El Madrid se deja los deberes sin hacer en Bremen (3-2)
29/11/2007
Los de Bern Schuster perdieron en Bremen y, aunque en lo que las visitas del equipo blanco a Alemania se refiere esto no es una novedad, sí lo es la pobre imagen que, sobre todo en defensa, dejaron sus pupilos en la tierra de su técnico. Menos mal que un tal Casillas andaba por allí, que si no...

Se ha perdido la ocasión en las frías tierras alemanas al caer contra el Werder Bremen. La necesidad de puntuar de los locales se ha impuesto al deseo de los madridistas de lograr al menos el punto que daba el pasaporte a la siguiente ronda. Un partido trepidante, con goles y sobre todo múltiples oportunidades para ambos conjuntos. Los de Schuster lucharon hasta el final, pero no pudo ser, y el pase a octavos, y como primeros de grupo, llegará con un triunfo ante el Lazio en el Santiago Bernabéu.
Era sin duda un envite europeo en toda regla. Así lo imponía el ambiente y los intereses en juego de los dos equipos: los verdes se lo jugaban todo y los blancos… nada más y nada menos que el pase a octavos, casi asegurarse el pasaporte como primeros de grupo y una buena dosis de tranquilidad. La motivación, por tanto, rebosaba en el Weserstadion. Los madridistas salieron enchufados -especialmente con un Sergio Ramos avistando portería- y sin acusar un frío de grados bajo cero. Schuster puso sobre el verde al mismo equipo de Murcia, con la obligada variación de Cannavaro en el centro de la defensa. El italiano, que de haber participado hoy hubiera soplado las 50 velas en esta competición, se quedaba finalmente en el hotel de concentración aquejado de una gastroenteritis aguda. Su lugar lo ha ocupado en el once el jugador nacido en estas tierras, Christoph Metzelder.
Pero el equipo local avivado por su afición, demostró a lo largo de todo el enfrentamiento algo de lo que avisaba Schuster en el día de ayer: “El Bremen es un equipo compensado que se crece ante las adversidades”. Y es que los alemanes se enfrentaban a un desolador capítulo de bajas, especialmente la de su estrella Diego -por sanción- y su portero titular, Wiese, por lesión. Pues bien, en la primera carrera del partido, mano a mano con Robinho, el lateral diestro alemán, Clemens Fritz sufría una lesión muscular que le impedía continuar sobre el césped. Chapó por un equipo que con arrojo supera los infortunios.
Pero antes de retirarse al vestuario, Fritz podría participar y celebrar el gol local que abriría el electrónico. Minuto cinco, Sanogo falla su lanzamiento, el balón se queda muerto, y Rosenberg, aprovechando un error en la vasculación de la defensa madridista, hace soñar a los germanos beneficiándose de la salida de Casillas para enviar el esférico al fondo de la malla.
Los blancos continuaban con su búsqueda del control del esférico y llegadas por las bandas hasta que llegó el empate gracias a Robinho. Primero el brasileño no leía bien una jugada en superioridad para los suyos, pero después, en el siguiente arranque visitante, el “10” se resarcía aprovechando magistralmente un pase en profundidad de su pareja de baile, Marcelo, para avanzar al pico del área, imponerse al gigante Mertesacker, percibir el único hueco entre los defensores locales, armar su pierna derecha y enviar el balón al ángulo contrario (min.14). Perfecta resolución y el metro sesenta que se impone al metro noventa para igualar el encuentro y volver a dejar a su equipo con el punto que aseguraba la clasificación.
Pero el partido era trepidante, vibrante, un constante órdago de oportunidades, un encuentro de las grandes noches de Champions. Y por ello, otro gol más subiría al marcador antes de irse a los vestuarios –curiosamente en este estadio sitos por detrás de la portería-. De nuevo Rosenberg cogía los galones, recorría cuarenta metros con el balón hasta que, ya ceñido al área de Casillas, asiste perfectamente para que Sanogo, de volea, firmara un gran tanto que despertó la euforia local.
La segunda parte del encuentro comenzó con la misma intensidad y ritmo cardiaco. Y con un Real Madrid que volvía a manifestar su principal deficiencia en este encuentro: la defensa. Los madridistas sufrían tanto a balón parado que, en el minuto 50, y tras el paradón de Casillas a cañonazo de Sanogo, tras dos buenas acciones del danés Jensen -el hombre llamado a hacer olvidar a Diego-, es Ramos el que finalmente saca el esférico bajo palos.
Y sin quitarse el miedo en el cuerpo los madridistas y tras fallar Van Nistelrooy, raro en este hombre gol, un tanto cantando ante el portero, el Real Madrid volvía ser víctima de sus propios errores. Pérdida de balón que desembocaban en un excesivo castigo: el 3-1. Pelota que le llega sin intercepción alguna a Hunt desde más de cuarenta metros, y el centrocampista del Bremen que entra solo por la banda derecha ganando la espalda a la defensa madridista, se pone delante de Casillas y con su pierna izquierda bate al guardameta internacional español.
Rosenberg pudo sentenciar, pero no lo hizo, y Ruud Van Nistelrooy se enmendó de su anterior error logrando acercar a su equipo en el marcador a veinte minutos del pitido final. Guti le mete el esférico, el portero Vander sale a tierra de nadie, el “17” blanco ve a Robinho, centra y su propia asistencia se mete dentro de la portería, aunque Robinho en línea de gol estaba para redondear la jugada.
Lo que restó de partido fue un empuje y una lucha hasta el final de los madridistas que no lograron romper el maleficio de los equipos alemanes: el Real Madrid sigue sin ganar en las frías tierras germanas. El Bremen, segundo en la Bundesliga, fue un ejemplo de arrojo y fe, a pesar de no contar con muchos de sus jugadores más notables, y como advirtió Casillas ayer en rueda de prensa: “La fuerza del deseo de seguir en la Champions es la mejor motivación para cualquier equipo”. Amén. Los madridistas se ven obligados a ganar en el Bernabeú para sentenciar el pase a octavos y como primeros de grupo.
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