlos Menem y Néstor Kirchner. Es decir, nada nuevo. «No busco revacha» Alberto Fernández sacudió a la Administración de Macri («Somos un gobierno de científicos, no de CEOS», lanzó) y destacó en varias ocasiones que lleva «81 días» de Gobierno. Un tiempo desperdiciado para la oposición que le reprocha inactividad en la Administración. No obstante, Fernández agradeció a la oposición su apoyo en la renegociación de la deuda aunque les advirtió que investigará responsabilidades de la creación de la misma. «Debemos saber lo que pasó. Nunca más a un endeudamiento insostenible», reiteró. El plano económico es el «charco» más difícil de saltar para un Gobierno que renegocia con el FMI y sin su acuerdo (y el de los acreedores privados) la gobernabilidad será imposible. Optimista, dijo, «el propio FMI ha señalado que la deuda no es sostenible. Nos ha dado la razón.» Lo que le falto contar fue cuál es plan, real, para convencerles de la reestructuración. Después de haber pedido perdón por decir que había que pasar página con la identificación de las Fuerzas Armadas con la dictadura, Fernández observó: «Por primera vez tenemos jefes que ingresaron en pleno funcionamiento de la democracia«. El rostro de los militares que estaban presentes merecía una fotografía El presidente Fernández apeló, desde el principio de su discurso, a lo una sinceridad que le cuestionan. «No busco revancha», aseguró. «Necesito que la palabra recupere el valor que alguna vez tuvo entre nosotros», insistió mientras el abanico de la viuda de Néstor Kirchner, se aceleraba. de cierre o casi, la cita infaltable, «Como supo decir Perón», para un argentino no hay nada mejor que otro argentino«.
23-02-2020 | Fuente: abc.es
Cuando Bloomberg disimula que es Bloomberg
Ya antes del debate del pasado miércoles en Las Vegas las cosas no iban bien para Michael Bloomberg. Su primera cita con las urnas está prevista para el supermartes del 3 de marzo, en el que se vota en 14 estados. Con ese objetivo en el punto de mira, Bloomberg se ha gastado más de 400 millones de dólares en campañas publicitarias en televisión. Pese a ello, la media de sondeos que hace RealClearPolitics le deja en segundo lugar en California con un 16,5% de intención de voto y en cuarto puesto en Texas con un 11,7%. Esos son los dos estados que más delegados eligen y estos datos son anteriores al desastroso debate en Las Vegas. Quizá el millonario neoyorquino debería reflexionar con sus asesores después de ese primer debate sobre qué posibilidades tiene de ganar las primarias si escoge jugar en el mismo ámbito izquierdista de sus rivales demócratas. Ya ha adoptado suficientes políticas de ese sector: subir los impuestos, mayores beneficios sociales, control de armas, discurso sobre el «cambio climático», defensa del aborto? Lo sorprendente fue ver cómo se dejó acorralar por otros ataques de Bernie Sanders sin contestar con fuerza. Un intercambio que ejemplifica esto es el siguiente: -»Tenemos una grotesca e inmoral distribución de la riqueza y de la renta. Mike Bloomberg tiene más riqueza que los 125 millones de americanos más pobres. Eso está mal. Eso es inmoral.» -«No puedo hablar por todos los billonarios. Todo lo que sé es que he tenido mucha suerte, he ganado mucho dinero y lo estoy dando todo para hacer que éste sea un país mejor. Y una buena parte de ello va al partido Demócrata», replicó Bloomberg añadiendo después: «Trabajé muy duro por ello y ahora lo estoy devolviendo.» -«Señor Bloomberg, no fue usted el que ganó ese dinero. Quizá sus trabajadores tuvieron un papel también.»Y Bloomberg calló, con lo que ganó Sanders. La realidad es que Bloomberg es el perfecto ejemplo del emprendedor que tiene una idea que cubre una necesidad que está surgiendo, que ayudó a muchas personas a hacerse más ricas. Como es normal, contrató a miles de trabajadores a los que pagó muy bien y que a su vez contribuyeron a la prosperidad de su entorno comprándose casas, mandando a sus hijos a buenos colegios, pagándose un buen servicio médico y pagando impuestos con los que el socialista Sanders quiere ahora redistribuir. Olvida que para poder hacerlo, tiene que haber dinero en caja. Y eso es lo que proporcionaban los miles de empleados de Bloomberg. En otro momento del debate, Sanders atacó a Bloomberg por no haber hecho públicas sus declaraciones de impuestos. Algo que el millonario promete que hará. Pero tiene guasa que exija ese tipo de desvelamiento el candidato Sanders, que hace seis meses exigía que todos entregasen su historial médico completo y que desde que sufrió un infarto en octubre se ha negado a entregar esa documentación. Bloomberg sólo puede ganar si no juega a ser tan de izquierdas como los demás y está orgulloso de su propio historial sin miramientos. De hecho, su mejor golpe de la noche fue cuando le preguntaron por la iniciativa de Sanders de que las grandes corporaciones tengan que poner trabajadores en el consejo de administración. Bloomberg replicó: «No se me ocurre nada que pueda facilitar más la reelección a Donald Trump que escuchar esta conversación. Es ridículo. No vamos a acabar con el capitalismo». Y el público le aplaudió. Fue la única vez de la noche en que lo hizo.
