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Macron asegura que «el futuro de la seguridad militar y alimenticia de Europa pasa por África»

02-08-2022 - Fuente: abc.es
Durante su gira por varios países del África occidental, Camerún, Benín y Guinea-Bisáu, Emmanuel Macron ha insistido y denunciado la gravedad amenazante de la presencia creciente de Rusia en el corazón del continente africano, coincidiendo con la aparición de nuevas rutas del terrorismo islámico, estimando que los nuevos desafíos de la inseguridad militar y alimenticia afectan a toda Europa. A juicio del presidente francés, el futuro de la seguridad militar y alimenticia de Europa pasa, en bastante medida, por la resistencia y lucha contra la instalación de Rusia y China en las antiguas colonias europeas. A su llegada a Camerún, donde sostuvo conversaciones con el presidente Paul Biya, Macron comenzó por denunciar el «expansionismo híbrido» de Rusia en África: « El Kremlin mueve sus peones a varios niveles. La presencia militar, directa, está acompañada de la implantación de las milicias privadas Wagner; al mismo tiempo que las agencias publicitarias rusas difunden noticias falsas, desestabilizantes». Un portavoz oficial del presidente explica los razonamientos del jefe del Estado de este modo: «La agenda diplomática y militar rusa en África no tiene nada que ver con la prosperidad africana. Esa agenda atiza la desestabilización, siempre que puede, agravando fracturas inquietantes. Moscú se impone, sistemáticamente, alimentando la desestabilización permanente». Un modelo 'canónico' de la guerra híbrida rusa, en el corazón del continente africano, es el de Malí, donde, tras un golpe de Estado, los golpistas que tomaron el poder decretaron el fin de la cooperación militar con Francia, sustituida por las milicias privadas rusas controladas por 'empresarios' amigos de Putin. Los servicios de seguridad franceses estiman que la presencia militar rusa puede crecer si los aliados europeos no adoptan políticas más enérgicas en África. Noticia Relacionada crónica estandar No Macron anuncia sangre, sudor y lágrimas para Francia y Europa Juan Pedro Quiñonero El presidente francés concedió la tradicional entrevista durante la celebración del Día de la Bastilla En Benín, Macron ha evocado con mucha prudencia el c áncer nacional y regional del yihadismo : «Francia está dispuesta a incrementar su ayuda directa, en todos los terrenos, cultural, económico, militar, antiterrorista». Retórica elíptica para recordar una gangrena devastadora. Según el ministro de la Defensa de Ghana, Dominic Nitiwul, los quince países miembros de la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (CEEAO) han sufrido 5.300 ataques terroristas , con 16.000 muertos, durante los últimos tres años: más de mil ataques terroristas por año, con un coste devastador en vidas humanas. La presencia militar de Francia en Malí , desplazada parcialmente a Níger, tenía como primer objetivo combatir la propagación del yihadismo islámico. En Benín, Macron ha presentado un «nuevo modelo» de lucha antiterrorista : la lucha tradicional, militar y policial, debe completarse con la cooperación cultural, social y económica. Caldo de cultivo Francia restituyó a Benín, en su día, una legendaria colección de obras de arte robadas durante la colonización. El gesto también tiene una dimensión más profunda: incrementar una cooperación bilateral para intentar recortar la trágica sangría de la juventud atraída por la violencia terrorista. Se trata de una tragedia atroz, que Maryse Quashia, profesora en la Universidad de Togo, analiza de este modo: «Es difícil comprender cómo nacen las bandas terroristas . Pero conocemos sus objetivos y su caldo de cultivo: la pobreza, el paro, la miseria y la corrupción». En Camerún, Benín y Guinea-Bisáu, Macron ha insistido en la 'guinda' que une la inseguridad militar, yihadista, y la inseguridad alimenticia , creciente y alarmante. La guerra de Ucrania también tiene para África un coste trágico en víctimas del hambre por la falta de grano . Desde la óptica macroniana, el desarrollo económico permitiría a algunos países africanos recortar su dependencia alimenticia para convertirse, incluso, en graneros para África y Europa. «Rusia lanzó contra Ucrania una guerra territorial que se pensaba desaparecida de Europa, invadiendo un país libre e independiente. Se comporta como una potencia colonial. África no debe olvidar ese comportamiento», recordó el presidente francés. Durante su gira, ha intentado relanzar la Misión para la Resiliencia Alimenticia y Agrícola (MRAA), la iniciativa europea, durante la presidencia francesa, destinada a combatir la crisis alimenticia mundial. Un futuro cultural común El francés es la quinta lengua más hablada del mundo, la lengua coloquial y cultural de un 4 % de la población mundial , unos 300 millones de hombres. Históricamente, Francia ha intentado «canalizar» esa realidad a través de la Organización Internacional de la Francofonía (OIF). Entre el 2050 y el 2060, 700 millones de seres humanos tendrán el francés como lengua de cultura . Desde Senghor y Aimé Cesaire, hace décadas, los escritores negros, en lengua francesa, tienen un puesto de honor en la cultura nacional. Las comunidades culturalmente francófonas de la República del Congo (84 millones) y Egipto (99 millones) son ya muy superiores aritméticamente, a los franceses nacidos y criados en Francia (68 millones). El Estado y los grandes inversores nacionales han asumido esa realidad demográfica, desde hace años. Emmanuel Macron «milita» por la integración multicultural de la francofonía, para enriquecer la cultura francesa con aportaciones de distinto origen, africano, las más de las veces. En el corazón de París, en la Bolsa de Comercio, en la colección personal de François Pinault, una de las grandes fortunas nacionales, tienen un puesto excepcional los artistas africanos, a los que se consagra espacios de primer rango. Se trata de un símbolo canónico : una de las grandes fortunas nacionales, con un museo propio, apuesta artística y financieramente por invertir en arte africano.