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La Fiscalía investiga al primogénito de López Obrador por el caso Pemex

23-02-2022 - Fuente: abc.es
La Fiscalía investiga al primogénito de López Obrador por el caso Pemex
La Fiscalía General de la República de México ha decidido, finalmente, investigar al hijo mayor del presidente del país José Ramón López Beltrán, de 40 años, por su vinculación con un contratista de la petrolera de este país Pemex y su homónima estadounidense, Baker Hughes, que lleva décadas prestando servicio en el país centroamericano y la casa supuestamente alquilada en Houston por su primogénito, propiedad de un directivo de la última empresa, bautizada como 'casa gris'. Un extremo que contrasta con las palabras del mandatario mexicano, Andrés Manuel López Obrador, quien aseguraba en su documental ?Esto soy?, que no traicionarían al pueblo. «Nunca. Jamás», sentenciaba con energía antes de su toma de posesión. «Tenemos tres principios que nos guían: no mentir, no robar, no traicionar», proseguía. La austeridad de López Obrador también la usaba, pero más como el epíteto tan nombrado en la Biblia: el acatamiento riguroso de las normas morales. Esta fue uno de las doctrinas que se ha tambaleado en su administración por la denominada ?casa gris? de su hijo José Ramón López Beltrán que compartía con su esposa Carolyn Adams, cuya familia se dedica a negocios petroleros y tecnológicos. Poco antes de que se conociera la decisión de la Fiscalía, la empresa Baker Hughes descartó «cualquier conflicto de interés» entorno a sus contratos con Petróleos Mexicanos (Pemex) y el alquiler de la citada casa en Houston. Así, en una rueda de prensa conjunta con Bob Pérez, vicepresidente regional de la petrolera Baker Hughes y Octavio Romero, director de Pemex convinieron aclarar a última hora de la tarde del lunes (hora mexicana) que la empresa «no tenía conocimiento del acuerdo de alquiler ni recibió ningún beneficio de él». «No hay vínculos con el hijo mayor» La mansión, indican, fue alquilada al matrimonio Obrador por Keith Schilling, un alto ejecutivo de la gigantesca factoría. No obstante, en una auditoría encargada por Baker Hughes al ?Grupo R. McConnell? concluyen que es inexistente el conflicto de intereses y los posibles beneficios en los contratos millonarios con México. Por ello, alegan que la petrolera «nunca fue consultada ni tuvo conocimiento de la transacción de arrendamiento». Al presidente mexicano, por su parte, no le habría gustado la contratación de exagentes del FBI para espiar la vida de lujo de su primogénito antes de que saltara el escándalo. Tras la aclaración, con las aguas algo más calmadas debido a la crisis de la ?casa gris? desde la parte contratante, a López Obrador se le abre otro frente, según el periodista Carlos Loret de Mola, que destapó el caso del primógenito de López Obrador. Ahora, ha abierto otra polémica: investigar los negocios del segundo hijo del presidente, Andrés Manuel López, de 36 años, al que todos llaman Andy. Según el medio digital La Política Online, este asunto preocupa al mandatario mexicano por dos frentes: la amistad de su hijo menor, López Jr. con Sergio Carmona, empresario asesinado en Nuevo León, donante de las campañas de Morena -el partido presidencial- y las inversiones del vástago en un restaurante neoyorkino. El «negocio» del chocolate La familia anda con pies de plomo después de la salida a la luz de las investigaciones en Arístegui Noticias. Este portal de noticias aseguró en noviembre pasado que Andy habría registrado la marca Rocío para ejercer como empresario de chocolates premium. Se da la circunstancia de que cuatro meses después de esa noticia, López Obrador anunció ?Sembrando Vida?, un programa social prioritario en su Gobierno con el que pretende erradicar la pobreza con la plantación de árboles frutales y maderables en parcelas de agricultores. El presidente declaró entonces que «el cacao tarda tres años en producir. Yo, lo que quiero es que antes de que termine mi Gobierno dejemos en producción el millón de hectáreas. Que se produzca cacao». López Obrador mantiene una relación tirante con la prensa tras los últimos asesinatos de periodistas Mientras trata de dejar clara la integridad de sus hijos, afirma que mantiene un acuerdo con ellos para que no puedan trabajar en el sector público mientras esté en el poder El dirigente mexicano pasa por una relación tirante con la prensa tras los últimos asesinatos de periodistas. Un asunto que se le complica desde el ecuador de su sexenio, a principios de diciembre pasado, por la cascada de informaciones sobre su familia. Mientras se defiende para dejar clara la integridad de sus vástagos, desde la pasada Mañanera -su rueda de prensa diaria- en la que afirmó que mantiene un acuerdo con sus cuatro hijos para que no puedan trabajar en el sector público mientras él se mantenga en el cargo político más importante de México. Con la voz entrecortada, López Obrador narraba las anécdotas que han sufrido su familia por su ascenso en la carrera política: «Hemos sido espiados desde que ellos eran bien pequeñitos / Nos costó trabajo inscribirles en una escuela de Tabasco / Desde pequeños han tenido coches de vigilancia enfrente de nuestra casa / Hemos tenido helicópteros sobrevolando el hogar cuando el movimiento en defensa del petróleo ordenó apresarme por once delitos». López Obrador tampoco se olvidó de nuestro país nombrando en esa misma alocución al insurgente José María Morelos, sacerdote y militar integrante del Virreinato de Nueva España y uno de los artífices de la segunda parte de la Guerra de la Independencia de México. Ayudado por lugartenientes, se hizo con la parte central y sur del país mesoamericano. López Obrador agradeció que sus hijos no fueran como el de Morelos, llamado Juan Nepomuceno Almonte, «que se volvió traidor», según sus palabras.