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Al Qaida busca líder para la yihad global tras la muerte de Al Zawahiri

03-08-2022 - Fuente: abc.es
Después de una década en la absoluta clandestinidad, oculto en algún lugar en las montañas entre Afganistán y Pakistán, el misil de un dron acabó con la vida de Ayman Al Zawahiri, de 71 años , en una lujosa villa en el centro de Kabul. El líder de Al Qaida (AQ) vivía allí junto a su familia y como huésped de la red Haqqani, la facción talibán encargada de la seguridad en Kabul y también la que fuera responsable de los atentados más sangrientos durante los 20 años de presencia militar estadounidense. Cuando Barack Obama anunció al mundo la muerte de Osama bin Laden tras la operación en la localidad paquistaní de Abbottabad en 2011, no hubo dudas sobre la persona que recogería el testigo del saudí. Todas las miradas apuntaron a un Al Zawahiri mucho menos carismático, pero con galones dentro de la organización debido a su papel de fundador e ideólogo. La 'shura' de Al Qaida Central (órgano de toma decisiones) designó a este médico egipcio que entonces contaba con 60 años y desde entonces su liderazgo ha sido incuestionable. Su mandato ha estado marcado por la irrupción del grupo yihadista Daesh ?Estado Islámico (EI)?, que instauró un 'califato' entre Siria e Irak y eclipsó durante unos años a AQ como amenaza global. Esta irrupción, sin embargo, no ha acabado con el peso ideológico con el que cuenta AQ. Zawahiri ha sido también uno de los impulsores del rediseño de la organización que ya puso en marcha Bin Laden antes de su muerte y que consiste en pasar de ser un aparato centralizado y jerárquico a una red global descentralizada con franquicias como Al Qaida en el Magreb Islámico (AQMI) o Al Qaida en la Península Arábiga (AQPA) o grupos que han jurado su lealtad desde Somalia, Siria o el subcontinente Indio. Una estrategia para globalizar la marca y escapar del férreo marcaje de los aviones no tripulados de Estados Unidos. Con Bin Laden y Al Zawahiri fuera de combate, la organización ha perdido a sus dos figuras más importantes y llega «un punto de inflexión», según Sergio Altuna, investigador del Real Instituto Elcano . Todos los expertos apuntan al egipcio Saif Al Adel como uno de los candidatos a ocupar un puesto que es clave porque «AQ Central no deja de ser la matriz ideológica, la que aporta el significado a la ideología del yihadismo global», recuerda Altuna, quien considera que «posiblemente estemos ante un cambio generacional que demanda parte de la militancia». Noticia Relacionada estandar No Un «misil por el balcón»: así fue el ataque de precisión de la CIA para asesinar Al Zawahiri La ejecución se produjo a las 6 de la mañana, hora local, y se utilizó un vehículo no tripulado Adel, que tiene entre 59 años y 62 años, estaría desde hace años bajo la protección de la república islámica en Teherán, un punto que no juega a su favor de cara a los seguidores de la organización. Charles Lister, experto en terrorismo del Middle East Institute, reflexionó en su canal de Twitter sobre la crisis sucesoria y calificó la posible elección de Adel como «sentencia de muerte» para las aspiraciones de AQ como organización global ya que las franquicias no han ocultado su recelo ante una figura basada en la gran potencia chií de la región, la secta opuesta del islam. Lealtad de las franquicias La sucesión al frente de la organización abre también las puertas a que la persona elegida llegue de alguna de las franquicias regionales. Altuna no piensa que esta vaya a ser la opción elegida ya que «el elemento fundamental que vertebra el movimiento yihadista es su ideología y las principales aportaciones a la misma tras la globalización del fenómeno provienen de la matriz y de los ideólogos directa o indirectamente relacionados con Al Qaida Central, no con sus franquicias». Los talibanes condenaron de forma genérica la operación de Estados Unidos en Kabul, sin mencionar a Al Zawahiri. El sucesor de Bin Laden no dudó en jurar lealtad a Hibatulá Ajunzada cuando este se puso al frente del movimiento talibán en 2016, y habrá que ver qué sucede ahora tras la operación estadounidense que ha revelado lo que era un secreto a voces, que los talibanes siguen dando cobijo a elementos importantes de AQ. El primer ataque de Estados Unidos en Kabul desde la retirada de sus tropas ha acabado con el que era considerado como cerebro de los atentados del 11-S, pero su legado ideológico permanece y el yihadismo global tendrá pronto una nueva cara.