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Así fue la misión más chapucera para derrocar a Maduro

09-05-2020 - Fuente: abc.es
Así fue la misión más chapucera para derrocar a Maduro
Al filo de las tres de la madrugada del domingo 3 de mayo, una barca blanca a motor sin apenas gasolina se acercaba a la costa venezolana al norte de Caracas. A bordo iba una decena de hombres había recorrido unas 300 millas náuticas desde Colombia en una misión insólita: llegar hasta Caracas, la capital, y llevarse preso a Nicolás Maduro. Mareados tras más de una jornada de travesía, los ocupantes apenas podían divisar la línea de mar. Según se acercaban a las escolleras de la localidad de Macuto, con sus altos edificios, los invasores divisaron claramente a soldados y policías que les esperaban y que pronto abrieron fuego. Murieron ocho tripulantes, y dos fueron detenidos con fusiles de asalto y munición. Mientras coordinaba un segundo desembarco desde Florida, el cerebro tras esta chapucera misión, el soldado retirado Jordan Goudreau dijo horas después a ABC: «Tenemos decenas de hombres sobre el terreno, venezolanos y estadounidenses. Se reagruparán y después procederán a derrocar al régimen. Esta operación durará lo que tenga durar». Por aquel entonces, otra barcaza a motor buscaba dónde tomar tierra, y unas horas después, ya en la mañana del lunes 4 de mayo, se acercó a la playa de la localidad de Chuao, al oeste de Caracas. De nuevo, las fuerzas armadas del régimen les esperaban, esta vez acompañadas de lugareños armados que grabaron la llegada con sus móviles. Ocho tripulantes fueron detenidos, entre ellos dos estadounidenses, ambos veteranos de guerra, Luke Denman y Airan Berry. En aquellas 48 horas de torpe misión para derrocar a Maduro, que en comparación deja el desembarco en la bahía de Cochinos como toda una gesta de pericia bélica, el soldado Goudreau dijo ser parte central de toda una trama con millones de por medio en la que trató de implicar a destacadas figuras de la oposición venezolana, a generales chavistas presos por narcotráfico y hasta al inquilino de la Casa Blanca. Este diario ha revisado documentos y grabaciones facilitados por Goudreau y varios de sus interlocutores, ha entrevistado a diversos implicados en la gestación de este plan, y esta es la sucesión de hechos que ha hallado. Según reveló el propio Goudreau a ABC, y este diario puedo comprobar por medio de fotografías del evento, él fue contratado para prestar servicios de seguridad en el concierto caritativo que el magnate Richard Branson organizó en la localidad fronteriza de Cúcuta el 22 de febrero de 2019. Allí Goudreau trabó contacto con varios opositores venezolanos que le hablaron de la posibilidad de conectarle con el gobierno de transición reconocido por EE.UU. y encabezado por Juan Guaidó. En agosto, el gobierno interino, opositor al chavismo, había designado a dos venezolanos en el exilio, JJ Rendón y Sergio Vergara, como miembros de una comisión de estrategia y crisis para «evaluar diferentes escenarios y posibles planes para la liberación y reconstrucción de Venezuela». Según mantienen ambas personas, evaluaron diferentes ofertas, y una de ellas fue la de Goudreau, nacido canadiense, nacionalizado estadounidense y condecorado por servir en Irak y Afganistán. Tras un contacto inicial con el opositor Lester Toledo, en septiembre Goudreau presentó los servicios de una empresa de mercenarios que formó en 2018, Silvercorp, a Rendón, Vergara y otros opositores venezolanos. Estos bautizan su oferta como «Plan C» según mensajes de WhatsApp que ha visto ABC. Goudreau después redactó varios acuerdos entre él mismo y el presidente encargado de Venezuela, Guaidó, a los que ha tenido acceso este diario. En un contrato de 41 páginas, Goudreau se compromete a «planificar y ejecutar una operación para capturar/detener/quitar a Nicolás Maduro (en adelante «Objetivo Prioritario»), quitar el actual régimen, e instalar al presidente reconocido de Venezuela, Juan Guaidó». En un Acuerdo de Servicios Generales anexo, Goudreau establece el precio: 212 millones de dólares (193 millones de euros) por una operación que durará 492 días. El adelanto a pagar será de 1,5 millones. El 16 de octubre de 2019 se reúnen Goudreau, Vergara y Rendón en Washington, y Guaidó se conecta por teléfono. El mercenario graba un vídeo que ha facilitado a ABC. Alguien con una voz muy similar a la del presidente encargado admite que «tiene algunas dudas», pero aun así dice: «voy a firmar». Vergara dice en esa grabación: «él ha firmado en todas las páginas». El mercenario ha facilitado a este diario hojas con firmas que se suponen que pertenecen a Guaidó, Vergara, Rendón y otros. Consultados por este diario, uno de los venezolanos que estuvo presente en esa reunión y un estrecho colaborador de Guaidó en Caracas alegan que Guaidó no firmó. El propio presidente encargado ha negado ser parte de este plan en un discurso dado el viernes