23-02-2020 | Fuente: abc.es
Soros controla a 12 de los 100 jueces del Tribunal Europeo de Derechos Humanos
De los cien jueces que formaron parte del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), con sede en Estrasburgo, entre el 1 de enero de 2009 y el 1 de octubre de 2019, veintidós tienen ?o tuvieron? vínculos con siete ONGs de corte progresista acreditadas ante él, y doce de ellos con la Open Society Foundation (OSF) y su rama jurídica, The Open Society Justice Initiative (OSJI), fundadas y controladas por el polémico magnate norteamericano de origen húngaro George Soros. Se trata, entre miembros actuales, del búlgaro Yonko Grozev, del lituano Egidijus Kuris, del albanés Darian Pavli, de la croata Ksenija Turkovic y del letón Martins Mits; entre los eméritos figuran el polaco Lech Garlicki, la estonia Julia Laffranque, la bosnia Lilijana Mijovic, el húngaro András Sajo, el eslovaco Jan Sikuta, el montenegrino Nebojsa Vucinic y la letona Ineta Ziemle. Así se desprende de la investigación llevada a cabo por el Centro Europeo para el Derecho y la Justicia (ECLJ), también acreditado ante el TEDH, al que ha tenido acceso ABC. Llama la atención la procedencia geográfica de los jueces concernidos: todos proceden de países bálticos o balcánicos que recobraron la libertad tras la caída del Muro de Berlín, elegidos como terreno de cultivo prioritario por la OSF para arraigar sus ideas progresistas: esa zona se lleva la mayor parte de los 90 millones de dólares que la Osf destina anualmente a Europa. Según el informe, Soros ha invertido más de 131 millones de dólares en Albania desde 1992, sirviendo parte de ese dinero para la captación y posterior formación de élites. Y en lo tocante a la selección de jueces para el TEDH, el método demostró su eficacia, pues en 2018 dos de los tres candidatos para ocupar el puesto de Estrasburgo habían sido previamente directivos de la sucursal local de la OSF, siendo Pavli el designado. La Fundación Soros ?otra de las entidades de la nebulosa del magnate?repitió la operación en Letonia, donde creó y financió la Escuela Superior de Derecho de Riga, entre cuyos colaboradores permanentes figuraron los jueces Ziemle y Mits. También llama la atención, aunque no es ni haya sido juez del TEDH, de Nils Muiznieks, director de programas de la OSF en Letonia hasta 2012, año en el que tomo posesión del estratégico cargo de Comisario de Derechos Humanos del Consejo de Europa, que ejerció hasta 2018, distinguiéndose por sus constantes críticas al primer ministro húngaro Viktor Orban, diana predilecta de las campañas de Soros en Europa. Y en 2009, Muiznieks declaró abiertamente que uno de los objetivos de la OSF era el de «crear un homo sorosensus, el de la sociedad abierta, en oposición al homo sovieticus». Los seis escuderos El informe del ECLJ no limita su investigación a los grupos directamente controlados por George Soros. También escudriña ?aunque su influencia es notablemente menor? la actividad de otras seis ONGs presentes en el Tribunal de Estrasburgo: la británica The Aire Centre, la Comisión Internacional de Juristas, Human Rights Watch, Interights, los Comités Helsinki y Amnistía Internacional. Todas cooperan estrechamente con el entramado de Soros. En el caso de los Comités Helsinki y de Amnistía Internacional llama la atención su deriva izquierdista: durante la Guerra Fría, los Comités Helsinki destacaron por su defensa de los disidentes encarcelados en los países de Europa Oriental; Amnistía Internacional se ciñó durante casi seis décadas a una defensa de los Derechos Humanos no contaminada ideológicamente. Hasta que en 2007, reconoció el aborto como un derecho, decisión que supuso la ruptura de su colaboración con la Santa Sede. Los 90 millones de dólares que Soros ha invertido en el país báltico entre 1992 y 2014 han sido, como se puede constatar, muy productivos. En relación con Bulgaria, el informe no ofrece datos dinerarios, pero sí demuestra la estrecha relación existente entre los dos últimos jueces búlgaros del TEDH y ONGs cuyo mecenas principal es Soros a través de sus múltiples palancas. El informe señala que los jueces Turkovic ?antiguo administrador e investigador de OSF en Croacia? y Sikuta ?antiguo miembro del Comité de Expertos de OSF en Eslovaquia? intervinieron en un caso en que OSF actuaba como tercero; en dos Laffranque -ex miembro del comité ejecutivo de Praxis, entidad financiada por OSF, Ziemle ?docente en la Escuela Superior de Derecho de Riga? y Garlicki, que ha impartido clases en diversos programas académicos de OSF y de la «Central Europe University», otro de los pilares de Soros en Europa; en tres intervinieron Sajo ?antiguo empleado de la oficina central de la OSJI? y Vucinic ?colaborador de los informes de OSF en 2005 y 2008; y en cuatro Mijovic, muy activa en el comité ejecutivo de OSF en Bosnia entre 2001 y 2004. Tampoco deja de asombrar que el juez Grozev, exadministrador de la OSFen Bulgaria y antiguo empleado de la Osji en Nueva York fuera elegido juez del TEDH poco después de haber defendido a las Pussy Riots ante ese mismo tribunal y sin que hubiera culminado el procedimiento. «No tomó parte en el juicio, pero el Tedh condenó a Rusia a pagarle 11.760 euros a modo de minuta», señala a ABC Grégor Puppinck, director del ECLJ. Choque de intereses Las intervenciones ?aunque el fallo final no sea favorable a las pretensiones de Osf y entidades satélites? de estos jueces ponen de manifiesto la existencia de un claro escenario de conflicto de intereses en el seno del TEDH, cuyo reglamento, en el artículo 28, se limita a recomendar la inhibición de un juez, «en caso de que su imparcialidad esté en en?tredicho en el examen de un caso concreto». El informe solo percibe trece inhibiciones de jueces en los más de trescientos casos en los que las OSJ, la OSJI y otras ONGs con las que comparte simbiosis ideológica han participado, ya sea como demandantes o como terceros, entre 2009 y 2019. Se dan asimismo situaciones sorprendentes: en el «caso D.H. y otros contra República Checa», fechado en 2007, el abogado de los demandantes era el propio presidente de la OSJI, sin que esta condición figurase en el sumario, pese que la OSJI la reivindicó en su relación de actividades. Curioso también que el en el caso «Big Brother contra Reino Unido», que versaba sobre el delicado asunto de las protección de datos, diez de los demandantes eran ONGs financiadas por la OSF. Otra muestra de la estrecha relación entre Soros y los juristas que operan en el los tribunales internacionales de derechos humanos ?no solo en el TEDH- viene dada por la publicación, de forma conjunta por la OSJI y la Comisión Internacional de Juristas (CIJ) fue la de una guía dedicada a las reglas y prácticas de la selección de jueces y comisarios de derechos humanos a lo largo y ancho del planeta. Volviendo al TEDH, conviene recordar que entre sus competencias, contempladas en el Preámbulo del Convenio Europeo de Derechos Humanos, figura la protección y el desarrollo de los derechos y libertades del Convenio. En los últimos es evidente que los jueces del TEDH han potenciado esta facultad, siendo la principal consecuencia el aumento de su influencia política. España lo comprobó cuando el TEDH tumbó la «Doctrina Parot», fallo que supuso la liberación inmediata de decenas de etarras. Precisamente, fue la CIJ la que remitió al TEDH, en marzo de 2013, el informe contrario a esa doctrina y la primera en aplaudir el fallo siete meses después. Su hombre en España es el antiguo magistrado del Tribunal Supremo y expresidente de la Unión Progresista de Fiscales, José Antonio Martín Pallín. El Tribunal de Estrasburgo interviene con cada vez mayor frecuencia en asuntos tocantes a los intereses de grupos homosexuales o de defensores del aborto y a los derechos de las minorías étnicas, teniendo sus fallos capacidad de desestabilización social y política, por ejemplo mediante la modificación obligatoria de leyes aprobadas democráticamente por los respectivos parlamentos. Y este ámbito de los derechos individuales es uno de los favoritos de las entidades vinculadas a Soros presentes en el TEDH. Y su influencia no se mide tanto en el número de victorias judiciales como en el hecho de haber logrado que el TEDH adopte su sesgo progresista en la interpretación de los Derechos Humanos, lo que permite, el informe del ECLJ es elocuente al respecto, una sincronización de acciones en la puesta en marcha de campañas para sensibilizar a la opinión pública europea y arrastrarla hacia sus posiciones. Medios a Soros no le faltan. E insuficiencia de medios al TEDH tampoco: su presupuesto anual, 70 millones de euros, es inferior en 20 millones a la cantidad que el magnate gasta cada año en Europa. La magistrada española en el punto de mira Los efectos de la colonización ideológica en la que las organizaciones vinculadas a Soros han jugado un papel importante también se hacen sentir en la política: en enero de 2018, los socialistas europeos pidieron públicamente la anulación del nombramiento ?uno de los últimos importantes del Gobierno de Mariano Rajoy- de la jurista donostiarra María Elósegui como juez española del Tedh por su postura contraria al matrimonio homosexual. Fracasaron en su intento, pero nunca antes un grupo político había osado formular una petición de tanto calibre.