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El Ejército europeo de Schrödinger

16-07-2019 - Fuente: abc.es
El Ejército europeo de Schrödinger
La idea de un Ejército europeo, impulsada por la canciller alemana Angela Merkel y su homólogo francés Emmanuel Macron, parece atrapada en la paradoja del gato de Schrödinger: no existe y existe al mismo tiempo. Desde el ministerio francés de Exteriores y Asuntos Europeos inciden en que soldados de diferentes Estados miembros llevan desplegados conjuntamente en operaciones de la UE -como la de Mal- desde hace años, pero quien espere un ejército a imagen y semejanza del euro con los países renunciando a sus fuerzas nacionales, se equivoca. La propuesta de Merkel y Macron de finales de 2018 no era realista, sino más bien una llamada a la unión entre los Estados miembros, considera Ana Perianes, de la Asociación de Diplomados Españoles en Seguridad y Defensa. «Está la Capacidad Militar de Planificación y Ejecución (siglas en inglés MPCC), pero las operaciones militares que coordinan no son ejecutivas, y están en el Sahel con muy poco personal. Es algo utópico por el momento. El marco es la Coordinación Estructurada Permanente (PESCO), pero es sobre industria y defensa no sobre unión política», explica. Lejos de cumplirse los peores augurios, el pasado 26 de mayo verdes y liberales frenaron el empuje euroescéptico en las elecciones pese al fin de la gran coalición europeísta de populares y socialdemócratas. Las nuevas mayorías en el Parlamento promueven la defensa de la democracia en la UE; una cooperación más estrecha sobre el cambio climático y el progreso en la transición de bajas emisiones; y nuevos avances en la integración de la defensa de la UE, según el informe postelectoral del Consejo Europeo de Relaciones Internacionales (ECFR). Una mayor integración de la defensa fue una promesa de campaña para las tres cuartas partes de los partidos que pertenecen al PPE, el S&D y Renovar Europa, sostiene ECFR, pero tiene muy poco apoyo entre los Verdes, y ninguno entre el resto de grupos. Con gran entusiasmo, Alemania, Francia y España firmaron en junio un acuerdo para un avión de combate europeo de próxima generación (Futuro Sistema Aéreo de Combate, FCAS), previsto para estar operativo en 2040 y que la entonces ministra de Defensa alemana y ahora candidata a presidir la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, consideró que constituía un «gran día para la Unión Europea de Defensa». Momento de la firma de la ministra española de Defensa, Margarita Robles - Ministerio de Defensa de España Fuentes del Elíseo afirman a este diario que la Europa de la Defensa persigue la reagrupación de la actual industria europea, muy dispersa y con pequeños actores produciendo muchos modelos de barcos y vehículos terrestres. Sin embargo, a medida que la UE avanza en la integración en defensa, Estados Unidos aumenta su amenaza de dejar atrás a sus aliados en la OTAN. Según publicaron medios como el «New York Times», Michael Murphy, el hombre de la administración estadounidense en Europa, advirtió que el Fondo Europeo de Defensa (FED) y PESCO pueden «socavar la seguridad transatlántica al duplicar los esfuerzos de la OTAN y desviar recursos valiosos de lo que necesitamos para gastar nuestro tiempo y dinero. El tema de la participación del tercer estado está profundamente vinculado a esta pregunta». Desde la UE sostienen que la PESCO y el FED, así como otras herramientas asociadas, no vienen para sustituir a la OTAN, sino para reforzar al viejo continente como complemento de la Alianza Atlántica. «Nuestro objetivo no es complacer a Trump», insisten fuentes del Ministerio francés de Exteriores y Asuntos Europeos. En esa línea se pronunció el pasado marzo la ministra para los Ejércitos Florence Parly: «La cláusula de solidaridad de la OTAN se llama Artículo 5 (seguridad colectiva), no Artículo F 35 (cazas de producción estadounidense)». La posición británica En paralelo a la PESCO, el Elíseo ha impulsado la fuerza militar Iniciativa Europea de Intervención (IEI), dispuesta a actuar en crisis cerca de las fronteras de Europa sin la OTAN ni EE.UU., y a la que se han suscrito hasta diez países: Alemania, Bélgica, Dinamarca, España, Estonia, Francia, Países Bajos, Portugal y el Reino Unido. Los ministros de Macron se muestran menos tajantes sobre una de las principales incógnitas de la Europa de la Defensa: la futura relación con países terceros como Reino Unido -que representa más del 25% del gasto total actual en Defensa de toda la Unión Europea- en caso de que se consume el Brexit. Como otros terceros países, Londres podrá participar en esas operaciones pero tiene que respetar ciertos procesos y no estarán en las negociaciones, sostienen las autoridades francesas. Su preocupación no es excluir a Reino Unido, sino que al incluirlo no se debilite la posición de los Estados miembros. «Hay una voluntad política de autonomía estratégica, pero sobre su desarrollo genera incógnitas», dijo el pasado marzo el exeurodiputado socialista Ramón Jáuregui en un desayuno con medios sobre el futuro de Europa. A su juicio, todavía se debe dilucidar si los países bálticos aceptan «una Europa de la Defensa articulada en torno a un ejército europeo y a los esfuerzos europeos que económicamente hay que hacer, o si siguen pendientes de EE.UU. Se fían de los norteamericanos y la OTAN, no de los europeos», concluye. Según el documento de la cumbre de países del sur de Europa del pasado 14 de junio, la Unión debe convertirse en un proveedor de seguridad creíble para sus ciudadanos, en línea con el nivel de ambición de la Estrategia Global de la UE: «Acogemos con satisfacción los avances para reforzar la defensa europea, con miras a mejorar la capacidad de la UE para ser un proveedor de seguridad, su autonomía estratégica y su capacidad para cooperar con la ONU, la OTAN y otros socios».
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