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El tuk-tuk se hace europeo gracias a su enorme éxito en Portugal

26-07-2022 - Fuente: abc.es
La Alfama vuelve a ser un enjambre de tuk-tuks que suben y bajan, que sortean las cuestas (y los baches) a golpe de tres ruedas. El aspecto colonial se impone, como si estuviéramos en otro lugar y en otro tiempo: en el Sureste asiático, donde se entrecruzan como parte del paisaje. A los lisboetas les gusta verlos desplazarse de un lado para el otro, con esa fachada que los emparenta con una especie de fusión entre un sidecar y uno de aquellos utilitarios tipo los inolvidables Seat 600 de toda la vida. Como si la estética de Bangkok se hiciera presente en la Península Ibérica, incluidas Oporto y Sintra. No hay rincón que se les resista, como en un tobogán que no cesa, como en una ruleta sin fin. Así aparecen ante nuestra mirada ya acostumbrada. Los tuk-tuks se han adueñado de Lisboa y, en plena explosión turística veraniega , ofrecen un toque pintoresco que pasa de largo por el Barrio Alto, por la tienda de velas más antigua de la ciudad del fado por excelencia. El tuk-tuk de hoy ya no es como el antiguo, con un pequeño motor de explosión, sino que ha evolucionado a la propulsión eléctrica, aspecto que se ha adaptado extraordinariamente bien a Portugal donde coexisten modelos antiguos y 'verdes'. Tal es la pujanza lusitana que la empresa líder en fabricación, la holandesa E-Tuk, ya se ha puesto manos a la obra para abandonar la producción en Bangkok y echar raíces en Oporto, donde ya tenía un centro logístico en Santo Tirso. Hoy puede resultar más competitivo fabricarlos en Europa que traerlos de Asia, debido a las subidas del precio de los fletes. «En el pasado pagábamos 1.600 dólares por un contenedor, y ahora pagamos 2.100 dólares . Entonces creo que el precio es un factor importante«, dijo Maarten Lijftogt, director de desarrollo comercial de E-tuk a la web Portugalhoy.com. Otro aspecto es el impacto ecológico: »Si transportas todas las partes de un vehículo y los propios vehículos, hay mucha contaminación involucrada«. En un comunicado de prensa, E-tuk afirma: «La fábrica portuguesa gestionará la producción total de vehículos eléctricos, incluidas las partes de la carrocería, el montaje de la batería y la integración con su sistema telemático, con una producción prevista de 500 unidades a finales de este año, 1.200 unidades en 2023 y 2.000 unidades en 2024« . Desde aquí se exportará a países como España (ya hay tuk-tuks en Madrid , por ejemplo) Francia, Alemania, Italia y Reino Unido. E-Tuk afirma que se dedica a crear «vehículos eléctricos inteligentes» , especialmente adaptados al entorno urbano. Los modelos actuales no contaminan, son movidos por un motor eléctrico con baterías de litio modulares que ofrecen tres opciones ?de 7 Kwh, 14 Kwh y 20 Kwh? para un uso y una autonomía óptimos. Pero la clave es la gestión de la energía que es la gran innovación de E-tuk: un sistema de inteligencia del vehículo recoge decenas de parámetros sobre el rendimiento del vehículo y de la batería. Estos datos permiten a los dueños de flotas gestionarlas mejor. No sólo hay tuk-tuks turísticos, donde triunfa el modelo limusina de cinco asientos, sino que también los hay de reparto (que sólo requiere licencia de moto), un modelo de carga y un modelo 'vending' adaptable como 'food-truck' o punto de venta. Vehículo mestizo El origen del tuk-tuk se pierde en la leyenda. Se dice que este vehículo es un diseño original de una empresa japonesa que los exportaba originalmente a Tailandia. Allí comenzó su mestizaje con el 'rickshaw' y empezó a cambiar su estructura y diseño. El nombre tuk-tuk lo recibió por el ruido singular que hacía su motor de explosión de un cilindro en funcionamiento. Lisboa, que acoge a unos 600 tuk-tuks eléctricos, fue un duro competidor de Oporto