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Tony Abbott, el polémico asesor de Johnson que comparan con Trump

07-10-2020 - Fuente: abc.es
Tony Abbott, el polémico asesor de Johnson que comparan con Trump
El ex primer ministro australiano Tony Abbott fue nombrado el pasado septiembre asesor comercial del Gobierno británico. Desde entonces, ríos de tinta han corrido con su nombre no solo en las columnas de opinión de los medios del Reino Unido, sino también en cartas que van y vienen entre bastidores, con unos destacando sus virtudes; otros, remarcando sus defectos y muchos, entre ellos políticos y organizaciones como Amnistía Internacional o Greenpeace, pidiendo su desvinculación del Gobierno. Su perfil es complejo. Abbott, nacido en Londres de padres australianos hace 62 años y miembro del Partido Liberal de Australia, es un personaje controvertido que incluso algunos comparan con Donald Trump, y ha sido tildado de racista, homófobo y misógino en varias ocasiones por sus políticamente incorrectas -o directamente ofensivas- declaraciones. Hace ocho años, por ejemplo, antes de convertirse en primer ministro en el 2013 tras seis años de gobierno laborista, aseguró que «los hombres están mejor adaptados que las mujeres para ejercer la autoridad», lo que cayó como un balde agua fría en la nación, que además en aquel momento tenía una primera ministra, Julia Gillard. El nombramiento de Abbott, que estudió Economía y Derecho en Sydney antes de pasar también también por Oxford, ha caído sin embargo en saco roto, como otras decisiones tomadas por Johnson que han sido duramente criticadas. Incluso el líder laborista Keir Starmer mostró su preocupación porque el polémico político forme parte del Consejo de Comercio del Reino Unido. «No creo que sea la persona adecuada para el puesto. Si yo fuera primer ministro, no lo nombraría», aseguró. Las críticas también llegaron desde las filas tories. Por ejemplo, la ex ministra conservadora Caroline Nokes calificó su nombramiento como algo «horrible». Conservador y euroescéptico Llamado de forma despectiva «el Monje Loco», ya que también coqueteó con el sacerdocio, estuvo solo dos años en el poder, pero sus seguidores aseguran que pese a protagonizar diversas controversias, tiene los contactos suficientes y necesarios para cumplir un papel decisivo en los acuerdos comerciales que necesitará Reino Unido tras el Brexit, sobre todo con Australia, así como con los otros estados del los «Five Eyes» (Nueva Zelanda, Estados Unidos y Canadá). Monárquico, conservador, euroescéptico y cuya imagen de «macho men» tuvo que suavizar para ganar adeptos, no fue sin embargo tan precavido con lo que salía de su boca. Si bien sus políticas estuvieron siempre dentro de lo esperado en el espectro conservador, como la oposición a relajar las leyes sobre el aborto y contra los matrimonios entre personas del mismo sexo, la polémica la sirvió en bandeja con sus palabras. Por ejemplo, dijo que la virginidad es «el mejor regalo» que una mujer «puede darle a a alguien»; cuando se le preguntó si se sentía amenazado por los homosexuales, respondió: «Probablemente me siento un poco amenazado, como mucha gente. No hay duda de que (la homosexualidad) desafía las nociones ortodoxas del orden correcto de las cosas»; y entre sus afirmaciones también está una sobre la islambofobia, tan aplaudida como odiada: «Con demasiada frecuencia en las filas de los funcionarios existe la idea de que la islamofobia es un problema casi tan grande como el terrorismo islamista. Bueno, la islamofobia no ha matado a nadie». También es acusado de no creer en el cambio climático, algo que él niega, pese a que sus declaraciones podrían ser perfectamente parte del guión de Trump. Por ejemplo, dijo que que las concentraciones altas de dióxido de carbono actúan como «alimento vegetal» y «en realidad están reverdeciendo el planeta y ayudando a elevar los rendimientos agrícolas», y el año pasado aseveró que el mundo está «dominado por un culto climático». También se opone a la investigación con células madre. No obstante, su hermana Christine, lesbiana, siempre le ha defendido diciendo que las acusaciones en su contra son «infundadas» y «deshonestas», e incluso sus detractores reconocen, a regañadientes, que durante el poco tiempo que ejerció como premier se alcanzaron importantes acuerdos de libre comercio con China, Corea y Japón. Sus adeptos también le aplauden sus logros para detener la inmigración ilegal y bajar algunos impuestos, y desde Australia se felicitan por su nombramiento. «Gran Bretaña no podría haber encontrado un líder internacional con un historial más sólido para ayudar a los exportadores que Abbott, y no hay duda de que trabajará tan duro y eficazmente para Gran Bretaña como lo hizo para Australia», señaló en un artículo publicado en «The Telegraph» Mark Higgie, que fuera asesor internacional de Abbott durante cuatro años y embajador de Australia en la UE durante tres. «Boris Johnson y Liz Truss (la ministra británica de comercio internacional) deben ser felicitados por ignorar las tonterías que se han dicho sobre Tony Abbott», manifestó.