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Muestra inédita de obras de TINTORETTO en el Museo del Prado

30-01-2007 - Fuente: estaraldia.es
La que se puede visitar desde ya en el Museo del Prado es la mayor exposición sobre Tintoretto que se ha celebrado desde la organizada en Venecia en 1937. La componen 70 obras procedentes de los principales museos e instituciones europeas y norteamericanas., y significa la primera vez en 400 años que se pueden contamplar juntas las dos obras más emblemáticas del pintor: La Última Cena y el Lavatorio.
Bajo la presidencia de SS.MM. los Reyes y del presidente de la República de Italia, Giorgio Napolitano, el Museo del Prado ha inaugurado “Tintoretto” la primera antológica dedicada al pintor en España, además de la única monográfica que se celebra en el mundo desde la presentada en Venecia hace setenta años (en 1937) en el Palazzo Pesaro.

La exposición, patrocinada por la Consejería de Cultura y Deportes de la Comunidad de Madrid y comisariada por Miguel Falomir, jefe del departamento de Pintura Italiana del Museo del Prado, brindará una oportunidad excepcional y probablemente irrepetible para acercarse al artista. Con alrededor de 70 obras procedentes de los principales museos e instituciones europeas y norteamericanas que conservan trabajos del artista, esta muestra constituye un riguroso recorrido por la dilatada carrera de Tintoretto a la vez que culmina una larga y exhaustiva investigación.

A pesar de ser uno de los grandes nombres de la historia de la pintura, Jacopo Tintoretto ha merecido escasa atención por parte de los museos e instituciones. Por un lado la escasez de exposiciones dedicadas a Tintoretto se explica por razones logísticas, ya que muchas de sus obras maestras son lienzos de gran formato y se encuentran en Venecia en los edificios para los cuales fueron concebidas. Por otro, también hay motivos filológicos, teniendo en cuenta su enorme producción, a menudo confundida con la de discípulos e imitadores. Tales dificultades han retraído a museos y, tras 1937, Tintoretto sólo ha sido objeto de muestras parciales.

El Museo del Prado ha intentado paliar estas deficiencias después de una ardua labor de investigación en la que han participado especialistas procedentes de Estados Unidos, Alemania, Reino Unido, Italia, Austria y España, que además han colaborado en la rigurosa selección de obras que conforman la exposición.

Con una selección de cuarenta y nueve pinturas, trece dibujos y tres esculturas, la exposición muestra la amplitud de registros del pintor y su dedicación a todos lo géneros, pero haciendo especial hincapié en su dimensión como pintor narrativo religioso, donde alcanzó sus mayores logros. La muestra permite volver a contemplar juntas por primera en 400 años dos de sus obras maestras de temática religiosa, pintadas para la iglesia de San Marcuola: la Última Cena (Iglesia de San Marcuola, Venecia) y el Lavatorio del Museo del Prado. Reunirá asimismo algunas de sus principales composiciones mitológicas Venus, Vulcano y Marte, (Munich, Alte Pinakothek); Origen de la Vía Láctea (Londres, National Gallery) y ejemplos de su actividad como retratista: autorretratos del Philadelphia Museum of Art (Filadelfia), del Museo del Louvre (París), y el retrato de Lorenzo Soranzo del Kunsthistorisches Museum (Viena).

La exposición ahonda especialmente en el proceso creativo del pintor, concediendo gran importancia al “disegno”, entendido como instrumento de aprendizaje, experimentación y composición, así como a los aspectos técnicos, plenamente integrados al discurso expositivo. Tintoretto concedió una importancia excepcional al dibujo y una selección de los mismos se incluye en la exposición. Éstos son de tres tipos: los que realizara de esculturas clásicas y de Miguel Ángel a partir de pequeños modelos junto a los que se mostrarán, los dibujos preparatorios de composiciones enteras (se mostrará el único conservado, el realizado para Venus y Vulcano que se encuentra en Berlín, en el Staatliche Museen zu Berlin), y dibujos preparatorios para figuras aisladas, a menudo reutilizados para varias composiciones.

El criterio seguido para la selección de las obras, tanto pinturas como dibujos, ha sido el cualitativo. Tintoretto fue un pintor tan prolífico como irregular y ello ha obligado a ser extraordinariamente selectivos. El primer sacrificado ha sido el propio Museo del Prado, algunas de cuyas obras atribuidas a Tintoretto han sido excluidas de la exposición por carecer de la calidad deseada. Aún así, no todas las obras de la exposición son enteramente suyas ya que la noción de autoría en el siglo XVI no se concebía igual que ahora y era habitual que los talleres contaran con ayudantes y colaboradores. En algunas de las obras incluidas, sobre todo en las tardías, es perceptible la participación de estos ayudantes, como en el Entierro de Cristo de la Iglesia de San Giorgio Maggiore, en Venecia, aunque no actúa en detrimento de la calidad de la obra ni socava la fortísima personalidad artística de Tintoretto.