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La Iglesia filipina no perdona al dictador Marcos

07-05-2022 - Fuente: abc.es
La Iglesia filipina no perdona al dictador Marcos
Puede que los filipinos hayan perdonado al dictador Ferdinand Marcos, a quien derrocaron en 1986 tras dos décadas de poder basadas en la represión y el latrocinio más escandaloso. Solo así se explica que, treinta y seis años después, su hijo Bongbong se perfile como favorito en las elecciones generales del lunes. Pero, al margen de lo que finalmente deparen las urnas, quien no ha perdonado a los Marcos es la influyente Iglesia católica, que fue clave en su caída y tiene un enorme peso en este país tan devoto. Ante las encuestas que dan ganadores a Bongbong Marcos y a su aliada Sara Duterte, hija del actual y polémico presidente, más de 1.400 sacerdotes de todo el país se han unido contra él en una asociación llamada Clero por la Opción Moral. En un contundente comunicado publicado esta semana, los religiosos abandonan su tradicional neutralidad política y se mojan apoyando explícitamente a su principal rival en estos comicios. «Nuestra decisión de respaldar a la vicepresidenta Leni Robredo para la presidencia y al senador Kiko Pangilinan para la vicepresidencia nace de nuestro intenso estudio de su carácter, habilidades, hoja de servicios y modo de gobierno de los filipinos», aseguran los prelados, que basan su declaración en diez puntos como si fueran los Mandamientos. Al contrario que Bongbong Marcos, condenado por evadir impuestos cuando era vicegobernador de Ilocos Norte, los sacerdotes alaban que Robredo y Pangilinan, «como servidores públicos, nunca han sido acusados ni encontrados culpables de ninguna irregularidad, corrupción o caso criminal. Son conocidos por su lucidez y buen gobierno, con la vicepresidenta Leni Robredo obteniendo las notas más altas dadas por la Comisión de Auditorías durante tres años consecutivos». Además de su labor pública, el Clero por la Opción Moral elogia el comportamiento en sus vidas privadas, «donde han demostrado compasión, cariño, asistencia, guía y dirección de los sectores de la sociedad más necesitados, especialmente los pobres y marginados». En su opinión, son el «tipo de líderes con visión, inteligencia y sueños para el país». En contraposición, la familia Marcos es famosa en el mundo entero por la cleptocracia con que arrambló entre 5.000 y 10.000 millones de dólares (entre 4.727 y 9.455 millones de euros) durante sus 21 años en el poder. A dicho expolio se suma la brutal represión que ejerció Ferdinand Marcos, quien en 1972 impuso una ley marcial que dejó más de 11.000 víctimas oficialmente reconocidas. «Las inminentes elecciones son las más críticas para nuestro futuro porque los candidatos difieren completamente en moralidad, dedicación, habilidad y pensamiento», sentencian los sacerdotes. En su comunicado, afirman que «no podemos por más tiempo seguir neutrales o apolíticos y dejar el futuro en medio de falsedades, engaños y manipulaciones que pretenden revisar la Historia, especialmente describiendo la época de la Ley Marcial como los 'años dorados' de nuestro querido país». En su campaña, que ha calado hondo entre el público por sus vídeos en redes sociales como Youtube y Tiktok, así describe Bongbong la dictadura de su padre, lo que ha indignado a sus represaliados por ocultar su cruento pasado. «Propagar tales mentiras y engaños a nuestra gente no solo ocurre comprando votos, sino también a través de los comentarios en redes de troles pagados que son usados por los candidatos para destrozar la verdad hasta que pueden alcanzar posiciones de poder», critican los curas veladamente la campaña de Bongbong. «Las elecciones son las más críticas para nuestro futuro porque los candidatos difieren completamente en moralidad, dedicación, habilidad y pensamiento», sentencian los sacerdotes Como número dos y aspirante a la vicepresidencia, en su candidatura figura la hija del presidente saliente, Rodrigo Duterte, famoso por sus exabruptos y su 'guerra sucia' contra la droga, que ha dejado más de 12.000 muertos, la mayoría adictos y camellos de poca monta, en ejecuciones extrajudiciales a manos de «escuadrones de la muerte» formados por policías o sicarios reclutados por el Gobierno. «La opción moral significa que no deberíamos votar a estas personas», recomendó el obispo emérito de Novaliches, Antonio Tobías, en una comparecencia ante la Prensa celebrada el miércoles en la cafetería de la catedral de Manila, que data de la época colonial española. Conteniendo las lágrimas, monseñor Melchor David, de la diócesis de Parañaque, justificó haber tomado postura argumentando que «si eligiéramos permanecer en silencio para no complicarnos la vida, no amaríamos al pueblo filipino. Pero queremos tanto al país que hemos decidido hacer esto». Para él, «hace falta una participación más concreta de la Iglesia porque esto es una batalla entre la verdad y las falsedades». O entre el bien y el mal, como señaló el padre Robert Reyes: «La maldad está operando ante nuestros ojos. Si no decimos 'Para, lo que estás haciendo es terrible', el mal seguirá». Con el hijo del difunto dictador Marcos como favorito, los filipinos eligen el lunes a su nuevo presidente. Pero, para la Iglesia católica, no es un buen pastor.