como sede para E-tuk. Estos vehículos añaden una pizca de sabor retro a las sinuosas calles de la capital portuguesa, que ascienden hasta el Mirador de Nuestra Señora del Monte y otros rincones de Graça, esa zona que se ha puesto de moda más arriba del mural de Amália Rodrigues. Es la Lisboa eterna, la atalaya de quienes no temen el empedrado por donde circulan esos desvencijados tranvías amarillos. Precisamente, los tuk-tuks se han convertido en el medio de transporte favorito de los que no desean sofocarse al ritmo pausado del calor atlántico, todo humedad sin escapatoria. El único inconveniente está en el precio por trayecto: antes de la pandemia, eran unos 50 euros de media, pero ahora 70 euros constituye lo más habitual. En la Plaza da Figueira, donde aparcan hileras de tuk-tuks, nos encontramos con un viejo conductor. ?Sí, sí, es que los costes ya no son los de antes, con la gasolina por las nubes. Eso dice Josetxo, un vitoriano que cayó rendido a los pies de Lisboa y no se lo pensó dos veces a la hora de sacar un dinero extra para pagarse sus vacaciones. ?¿Y qué hace uno de Vitoria dedicándose a estos menesteres en Portugal? ?Ya ves, la vida que da muchas vueltas (ríe). En Lisboa conviven tuk-tuk de varias generaciones ABC Hasta el punto de que se ven escasos portugueses realizando estas tareas, que no agradan a los taxistas por la competencia que representa en verano a pesar de ser un transporte mucho más caro. Sin embargo, responde a una experiencia distinta y, además, el precio no varía en función de la cantidad de viajeros: es el mismo para cubrir el itinerario elegido. Ni siquiera hace falta fundar una agencia para explotar el servicio porque se pueden contratar directamente. Tanto es así que las esquinas de la Baixa o el Chiado están salpicadas por cartelitos que anuncian al conductor en cuestión , junto a su número de teléfono móvil. Es todo lo que hace falta para publicitarse en este negocio. Relata una mujer francesa: «Nos recomendaron a Marcus y resultó espectacular. Valió mucho la pena. Nos recogió y nos dejó en casa . Planeó el día de tal forma que pudimos conocer muchos sitios para llegar a la conclusión de que Lisboa es muy especial«. Y prosigue: »Nos llevó a almorzar a un restaurante espectacular, donde los niños pudieron jugar mientras nosotros comíamos con tranquilidad«. Es el p articular universo de los tuk-tuks , aderezados con buen humor a diario. Y no, no tiene nada que ver con las prisas y el estrés de otros actores urbanos de similares características en el planeta del tráfico. El panorama es el de una 'road movie' sin salir del centro de la capital del fado, lejos del viaje en tuk-tuk emprendido por las escritoras Antonia Bolingbroke y Jo Huxsler en su largo recorrido a lo Thelma y Louise desde Bangkok hasta Brighton con el fin de recaudar fondos por motivos benéficos. Transporte seguro Algunos de los que realizan este singular trabajo cuentan que están agrupados en la Asociación Nacional de Conductores de Animación Turística, entidad que vela por la seguridad de quien sube a uno de estos vehículos. «Estamos en estrecho contacto con la Policía y avisamos cuando vemos acciones que son punibles», dice Gil Parrondo, portavoz del colectivo. Por poner un ejemplo, avisan si alguien comete un delito. Así, hace unas semanas alertaron de la presencia de una banda callejera especializada en pequeños hurtos. Son excepciones en el transitar cotidiano de estos tuk-tuks que otorgan un perfil inusual a Lisboa, más emparentada con Bangkok que con Berlín. El pastiche más o menos exótico sorprende a quienes toman un café en el Mirador de Pontas do Sol, con la desembocadura del río Tajo desplegándose en todo su esplendor y la inmensidad del Atlántico ante la vista. Y sí, a la espalda solo hay que girarse para vislumbrar uno de estos cochecitos esperando para iniciar su andadura.