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Trump insiste en relajar el distanciamiento y quiere que EE.UU. esté «en marcha» en Semana Santa

24-03-2020 - Fuente: abc.es
Trump insiste en relajar el distanciamiento y quiere que EE.UU. esté «en marcha» en Semana Santa
EE.UU. vivía hoy realidades paralelas. Por un lado, la expansión de la epidemia del coronavirus avanzaba con fuerza, con más de 50.000 casos al cierre de esta edición y cerca de 650 fallecidos, con el estado de Nueva York convertido en el peor foco del mundo y abocado al colapso hospitalario en cuestión de días. Al mismo tiempo, varios Gobiernos de los países más afectados, como Italia o Francia, anunciaban el reforzamiento del confinamiento de la población y la extensión temporal de las restricciones hasta el verano. Pero, por otro lado, los estadounidenses veían al presidente de su país en las pantallas de sus televisores apostar por priorizar la economía y volver a poner a la gente a trabajar a corto plazo. «Me gustaría que el país estuviera en marcha el domingo de Pascua», dijo Trump desde la Casa Blanca, acompañado de miembros del grupo de trabajo contra el coronavirus, en una comparecencia en Fox News dedicada a tranquilizar a la sociedad y, sobre todo, a los mercados. Una quincena de estados han impuesto el confinamiento generalizado de sus ciudadanos, aunque con una versión más laxa que en Italia o España: se puede salir a pasear o hacer ejercicio si se mantiene la distancia. Trump redobló su apuesta por la nueva postura que defiende desde el domingo de medianoche, cuando anunció que «la cura no puede ser peor que el problema». La idea de Trump es evaluar las directrices de distanciamiento de la Casa Blanca cuando acabe el periodo de quince días que estableció el 16 de marzo, es decir, el próximo lunes. «Esto ha sido muy duro y desestabilizador» dijo sobre el establecimiento de medidas de distanciamiento, trabajo desde casa o cierre de colegios. «Pero tenemos que volver al trabajo y la gente puede volver a sus trabajos y hacerlo con cabeza», dijo Trump, que apunta a preferir que el confinamiento solo afecte a la población vulnerable y que el resto vuelva a trabajar manteniendo distancia física y precauciones como el lavado habitual de manos. El escenario que plantea Trump parece irrealizable en el estado de Nueva York, que acumula mitad de los casos del país, con solo un 6% de la población. Al cierre de esta edición, contaba con 25.655 casos, en un salto de más de cinco mil positivos en un solo día. La peor parte se la llevaba la ciudad de Nueva York, con casi 15.000 casos y un aumento de 2.599 en 24 horas. Este lunes, el estado de Nueva York, que tiene casi 20 millones de habitantes, superó en número de casos por millón de personas a Italia: el país transalpino tiene poco más de 1.000 mientras que el estado de EE.UU. se ha disparado hasta cerca de 1.300. Las proyecciones también dan por seguro que EE.UU. superará a Italia en casos totales esta misma semana. Los datos los ofreció el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, en una rueda de prensa emotiva en la que defendió que «no hay partido» si hay que elegir entre salud pública y economía. «Mi madre no es prescindible, tu madre no es prescindible», dijo sobre la población más vulnerable y reconoció un «incremento dramático» de la epidemia. «No estamos aplanando la curva, se está empinando», dijo sobre el ritmo de contagios, cuyo número se duplica cada tres días. Cuomo advirtió que el pico de contagios, en el que los sistemas hospitalarios habrán colapsado, será más alto de lo que se creía y llegará antes de lo previsto. Mientras que al principio de la crisis se hablaba de un periodo de 45 días, Cuomo lo situó en 15 días. Y lo peor podría estar por llegar, como pronosticó en la víspera Deborah Birx, experta médica del equipo de trabajo de la Casa Blanca, cuando dijo que el 28% de los test realizados en el área metropolitana de la ciudad de negativo y que se sospecha que el virus ha circulado en la capital financiera y cultural del mundo «durante semanas». Cuomo detalló la situación «crítica y desesperada» que vive para encontrar el equipamiento médico que necesitará en pocos días, cuando se dispare todavía más el número de contagios y los hospitales no den abasto. Hace unos días, la necesidad de camas hospitalarias es ahora de 140.000 -el estado dispone de unas 55.000 y al principio se creía que se necesitarían 110.000- y solo cuenta con 7.000 respiradores, frente a los 30.000 que requerirá para casos graves. Cuomo habló desde el Javits Center, un centro de convenciones en Manhattan, el mayor de EE.UU., que está siendo habilitado como hospital temporal. «Necesitamos ayuda federal, no hay otra manera de hacerlo», dijo el gobernador sobre la urgencia de que la Administración de Donald Trump invoque la ley de Producción de Defensa y obliga a las empresas a fabricar ventiladores con urgencia. «FEMA ha dicho que nos va a mandar 400 ventiladores», dijo sobre la agencia federal de gestión de emergencias. «¿400? ¡Necesitamos 30.000! No están entendiendo la magnitud del problema» protestó. Más tarde, Trump le respondió que tuvo la posibilidad de comprar 16.000 ventiladores en 2015 y no lo hizo. «Se supone que él debe comprar sus propios ventiladores», dijo el presidente. La advertencia de Cuomo de que la gravedad de la epidemia en Nueva York se replicará en otros lugares no ha convencido al presidente de EE.UU., decidido a no apostar por el confinamiento que han aplicado los países que mejor consiguieron controlar sus brotes, como Corea del Sur. «¿Cómo vas a parar al país más exitoso del mundo?», se preguntó Trump. «Todos los años perdemos miles y miles de personas por la gripe y no paramos el país. Perdemos más gente en accidentes de tráfico y no decimos a las compañías que dejen de fabricar coches». La nueva postura de Trump ha sido combatida por la oposición demócrata y por buena parte de la comunidad médica. Desde que la adoptado, no ha aparecido en sus comparecencias Anthony Fauci, la autoridad del Gobierno en enfermedades infecciosas, y la voz más respetada en la opinión pública del grupo de trabajo de la Casa Blanca contra el coronavirus. «Va a morir más gente si ponemos al país en recesión o en depresión», defendió Trump y citó la posibilidad del aumento de suicidios, aunque no dio ningún dato para respaldar esa afirmación.