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Macron, a Le Pen: «El nacionalismo es la guerra»

01-01-1970 - Fuente: abc.es
Macron, a Le Pen: «El nacionalismo es la guerra»
A menos de 20 días de la primera vuelta de la elección presidencial en Francia, los once candidatos a la jefatura del Estado han protagonizado este martes el único debate colectivo de la campaña, entre el «circo publicitario» y tres debates de fondo: «¿Cómo crear empleos?» «¿Cómo proteger a los franceses?» «¿Cómo hacer realidad el modelo social que usted propone?». El riesgo de una abstención superior al 30-35% dio al debate un dramatismo particular. Los candidatos mejor situados en los sondeos, Marine Le Pen (extrema derecha, con el 25% de intención de voto en la primera vuelta) y Emmanuel Macron (social reformista, con un 25%), evitaron el triunfalismo, dramatizando el debate, temiendo perder terreno en la recta final. En tercero y cuarto puesto, François Fillon (derecha, con un 17,5% de intención de voto) y Jean-Luc Mélenchon (extrema izquierda, con un 15,5%), echaron el resto. Fillon todavía espera estar en la segunda vuelta, y ganar. El objetivo estratégico de Mélenchon es hundir al socialismo francés, caído en un humillante quinto puesto. Benoît Hamon (socialista, con un 10% de intención de voto) jugó a la desesperada, hundiéndose irremediablemente. El resto de los candidatos intentaron montar diversos «números», con distinta fortuna. «Búnker» nacional Ante los tres grandes debates, Le Pen y Mélenchon defendieron dos modelos de búnker nacional («patriótico» y «solidario»), cerrando fronteras para «proteger» contra la inmigración y contra el libre comercio. Únicos defensores de una sociedad abierta, Macron y Fillon defendieron un modelo bastante similar, con importantes matices de fondo: Macron es partidario de «reformas escalonadas en el tiempo», Fillon es partidario de una «ruptura rápida». Todos utilizaron fórmulas de choque para intentar ganar la batalla de la incertidumbre y la abstención. Marine Le Pen denunció la «tiranía» de Europa contra los «intereses nacionales». Mélenchon propuso «lanzar una sublevación popular contra la monarquía presidencial». Macron piensa que Francia necesita una «revolución»: «Son las empresas las que crean empleos. Hay que bajar las cargas e invertir en formación». Fillon estima que Francia «corre el riesgo de la decadencia, si no se consuma una ruptura contra la herencia de Hollande». Hamon cree que podrá «recuperar» el voto socialista perdido apelando a la «unión popular de las izquierdas y los ecologistas». La frase más épica la lanzó el candidato centrista, Jean Lassalle, que dijo estar «convencido» de ser el próximo presidente de Francia, cuando solo tiene hoy un 1 % de intención de voto. Ultra izquierdistas y ultra conservadores compitieron en discursos apocalípticos, en nombre de la «nación amenazada» por Europa y el cosmopolitismo liberal.