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Macron y Le Pen, a la caza del voto abstencionista y antisistema

19-04-2022 - Fuente: abc.es
Macron y Le Pen, a la caza del voto abstencionista y antisistema
Emmanuel Macron y Marine Le Pen se enfrentan esta noche en un gran debate político, retransmitido por todas las cadenas de radio y televisión, para intentar conseguir el voto de los abstencionistas y antisistema de izquierda y derecha, ultras de todos los bandos, que son el partido más grande de Francia, con mucho. En la primera vuelta del pasado domingo, 12.824.169 franceses (más del 26% del censo) decidieron no votar, abstenerse. Ante la segunda vuelta del domingo que viene, entre 6 y 7 millones de franceses, un 14% de electores, piensan que las elecciones están o pueden estar «trucadas».. la suma de esas dos cifras da un resultado inquietante: más o menos 20 millones de franceses (en un Francia de 68 millones de habitantes) tienen muchas dudas o reservas de fondo sobre el sistema democrático. El hundimiento histórico de los grandes partidos de izquierda y derecha, conservadores tradicionales, socialistas y comunistas coincide con la emergencia de un voto antisistema, de ultra izquierda y derecha, muy semejante al voto antisistema que dio la victoria a Donald Trump y aprobó el Brexit en el Reino Unido, el 2016, un año antes del primer duelo Macron - Le Pen, cuando comenzó a descomponerse el paisaje político tradicional de Francia. Dominique Reynié, director general de la Fundación para la innovación política (FPIP), comenta esa evolución del modelo político francés de este modo: «La elección presidencial se ha transformado en un instrumento de protesta contra el poder, cuando antes era algo así como una delegación del poder a personalidades o partidos. Un 60% o más del voto de la primera vuelta fue un voto de protesta electoral contra el sistema». Campañas agresivas Ante el voto de la segunda vuelta, la decisiva, la que deberá elegir o reelegir un presidente o elegir a una presidenta, todos los partidos tradicionales de izquierda y derecha han pedido muy mayoritariamente el voto «contra Le Pen». Sin embargo, los llamamientos muy claros de Nicolas Sarkozy (derecha) y François Hollande (socialista), el llamamiento más ambiguo de Jean-Luc Mélenchon (extrema izquierda) corren en riesgo de caer en el saco roto de los antisistema sensibles a la retórica populista y ultra nacionalista. Las manifestaciones de extrema izquierda contra Le Pen se han transformado en manifestaciones contra Macron, al mismo tiempo: desde esa óptica, la candidata de extrema derecha y el presidente «son lo mismo». Entre los antisistema de extrema izquierda, de Mélenchon a los grupúsculos extremistas, las campañas callejeras repiten siempre el mismo rechazo: «Ni Macron ni Le Pen». «Contra Le Pen y las políticas liberales, respuesta social antifascista». «Macron y Le Pen son una amenaza sin precedentes contra las libertades democráticas». Las campañas muy agresivas de los antisistema que utilizan masivamente las nuevas tecnologías y las redes sociales han promovido un «movimiento» menor pero perfectamente comparable con las campañas de Donald Trump, insistiendo en que las presidenciales «están o pueden estar trucadas» o «manipuladas». Grupos de seguidores de Twitter y Facebook, partidarios de Éric Zemmour y Marine Le Pen han promovido, desde primeros del mes de marzo pasado, campañas del tipo «Macron embustero». «No debéis dejar que os roben la elección». Gérald Darmanin, ministro del Interior, ha sido acusado, desde hace semanas, de preparar el «trucaje» de las elecciones. Los antisistema de ultra derecha, antivacunas y católicos ultra integristas hacen campaña a la manera de los seguidores de Trump: «Stop the steal», «Parar el robo», aludiendo al «riesgo» de un «fraude electoral masivo». Campañas que han tenido éxito: el 14% de los franceses piensan que la segunda está o puede estar «manipulada». Los antisistema de extrema derecha, laica y religiosa, tradicionalistas, por su parte, se tiran a la calle con banderas nacionales, lucen algunas camisetas proTrump, incluso recurren a cruces de la tradición del Vía Crucis cristiano, que algunos militantes pasean, en camisón, con frases de propagada que dicen «El amor lo cura todo». Los sindicatos mayoritarios, la CFDT, CGT y FO, han pedido el voto «contra le Pen». Sin embargo, los mismos sindicatos han convocado jornadas de protesta social, el jueves día 21, a tres días del voto final, en una docena muy larga de ciudades de provincias, como Aix-en-Provence, Brest, Chambéry, Cherbourg, Clermont, Issy-les-Moulineaux, Lille, Lyon, Mérignac, Montbonnot, Nantes, Pau, Pérols, Pessac, Rennes, Estrasburgo y Toulouse. Movilización sindical que corre el riesgo de favorecer la abstención o los votos de rechazo social, antisistema. Los sindicatos insisten en denunciar a Le Pen, pero sus manifestaciones contra Macron también tienen un ligero «perfume» antisistema. El duelo final Según un estudio de la Fundación para la innovación política (FPIP), «una parte importante de la población siente la tentación de una suerte e insurrección popular, con su voto antisistema». Tentación, angustia social e inquietud: los antisistema también tienen miedo de una ruptura brutal con el euro, con las subvenciones de la Política Agraria Común (PAC). Durante el gran debate de esta noche, Marine Le Pen pedirá que los votos antisistema de la primera vuelta se transformen en un referéndum nacional contra Macron. El presidente, por su parte, pedirá que la segunda vuelta del domingo sea un referéndum nacional a favor de Europa, sus principios democráticos y la sociedad abierta. El gran debate de esta noche debiera ayudar a clarificar el duelo y voto final. Le Pen intenta ofrecer una imagen «recetada», «tranquila» y «ecuménica». Macron ha hecho una campaña muy «ofensiva», aparentemente con éxito. Los siempre últimos sondeos anuncian una posible victoria de Macron, con dos márgenes de incertidumbre: una abstención previsiblemente alta o muy alta; y un margen de error imprevisible. A nadie se le oculta la doble dimensión nacional y europea de ese enfrentamiento entre el búnker ultra nacionalista y la sociedad abierta.