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La juez Barrett no cede ante los demócratas y no se recusará

14-10-2020 - Fuente: abc.es
La juez Barrett no cede ante los demócratas y no se recusará
Tres fueron los frentes de ataque de los demócratas en el Senado en la ronda de preguntas del martes a la juez Amy Coney Barrett, que ha sido propuesta por Donald Trump para entrar en el poderoso Tribunal Supremo de EE.UU.: el aborto, la reforma sanitaria de Barack Obama y el sentido de las elecciones en caso de empate o sospechas de fraude. Barrett fue muy clara en sus respuestas, que se resumen en un rechazo frontal del activismo judicial: «No es que los jueces puedan simplemente despertarse un día y decir, mira, tengo una agenda, me gustan las armas u odio las armas, me gusta el aborto u odio el aborto, y voy a imponer mi voluntad como si fuera una reina». Es decir, la juez se compromete a interpretar la ley sin que sus ideas o su credo interfieran en ello, caso a caso. Por eso, ante las insistentes preguntas de los senadores demócratas de si se recusará en alguno de aquellos casos, dijo que no, porque ni el presidente Trump ni nadie más en la Casa Blanca le ha preguntado por sus opiniones al respecto. «Nadie me ha preguntado sobre esos casos», dijo la juez en el segundo día de vistas orales de la comisión de Justicia del Senado. «Así como no asumí ningún compromiso con el poder ejecutivo, ni este me pidió que me comprometiera a nada, tampoco puedo comprometerme a nada con este poder legislativo. Sería incompatible con la independencia judicial». La senadora demócrata por California Dianne Feinstein fue la que más presionó a Barrett, preguntándole directamente si votaría a favor de invalidar el fallo del Supremo de 1973 que legalizó el aborto médico inducido «hasta que el feto sea viable». La juez Barrett, que tiene abundantes escritos oponiéndose al aborto sin restricciones, dijo en sus respuestas que no puede pronunciarse sobre asuntos que ahora estudia la corte. «Es muy frustrante no obtener respuestas claras por su parte», le espetó la senadora Feinstein, que ya en 2017, en las vistas de su acceso a la magistratura tuvo un acalorado tira y afloja con ella. Entonces, Feinstein le dijo: «El dogma habita fuerte dentro de usted». En esta ocasión, Feinstein y otros demócratas le preguntaron a Barrett si votará a favor de invalidar la reforma sanitaria de Obama, después de que Trump lo haya intentado por varias vías, de momento sin éxito. Hasta hoy, el Supremo ha avalado la legalidad de esa reforma en varios fallos, pero pronto tendrá que volver a decidir por otra demanda que se ha ido elevando apelación tras apelación. Los mismos republicanos le preguntaron a Barrett si su catolicismo practicante influiría sobre sus decisiones. «Claro que no, no he dejado que influya nunca, y así seguirá siendo», dijo la magistrada. El senador Lindsey Graham, que preside la comisión de Justicia y es un estrecho aliado de Trump, le dijo tras esa respuesta: «Haré todo lo que pueda para asegurarme de que tenga usted un asiento en la Corte Suprema». Para indignación demócrata, los republicanos han acelerado el proceso de elección del juez del Supremo tras la muerte de la magistrada feminista Ruth Bader Ginsburg el mes pasado. Este proceso normalmente tarda unos 70 días, pero en este caso, Trump quiere tener a Barrett confirmada y considerando casos antes de las elecciones del 3 de noviembre. En este momento hay solo ocho jueces en el Supremo, con posibilidad de empate, algo que preocupa a no pocos políticos, ya que en 2000 fue este mismo tribunal el que acabó decidiendo las elecciones tras el agónico recuento en Florida. (El ganador fue George Bush hijo, que obtuvo menos votos que su contrincante, Al Gore). Con toda probabilidad la comisión de Justicia votará sobre la candidatura de Barrett el jueves, antes de enviar su propuesta al pleno del Senado. En ambos casos, los republicanos son mayoría.