por la noche. Según dijo el gobierno interino en una comunicación oficial este viernes, finalmente «la propuesta no fue avalada por el presidente Guaidó». Lo cierto es que las negociaciones con Goudreau y Silvercorp quedaron completamente truncadas en noviembre de 2019, cuando Goudreau chantajeó a sus interlocutores venezol anos por medio de mensajes de texto en los que amenazaba con «destruirles la reputación» si no procedían al pago de 1,5 millones de dólares necesario para poner en marcha la operación. «Eres un multimillonario, debería avergonzarte no ayudar a tu país», le dijo Goudreau a Rendón, que acabó pagándole 50.000 dólares, según argumenta hoy, por cubrir gastos y quitárselo de encima. Según dice Goudreau a ABC, «he invertido ocho meses en esta operación, firmamos un contrato, esperaba un pago que no llegó y lo que he hecho es financiar toda esta misión de mi bolsillo, algo que no es justo». Por aquel entonces, Goudreau tenía en la parte colombiana de la península de la Guajira a un centenar de hombres en tres campamentos, dice hoy que uno de ellos dentro de un cementerio. En su inmensa mayoría eran venezolanos, pero había algunos estadounidenses. La idea era armar en marzo una misión rápida a la costa de Venezuela, recorrer unos 35 kilómetros en coche hasta la capital y llevarse a Maduro a EE.UU. Sin embargo, la pandemia de coronavirus aplazó la misión seis semanas. Sin alimentos ni medicinas, los hombres de Goudreau se impacientaron. Alguno habló más de la cuenta, y el régimen se enteró de su existencia. Diosdado Cabello, ?número dos? del chavismo habló de Goudreau y sus aliados en un programa televisado el 28 de marzo. Lo cierto es que, enfrentado al régimen, Goudreau se había acercado a otros desafectos del chavismo con menos predicamento en EE.UU. Según admite a este diario el propio mercenario, el año pasado conoció al general Claver Alcalá, quien le puso en contacto con otros militares opuestos a Maduro. «Mis socios y yo amasamos dinero de ciudadanos venezolanos para poder financiar la operación», dice el mercenario. Sin embargo, en marzo sus planes se desmoronaron. El día 25 la policía colombiana se incauta de una camioneta cargada con 26 fusiles de asalto AR-15 y accesorios de uso militar que se dirigía a La Guajira, donde estaban los hombres de Goudreau. Al día siguiente Trump anuncia en la Casa Blanca cargos contra Maduro y varios de sus colaboradores por narcotráfico. Uno de los imputados es el general Alcalá, por quien EE.UU. ofrece una recompensa de 10 millones de dólares. El 27, Alcalá se entrega a las autoridades de EE.UU. Detenido su principal aliado, a Goudreau no le queda más que volver a presionar a sus antiguos aliados, y la firma de abogados VolkLaw manda a Guaidó, Rendón y Vergara un apremio en tono amenazante en el que les reclama 1,5 millones. Según el gobierno interino de Venezuela, esa misiva es prueba de que el mercenario le somete a un chantaje. Según dice el equipo de Guaidó en su comunicación del viernes, este cree que «la operación fue deliberadamente infiltrada desde la dictadura de Maduro para propiciar un falso positivo, emboscar y masacrar a militares descontentos». Desde su punto de vista, sólo eso explica que una veintena de hombres en dos destartaladas lanchas se atrevieran a acercarse a la costa venezolana con la peregrina misión de llevarse a Maduro esposado. Tras la desastrosa llegada de la primera barcaza, con ocho muertos ya en su haber, entre ellos el capitán Robert Colina, alias Pantera, Goudreau decidió difundir un vídeo en redes sociales en el que, posando junto al capitán de la Guardia Nacional venezolana Javier Nieto Quintero, se atribuía las incursiones como parte de la «Operación Gedeón cuyo objetivo número uno es la captura de la organización criminal que desafortunadamente dirige los designios de la nación». Según él lo cuenta, el mercenario Goudreau ha protegido al presidente de EE.UU. Unas fotos tomadas en Carolina del Norte en octubre de 2018 son prueba de que fue agente de seguridad en un mitin de Donald Trump, pero poco más. Pero según sus interlocutores en la oposición venezolana, Goudreau se vendió como alguien con línea directa con la Casa Blanca, capaz de lograr, en un futuro, el respaldo del propio presidente. De hecho el miércoles, la televisión estatal venezolana mostró un vídeo con la confesión de uno de los dos estadounidenses detenidos, Luke Denman, en el que responde a la pregunta de quién ordenó esta operación con un nombre propio: «Donald Trump». Este, sin, embargo, respondió el viernes a esas acusaciones con una advertencia al régimen de Maduro. «Si yo quisiera ir a Venezuela, no lo haría en secreto. Entraría y ellos no podrían resistirse. Se darían la vuelta. No enviaría un pequeño grupo. No, no, no. Sería un ejército. Sería una invasión?, afirmó el presidente en Fox News. Su Consejo de Seguridad Nacional ha advertido además al chavismo en contra represaliar a Guaidó u otros opositores.