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Erdogan lanza una operación en Idlib para que Al Assad retroceda

02-03-2020 - Fuente: abc.es
Erdogan lanza una operación en Idlib para que Al Assad retroceda
Recep Tayyip Erdogan cumplió su amenaza y Turquía puso en marcha la operación «Escudo de Primavera», la cuarta gran operación militar que lanza en el norte de Siria desde el inicio de la guerra. Esta vez el enemigo no son los kurdos sino el Ejército de Bashar al Assad y el objetivo es «poner fin a las masacres del régimen e impedir una ola migratoria», según el ministro de Defensa, Hulusi Akar, quien confirmó el derribo de dos aviones sirios Sukhoi Su-24, la destrucción de 103 tanques y aseguró que sus tropas lograron «neutralizar» a 2.212 miembros de las fuerzas enemigas. La ofensiva militar se produjo de forma paralela a la decisión de Ankara de no frenar la llegada de refugiados a las fronteras de la Unión Europea, una forma de presionar a Bruselas para que no se entrometa en sus planes en Siria que se tradujo en la llegada de más de 13.000 personas a la frontera con Grecia, según datos de Naciones Unidas. En realidad, «Escudo de Primavera» se puso en marcha el jueves por la noche, poco después de conocer que 36 soldados turcos perdieron la vida en un bombardeo en Idlib, pero los responsables de Defensa esperaron al fin de semana para dar detalles sobre el nombre y objetivos y sobre todo esperaron a que Rusia, principal aliado de Al Assad, no moviera ficha. Erdogan pidió el sábado a Vladimir Putin que se «apartase del camino» de Turquía en Siria, y aseguró que Damasco «pagará el precio» por sus ataques. «No tenemos intención de enfrentarnos a Rusia», repitió en varias ocasiones Akar durante su encuentro con la prensa. Durante el fin de semana, al menos, la impresión es que Putin accedió a la petición turca y las fuerzas de Ankara, apoyadas por grupos islamistas sirios, recuperaron terreno perdido y golpearon a bases del Ejército, donde había también presencia de iraníes, aeropuertos militares y sistemas de defensa antiaérea. Encuentro en Moscú En el intercambio de golpes, la agencia oficial Sana informó del derribo de un avión no tripulado turco en Saraqeb, ciudad clave para el control de la autopista que une Alepo con Damasco. El ministro de Exteriores turco, Mevlut Cavusoglu, declaró que las negociaciones para poner fin a la escalada de violencia están abiertas, pero que «el problema de Idlib solo puede ser resuelto entre los presidentes Erdogan y Putin». El encuentro entre ambos líderes podría producirse este mismo jueves en Moscú, según la prensa de Turquía. La tensión entre Ankara y Moscú se trasladó también al mundo de la prensa y el redactor jefe y tres colaboradores de la agencia rusa Sputnik fueron arrestados por las autoridades turcas. El Ejército sirio, con ayuda de Rusia, avanza desde el 1 de diciembre y tiene el objetivo de recuperar el control de Idlib, provincia fronteriza con Turquía controlada por el brazo sirio de Al Qaeda y donde Ankara tiene una red de doce puestos de observación y miles de militares desplegados. A comienzos de mes, Erdogan amenazó con una ofensiva a gran escala tras la pérdida de varios de sus hombres en combates con las unidades sirias y esa operación ya es una realidad. En estos dos meses de hostilidades 900.000 civiles sirios han escapado hacia el norte, pero Turquía, que ya cuenta con 3,5 millones de refugiados, mantiene cerrada la frontera por lo que viven ahora en campos improvisados a lo largo de la línea fronteriza. En estos campos varios niños ya han muerto congelados debido a las condiciones extremas. Presión a Europa La presión de estos 900.000 sirios en el muro de separación fue uno de los argumentos esgrimidos por Ankara para justificar la decisión de permitir a los refugiados que tiene en su país dirigirse a la frontera de la UE. La Agencia Europea de Fronteras y Costas (Frontex) anunció el reforzamiento de su personal y equipamiento en Grecia, donde la Policía empleó material antidisturbios para hacer retroceder a los migrantes que trataron de cruzar a su territorio por el paso de Pazarkule. Según la ONU, unas 13.000 personas se encontrarían a lo largo de la frontera, una cifra muy alejada de los 76.358 migrantes de los que habló el ministro de Interior turco, Suleiman Soylu. Ante el bloqueo del paso terrestre, otros migrantes optaron por llegar a las islas griegas por mar, en lanchas neumáticas, con destino Lesbos, una isla que ya está desbordada por la llegada de migrantes en los últimos años. Las escenas que se viven desde el jueves por la noche recuerdan a la crisis del verano de 2015, cuando un millón de sirios entró en suelo europeo escapando de la guerra. Cinco años después, sin embargo, no parece que la UE vaya a abrir los pasos.